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ANÁLISIS Y OPINIÓN

¿Y si la futura conducción de la CGT se dirime políticamente?

Comenzó la pelea por la nueva conducción cegetista y los sectores empiezan a mostrar sus cartas. Moyanismo y el SEMUN. Gordos e Independientes.

Pablo Maradei

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En el fangoso terreno político gremial, si de alianzas o traiciones hablamos, cuenta hasta el último minuto para abrochar un acuerdo sobre tablas y dejar a algún ingenuo a la intemperie. Dicho esto, la foto que este martes se sacaron en el barrio de Caballito los dirigentes de los espacios sindicales FRESIMONA (Frente Sindical para el Modelo Nacional), conducido por el camionero Pablo Moyano, y SEMUN (Sindicatos en Marcha para la Unidad Nacional), liderado por el ferroviario Sergio Sasia, permiten aventurar un escenario polarizado en la disputa por la CGT.

Tuiteó Facundo Moyano, quien dio luz pública al encuentro: “Camino a la unidad de la CGT. Reunión con los dirigentes de SMATA, UF, Luz y Fuerza, Camioneros, AEFIP y Aeronavegantes”. Más tarde echaron a rodar un comunicado bastante profuso en el que en uno de sus párrafos destaca el siguiente punto: “Se sentaron las bases para trabajar en conjunto con el objetivo de fortalecer un Espacio en la búsqueda de aportar a la Unidad de la CGT cuya renovación de autoridades se realizaría durante el mes de octubre próximo”.

Trazaron este formato de CGT a futuro: “Unida, Fuerte, Representativa y Federal, la cual debe encarnar un Proyecto Nacional con una Agenda Programática, basada en Producción, Desarrollo, Empleo, Salud, Educación y Tecnología Conveniente”.

El despliegue permite analizar la siguiente secuencia política: con la venia del kirchnerismo, los Moyano cerraron filas con el SEMUN y ubican a Sasia no solo en el Consejo Directivo de la Central sino en la conducción de la CATT (Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte): una jugada para definitivamente correr a Juan Carlos Schmid de ese conglomerado sindical. Pero también es partícipe de este campamento Sergio Massa, uno de los vasos comunicantes más robustos en la interna del Gobierno, que mantiene un diálogo fluido y constructivo con Máximo Kirchner.

¿Del otro lado? Los Gordos. Y con Los Gordos, a través de su amigo Héctor Daer, el albertismo. Lo de siempre: contar los votos en un Confederal daría el triunfo a este sector; así por lo menos se ufanan desde el vamos.

En ese sentido, los catalogados independientes son llaves maestras que siempre caen bien parados: hablamos de Gerardo Martínez (UOCRA), José Luis Lingeri (Aguas) y Andrés Rodríguez (Estatales). Es que cada uno de ellos son los abre puertas del tema internacional, de las obras sociales y del complejo aparato estatal respectivamente. ¿Habría que ver si alguien se atreve a dispensarlos?

Finalmente, el barrionuevismo con sus cada vez menos seguidores; y por lo tanto con menor peso específico.

En definitiva, la pelea por la CGT empezó y este sector ayer mostró su corpus; mientras tanto en la actual CGT residual anidan Los Gordos: son los que ya anunciaron que a fin de año revalidarán autoridades.

Ante la imposibilidad de amalgamar las tres vertientes (o más) como ocurrió en 2016 y con un gobierno peronista gestionando en la actualidad, lo más esperable es que la política doméstica termine acomodando las piezas del poder en Azopardo.

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