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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Quién es Mariano Dahlman, el nuevo titular de AEFIP Capital

Es el flamante secretario general de la seccional más poderosa del gremio de la AFIP. Su militancia, el presente y futuro del sindicato y la esperanza por el cambio de gestión en el organismo.

Mundo Gremial

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El gremio que representa a los trabajadores de la AFIP transita un proceso de renovación dirigencial en su Mesa Directiva Nacional, ratificado en septiembre cuando Pablo Flores fue electo para conducir los destinos de la Asociación de Empleados Fiscales e Ingresos Públicos (AEFIP) por los próximos cuatro años, en reemplazo de Guillermo Imbrogno.

Pero el camino a la transformación del sindicato comenzó meses atrás con la elección de autoridades en las Seccionales de la organización que decretaron el posicionamiento de Flores a nivel nacional.

El 6 de junio de 2019 quedará como una fecha clave en la historia de la AEFIP. Aquella jornada, los afiliados, en una jornada ejemplo de democracia y participación, eligieron a las nuevas conducciones seccionales, y en la Seccional Capital se determinó gran parte del futuro del sindicato.

Dahlman, Flores y González, en los festejos tras el triunfo en la Seccional Capital

Ese día se impuso el Frente de Unidad “Azul y Blanco” liderado por Flores como primer candidato a Consejero Nacional de AEFIP y Mariano Dahlman como candidato a Secretario General de la Seccional Capital y Área Metropolitana.

Dahlman será la continuidad de Flores en la seccional y se iniciará un proceso que los trabajadores esperaban desde hace tiempo en la organización: habrá “una sola política” entre la conducción nacional y la jurisdicción capital, la más numerosa del gremio.

¿Quién es Mariano Dahlman?

Es trabajador de la AFIP desde hace casi 25 años. Ingresó al organismo el 5 de junio de 1994, cuando tenía 19 años. En su primer día de trabajo se afilió al sindicato y comenzó a participar de las luchas de la organización contra las políticas que perjudicaban al organismo y a los trabajadores.

“Los 90 fueron momentos muy duros, tuvimos que salir a la calle muchísimas veces”, rememora Dahlman al recordar las peleas que tuvieron que dar junto a compañeros y compañeras de la organización.

La primera parte como trabajador la hizo bajo la modalidad de contratado, y una de las primeras luchas fue por la permanencia y efectivización en los puestos de empleo.

También enfrentó junto al gremio las rebajas salariales en la época de José Luis Machinea -exministro de Economía 1999-2001-, las políticas del gobierno del expresidente Fernando De la Rúa con intentos de cierre del organismo y privatización en distintas áreas.

“Éramos un gremio no quizá con la envergadura que tiene hoy, ni la cantidad de participación, pero que salíamos muchos a la calle y desde esa época recuerdo estar siempre al lado de mis compañeros, acompañando a los delegados que tenía en el área”, subraya.

“En AEFIP Capital somos una continuidad de la gestión de Pablo Flores”

Después comenzó a comprometerse con la representación gremial de sus compañeros, hasta llegar a obtener lugar en la dirigencia del sindicato, que lo encuentra hoy como nuevo secretario general de la Seccional, tras encabezar durante años la Secretaría de Asuntos Sindicales.

En una entrevista a Mundo Gremial, el flamante titular de AEFIP Capital explicó cuál será el posicionamiento de la Seccional, evaluó las gestiones del gobierno macrista en la AFIP y se mostró entusiasmado con el accionar en conjunto con la Mesa Directiva Nacional.

“En la Seccional somos una continuidad de la gestión de Pablo Flores, y a nivel nacional, entendemos que hay que cambiar la política que viene teniendo el sindicato por sobre todas las cosas, tener más injerencia en las decisiones, no solo en aquellas decisiones internas sino en lo externo. Debemos lograr tener más injerencia en las Legislaturas, en, si se puede, en el Ejecutivo; para que nuestros equipos técnicos también puedan tener oportunidad de ser parte de ese tipo de decisiones, sobre todo teniendo en cuenta que somos un organismo muy capacitado, muy técnico y de los más importantes o el más importante a nivel País.

Con lo cual, desde ese lugar, e insistiendo con el tema de la política, venimos a transformar y cambiar una política que estaba totalmente agotada también para con nuestros compañeros. Así que desde ese lugar entiendo que, tanto Pablo como todos los compañeros que van a estar en la Mesa Nacional lo van a poder llevar a cabo”.

Dahlman estará acompañado por Patricia González como secretaria adjunta, siendo la primera mujer en ocupar ese cargo desde la creación del sindicato. “Es un hecho histórico”, remarcó el dirigente, quien revalorizó el rol de la mujer en la vida de la organización.

“La presencia de Patricia en la secretaría adjunta parecería ser una transformación, pero creo que es también un rol que se fue ganando con mucho tiempo de trabajo; no solo el caso de Patricia, hay muchísimas compañeras que vienen trabajando en el gremio hace muchos años y creo que en realidad es una situación que iba a decantar en algún momento”, señaló.

Y agregó: “No es una cuestión de cupo solamente, acá es una cuestión de capacidad, de compromiso, de militancia, de pertenencia a los lugares de trabajo; con lo cual, más allá de lo de Patricia, que es lo que en este caso estamos mencionando, hay muchísimas compañeras tanto acá en Capital como en la Mesa que se han ganado este lugar, con lo cual, es una transformación, pero sin duda es algo que se venía dando y se iba a dar en cualquier momento porque es lo que fueron buscando. El papel de la mujer, el protagonismo y la transformación que ha tenido la mujer, en el rol, no solamente en un sindicato, al contrario, en todos lo que tiene que ver con la vida social y política de nuestro país”.

-¿Cuáles son las mayores problemáticas que atraviesa el trabajador de la AFIP?
-Lo veníamos diciendo y lo dije el otro día en el discurso de asunción de autoridades, hay montón de conflictos que uno tiene con los compañeros permanentemente, desde lo salarial, desde lo convencional, pero hoy hay una cuestión que preocupa mucho a los compañeros. Es el tema de llámese persecución o esta cuestión que está pasando con el tema de los sumarios y causas que están dando vueltas, no solamente en lo interno nuestro como sumarios, sino también con causas penales en los juzgados. Y ese es el mayor desafío también, digamos, de entender que el enemigo no está adentro, de entender que nuestros compañeros y compañeras, por el hecho de hacer su trabajo como tienen que realizarlo no pueden ser juzgados el día de mañana, por tomar esa responsabilidad, y quizá ese sea el mayor problema, temor o circunstancia que pueda estar preocupando a nuestros compañeros.

Después obviamente, hay problemas estructurales, de fondo como de marco normativo, hay mucha normativa que no está hoy en día clara y los compañeros tienen que hacer determinadas tareas y no tiene claro cuál es la legalidad de lo que están realizando. Ni hablar de la cuestión edilicia, hay un déficit importantísimo en todo el país y en Capital sobre todo. Nosotros en la gestión anterior, desde la Secretaría de Asuntos Sindicales impulsamos más de 40 relevamientos de Seguridad e Higiene, junto con la paritaria del gremio, y esos problemas continúan. Con lo cual los problemas son varios, y siempre lo salarial está vigente porque nosotros sufrimos en el último año, en el 2018, una rebaja salarial, que por supuesto, también es un desafío volver a recuperar lo que nos quitaron.

-¿Con qué tipo de Secretario General se van a encontrar los afiliados de la AEFIP Capital?
-Lo único que puedo creer o pensar es en lo que siempre traté de hacer acá adentro. Si hay algo en lo que me reconozco como gremialista, como compañero acá adentro, es que todo me costó, nadie me regaló nada, por supuesto que tuve compañeros que me acompañaron, gente que colaboró conmigo. Estoy acá, particularmente, por un compañero como Fabián Borello que fue el que me fue formando y que me dio su generosidad, hizo también que yo pueda llegar a este lugar y el consenso de todos mis compañeros, desde Pablo, Javier (León) y todos los que formamos parte del frente.

Pero bueno, lo que puedo prometer, si esa es la palabra, es trabajo, es gestión, es compañerismo, es participación. Soy una persona de puertas abiertas, todos mis compañeros y compañeras saben que pueden hablar absolutamente de todo y obviamente mejorar lo que se venía haciendo, y tratar de brindar cada día una mejor calidad en lo que tiene que ver con la política o con el tratamiento gremial de nuestros compañeros y también con todo lo que tenga que ver con beneficios, con cuestiones sociales, culturales, de capacitación. Pero bueno, insisto desde el punto de vista personal soy una persona que intento ser solidaria, darle lugar a los demás, darle protagonismo al resto y bueno, esa es mi forma de trabajar”.

-¿Cómo será en la acción la nueva relación entre la Seccional y la Mesa Nacional?
-Este quizá es el cambio más importante que tenemos a nivel gremio. Nuestro eje de campaña fue la renovación en la Mesa Nacional. Y no es que es una cuestión personalista, pero sí teníamos en cuenta el cambio de política. Sin duda que en los últimos años tuvimos bastantes diferencias, sobre todo en el contexto político, y hoy obviamente creemos y entendemos que este Frente que hemos armado de unidad Azul y Blanco.

Entendemos que va a haber una sola política, que esa misma política es la que va a bajar de la Mesa va a ser la que va a orientar y ordenar, no solo a Capital sino al resto de las seccionales que eso es lo más importante. No tenemos que tener cuestiones individuales, o arrestos desde alguna de las seccionales, que son estériles que no tienen ningún sentido y no nos llevan a ningún lado. Tiene que haber una sola política y entendemos que eso va a ocurrir, tenemos que todos trabajar para eso, y bueno, ojalá que lo podamos lograr, creo que es el mayor de los desafíos que tenemos.

-Se viene un cambio de Gobierno, y en consecuencia la gestión de AFIP, ¿qué perfil de Administrador o Administradora esperan para el organismo?
-Está sonando muy fuerte el nombre de Mercedes Marcó del Pont, creo que es un cuadro técnico muy importante, fue presidenta del Banco Central. Pero principalmente lo que pretendemos es que venga una persona técnica que se ocupe del organismo y de las cosas que realmente hay que ocuparse, de que venga con una planificación estratégica, donde el impulso sea volver a buscar la recaudación y no inmiscuirse en cuestiones internas que lo único que hacen es generar un mal clima laboral y generar internas dentro del organismo y entre los mismos funcionarios, con lo cual nosotros entendemos que queremos una persona orientada estratégicamente a seguir capacitando compañeros, seguir fortaleciendo el organismo, y, por sobre todas las cosas, insisto, hacer planes estratégicos para poder fortalecer la recaudación, buscar la evasión y ese tiene que ser el objetivo, más allá que por supuesto esperamos tener una buena relación y que podamos entendernos tanto el gremio, como la persona que venga del Ejecutivo, para beneficio de todos, y para beneficio también del país, porque si nosotros estamos bien, si nos va bien a nosotros, va a haber más recursos para seguridad, para educación, para salud…

-¿Cómo evaluás la gestión de Abad primero y de Cuccoli en la AFIP?
-Es muy difícil evaluar la gestión de un Administrador sin tomar en cuenta la política económica que tiene un país, ¿no? O un ejecutivo en este caso, desde el 2015 a la fecha. Creo que en un primer momento, y algunos compañeros vinieron esperanzados porque cuando (Alberto) Abad estuvo con Néstor (Kirchner) y después en la primera etapa de Cristina (Fernández), pudimos avanzar en conquistas, en derechos, en lo salarial, en muchas cosas. Costó también, no digo que fue fácil, pero pudimos avanzar.

Lamentablemente no fue este caso cuando vino Abad (bajo el gobierno de Mauricio Macri), y yo creo, esta es una opinión más personal, que el momento en donde más debía venir el ajuste creo que el sintió que no era la persona indicada o que él no estaba dispuesto a hacerlo, por llamarlo de alguna manera, por eso hubo una modificación, vino (Leandro) Cuccioli, que vino de un lugar, de afuera, digamos donde no había un conocimiento de quién era la persona y bueno, la verdad que entiendo que le costó muchísimo, no tenía un acabado conocimiento de lo que era la organización, el organismo, el monstruo que es esto, no es fácil llevar adelante este organismo; y bueno, después desde el punto de vista con la gente, el tratamiento, quiso dar una imagen de estar en contacto con los compañeros, armó comidas, armó una especie de esto, nosotros lo llamábamos esta cosa del tupper, del picnic, no sé qué hacía, pero rápidamente la gente se dio cuenta que eso era un acting, un couching, y, lamentablemente no tuvimos la mejor de las relaciones, tuvimos determinados conflictos que el determinante fue la rebaja salarial del 2018, donde además nos engañó diciendo que ese dinero era para aplicarlo a políticas de financiamiento en cuanto a lo que era lo edilicio, lo informático, y que nos iba a aumentar un montón de otras cosas, y de todas esas cosas no pasó absolutamente nada, así que indudablemente las dos gestiones fueron negativas para nosotros.

Somos una agencia de noticias sindicales. Nuestra misión es dar un espacio de encuentro e información a todos los sectores de la actividad, sin discriminar su capacidad y potencial

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Escalada de violencia en Puerto San Martín: Un juez federal en la mira

El magistrado de Campana, Adrián González Charvay, está en la boca de la tormenta, en medio de amenazas, ataques y violencia contra trabajadores del SUPA. Es el juez que liberó hace 20 días al sindicalista “Vino Caliente” Juárez.

Mundo Gremial

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“El ambiente en Puerto San Martín ya no es el mismo. Está todo muy tenso, y hay mucho miedo”. Son palabras de un trabajador portuario, que vivió de cerca los recientes hechos de violencia en la localidad. Si bien prefirió resguardar su nombre para evitar “represalias”, fue contundente en su evaluación: desde la liberación de Herme ‘Vino Caliente’ Juárez “acá todo tenemos miedo”, insistió.

Es que en los últimos días se registró una serie de sucesos que despertaron las alertas de los trabajadores, y el temor, también.

Todo pasó en veinte días, ¿casualmente? desde la cuestionada decisión del juez federal de Campana, Adrián González Charvay, de otorgar la libertad al exsindicalista Júarez, detenido por asociación ilícita, administración fraudulenta, coacción agravada y lavado de activos de origen ilegal agravado por la habitualidad.

Juárez quedó en libertad el 4 de febrero. Al otro día, en una primera muestra de impunidad, se presentó en la Cooperativa Portuaria del Puerto y desde ahí comenzó a agitar la toma del sindicato SUPA, que condujo hasta su detención, hoy intervenido por decisión judicial.

El objetivo de “Vino Caliente” es recuperar el poder en el gremio y para eso necesita voltear a la intervención, a cargo de la tarea de normalización y de preservación de la prueba que pudiera ser de utilidad para la investigación criminal en curso.

Y en su propósito, el sindicalista activó sus hilos de poder aún intactos, y su mano comenzó a hacerse presente en la vida institucional del SUPA y sus afiliados. Todos los hechos de violencia están relacionados con Herme y su clan.

Primero fue el ataque a uno de los vehículos de traslado de trabajadores, horas después se registró la presencia de “sicarios” armados para amenazar a los choferes de los micros.

¿El motivo? La intervención cortó un negocio oscuro de Juárez con la empresa Ben Hrnos SA, que cobraba al sindicato casi 3 millones de pesos mensuales, luego de detectar irregularidades en el manejo de la sociedad entre ambos.

Los enumerados fueron algunos de los episodios de violencia suscitados en apenas 20 días, que llevaron al interventor Marcelo Urban al cortar el servicio de traslado de afiliados para preservar la integridad física de los trabajadores, situación que está pronta a resolverse por parte de la intervención.

Lo llamativo fue que la totalidad de los ataques tenían un mismo destinatario: el SUPA, y no la Cooperativa, la organización de la que dependían casi el cien por cien de los casos de corrupción investigados.

En ese punto, se despertaron las sospechas en el seno del SUPA. ¿Habrá sido un acuerdo de paz entre la actual intervención de la Cooperativa y “Vino Caliente la llave de la libertad del sindicalista?

Frente a la situación, el sindicato continúa con las denuncias por “aprietes” y para exigir el esclarecimiento de los hechos, y responsabiliza al juez González Charvay por las consecuencias de los sucesos denunciados, ya que el magistrado en sus argumentos de liberación sostuvo que “cesaron los peligros de entorpecimiento de la investigación”, algo que los acontecimientos recientes lo desmienten.

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Cómo recuperar la confianza en los sindicatos

Por Elina Escudero y Martín Moreno de Quiero Saber ONG*

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En Latinoamérica, la confianza en los sindicatos es un bien escaso. Entre 1995 y 2015, la ONG latinobarómetro realizó una encuesta anual de opinión pública que involucró, cada año, a unas 20,000 entrevistas en 18 países y representó a más de 600 millones de personas. En ellas se miden los niveles de confianza que los latinos depositamos en las instituciones y organizaciones de la democracia. Durante esos 20 años, el porcentaje de argentinos que contestó tener mucha o algo de confianza en los sindicatos fue, en promedio, del 27%; o dicho de otro modo, 7 de cada 10 argentinos no confía en los sindicatos.

Confianza en los Sindicatos 1995-2015

Es curioso analizar algunos datos contundentes. Primero, la confianza en los sindicatos no se mueve con el ciclo económico. Por ejemplo, tanto en 1995 como en 2008, dos momentos económicamente disimiles, los niveles de confianza en los gremios fueron iguales. Segundo, en 1995, las mujeres eran quienes más confiaban en los sindicatos. Año a año se fue perdiendo y los hombres comenzaron a registrar niveles de confianza más altos.

Para colmo de males, la desafección política de la ciudadanía que tuvo su epicentro en 2001, también incorporó a las organizaciones sindicales, contribuyendo a la deslegitimación de su actividad, de sus métodos, y a la construcción de un imaginario de casta (la Clase sindical). Este proceso ha sido “alentado”, no ocasionado, por algunos medios de comunicación que responden a determinados intereses económicos y políticos, contrapuestos a la idea de una representación política organizada de los trabajadores y trabajadoras.

El asunto de la confianza (y sus múltiples consecuencias) parece un misterio a develar. Sin embargo, no lo es. La alternancia en el poder y liderazgos que se perciban más horizontales, alcanzan para lograr un cambio en la situación.

De acuerdo a un estudio realizado por la ONG Asuntos del Sur, donde se exploraron los resultados de estrategias gubernamentales para recuperar la confianza de la ciudadanía, la fuente de donde esta emana no es estática. La era digital posibilitó el surgimiento de nuevos valores y perspectivas que promueven y crean relaciones más horizontales y colaborativas.

Pero, más allá del grado de deslegitimación institucional, el sindicalismo ha demostrado que sigue siendo un actor importante para la consecución y mantenimiento de la justicia social y las políticas redistributivas en beneficio de los sectores más desfavorecidos; un canal de expresión de las demandas sociales y un freno para la implementación de políticas económicas que tiendan a la concentración en beneficio del capital.

En este contexto, desarrollar estrategias que tiendan a generar mecanismos de transparencia institucional, rendición de cuentas y datos abiertos, no solo fortalecería institucionalmente a las organizaciones sindicales, sino que permitiría el apoyo social de una opinión pública favorable, necesaria para los procesos de negociación y tensión con las patronales y el Estado.

Cómo lograrlo o por dónde empezar cuando la tarea parece titánica. La clave podría estar en la creación de alianzas que permitan a las organizaciones “menos creíbles” trabajar en conjunto con aquéllas que han acumulado un mayor capital social. Así lo demuestran las recientes experiencias de innovación política donde la ciudadanía es involucrada a través de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG), en la búsqueda de consensos sobre temas que generan controversia y críticas.

Las medidas de fuerza impulsadas por los gremios ligados a los medios de transporte son, por ejemplo, un tema de alta sensibilidad para el conjunto de personas usuarias de estos servicios.

No desconocemos que cualquiera política implementada que se oriente hacia estos nuevos valores institucionales es un desafío: el carácter centralista de la conducción en algunos sindicatos y federaciones, su imagen negativa, la condena mediática, la desafección política, el ostracismo de algunos gremios y la falta de programas o lineamientos claros de gestión, son algunos de los obstáculos que se deben superar.

Pero el sindicalismo, además de sus tradicionales objetivos como la defensa de los derechos de afiliados y afiliadas y la representación en la negociación colectiva, tiene un horizonte que es aún más lejano: transformar la sociedad en más justa, democrática e inclusiva. Por eso, fomentar una práctica sindical “extra muros” es indispensable, más aún si la ambición es aportar un nuevo sujeto político que supere, de una vez y para siempre, al neoliberalismo en latinoamérica; un sindicalista presidente como Lula Da Silva en Brasil o Evo Morales en Bolivia.

Algunas experiencias muestran que se avanza, dando los primeros pasos y sin estándares claros, hacia prácticas en donde las organizaciones sindicales comienzan a supervisar los propios abusos e ineficiencias; la Unión de Obrera de la Construcción (UOCRA) permite a sus afiliados denunciar a representantes gremiales además de empresarios e inspectores a través de la web; la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) publica desde el 2009, los balances contables del Consejo Directivo donde se detallan sus ingresos y egresos; el Secretario Adjunto de ATE nacional, Rodolfo Aguiar, presenta desde hace 4 años, la Declaración Jurada de sus bienes y la da a conocer a través de la prensa.

Los esfuerzos son valorables pero los sindicatos (y los sindicalistas) aún están muy lejos de reaccionar adecuadamente ante una problemática que es propia del Siglo XXI: los instrumentos tradicionales de rendición de cuentas, que eran las elecciones, asambleas, congresos, etc. son insuficientes para garantizar la participación e involucramiento de los trabajadores y trabajadoras.

Por eso, el paralelismo entre las estrategias de los políticos gobernantes y de los sindicalistas para recuperar los niveles de confianza, es pertinente; resulta evidente que los sindicatos y los políticos son “metidos en la misma bolsa” por el común de la gente. La diferencia radica en que los primeros afrontan el problema, los segundos lo niegan.

* Quiero Saber ONG  www.quierosaberiniciativa.com
Redes Sociales: @quierosaberic

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

A la deriva

Reina el malestar en los gremios marítimos que no tienen interlocutor ya que el Gobierno nacional aún no definió quién ocupará la Subsecretaria de puertos.

Pablo Maradei

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El check list de pendientes en el sector marítimo da cuenta de que el Gobierno nacional debe definir si se renuevan o cambian las licencias de los operadores del puerto de Buenos Aires que vencen a mediados de este año, trazar las directivas respecto a qué hacer con la Hidrovía: Alberto Fernández habló de “provincializar” su administración; y finalmente avanzar en la ejecución de los dragados.

“Estamos preocupados porque no hay diálogo y esto encierra algo aún mayor: no hay nombramiento porque no hay proyecto de qué hacer con, por ejemplo, la Hidrovía. Estamos con un sector muerto con el que el país no recauda nada”, analiza y dispara ante la consulta de Mundo Gremial Julio Insfrán, secretario general del Centro de Patrones de Cabotaje marítimo. Refiere a que los barcos que circulan por el río Paraná, y que para 2030 se proyecta que transportarán 60 millones de toneladas de carga llevando el flujo de dinero a los US$200.000 millones, son de bandera extranjera ya que no hay buques de bandera local y por lo tanto con tripulación argentina. Aunque la concesión de esta ruta termina en abril de 2021, la falta de definiciones, proyectos, inversiones hace que la Hidrovía no pueda ser explotada al máximo por nuestro país.

El único lineamiento que hubo hasta ahora lo dijo en diciembre ni bien asumido el propio presidente ante la Legislatura santafesina: “Lo que hablamos con Omar (Perotti, gobernador de Santa Fe) es que la Hidrovía sea gobernada por las provincias que usan la Hidrovía”. Actualmente esa administración la lleva adelante Nación. La propuesta de Alberto Fernández divide aguas. Por ejemplo: para Raúl Durdos, secretario general del SOMU: “Me parece bien porque federaliza el tema pero la participación debe ser equitativa entre las provincias”, señala a MG. Las provincias involucradas son Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y Chaco. Y los principales puertos agroexportadores se encuentran en Rosario y Timbúes.

Para otro secretario general que prefirió el anonimato “la federalización solo generará caos porque se amplían los interlocutores que a su vez tienen distintos objetivos y además hay que ver a quienes designan ya que no siempre saben del tema”.

En el organigrama del ministerio de Transporte aún falta completar el nombre de quien ocupará el raviol de la Subsecretaría de Puertos, Vías Navegables y Marina Mercante. “Es una decisión que tiene que tener el aval de la Casa Rosada”, cuenta a MG un secretario general que sigue la interna por los nombramientos. Esta cartera la maneja Sergio Massa a través del ministro Mario Meoni. El último apuntado para ir a Puertos es Franco La Porta; pero por ahora no hay certezas. “Vamos a apoyar a quien designen, preferimos gente que entienda del tema; y si no entiende lo guiaremos”, apunta Durdos. Vale mencionar que el tema viene manoseado: en un primer momento el que tenía todas las fichas era Sergio Goicoechea, quien tenía bajo su puño la negociación de la futura licitación de Puerto Nuevo. Premio consuelo: ¿Quedará como asesor?

Finalmente, el otro punto en discusión respecto a la Hidrovía es cómo generar competitividad: “En Argentina pagamos 35% de Ganancias, 21% de IVA y 5% de Ingresos Brutos. A eso hay que sumarle el impuesto al cheque, la ganancia mínima presunta y la carga tributaria en el combustible. En Paraguay solo pagan 10% de Ganancias y 10% de IVA; y para colmo cargan combustible libre de impuesto. Así no se puede competir; el Estado argentino es el que tiene que bajar impuestos”, repasa Insfrán. Durdos agrega: “Estamos dispuestos a discutir convenios porque ¿de qué sirve tener un convenio si no hay actividad?”. En números: la relación es 200 buques paraguayos contra 1 argentino.

Justamente el Gobierno de Cambiemos, con Mauricio Macri a la cabeza, querían impulsar un único convenio colectivo para la explotación de esta carretera marítima; algo que no se pudo lograr. ¿Se animará a tanto el gobierno de Alberto?

Atado a la Hidrovía, los dirigentes consultados apuntaron a que faltan dragar puertos como Diamante, Chaco, San Pedro y Santa Fe. También hay muchas quejas que desde San Fernando, provincia de Buenos Aires, y hasta el puerto de Buenos Aires a través del canal Emilio Mitre, el calado que se alcanza al dragar no es el que dice el contrato multimillonario

Finalmente, y acaso el tema más urgente, es el puerto de Buenos Aires: el contrato de concesión de las operadoras vence en mayo y el llamado a licitación debía cerrarse el mes próximo: no se llegará con los tiempos. Seguramente habrá una prórroga temporal. Recalan en sus dársenas unos 800 buques por año.

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