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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Pablo Moyano sacude la meseta sindical del verano

Bajo la chapa patente de la CGT, se mostró hiperactivo e involucrado en distintas batallas realizando jugadas en paralelo, no solo sindicales sino políticas, que le dieron proyección como dirigente todo terreno. Rechazo desde el arco cegetista y antimoyanista.

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Llegó para quedarse. O para desmarcarse. Pero evidentemente por lo que viene pasando, su plan es dar batalla desde adentro y no como ocurrió con la CGT unificada de 2016 de la que se retiró en 2018. Hablamos de Pablo Moyano y lo que marcó un kilómetro cero desde que asumió como co-secretario general de la CGT. Con movimientos en paralelo, fue el dirigente más activo en este verano caliente. Y no por temas vinculados solamente a Camioneros, sino por temas político sindicales. Más allá de que se puedan compartir o no sus formas o métodos, o cuestionar lo que representan los Moyano en el entramado de poder lo que no se puede dejar de pasar por alto es el volumen que tomó su activismo como dirigente todoterreno.

¿Juega solo? ¿Busca proyección política o consolidarse como único secretario general de la CGT? ¿Coordina sus pasos con qué sector del Gobierno? ¿Frena o agita acciones según quiénes las promuevan? Son preguntas sin respuestas, pero que dejan en evidencia que existe un plan de acción.

Algunas pistas. Pablo Moyano encarna a una nueva generación en el sindicalismo y encuentra su base de sustentación en la capilaridad que le dan las bases; no así en las cúpulas a las que puede respetar, aunque no comulgar con su modo de accionar. En ese sentido, los trabajadores más jóvenes se ven mayormente atraídos por el discurso/pensamiento kirchnerista de cómo modo de encarar la política. Es difícil situarlo a Moyano en ese ala del mapa, pero sus movimientos lo orientan hacia allí.

Acaso un reflejo aspiracional de Pablo: Sergio Palazzo, quien fuera su copiloto fundacional del Frente Sindical para el Modelo Nacional aunque hoy alejado de esa estructura desplegó un destacado trabajo gremial en la Asociación Bancaria lo que le permitió ideológicamente, al chocar contra la patria financiera durante el macrismo, sellar un vaso comunicante con Cristina Kirchner y de ahí llegar a tener una banca en la Cámara de Diputados.

Desde otro sillón del secretariado nacional de la CGT no dudan del motivo de las movidas de Moyano: “Son iniciativas a título personal que buscan solamente la acumulación de poder. Por supuesto que no cuentan con el apoyo de la gran mayoría del Consejo Directivo que consensua construcciones colectivas a largo plazo y no individualidades”.

Hechos que marcan una tendencia

Astilló la vidriera de concordia que anidaba en la CGT cuando decidió articular con distintos sectores de la política con el fin de encabezar la marcha del 1F contra la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Sus compañeros de banco en Azopardo no lo acompañaron y evitaron hablar del tema. En la previa a la marcha y lejos el ostracismo se fotografió con Hebe de Bonafini; y con los ceteístas Hugo Yasky y Roberto Baradel.

El camionero Moyano en su visita a Hebe de Bonafini

Dos días después de aquella movilización, ya bajo el paraguas de Camioneros se manifestó frente al Ministerio de Trabajo para exigir que se prorrogue el DNU que considera al Covid como una enfermedad laboral y por lo tanto quedar a resguardo de la ley para que se paguen los días que no se trabajan por el aislamiento. Este viernes hubo una nueva movilización, en este caso al ministerio de Salud, por ese mismo tema, pero ya con declaraciones muy fuertes contra el Gobierno.

Moyano encabezó un acto frente al ministerio de Salud por las coberturas ART por Covid-19

De tinte exclusivamente gremial, pero ya no vinculado a su sindicato, esta semana que pasó recibió a Sergio Arévalo, secretario general de la seccional norte del Sindicato del Personal de Industrias Químicas y Petroquímicas. Hubo instantánea, apoyo a la gestión de Moyano al frente de la CGT y conversación en torno a la problemática del sector por tema salarios en los que un trabajador de la rama “Acumuladores” y “Química Pesada” tienen un básico de convenio de 46.000 pesos; uno de los salarios más bajos de la escala frente a una nueva discusión paritaria.

Pablo Moyano y Sergio Arévalo

También hicieron saber a Mundo Gremial desde un sindicato vinculado al transporte de personas que el mecánico Mario Manrique del SMATA y actual secretario Gremial de la CGT y co-equiper de Pablo fatiga el celular llamando a gremios para ver en qué se les puede dar una mano en cuanto a trámites pendientes de resolución en el ministerio de Trabajo o Transporte. Una cuña al sector de Los Gordos que siempre fueron los abrepuertas de la cartera laboral en todo lo que refiere al otorgamiento de personerías o destrabar expedientes complicados.

Nuevamente controversial –o provocativo- para con sus pares cegetistas y como contó Mundo Gremial, Moyano y Manrique recibieron a una comitiva de dirigentes de los movimientos sociales; entre los que estaba Juan Grabois.

Gesto de Moyano a las organizaciones sociales que aún esperan por su incorporación a CGT

Se sabe que el objetivo final de las agrupaciones nucleadas en el sector de la Economía Popular es ser parte de la CGT: que sean reconocidos como trabajadores y que puedan poner su silla en el secretariado nacional; algo que la gran mayoría de la dirigencia sindical rechaza. Los más ortodoxos arguyen que no cumplen con la normativa de ser asalariados.

Otro sindicalista con asiento en Azopardo apeló a una frase: “El accionar de Moyano es igual al de los hongos: te come todo lo que está a su alcance”.

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