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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Las propuestas de la OIT para proteger al trabajador del futuro robotizado

Se publicó el informe “Trabajar para un futuro más prometedor”, elaborado por la Comisión Mundial sobre el Futuro del Trabajo de la OIT.

Mundo Gremial

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La Comisión Mundial de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre el Futuro del Trabajo instó a los gobiernos a comprometerse a adoptar una serie de medidas a fin de hacer frente a los desafíos generados por los profundos cambios sin precedentes que tienen lugar en el mundo del trabajo.

Copresidida por el presidente de Sudáfrica Ciryl Ramaphosa y el primer ministro de Suecia Stefan Löfven, la Comisión propone una visión de un programa centrado en las personas, basado en la inversión en las capacidades de los individuos, las instituciones laborales y en el trabajo decente y sostenible.

Entre las diez recomendaciones se encuentran:

  • Una garantía universal de empleo que proteja los derechos fundamentales de los trabajadores, garantice un salario que permita un nivel de vida digno, horas de trabajo limitadas y lugares de trabajo seguros y saludables.
  • Una protección social garantizada desde el nacimiento hasta la vejez que atienda las necesidades de las personas a lo largo de su ciclo de vida.
  • Un derecho universal al aprendizaje permanente que permita que las personas se formen, adquieran nuevas competencias y mejoren sus cualificaciones.
  • Una gestión del cambio tecnológico que favorezca el trabajo decente, incluso a través de un sistema de gobernanza internacional de las plataformas digitales de trabajo.
  • Mayores inversiones en las economías rurales, verdes y del cuidado.
  • Una agenda transformadora y mensurable a favor de la igualdad de género.
  • La reestructuración de los incentivos a las empresas a fin de estimular las inversiones a largo plazo.

“Nos esperan innumerables oportunidades para mejorar la calidad de vida de los trabajadores, ampliar las opciones disponibles, cerrar la brecha de género, revertir los estragos causados por las desigualdades a nivel mundial y mucho más. Sin embargo, nada de ello ocurrirá por sí mismo. Sin esas medidas enérgicas, nos dirigiremos a un mundo en el que se ahondarán las desigualdades e incertidumbres existentes”, señala el informe.

También describe los desafíos planteados por las nuevas tecnologías, el cambio climático y el cambio demográfico, y hace un llamado a favor de una respuesta colectiva a escala mundial ante los trastornos que estos ocasionan en el mundo del trabajo.

La inteligencia artificial, la automatización y la robótica darán lugar a una pérdida de empleos, en la medida que las competencias se volverán obsoletas. Sin embargo, estos mismos avances tecnológicos, junto a la ecologización de las economías, también crearán millones de empleos, si se aprovechan las nuevas oportunidades.

Este informe es el resultado de un examen realizado a lo largo de 15 meses por los 27 miembros de la Comisión Mundial, constituida por destacadas personalidades del mundo empresarial, laboral y académico, grupos de reflexión y organizaciones gubernamentales y no gubernamentales.

“Trabajar para un futuro más prometedor”

Según Ramaphosa, “el Informe de la Comisión Mundial de la OIT sobre el Futuro del Trabajo es una contribución vital para lograr comprender los cambios que se producen, y que continuarán en desarrollo, en el mundo del trabajo. El informe debe estimular el compromiso y las asociaciones dentro de las jurisdicciones nacionales y regionales, y entre ellas, para asegurar que la economía mundial y las sociedades sean más equitativas, justas e inclusivas. Al mismo tiempo, debe inspirar una acción mundial para contener o eliminar los desafíos que la humanidad se ha impuesto a sí misma en el curso de la historia.”

“El mundo del trabajo experimenta grandes cambios que crean numerosas oportunidades para más y mejores empleos. Pero los gobiernos, los sindicatos y los empleadores necesitan trabajar juntos a fin de hacer que las economías y los mercados laborales sean más inclusivos. Este tipo de diálogo social puede contribuir a que la globalización nos beneficie a todos”, declaró el Primer Ministro Sueco y copresidente de la Comisión Mundial, Stefan Löfven.

El informe además pone de manifiesto el “papel único” que la OIT debe desempeñar en la elaboración y puesta en práctica del “programa centrado en las personas” en el sistema internacional y exhorta a la Organización a dar prioridad a la implementación de las recomendaciones del informe.

“Las cuestiones destacadas en este informe son relevantes para las personas en todas partes y para el planeta”, comentó el Director General de la OIT, Guy Ryder. “Pueden ser desafiantes, pero si las ignoramos lo hacemos por nuestra cuenta y riesgo. El mandato de la OIT, que reúne a gobiernos, empleadores y trabajadores de todos las regiones del mundo, significa que la Organización está bien situada para servir de brújula y de guía para contribuir a abrir nuevas perspectivas en el trabajo para las futuras generaciones”.

Descargá el informe

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Economía digital: Los desafíos para crear empleo decente

GINEBRA – Por Gerardo Juara, sobre el Foro Temático “Vías tecnológicas para acceder al trabajo decente”. OIT 2019.

Mundo Gremial

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El primer foro temático de esta semana ocurrió este lunes 17. Las “Vías tecnológicas para acceder al empleo decente” fueron debatidas por un panel integrado por Carlos Lopes, Miembro de la Comisión Global sobre el Futuro del Trabajo, Profesor Honorario en la Universidad de Ciudad del Cabo; Eric Manzi, Secretario General de la Central de Trabajadores de Ruanda; Amandeep Singh Gill, Director del panel de la ONU HL sobre cooperación digital; May Makki, Oficial de Investigación y Programas de la Red de ONG Árabes para el Desarrollo (AND); Hongren Zhu, Director General de CEC, China; precedidos por las exposiciones de alto nivel de Parminder Jeet Singh y del Sr. Sr. Andrés Ortega Klein.

Singh es Director Ejecutivo de IT for Change. Sus áreas de trabajo son las tecnologías de la información y la comunicación para el desarrollo, la gobernanza de Internet, la gobernanza electrónica y la economía digital. Ha trabajado como asesor especial del Foro para la Gobernanza de Internet de las Naciones Unidas y la Alianza Mundial en favor de las Tecnologías de la Información y la Comunicación y el Desarrollo, ha participado en dos grupos de trabajo de las Naciones Unidas –el Grupo de Trabajo sobre Mejoras del Foro para la Gobernanza de Internet y el Grupo de Trabajo sobre el Fortalecimiento de la Cooperación, en cuestiones de política internacionales relativas a Internet– y fue el primer coordinador electo de la primera coalición mundial de la sociedad civil en el ámbito de la gobernanza de Internet (Internet Governance Caucus). También es miembro fundador de las coaliciones Just Net Coalition e Internet Rights and Principles Coalition.

El Profesor Ortega Klein es investigador principal en el Real Instituto Elcano, España, consultor independiente y Director del Observatorio de las Ideas. ha ocupado el cargo de Director del Departamento de Análisis y Estudios (Unidad de Políticas) del Gabinete de la Presidencia del Gobierno (1994-1996 y 2008-2011). Es licenciado en Ciencias Políticas (Universidad Complutense de Madrid) y posee una maestría en Relaciones Internacionales por London School of Economics (1979). Es miembro del Consejo del European Council on Foreign Relations (ECFR) y del patronato de la Fundación Ortega-Marañón.

Las exposiciones discurrieron sobre diferentes momentos de la revolución tecnológica y la necesidad, y posibilidad, de ejercer un control humano sobre la tecnología. Aquí va lo que creí entender. Desde ya disculpen la traición que supone toda traducción de la idea de otro.

Las exposiciones nos llevaron a poner la mirada sobre los diversos planos que se integran en el acto tecnológico.

Se debe reconocer que la automatización en sí misma tiene un potencial de destrucción actual e inmediata de puestos de trabajo, pero más aún, un poder de re-configuración de la economía (que suele denominarse Uberización de la economía) asimilándola inicialmente a la precarización en la creación de otros puestos, en otros lados, en otro tiempo, con otro contenido.

Si restringimos el análisis a la concordancia con el modelo conocido nos costará discriminar los impactos post acto pues estaremos negando la naturaleza estructural básica de las formas uberizadas de la nueva economía, porque ¿qué es la economía digital?

Un primer acercamiento nos lleva, por impulso de justicia social, a sostener que los choferes de Uber son empleados, de un tipo nuevo de empleo, titulares de un pequeño capital (su auto) pero vinculadas a una empresa que le provee inteligencia útil para el desarrollo de una actividad vinculante. Ocurre que llevar ese razonamiento de modo lineal nos pone entonces en línea de afirmar que los dueños de pequeñas fábricas, parte de de cadenas de suministro también lo serían.

Esta conclusión, ajena a las que el actual modelo de análisis nos permite, qué es lo que tiene en común, cuál es la línea que los une. Que en ambos casos, sobre la acción material, se produce una dinámica de generación de información de la que el organizador se apropia en su exclusivo beneficio.

Las plataformas que desarrollan inteligencia digital son el cerebro del sector. Todo lo demás es el cuerpo físico controlado por el cerebro. Ese cuerpo físico, propio de la vieja economía, se subordina a una nueva organización, útil eficiente y eficaz, de la economía digital.

El activo real de Uber (de las formas de organizar el trabajo como lo hace UBER) no es ser el mediador sino ser la inteligencia que ordena, acumula, aprende y reordena.

Esa cosecha de datos como materia prima se hace a través de los conductores y sus coches y entonces, sobre la relación material con los datos, surge la pregunta jurídica: ¿de quién son esos datos?

En el actual modelo económico laboral no existen reglas sobre la propiedad (ni sobre “la cosecha” de esos datos, ni sobre la utilización de esa información) nadie ha firmado un acuerdo sobre eso en nuestros modelos materiales, ¿quién debería ser el titular de esos datos?

Y este es el punto central para analizar la actual revolución digital: así como la industrial fue una revolución de la producción masiva, la actual es sobre la producción inteligente, y ese mayor valor, derivado del uso de datos y del proceso de generación de información, se denomina capital digital.

¿Qué desafíos genera para el trabajo decente esta mirada? En un escenario donde la participación del trabajador en la distribución del capital físico ya es un ítem en crisis, no tenemos un modelo para encarar cómo hacer participar al trabajador en la distribución de esta nueva forma de capital.

¿Cómo se remunera la contribución de los datos generados por la acción física del trabajador en los estadios posteriores de la producción?

Aparece en el caso un fenómeno nuevo: la acción física (la prestación) que se agota en el intercambio tarea-dinero, genera un nuevo valor, el dato, que no tiende a agotarse en un número limitado de usos, sino que puede permanecer como activo por tiempo casi indefinido.

Nos encontramos aquí frente a un fenómeno de remuneración baja -por la prestación física- pero acumulación alta -por el big data- . ¿Cómo se le pone precios a los datos generados por el chofer de UBER? Sólo pareciera posible articular una respuesta reconociendo un derecho de origen individual y de ejercicio colectivo, ¿un devengamiento de valor en datos convertible en remuneración por el paso del tiempo?

Puesto de esta manera, ¿podemos los trabajadores afirmar un derecho sobre los datos (propios y generados por nuestro hacer) y sobre el empleo de ellos?

Hay algunas respuestas. La India dice que los datos son de la comunidad que los aporta. Algunas formas de organización proponen su inclusión en los contratos como límites en el tiempo y en el uso, tomando la experiencia que provee la propiedad intelectual como rama cercana del derecho.

Tomo un ejemplo del dirigente sindical Eric Manzi: “con la introducción en Ruanda de la telefonía digital cientos de jóvenes encontraron en la venta de tarjetas telefónicas una fuente de ingresos superior al salario medio a través de una actividad informal. Cuando el sistema estuvo consolidado, el paso siguiente fue pasar de las tarjetas telefónicas (soporte físico) a la carga virtual. Esa fuente de trabajo desapareció rápidamente. Esos jóvenes quedaron, de un día para otro, aun más afuera del sistema laboral, no porque la empresa hubiera fracasado, sino porque no lo tuvo en cuenta en su reconversión. Amplió su ganancia y su productividad y se desprendió de sus “empleados” sin costo alguno”.

Lo que omite el relato del dirigente, y agrava la situación, es que la siembra y cosecha de datos necesarios para el armado de la red se hizo sobre el trabajo de esa fuerza informal, sólo remunerada por la venta de las tarjetas pero no por la otra tarea, la inmaterial.

Nos encontramos con un nuevo objeto dentro del comercio, un “bien común” que no procede de la naturaleza sino de la exclusiva acción humana, y más precisamente aún, de la acción humana laboral. Necesitamos formas legales de regulación de esa apropiación colectiva de datos, como parte de los beneficios de los que el trabajador es titular en razón de su fuerza de trabajo y rechazar la naturalización de la apropiación de hecho que los dueños de capital digital pretenden hacer

Hoy nos encontramos sometidos a una sola regla: ¡quien llega primero saca provecho!

Por la falta de reglas y la perplejidad de los actores sociales frente a un fenómeno de difícil configuración.

Sin fijar esas reglas de propiedad de datos y distribución de beneficios en la economía digital no hay garantía de que los nuevos empleos sean decentes, sino por el contrario, casi con seguridad esos trabajos ampliaran la brecha de desigualdad sin retorno, con las consecuencias que podemos imaginar.

Hay que despejar del debate de la Revolución Digital si la misma es deseable o preocupante ya que sólo se puede afirmar que es imparable, y como la taba, como cae, queda.

Esta revolución, del modo en que desarma y reestructura los espacios laborales, pauperizando las prestaciones de naturaleza material a favor de la inmaterial, pauperiza ya no a las clases pobres sino que vacía de oportunidades a la clase media, generando competencias entre clases medias de distintos países.

Estos dos espacios, el material y el de la economía de datos, re-configura en conjunto (uno desapareciendo y/o pauperizando, el otro acumulando capital a favor de una sola de las partes) la forma en que debemos ver el mundo del trabajo, y nos impone con urgencia plantear un nuevo contrato social que se asiente sobre una garantía universal que contenga:

  • Seguridad social universal.
  • Formación profesional permanente.
  • Salario básico garantizado.
  • Nuevas formas de ordenar el tiempo del trabajo.
  • Otro modelo tributario.
  • Diálogo social con información, consulta y co – decisión

La vía tecnológica, como herramienta de creación de empleo decente, no es nada si no se fijan normas que construyan el escenario de trabajo desde el inicio determinando claramente las reglas de manejo del plusvalor, o el valor digital de la tarea humana, siguiendo la ruta de su utilidad en tanto esta exista, es decir, aún más allá de la relación laboral (en el caso de los vendedores de tarjetas, mientras los datos generados por su trabajo sean útiles para la explotación del empleador).

Hasta aquí la descripción del fenómeno. ¿Por dónde camina el embrión de propuesta? Quizás las organizaciones sindicales deben mirar a sus hermanas las sociedades de gestión de derechos intelectuales, lo más cercano en administración de derechos intelectuales, es decir, en administración de intangibles derivados de la actividad humana.

Los sindicatos podrían empezar a pensar en alguna forma de negociación sobre la administración de los datos que generan los trabajadores, tomando estos como un derecho individual (derecho al dato generado por su actividad) de gestión colectiva (determinación en paritaria de un valor global a ser percibido y administrado por su organización sindical).

¿Bases para empezar el debate? Hagamos de la debilidad nuestra fuerza: los convenios vigentes, las leyes actuales, sólo reconocen remunerar lo que la economía física nos dejaba ver. Lo que la economía digital trajo hoy yace en un “baldío jurídico” que estamos a tiempo de alambrar.

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Dante Sica: “Los salarios le están empezando a ganar a la inflación”

En exclusivo para Mundo Gremial, el ministro opinó desde Ginebra sobre la realidad de los trabajadores argentinos y ratificó que lo peor de la crisis ya pasó.

Juan Manuel Morena

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El ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, inició este viernes su participación oficial en la 108° Conferencia Internacional del Trabajo en Suiza.

Lo hizo con su exposición ante la Comisión Plenaria donde ratificó la predisposición del Estado argentino de mantener y fortalecer el diálogo tripartito con empresarios y trabajadores.

El funcionario nacional concedió una entrevista exclusiva a Mundo Gremial, único medio argentino con cobertura especial en la Conferencia del Centenario de OIT.

Sica ratificó sus dichos sobre la crisis y adelantó que seguirán con las negociaciones sectoriales por cambios en las condiciones laborales, para llegar finalmente a una modernización laboral que de respuestas a las problemáticas de los trabajadores, según afirmó.

– En las últimas horas, usted recibió fuertes criticas del sector sindical por asegurar que “lo peor de la crisis ya pasó”, ¿ratifica sus dichos?
– Sí, sí, estamos más lejos del epicentro de lo que fue la crisis. Estamos entrando en la etapa de recuperación, todavía tenue, observando algunos indicadores que nos permiten mostrar una tendencia, ya que empieza a mejorar tanto desde el punto de vista de la baja de la inflación, las actividades están desacelerando su caída, y algunas, en especial indicadores líderes como es cemento, acero, aluminio, gráficos, en especial papel, empiezan a dar señales de que estamos quizá, ya saliendo de la etapa de caída o de amesetamiento, y empieza una etapa de recuperación.

– Pero el impacto ha sido notorio…
– Claramente, esto ha tenido un impacto muy fuerte en algunos sectores, como en el industrial de venta de bienes destinados a la demanda interna, se notó el impacto sobre el empleo y salarios en el año pasado, pero también estamos viendo que el tema respecto a salarios a partir de lo que es el cierre de paritarias, los salarios le están empezando a ganar a la inflación y empieza a cambiar la tendencia, por eso, claramente reafirmo lo que dije.

– Otro de las temas en agenda es la reforma laboral, y sobre esto, dijo que le hubiera gustado avanzar mucho mas en materia de modernización laboral, ¿cuáles son los puntos que considera revisar y modificar de la legislación laboral?
– Primero, claramente nosotros somos conscientes de que tenemos un doble desafío como país. Por un lado, adaptarnos a las nuevas formas prácticas de cambios tecnológicos que están cambiando el modo de conexión, y la aparición de nuevas plataformas económicas y nuevas formas de trabajo.

Y por otro lado, tenemos una deuda enorme: casi un tercio de nuestros trabajadores están en situación informal. Tenemos que darnos un debate muy serio todos los actores sociales, en especial empresarios y sindicatos, como para poder saldar la deuda y empezar los cambios del mundo que viene.

Si uno mira en los últimos tres años y medio avanzamos poco en materia de costos extras salariales en especial los temas de judicialización, pudimos avanzar con ART, no todas las provincias adhirieron a la ley, aquellas que adhirieron de alguna manera los costos bajaron y eso mejoró la expectativa desde el punto de vista empresarial.

Hemos avanzado casi nada en el blanqueo, eso es una deuda que tenemos pendiente creo que hasta ahora espero poder saldarla antes de fin de año, eso es no poder ir a dar un instrumento que hubiese permitido mejorar la posición de muchos trabajadores que, como te decía antes, no tienen ningún tipo de derechos.

– El sindicalismo adelantó que no va a acompañar reformas en la Ley de Contrato de Trabajo, ¿es posible avanzar sin el respaldo de los gremios?
– Nosotros creamos la Comisión de Diálogo Social donde convocamos a las tres centrales obreras, a todos los empresarios, participa el gobierno y la OIT sirve como árbitro. Ahí es donde tenemos que dar el debate y empezar a buscar cuáles son todos los instrumentos que tenemos que adaptar, todas las normas que tenemos que modificar, todos los cambios que tenemos que hacer, en función de tener trabajo formal y decente.

– Si no hay diálogo, si no se avanza, ¿hay posibilidad que salga por decreto esa reforma?
– Nosotros vamos a trabajar y vamos a insistir todos los días en mantener los canales abiertos de diálogo, en mantener todos los contactos necesarios, las mesas sectoriales nos sirven como un puente mientras madura el proceso de conversación, esto nos ha permitido mejorar en sectores como la energía a través de la mesa sectorial de Vaca Muerta, la productividad del sector; estamos trabajando con el gremio del calzado, estamos trabajando con textiles, estamos avanzando con gastronómicos, hemos avanzado en la mesa de maquinaria agrícola.
Creo que esos son instrumentos, de nuevo, de diálogo donde participan todos los sectores y a lo mejor sector por sector podemos ir madurando y viendo los cambios. Muchas veces las reacciones tienen más que ver con desconocimiento, con miedo, con la idea de que esto va en contra de los trabajadores. Algunos usan la figura de los trabajadores porque piensan que va en contra de los sindicatos, creo que tenemos que tener un diálogo muy abierto, sin miedos, sin esconder la cabeza en la tierra como el avestruz, creo que es la única forma de poder avanzar.

– Estamos ya en junio del 2019, ¿qué balance tiene de las paritarias al día de hoy?
– Hasta ahora debemos tener de los 6 millones de trabajadores conveniados, 4 millones ya con paritarias que han cerrado. No han sido conflictivas, salvo algunos casos puntuales. Hubo cordura en ambas partes; por un lado reconocimiento de la realidad que se enfrentaba, de ver la tendencia hacia adelante, de darse cuenta que a lo mejor llevar a un conflicto perjudicaba más a los trabajadores porque atrasaba el impacto de la mejora remunerativa, mirar también sector por sector cuáles eran los márgenes de maniobra que tenía cada sector.
Así que han cerrado la mayoría, te diría hasta ahora un 90% ha cerrado paritarias anuales con revisiones, con cláusula de revisión, con desembolsos mensuales, bimensuales o trimestrales, según el nivel de actividad y te diría con las fricciones propias de una negociación colectiva pero no ha habido grandes inconvenientes.

Carlos Foradori (embajador de Argentina), Daniel Funes de Rioja (UIA), Dante Sica, Guy Ryder (DIrector General OIT) y Gerardo Martínez (CGT – UOCRA).

– En el marco de la Declaración del Centenario sobre el Futuro del Trabajo, ¿cuáles son los mayores desafíos que tiene la República Argentina?
– No hay uno puntual, tenemos el doble desafío de hacernos cargo del futuro y resolver el pasado, y creo que eso va a requerir una apertura de diálogo permanente, de comprensión, de entender todos, sectores empresariales, sectores políticos, el gobierno, los trabajadores, que tenemos que hacer todo para que haya trabajo formal, decente, que es lo que de alguna manera genera el núcleo de bienestar para la población. Ahí el desafío es superar las barreras ideológicas, para poder tener un diálogo constructivo.

– ¿Va a ser el Ministro de Producción del próximo gobierno?
– Claramente, nosotros vamos a seguir siendo gobierno, vamos a ganar las elecciones, yo tengo en principio un contrato hasta el 10 de diciembre después dependerá del Presidente lo que quiera resolver. Las ganas las tengo.

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

“Argentina está a la altura de los requerimientos de OIT sobre futuro del trabajo”

GINEBRA (Enviado Especial) – Entrevista a Lucas Fernández Aparicio, secretario de Trabajo de la Nación, uno de los representantes del Estado argentino en la Conferencia del Centenario.

Mundo Gremial

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El Estado argentino participa activamente en la 108° Conferencia Internacional del Trabajo que organiza todos los años la OIT en Ginebra, Suiza.

Representantes de los 187 miembros de la Organización Internacional del Trabajo – OIT son protagonistas del, tal vez, encuentro más importante del último tiempo.

No es una conferencia más. Es la Conferencia del Centenario, con el foco en la problemática del futuro del trabajo como primordial.

La República Argentina está representada por funcionarios del gobierno nacional y los grupos de los trabajadores y empleadores.

En nombre del Ejecutivo argentino, participa el Secretario de Trabajo de la Nación, Lucas Fernández Aparicio, acompañado por representantes del ministerio de Producción y Trabajo.

Ubicado desde hace días en Ginebra, Fernández Aparicio habló con Mundo Gremial y compartió las primeras sensaciones transcurrida la primera semana de actividad.

El funcionario destacó la participación argentina en los debates. “Estamos muy contentos de la participación de toda la Delegación y del aporte de los sectores sociales, de trabajo y empresario, y también por cómo hemos llevado adelante todo el proceso de ocupar y participar de los espacios que propone la OIT”, afirmó.

Además, se refirió al principal tema que aborda la Conferencia: el futuro del trabajo. Sobre este punto, señaló la importancia de impulsar espacios de diálogo tripartitos entre las partes involucradas, tal como lo recomendó la conducción de OIT.

“Creemos que Argentina se ubicó a la altura de los requerimientos de la OIT sobre futuro del trabajo, que estamos abordando los desafíos que nos propone el mundo del trabajo muy pro activamente”, sostuvo.

Ejemplo de ello -subrayó Fernández Aparicio- es la reciente conformación, bajo el ala del ministerio de Producción y Trabajo, de la Comisión del Diálogo Social.

Para el funcionario, el objetivo de la Comisión y de la agenda permanente de la cartera laboral “está en convocar a los actores del sistema de relaciones laborales para ir construyendo en mejor escenario a futuro y en orden a los desafíos que la tecnología, automatización, nos propone en el mercado laboral”.

Por otro lado, el secretario de Trabajo opinó sobre la elección de los Casos a tratar en la Comisión de Aplicación de Normas, uno de los ámbitos más importantes de OIT.

“Lo dijimos en el momento que tuvimos que intervenir, lo hicimos para hablar del Caso Uruguay. Creemos que es conveniente que con el diálogo tripartito se trabaje en las oportunidades de mejora que tiene la metodología de selección de los casos que tratan en la lista corta de esa comisión”, expresó.

Para Aparicio, “es necesario ponerle mucha transparencia y objetividad a los criterios que se utilicen para armar la elaboración de esa lista y creemos que a veces se priorizan cuestiones geopolíticas o que están vinculadas con una suerte de equilibrio regional cuando en realidad lo que hay que atender es al caso y abordar los casos en función de su importancia, su urgencia, su relevancia y no de una priorización sobre cuestiones geopolíticas”, concluyó.

Es válido destacar que los casos de denuncia contra el Estado argentino no fueron seleccionados entre los 24 a tratar durante la realización de la 108° Conferencia Internacional del Trabajo. Sí fueron incluidos, los de Brasil y Uruguay, entre otros.

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