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ANÁLISIS Y OPINIÓN

“Con la reforma laboral, casi un millón de brasileños perdieron sus empleos”

EXCLUSIVO | Entrevista a Antonio Lisboa, secretario general de la Central Única de Trabajadores de Brasil.

Pablo Maradei

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Antonio Lisboa es, desde 2014, secretario general de la CGT brasileña: se la conoce con las siglas CUT y significa: Central Única de los Trabajadores. Este dirigente sindical, de 62 años, llegó a la máxima representación obrera siendo un trabajador del sector público ya que es profesor universitario. En el país vecino coexisten aproximadamente 11.000 sindicatos de los cuales 3.806 están enrolados en la CUT, lo que se traduce que sobre sus espaldas tiene la representación de un 45% de los trabajadores brasileños siendo la población activa cercana a las 80 millones de personas. Esto es apenas una muestreo estadístico del gigante latinoamericano que desde hace décadas tiene su lugar en el podio de las principales economías del mundo.

Comparando, y como contó Mundo Gremial, en la Argentina hay 3.261 sindicatos, 109 federaciones y 19 confederaciones. Y una población activa de 20 millones de personas.

Mundo Gremial compartió una extensa entrevista con el dirigente sindical en estos tiempos de caída de la economía, rediscusión del mundo laboral, sumado al acuerdo “Unión Europea – Mercosur” y reformas, tanto laboral como previsional.

MG: Este mes se cumplieron dos años desde que el Senado brasileño aprobara la reforma laboral en Brasil. Consulta: ¿se replicó en más inversión productiva privada? Y si no fuera así, ¿aunque sea las empresas contrataron más personal?

AL: En los dos años posteriores a la aprobación de la reforma laboral en Brasil, en términos de generación de empleo, el desempleo aumentó del 11.8% al 12.5%; es decir que desde la implementación de la reforma laboral en Brasil cerca de un millón de brasileños perdieron sus empleos. Por lo tanto, no hubo generación de empleo sino que por el contrario aumentó el desempleo. Además, según estudios de la Universidad de São Paulo (USP) los niveles de firma de acuerdos y Convenios Colectivos han disminuido a alrededor del 45%.

MG: Mencionó todos puntos que impactaron negativamente en el mundo del trabajo; insisto: ¿no hay ningún punto a favor de la Reforma Laboral?

AL: Lamentablemente no hay puntos a favor; sino todo lo contrario como te mencioné en la pregunta anterior.

MG: La reforma brasileña puso los acuerdos entre partes por encima de los convenios colectivos: ¿sirvió para un mayor entendimiento a la hora de acordar mejoras laborales, derechos laborales o aumentos salariales?

AL: Lo negociado por sobre la ley solo sirvió para eliminar derechos. En ningún caso ha habido una mejora en las condiciones de trabajo o en la negociación colectiva. La reforma laboral se implementó solo para retirar los derechos a un nivel inferior al nivel establecido por la ley. Ninguna universidad o instituto de investigación ha indicado mejoras en la creación de empleos, el reajuste salarial, los convenios colectivos y las convenciones más allá del piso establecido; por el contrario, lo que sucedió fue la retirada de derechos. Tuvimos algunos casos, por ejemplo, de una universidad privada que, días después de la promulgación de la Ley, despidió a más de 1.200 docentes para que los volvieran a contratar bajo las condiciones que tenían anteriormente. A principios de este año, las aerolíneas propusieron reducir los salarios y las condiciones de trabajo de sus pilotos, lo que no sucedió porque el Tribunal de Trabajo lo impidió.

MG: Por definición, los sindicatos se oponen a cualquier reforma laboral y a la vez piden más trabajo, cosa que cada vez ocurre menos. ¿Qué proponen para generar trabajo? ¿O por dónde podría venir la generación de nuevos trabajos?

AL: Lo que aumenta la capacidad para generar más empleo es, sustancialmente, la generación de más inversiones públicas. Solo así la economía crece y esto lo podemos demostrar en los gobiernos de los presidentes Lula y Dilma Rousseff. Durante sus gestiones hubo aumento del salario mínimo lo que generó más consumo y, en consecuencia, más producción y más empleos. Todo esto sucedió hasta cierto punto, en 2014, cuando nos encontramos prácticamente en una situación de pleno empleo.

MG: La superpoblación mundial y la generación de riquezas en un entorno de capitalismo voraz como el que estamos viviendo y que deja a millones afuera del sistema, ¿solamente es una reforma laboral lo que puede torcer este destino sombrío para los trabajadores o hay que complementarlo con otras medidas de Estado?

AL: Esta nueva fase del capitalismo, que tu llamas “capitalismo voraz”, es lo que ha generado más desigualdad, desempleo y concentración de riquezas. Para combatir esta nueva realidad, al generar una mayor distribución de la riqueza, debemos, ante todo, hacer tributar a las grandes fortunas, a la especulación financiera y a las transferencias internacionales. Además de imponer impuestos a las empresas de nueva tecnología que operan en todo el mundo y no pagan impuestos. De esta manera, generaremos más recursos públicos que, cuando se invierta en la economía, generará más y mejores empleos. Las nuevas tecnologías, en la forma en que se están utilizando, principalmente a través de la digitalización y la robotización, están expulsando a millones de trabajadores del mercado laboral. Es necesario tener inversión y regulación del poder público y, obviamente, transferir parte de los beneficios de las nuevas tecnologías a la humanidad. Por ejemplo, reducir el tiempo de trabajo, como se hizo en otras fases del capitalismo en el siglo pasado.

MG: Argentina depende mucho de la actividad económica de Brasil, ya que es el principal motor de la región: ¿cómo ve la relación comercial en estos tiempos donde Macri y Bolsonaro son presidentes?

AL: El gobierno brasileño tiene una mirada mucho más cercana a los Estados Unidos que a la integración de nuestra región y también a los otros países latinoamericanos. De esta manera, el mercado bilateral entre Brasil y Argentina, así como las transacciones comerciales entre los otros miembros de Mercosur, están perdiendo relevancia. También porque tanto el gobierno brasileño como el argentino no tienen interés en fortalecer el mercado regional y en una asociación efectiva entre Brasil y Argentina. Un ejemplo de esto es que recientemente el presidente brasileño celebró la venta de solo tres camiones de aguacate a Argentina, como si fuera una gran victoria.

MG: Hablando de Mercosur y mercados extranjeros, ¿qué opinión tienen del reciente acuerdo firmado entre el Mercosur y la Unión Europea? En nuestro país es difícil encontrar a alguien que explique cabalmente de qué se trata.

AL: En nuestra opinión, el acuerdo Mercosur-Unión Europea tiene varios problemas serios. El primero de ellos es la forma en que se construyó: sin transparencia y sin participación efectiva. En definitiva como usted mismo dijo: sin escuchar a los sindicatos y a la sociedad civil de los dos bloques. El segundo problema es el desequilibrio desde el punto de vista del capítulo sobre derechos democráticos y civiles entre el bloque Mercosur y el de la Unión Europea. Sabemos que tanto Brasil, como yo diría especialmente Brasil, pero también Argentina y Paraguay, viven en una situación de poca transparencia y falta de democracia y participación de la sociedad civil en las decisiones del gobierno.
Es muy delicado para usted llegar a un acuerdo en el que el país más grande del Bloque, en este caso Brasil, vive un proceso de regresión democrática extrema. Otra cuestión, desde el punto de vista económico, es que de alguna manera el acuerdo se remonta a los procesos de colonización: porque lo que se ve claramente aquí es que la Unión Europea ofrecerá productos industrializados de alta tecnología y, a cambio, recibirá productos básicos. Además, al mismo tiempo no hay contraparte en el sentido de que también ofrece transferencia de tecnología.
De esta manera, podemos decir que es un acuerdo extremadamente malo para nuestro bloque porque fortalecerá el proceso de desindustrialización en la región y abrirá mercados para la exportación de productos a la Unión Europea. Por último, no tenemos garantía de que se respeten los problemas ambientales, especialmente en Brasil. En resumen, el acuerdo es terrible porque nos quita la capacidad de los países del Mercosur, de desarrollar sus tecnologías, de desarrollar su Parque Industrial. Nos convertiremos en un centro dependiente únicamente de la producción de mercancías.

MG: Luego de la última conferencia de la OIT que se hizo el mes pasado en Ginebra, ¿cómo está a su entender la balanza al comparar los avances tecnológicos que conllevan pérdidas de puestos de trabajo versus la generación de nuevos empleos?

AL: En la cuarta revolución industrial o revolución tecnológica actual, diría que, a diferencia de las otras revoluciones capitalistas, tenemos una revolución en la revolución tecnológica de una manera extremadamente acelerada, pero sin una gobernanza global adecuada como ocurrió a principios de la segunda mitad del siglo XX, como en la llamada Tercera Revolución Industrial.
La gran diferencia, desde la llamada “4° Revolución Industrial”, en relación con las otras fases del capitalismo, es que en estas otras fases existió una gobernanza global que se formó e impactó, al menos una parte, en beneficios para mejorar el bienestar. Hoy en día tenemos una disminución en los empleos a una velocidad inmensa y, al mismo tiempo, el control de las nuevas tecnologías no sucede por parte de la gobernanza global, los gobiernos nacionales o las organizaciones multilaterales, sino por el propio sistema financiero.
En nuestra opinión tendremos, en un futuro próximo, una concentración creciente de riqueza en manos de pocas personas y también una concentración de riqueza desde el punto de vista regional. Los países que tienen tecnología son cada vez más ricos y países como los del bloque del Mercosur estarán obligados, junto con los de África y el resto de América Latina, a buscar alternativas para la creación de empleos.

MG: ¿Vamos camino a un nuevo paradigma laboral en el que es necesario replantearse desde las condiciones de trabajo hasta los métodos de contratación y que acaso todo pase porque cada uno de nosotros sea su propio empleador?

AL: En primer lugar, debemos combatir estas nuevas formas de empleo en la medida en que son solo una nueva modalidad de precariedad del trabajo y desvinculación total del trabajador con la empresa y, en consecuencia, de la falta de respeto por los derechos laborales. De hecho, necesitamos mejores condiciones de trabajo, menores horas de trabajo, mejores salarios, respeto por los derechos laborales y una distribución equitativa de las ganancias del cambio tecnológico, generando así una distribución de ingresos y riqueza. Una sociedad más democrática y socialmente justa.

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Carlos Acuña: “La CGT nunca fue escuchada”

Así resumió el estacionero y binomio de la CGT estos años de convivencia con Cambiemos. Del salto de Sergio Massa al kirchnerismo dijo que “es necesario buscar la unidad para ganar, pero fundamentalmente para gobernar”.

Pablo Maradei

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Con la agenda política concluida luego del cónclave tucumano realizado el miércoles y del que Alberto Fernández hizo partícipe a la CGT, gobernadores y empresarios, Carlos Acuña partió a Salta a una misión más espiritual: participar de la procesión de la virgen del Milagro, ritual que cumple desde hace 20 años. En un stop del periplo rutero que realiza en auto habló con Mundo Gremial. En clave espiritual comentó: “En la vida somos seres humanos y estamos de paso. A mi se me alegra el alma cuando le puedo dar una mano a alguien”. La reflexión anticipó la daga (política) al corazón de Mauricio Macri: “Está muy bien lo que le tocó al Gobierno que viven pensando solamente en el negocio que pueden hacer sin escuchar a la gente. Muchos que se han quedado sin trabajo y hoy tienen que ir a un comedor. Toda esa gente quiere volver a trabajar que recobró esperanzas luego del resultado de las elecciones”.

¿Qué se llevaron de la reunión con Alberto Fernández?
—Con la presencia de todos los sectores se habló de un compromiso para sacar al país adelante. Yo considero que el sector que no aportó hasta ahora fue el empresario. Hay que tirar todos para el mismo lado, tenemos que ordenar la casa recuperando el poder adquisitivo y con eso el consumo interno. Hay que entrar en la dinámica productiva para que el país empiece a funcionar; después veremos qué podemos hacer para exportar o abrirnos al mundo. No hay que permitir que el mundo entre a casa y nos invadan de productos. Resumo: cuando te aplauden los de afuera es que te están jodiendo y a este gobierno lo elogiaron mucho los de afuera.

En esa premisa de compromiso de los sectores, ¿qué debe ceder el sector sindical?
—Será motivo de debate en el Consejo Directivo de la CGT; ver cómo y con qué nos posicionamos en esa discusión.

Lo corro de la institucionalidad, a nivel personal ¿qué podría ser sometido a discusión dentro del movimiento obrero? ¿Los convenios colectivos?
—Veamos lo de los convenios colectivos de trabajo, de los que tanto habló este gobierno de querer modificar. Por ejemplo, el sector metalmecánico como el textil hoy están rogando que no les cierren las fábricas por lo que tienen una problemática distinta a otros sectores a los que por ahí no les va mal. Con esto quiero decir que cada sector debe discutir lo que pasa en el suyo por lo que no tiene que ser una cosa generalizada porque no va a funcionar.

Vuelvo a la política: ¿cómo le cayó que Sergio Massa, el líder de su espacio, el Frente Renovador, se haya pasado a las filas de Cristina Kirchner?
—Es necesario buscar la unidad para ganar, pero fundamentalmente para gobernar. Me parece que está bien: lo que hay que pensar es en el país; acá no hay que discriminar a nadie. Las cosas que han sucedido sirven para ir hacia adelante. Si vamos a recordar las discusiones del pasado, no avanzamos y ahora hay que pensar en grande. Después de esta política que tuvo este gobierno todos aprendimos. Y te cito a Perón: de vez en cuando es bueno que gobiernan los radicales, y yo agrego que en este caso fueron los radicales con los empresarios de este gobierno, como para que muestren su incapacidad e insensibilidad para gobernar.

¿Se esperaba ese resultado en las PASO?
—Los resultados son los resultados y están a la vista y la única verdad es la realidad, después está la tecnología que la gente la ve, la escucha y todo lo que los comunicadores de redes del gobierno quieran, pero la verdad y la realidad es lo que nos dejó las elecciones. Quedó demostrado que el que viene de la política tiene respuestas. Este gobierno negó la realidad.

Lo llevo al terreno sindical. La conducción tripartita de la CGT nació en agosto de 2016 cuando Macri llevaba nueve meses de gobierno; casi convivieron todo este tiempo: ¿cómo describe ese vínculo con el Cambiemos?
—La CGT nunca fue escuchada, solo escucharon a una minoría que le fue muy bien dejando a la sociedad empobrecida. No solo desde lo material sino empobrecida en la enseñanza pública y en la salud, que quedamos muy mal ya que no existe el sistema de salud para aquellos que van a los hospitales públicos. En cuanto a lo laboral está empobrecido también, con Pymes y pequeños comercios que cierran todos los días. Y hay un pequeño sector que ganó todo que es el financiero, que tiene que existir, pero no a costa de los trabajadores.

Siguiendo su pensamiento crítico, ¿está conforme con el accionar de la CGT a lo largo de estos años de convivencia? ¿Hubiera deseado una CGT más en la callejera?
—Tampoco hay que ir al caos, ni llevar a la gente al caos: la democracia se consiguió y costó mucho. A la vez tenemos un sector que está trabajando y que no puede ir todos los días al paro porque le descuentan el día, el presentismo; y es por eso que cuando se hace una medida se busca la solidaridad de aquellos que trabajan para con los que no.

¿Cómo se imagina la próxima CGT, con conducción colegiada o unitaria?
Lo que más me gustaría es tener una CGT que tenga un gobierno que la escuche y que lleven adelante políticas que encuadren un equilibrio entre Capital y trabajo, todo lo demás es secundario.

Otra vez la situación del país nos encuentra discutiendo un bono; que ya se expresaron los empresarios que será difícil de pagar…
—Como te decía antes, los que no han puesto nada son los empresarios. Al primer año de asumir este Gobierno firmamos un acuerdo y después salieron a decir que no era un compromiso asumido sino algo voluntario.

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Dante Camaño: “Al kirchnerismo no lo voy a votar nunca”

El gastronómico apoya a Macri “como opción a los K”. Piensa, aunque “duela” que la única salida es dolarizar la economía. Considera que muchos gremios desaparecerán “por truchos” y solo quedarán los fuertes.

Pablo Maradei

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Dante Camaño es uno de los pocos dirigentes sindicales que se ha expresado, desde que Mauricio Macri llegó al poder, en favor de que avance en otro periodo de gobierno, posición que sigue sosteniendo “como una opción a los K”. Tajante en sus declaraciones no teme que lo crucen desde otros sectores sindicales. Para el gastronómico actualmente “no” hay peronismo.

–¿Sigue siendo un sindicalista PRO?
–Primero aclaro que yo no soy parte de Cambiemos ni integro el PRO; simplemente digo que Macri es una opción ante los K. Tenemos un país pobre, sin peronismo. El aparato estatal es tan pesado que pagamos el doble de la carga tributaria que se paga en Chile por turismo y gastronomía. Así vamos a seguir cerrando negocios, empresas y emprendimientos lo que implica cada vez menos puestos de trabajo.

–Se lo planteo de otra manera: ¿sigue apoyando la reelección de Macri?
–Sí. Yo no me anotó al carro de ningún vencedor. No le debo nada a ningún Gobierno, quiero que hagan algo para el país. Al kirchnerismo no lo voy a votar nunca. Hay algo que se llama ética y honestidad, ya sea con uno mismo y con lo que propugna. No soy un resultadista: es de cobarde y haragán. A nuestro gremio ningún gobierno nos benefició; desde Menem para acá, todos los gobiernos que pasaron nos vienen debiendo plata de las obras sociales. Es más, ni cuando Graciela Camaño (su hermana) fue ministra de Trabajo recibimos un trato preferencial; todo lo que hicimos con el aporte de los afiliados.

–Mencionó que no hay más peronismo. ¿Alberto Fernández tampoco representa al peronismo?
–Para que quede claro: de ninguna manera voy a apoyar a la fórmula K. El verdadero peronismo es el pregona que lo que se produce es lo que consume: en este país son muchos los que consumen y mucho menos los que producen y es por eso que tenemos los problemas que tenemos. Estoy en contra de las políticas que llevaron adelante los Kirchner y a favor de la libertad de comercio y de un sistema económico equitativo. Estoy totalmente en contra que más del 50% del valor de los bienes sea carga tributaria.

–En lógica de grieta: ¿votará a Macri?
–Acá no se trata de un gobierno o de una persona. Lo que esperamos que hiciera el Gobierno no lo hizo: yo no vi los cambios que prometieron y seguimos siendo los mismos que trabajamos siempre. Sigue habiendo mayor cantidad de empleados públicos: el problema es profundísimo, con un montón de cuentapropismo. También te digo que el Gobierno no ha sabido explicar. No se puede tener una economía sin moneda; el argentino se desespera por el dólar; hasta el más pobre piensa en dólares par a comprar una casita.

–¿Habría que dolarizar nuestra economía?
–Duele mucho, pero no le veo otra salida: no hay forma de evitar eso. La gente especuló con las tasas para invertir en pesos y luego se la llevó afuera en dólares. En dólares estamos más caros nosotros que Estados Unidos, ellos tienen precios relativos normales. Te cuento, nosotros hicimos un relevamiento a ver a qué precio le habían bajado la docena de huevos, un insumo esencial en nuestro rubro, y vimos una dispersión de entre 35 y 90 pesos la docena según el proveedor. Esto es una locura.

–¿Cómo imagina un escenario con Cristina Kirchner nuevamente en el gobierno?
–¿De donde va a sacar la plata para repetir lo que hizo?: ya no tiene más la soja a 600 dólares, entre otras cuestiones. Lo que se viene es un despelote peor: acá hay que buscar soluciones de cuajo; pero son medidas impopulares. En estos momentos tenemos más jubilados que aportantes; porque los aportantes no son tal cantidad porque, por ejemplo, muchas empresas no pagan las cargas sociales. Es indignante que estemos así con tatnos recursos que sobran… es la administración de hace muchísimos años. ES maravillosa la capacidad de autodestrucción que tienen los argentinos.

–Le cambio el ángulo, ¿cómo ve el futuro CGT teniendo en cuenta el cambio de conducción el año próximo?
–El movimiento obrero argentino tiene 130 años y en ese periodo tuvimos siempre peleas intestinas y siempre sobrevivió porque el sindicalismo argentino no existe en otra parte del mundo. La propia existencia de las redes va a ser que se reorganice; a futuro algunos sindicatos se eliminarán porque son truchos y quedarán los más fuertes y organizados. Necesitamos optimizar los fondos de recaudación porque no alcanzan; hacer gremialismo para que cada vez más gente se sindicalice. Los afiliados de ahora piden cosas que no pedían hace 50 años.

–Justamente por eso de que ´el sindicalismo argentino no existe en otras partes del mundo´es por lo que según dice este Gobierno no llegan inversiones
–No es así. Los sindicalistas acá son prudentes y tenemos buena relación con la patronal, lo que no vienen son inversiones; estamos lejos del mundo pensando, por ejemplo, en turismo. Los sindicalistas no somos populares, fíjate que cuando vamos a elecciones en alguna boleta nadie nos vota.

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Futuro del Trabajo: aprendiendo de Chile

En el medio de la crisis laboral local, Christoph Ernst, experto en empleo de la OIT, y legisladores chilenos expusieron en la comisión del Senado que trata el impacto de las nuevas tecnologías.

Pablo Maradei

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“Robots, inteligencia artificial, objetos conectados a internet, bioeconomía, Big Data y plataformas digitales”: de todos estos conceptos ya se habla a nivel gubernamental en nuestro país, aunque suene a una entelequia en estos tiempos de crisis política y económica, y que a lo largo del gobierno de Cambiemos, se perdieron más de 200.000 puestos de trabajo. En el medio del tembladeral, se reunió la comisión plenaria del Senado que aborda el “Futuro del Trabajo”. Además de legisladores, participó la regional argentina de la OIT en calidad de miembro permanente de este espacio de diálogo social cuya misión es la de acompañar, proponer posibles soluciones y moderar los debates con todos los sectores. Participó el doctor en economía y especialista en empleo y desarrollo productivo, Christoph Ernst. En un apartado del encuentro compartió con Mundo Gremial una entrevista.

En esta coyuntura que atraviesa la Argentina, ¿cómo encaramos una discusión como la del Futuro del Trabajo?
El futuro es ahora, en Argentina ya es un hecho hablar de plataformas digitales, robótica e inteligencia artificial. El futuro del trabajo se encuentra presente y no depende de la situación coyuntural, por eso es importante prevenir. En la última comisión que estuve presente, el Senado argentino ha invitado legisladores chilenos a exponer cómo trabajan en estos puntos allá. En la OIT miramos el escenario de manera global y estamos dialogando con todos los sectores sobre ideas y políticas que permitan crear un futuro más inclusivo.

¿Estamos preparados como país a sortear este impacto?
Lo que debemos hacer es preparar a nuestros trabajadores a partir de la educación. Según muestra un estudio de la OIT, el impacto de la inteligencia artificial aumenta la productividad del trabajo y complementa el empleo que ya tiene la persona. A su vez, crea nuevos tipos de trabajo. Aún no está claro cómo serán los resultados porque eso depende más de nosotros: lo que hacemos con políticas activas, proactivas y no solamente reactivas para incluir estas nuevas tecnologías.

¿El Futuro del Trabajo generará más desempleo o no?
Hay muchas cuestiones que no podemos prevenir porque el mundo es dinámico, no creo de manera dogmática en las cifras que tratan de predecir cuántos empleos se pueden perder o ganar. Tomemos el caso de la computación: fue instintivo pensar que muchos iban a perder el empleo; pero el empleo cambió. Vino internet y ahora las redes sociales. En definitiva, cinco años atrás nadie se imaginaba cosas que están pasando ahora como en estos momentos no podemos imaginar qué será lo próximo.

Reunión de la comisión plenaria del Senado sobre “Futuro del Trabajo”, con presencia del senador chileno Francisco Chahuan, la vicepresidenta Gabriela Michetti, senador Federico Pinedo y Guido Gerardi, vicepresidente del senado de Chile.

Mencionó Chile previamente. Un país con tantos recursos como el nuestro versus Chile que cuenta con mucho menos recursos tiene índices de crecimiento sostenidos y generación de empleo genuino desde hace años. ¿Cómo explicar esas diferencias?
El éxito chileno resulta por la continuidad de las políticas; no es tan disruptivo el proceso político y económico en ese país. La última crisis fuerte que tuvo Chile fue a mediados de los años 80. Luego, con la recuperación democrática, hubo una continuidad de crecimiento. Es un ambiente económico favorable para los negocios porque se puede planificar. Esta estabilidad hace falta en Argentina; esta es la razón principal. Argentina tiene potencial porque hay recursos naturales, humanos, trabajadores calificados; pero se necesita estabilidad y continuidad de políticas de Estado.

¿Cómo es la situación de desempleo a nivel mundial? ¿Vemos una situación similar a la de nuestro país?
La discusión del desempleo a nivel mundial no pasa por la cantidad desempleados porque pueden estar sin empleo un tiempo y contar con protecciones ante esa condición o hay apoyo familiar. Lo que sí observamos a nivel mundial es que muchas personas tienen empleos precarios, informales o bajo condiciones de vulnerabilidad. También los trabajadores pobres, que muchos de ellos viven con menos de un dólar o dos dólares. Estos valores a nivel mundial son mucho más importantes. Muchos países de África tienen un desempleo del 2% porque la gente tiene que trabajar para sobrevivir; no pueden quedarse desempleados.

Cuál es su posición o de la OIT respecto al trabajo migrante: ¿fronteras abiertas o cerradas?
Voy a dar mi posición personal. La Organización Mundial del Comercio promueve la libre circulación de los bienes y servicios pero, contradictoriamente, esa premisa no aplica a los trabajadores. Entiendo a los jóvenes que no ven un futuro en su país y migran desesperados, por ejemplo, para Europa arriesgando incluso sus vidas. No obstante, cuánto puede absorber un país y bajo qué reglas: debe ser claro. Pongamos el ejemplo de Estados Unidos. Es un país con alta inmigración que históricamente ha aprovechado mucho del dinamismo de los migrantes. Lo mismo ocurrió en ciertas épocas en la Argentina. Es un problema complejo en el que también juega un tema cultural. Muchas veces se ignoran los aspectos positivos de la inmigración; aunque debe hacerse bajo controles. Sí es cierto que a los trabajadores migrantes les cuesta encontrar trabajo estable y no vulnerable.

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