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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Cómo los inmigrantes contribuyen a la economía de Argentina

Un nuevo informe elaborado por la Organización Internacional del Trabajo y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico demostró que los trabajadores inmigrantes podrían contribuir más a la economía argentina.

Mundo Gremial

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Un informe conjunto del Centro de Desarrollo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) afirmó que si se aprovecharan sus competencias y con políticas públicas adecuadas, los inmigrantes podrían contribuir aún más al fortalecimiento de la economía nacional.

Con una larga historia compartida, la relación entre Argentina y los inmigrantes continúa en el presente. En la actualidad, los inmigrantes representan menos del cinco por ciento de la población del país y su rol en la economía nacional es menor al registrado durante la primera mitad del siglo XX. Cómo los inmigrantes contribuyen a la economía de Argentina, aporta una nueva mirada sobre el tema y recomienda políticas para aumentar la contribución de estos trabajadores.

El informe, dado a conocer en el ex Hotel de Inmigrantes de Buenos Aires, presenta un análisis sin precedentes sobre los aportes de estos trabajadores en tres áreas de la economía nacional: mercados laborales, crecimiento económico y finanzas públicas. Demuestra que los resultados del mercado laboral de nativos y de extranjeros no son muy diferentes. La participación de la fuerza laboral es casi igual, mientras que la tasa de desempleo de los inmigrantes es apenas inferior. Sin embargo, la informalidad y el autoempleo se dan con mayor frecuencia entre los inmigrantes, quienes, en promedio, ganan menos que los nativos.

Para el director de la OIT en Argentina, Pedro Américo Furtado de Oliveira, “es posible aprovechar aún más el impacto positivo de los trabajadores inmigrantes en la economía del país, por lo que es estratégico avanzar en políticas integrales basadas en los principios del trabajo decente”.

Si bien Argentina aún no ha ratificado el convenio 143 de la OIT, enfocado en la promoción de la igualdad de oportunidades y de trato de los trabajadores migrantes, el funcionario consideró: “El tejido sociocultural y la riqueza del país fue construido y sigue consolidándose gracias a los diversos flujos migratorios, probablemente porque Argentina cuenta con una de las políticas que más protegen a las poblaciones extranjeras y dan la posibilidad de una vida digna con trabajo decente”.

“Las políticas migratorias efectivas en Argentina y la apertura hacia los inmigrantes reflejan la comprensión de sus contribuciones positivas. Esperamos que este estudio basado en evidencia continúe a respaldar los logros del país y la integración de los migrantes”, dijo Federico Bonaglia, director adjunto del Centro de Desarrollo de la OCDE, quien presentó el informe. La presentación contó también con la participación de Graciela Guzmán, secretaria de Promoción, Proyección y Cambio Tecnológico del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social.

El informe evalúa si la presencia de trabajadores extranjeros ha beneficiado o perjudicado las oportunidades de empleo de los trabajadores nacidos en Argentina. Al respecto, sugiere que la inmigración no suele asociarse con la pérdida de empleo o la reducción de ingresos entre la población autóctona. De hecho, los ingresos de quienes nacieron en Argentina y son graduados universitarios parecen incrementarse cuando hay un mayor número de extranjeros con título de grado. A su vez, las mujeres nativas menos calificadas tienen una mayor probabilidad de incorporarse a la fuerza laboral cuando más mujeres inmigrantes de diversos países latinoamericanos residen en su localidad. No obstante, el informe también señala que, al parecer, mientras mayor es la cantidad de inmigrantes, un porcentaje más alto de trabajadores autóctonos tiende a desempeñarse de manera autónoma o como trabajadores familiares auxiliares, o bien pueden reducirse los ingresos de los trabajadores nativos poco calificados.

En Argentina, se estima que los trabajadores extranjeros contribuyen con alrededor de un cuatro por ciento del Producto Bruto Interno (PBI). La cifra está por encima del porcentaje de población que representan los inmigrantes en zonas urbanas, pero por debajo de su proporción en la fuerza de trabajo. Con más frecuencia, los inmigrantes se desempeñan en sectores con un menor valor agregado por trabajador. Además, poseen en promedio un menor nivel educativo y menores salarios.

De acuerdo con el informe, y bajo ciertos supuestos, los inmigrantes hicieron una contribución fiscal neta positiva durante 2013, el último año con información disponible. En promedio, esa contribución representó entre el -1 y el 2 % del PBI per cápita. Si bien esta contribución fue menor a la observada para el promedio de los nativos, en parte debido a una alta sobrerrepresentación de adultos mayores entre los inmigrantes, el dato muestra que los trabajadores extranjeros no representaron una carga fiscal significativa durante ese año.

Recomendaciones para el diseño de políticas

Según el informe, los efectos de la inmigración en términos de resultados del mercado laboral de los trabajadores nativos, finanzas públicas y crecimiento económico en Argentina son relativamente limitados. Hay margen para incrementar aún más la contribución de los inmigrantes a través de mejoras en las políticas vigentes, basadas en las siguientes recomendaciones:

· Dar mayor atención a las brechas de integración. La relativamente alta integración de los inmigrantes al mercado de trabajo no debe ocultar el hecho de que su vulnerabilidad puede ser más elevada que la del grueso de la población. Hay margen para intervenir sobre las brechas salariales y de desempeño educativo entre personas autóctonas y extranjeras.

· Crear un ambiente atractivo para los inmigrantes altamente calificados. Las personas con mayores niveles educativos tienen una mayor contribución fiscal neta y podrían generar un mayor impacto positivo en la productividad. Lejos de perjudicar a los graduados universitarios nacidos en el país, aumentar el número de inmigrantes altamente calificados podría incluso mejorar sus ingresos laborales.

· Reducir la informalidad laboral. Intervenir con políticas para disminuir el empleo informal sería un beneficio para la totalidad de la economía y podría aumentar la contribución fiscal y el trabajo de los inmigrantes tanto nativos como extranjeros.

· Integrar la migración en la planificación de políticas sectoriales no migratorias. Una agenda coherente de políticas públicas contribuiría a que los países destino, como Argentina, puedan beneficiarse totalmente de la inmigración.

El especialista en migraciones de la OIT, Guillermo Dema, explicó que los trabajadores migrantes “contribuyen con el crecimiento y desarrollo de los países de origen y de destino, pese a lo cual muchos trabajadores migrantes no disfrutan de un trabajo decente”. En esa línea, consideró que para aprovechar los beneficios y reducir los costos de la migración, “es fundamental la buena gobernanza, concebida desde un enfoque de derechos, que aborde los deficits de trabajo decente de los migrantes y las necesidades del mercado de trabajo”.

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Qué hay detrás de la presencia de Gustavo Béliz en la CGT

Llamativo, el ex funcionario de Néstor Kirchner acompañó al electo presidente a Azopardo. Alberto Fernández dio pistas de la discusión que se viene con el movimiento obrero y que encontraría a Béliz como su ejecutor.

Pablo Maradei

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Los interrogantes son múltiples y las visiones optimistas se contraponen con las pesimistas. La digitalización de la economía, el proceso continuo de innovación tecnológica sumado al surgimiento de la economía de plataformas (en el país desde el 2016), el uso del Big Data, la bioeconomía, la inteligencia artificial, la robótica y las máquinas asistidas obligan a replantear el paradigma vigente de trabajo con la obligación de repensar el futuro del trabajo. Nada nuevo bajo el sol, pero cuando Alberto Fernández exhortó a los gremialistas desde las entrañas del movimiento obrero a que Azopardo “se convierta en un centro de educación tecnológica para capacitar a los trabajadores y los jóvenes” estaba explicando la presencia de Gustavo Béliz en ese lugar.

¿Por qué? Porque durante su camino por el desierto alejado del ruido político se dedicó a explorar el futuro del trabajo. El mes pasado, desde el Vaticano y en el seminario “Dignidad y el futuro del trabajo”, organizado por la Pontificia Academia de Ciencias Sociales y que dirige el monseñor argentino Marcelo Sánchez Sorondo, Béliz tiró una frase: “Debemos ser conscientes de que hay un calentamiento global tecnológico sobre nosotros”. Y así otras vinculadas al destierro al que están y estarán obligados a ir millones y millones de trabajadores que se quedarán sin trabajo por el avance de la tecnología. Alberto Fernández les dijo a los muchachos elípticamente que en muchos casos habrá que barajar y dar de nuevo para encarar este momento crucial. Habilita y se anticipa de hecho a la discusión de convenios por sector (como para empezar por algo) y aggiornamiento de estructuras sindicales que ya huelen rancias.

Otra frase de Fernández marcando la cancha: “Nos vamos a sentar a diseñar las políticas del futuro, y lo vamos a hacer entre todos. Esas son las políticas que van a perdurar más allá de mi mandato”.

Paréntesis: el delegado papal Sánchez Sorondo tiene un vínculo muy aceitado con Hugo Moyano y Gustavo Vera, con quienes compartió varios escenarios por el proyecto camionero que se conoció como Multisecotrial 21F (el nombre viene por la fecha en que tuvo lugar, el 21 febrero de 2018, un acto monumental de Hugo Moyano en la 9 de Julio en el que se defendió de las causas judiciales). También compartieron un seminario antimafia. Una muestra del pensamiento de Sorondo: “Es providencial tener un Papa argentino y siendo nuestro gran líder tenemos que defender e impulsar su programa que es la defensa de la casa común, la madre tierra como llama San Francisco de Asís, y así luchar por la dignidad humana. Porque el capitalismo salvaje como lo llamaba San Juan Pablo II, pone el centro en el dinero, y no en el ser humano y su casa común”.

Abajo, a la derecha, Enrique Rodríguez, abogado de consulta de Camioneros, acompañando a Moyano en conferencia de prensa

Defender la casa común es preocuparse por el medio ambiente y promover la economía verde o circular: donde nada va a la basura sino que se recicla y reutiliza. Béliz escribió sobre esto.

Béliz, del que no hace falta mencionar su vínculo con la Iglesia por su pertenencia al Opus Dei, lleva escritos varios libros y dossiers indagando respecto a qué pasará con la cuarta revolución industrial que ya baña al mundo con su perfume de incertidumbre. A Béliz lo acerca al calor del presidente electo Enrique Rodríguez, el presidente de la obra social OSPOCE. Rodríguez es un abogado de consulta permanente del gremio Camioneros por las distintas causas judiciales que lo acechan: incluso se lo llegó a ver en la conferencia de prensa en la que este sindicato salió airoso de la multa, por 10.000 millones de pesos, que le había impuesto el gobierno de Cambiemos.

Otro dirigente complementó con otra visión política: “El metamensaje de revivirlo a Béliz es para que se sepa que la política va a estar por encima de los servicios; algo que Alberto quiere replantear y que lo dijo en público”. Refiere a que justamente Néstor Kirchner, quien fue jefe de Alberto y de Gustavo, eligió echar del gobierno a este último en 2004 cuando mostró la foto de Jaime Stiuso en la tele. Otros tiempos.

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Moyano juega en solitario frente a la unidad que pide el albertismo

Desde el sector tradicional le enrostran cortarse solo “por sentirse el ombligo del mundo”; los camioneros contestan que estuvieron desde la primera hora con el futuro gobierno.

Pablo Maradei

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En la historia del movimiento obrero podemos definir un primer y gran espacio temporal que tuvo lugar desde que el coronel Juan Domingo Perón, al frente de la vicepresidencia y de la secretaria de Trabajo y Previsión y ministro de Guerra del gobierno militar de Edelmiro Farrell, empezó a consolidar lo que sería su base de sustento político apoyándose en las masas populares. Floreció el modelo sindical peronista, con gremios por rama de actividad y firmas de convenios colectivos, entre otros menesteres. Con zizagueos en su influencia sobre el poder, entre gobiernos democráticos y de facto, el segundo momento en que esas bases crujieron fue durante el menemismo. La propuesta del riojano era el apartamiento del Estado como garante de todas aquellas conquistas para dar lugar a que el mercado sea el regulador natural de las tensiones económicas. Está claro que hubo quiebre entre los sectores tradicionales del sindicalismo que apoyaron este cambio de paradigma y el moyanismo que se abrió y fundó el MTA, de extracción combativa a lo que fue el gobierno neoliberal.

De ese entonces, y como acostumbra nuestro país, entre estos dos modelos hubo grieta: los 12 años del kirchnerismo revalorizaron el peso del Estado, se abrieron las discusiones paritarias y el Salario Mínimo Vital y Móvil volvió a tener pulso. El macrismo aplicó receta menemista. Y acá estamos de nuevo con Alberto Fernández, tratando de equilibrar un mix; aunque, claro está, siendo un gobierno peronista la balanza está inclinada hacia el lado que todos esperan. Y además porque el movimiento obrero le dio el respaldo que el futuro presidente necesita. Se lo dieron todos los sectores: CGT, CTA y el moyanismo.

Del armado y de lo que podrá pasar allí se habló este jueves en la sede de UPCN: hasta allá fueron los dirigentes cegetistas de la mesa chica junto a dirigentes de la Corriente Federal, que lidera Sergio Palazzo, y del MASA, que conduce Omar Viviani. Una foto reducida, pero de cada uno de los sectores que estuvieron en Tucumán en la asunción de Juan Manzur en su segundo mandato al frente de esa provincia.

El mismo dirigente se ocupó de trazar el escenario: “Podemos tener tres imágenes: la del cierre de campaña en Mar del Plata, la del búnker en Chacarita y la de Tucumán. En las tres estuvo el peronismo y el gran ausente fue Moyano. Se cree que es imprescindible y el ombligo del mundo. Esa no es una actitud nuestra sino que es suya”. El “nuestra” para este dirigente es todo el movimiento obrero versus Moyano.

Desde el campamento Camionero respondieron a la consulta de Mundo Gremial por el faltazo de los Moyano o de algún delegado del gremio a cualquiera de esos tres actos. Y la respuesta no fue decorosa: “Nosotros tuvimos que estar cuando tuvimos que estar que es desde hace tiempo y en contra de este gobierno de ricos: frenamos la reforma laboral cuando ellos, oficialistas de todos los gobiernos, daban el aval al macrismo para esa ley. Pero va más allá de Macri: ellos están siempre con el gobierno de turno y ahora hicieron lo de siempre: sumarse al triunfador”. Y tiraron una reflexión respecto al bancario: “Está jugando más a hacer política que hacer gremialismo que es lo que tenemos que ser como dirigentes sindicales”.

Con este escenario -de unidad a medias como marca registrada del movimiento obrero- el viernes que viene Alberto Fernández irá a la CGT al Plenario de Secretarios Generales: una foto simbólica pero de importancia. “El viernes que viene se le dará el respaldo orgánico al futuro presidente” contó un secretario general del sector de los Gordos a Mundo Gremial.

En el medio de este caldero, la CGT solicitó a la Iglesia, a través del cardenal Mario Poli, que inicie el proceso de beatificación de Eva Perón; algo difícil de que prospere. Se sabe que para llegar a esa instancia se le deben validar dos milagros en vida a quien fuera la mujer del General Perón. Curioso: el matrimonio, ni siquiera en esos años de bonanza peronista, pudo hacer el milagro de unir al movimiento obrero durante sus mandatos.

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Con Alberto sí; con Macri, no: el problema de las promesas de campaña

En el Pacto Social que promueve el candidato del kirchnerismo muchos gremialistas están dispuestos a poner en discusión los convenios colectivos; pero si ganara el macrismo: ¿qué pasaría?

Pablo Maradei

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En el gobierno de Cambiemos por ahora todo es cautela; aunque se la matiza con sesgos de esperanza: las plazas del “Sí se puede” han logrado darle oxígeno al oficialismo luego de la sepultura que le propinaron las Primarias el ya lejano 11 de agosto. Si hay vida después de este domingo y el 24 de noviembre llevara al triunfo a Mauricio Macri, ¿los gremialistas estarían tan dispuestos a sentarse para encarar el tema de discutir convenios como se comprometieron con Alberto Fernández? Nadie en el mundo gremial se imagina -o prefiere no hacerlo- con ese escenario en el que habrán quedado en offside. Cuando se los consulta, refutan la suposición con gestos o con silencios. “Esperemos a ver qué dice la gente; aunque sabemos que no se pueden equivocar otra vez”, dicen fijando posición.

En cualquier caso, una fuente híper calificada del mundo laboral del búnker de Juntos por el Cambio comentó a Mundo Gremial en la previa al acto de cierre de este jueves: “Si la ciudadanía nos da otros cuatro años, la propuesta será lo que están habilitando a discutir los propios gremios que es poner a debate los convenios. Si se lo habilitan a Alberto Fernández, el piso será ese”. Pone un reparo ante la incertidumbre de las alianzas que se vayan a tejer en un nuevo mandato de Macri. Completa que “la forma de construcción de acuerdos posibles definirá la acción de política posterior”. Es decir, acuerdos con la oposición no kirchnerista para amalgamar fuerzas en el Congreso y poder avanzar en otras cuestiones.

Hablamos que “si el piso son los convenios” lo que vendrá será un revival de una reforma laboral. Dice la misma fuente: “El sector empresario le viene pidiendo a Fernández definiciones pro empresa por lo que no veo muy descolocado pensar en que tomen nuestro proyecto de reforma laboral que tenía el aval de la CGT para avanzar en algo remozado”. A propósito de reforma laboral: ¿qué rol jugará Miguel Ángel Pichetto que era el garante, cuando encarnaba la oposición peronista a Cambiemos, de “que nada que no tenga el visto bueno de la CGT avanzará en el Senado”? Pero la reforma laboral sería solo una solapa de la avanzada.

Ya sin especular con quien será el próximo presidente apunta este dirigente del PRO: “El que venga, sea Mauricio o Alberto, tiene por delante recomponer el salario real de manera inteligente atado a productividad, y eso no es otra cosa que discutir convenios. Se lo piden a Alberto como se lo piden a este Gobierno”. Analiza: “Los índices de productividad están a la baja y hay que lograr inversión productiva que genere trabajo”. Y por último apunta: “El tema que no se puede eludir más es la discusión del sistema de seguridad social: como está planteado es insostenible. En esto juegan las economías de plataforma que no debería ser lo que es hoy en cuanto a su marco regulatorio pero tampoco podemos mirar para otro lado a un sistema que abre puestos de trabajo. Hay que encontrar un mix que haga esto viable”

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