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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Activos intangibles y tangibles, casos testigo del avance tecnológico

La riqueza de los bienes también muta a la par que avanza la tecnología.

Pablo Maradei

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No hace falta ser memorioso pero sí tener una cierta edad para recordar la fortuna que costaba comprar una parada de diarios allá por los anos noventa: la industria gráfica vivía un apogeo y comprar el diario era una inversión intelectual; además de ser accesible para cualquier trabajador. Lo mismo ocurría si uno piensa, para la misma época, lo que había que desembolsar para hacerse de una licencia para conducir taxis.

La irrupción de las plataformas digitales como es el caso de UBER o bien los .com de los diarios tiraron por la borda el valor de esos activos intangibles por los que pudo pagar un trabajador para tener su propia fuente de trabajo. Y dándole una vuelta más de rosca: acaso ese trabajador pudo acceder a una licencia o a un puesto de diarios con el pago de una indemnización; otro activo intangible que el trabajador va acumulando con el paso de los años al cumplir con su trabajo; algo que ahora estaría en dudas de avanzar la Reforma Laboral.

Los talibanes del capitalismo tirarán el axioma que cierra el círculo: “¿Para qué pagar indemnización si podés uberizarte a cero inversión?”. Solo con esta retórica cierra el círculo (rojo) de lo expuesto.

En cualquier caso, y para seguir haciendo historia, pongamos en números ese recorrido: en el caso de las paradas de diario, según la utilidad que dejara sumado al reparto fijo que tuviera, una persona podría pagar por ese bien valores desde los 30.000 dólares. Llamativamente si uno se mete en la principal web de compra venta de bienes del país hoy por hoy se encuentra con avisos de hasta 80.000 dólares por una parada. Fuentes inobjetables del sector aseguran que una parada de diarios “está dejando una utilidad de entre 25.000 y 35.000 pesos”. Y agregan: “Estar ocho horas parado, chupando frío y tener esa ganancia con una inversión de 80.000 dólares estamos ante una estafa”.

En tanto, la licencia para taxis siempre estuvo en torno a los 20.000 dólares: y así se mantuvo hasta que UBER irrumpió en el mercado local, ni bien arrancó la plataforma en 2016. Desde la Asociación Taxistas de Capital (ATC) aseguran que “hoy una licencia se paga hasta 1.100 dólares y que el horizonte de este mercado es a la baja”. En la Ciudad circulan 36.800 vehículos aunque un 10% está en rotura permanente. Desde la ATC sostienen que en estos últimos años se perdieron 10.000 puestos de trabajo a nivel nacional “porque muchos no puede renovar el auto a los 10 años y optan por vender la licencia y hacer algo con esos 1.100 dólares; pero es algo que cada vez va perdiendo más terreno”. Para seguir haciendo números: hoy un cero kilómetro arranca en los 600.000 pesos.

En contraposición, tenemos al sector bancario. Con sus mega edificios para atender al público, que no son otra cosa que bienes de uso, es decir activos tangibles y que la automatización llevará a su paulatina desaparición. Ya existen bancos en el mundo bancos sin bancarios: acaso gremios poderosos con tendencia a la baja de afiliados. Esos bienes tangibles serán reemplazados por intangibles como son los websites evitando costos de personal, de mantenimiento, de energía eléctrica, y muchos otros etcéteras. Rápido de reflejos, Sergio Palazzo, titular de la Asociación Bancaria, corrió tras los 6.500 empleados de Mercado Pago: hay que adelantarse al futuro… que ya llegó.

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

El equipo de Moroni: plantel de transición y vetos para todos

Comenzó la era moronista: a quiénes convocó para su selección de Trabajo y a qué va a jugar en la próxima temporada.

Juan Manuel Morena

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Foto: Patricia González Photography ©

Un íntimo amigo se llama Eduardo, es hincha de gimnasia. Con él tengo siempre la misma discusión: cómo tienen que pararse la Selección Argentina de Fútbol cuando juega contra equipos como Brasil y Alemania.

Él dice que siempre juguemos de contragolpe, 4-4-2 o 4-1-4-1, y yo siempre quiero salir a atacar y matarlos a pelotazos. La cosa viene siempre así, en el medio, lo único que importa es juntarse.

Pero la conclusión es: cómo parás el equipo, para saber lo que querés jugar.

Cuando ves el equipo que se está parando en el nuevo Ministerio de Trabajo de la era Fernández, empezás a imaginar el juego, o pretendés entender qué pueden llegar a hacer.

La primera observación es que no hay funcionarios del paladar negro cegetistas en las principales líneas. Tampoco nombres de peso en el mundo del trabajo.

A saber: el ministro es un hombre de extrema confianza y amigo del presidente entrante. El jefe de gabinete una persona que viene de la empresa Chevron (un CEO), el secretario de trabajo con un CV vinculado solo a la política partidaria.

El sistema de paritarias en el marco de Acuerdo Social va a ser duro para el trabajador y con costo político para la dirigencia política. Se habla de montos fijos no remunerativos para todos los trabajadores y después en cada paritaria se negociará la manera de incorporarlo al básico.

Un dato que pasó bajo radar esta semana es que desde el martes quedaron suspendidas las audiencias de reajuste de paritarias. Supuestamente esta semana se reorganizarían las fechas para las mismas.

También siguen pendientes algunos temas de reforma laboral y otros de la previsional. Seguramente el FMI los ponga en la mesa a la hora de renegociar los términos de la deuda, su reestructuración.

Cuando una analiza el perfil bajo del ministerio y la no pertenencia a los sectores aglutinantes del sindicalismo argentino, uno podría imaginar un equipo de transición, que viene a tomar medidas no gratas para los trabajadores y para la dirigencia. Esa parecería ser una posibilidad. La otra, es que el mismo Alberto es el verdadero articulador con el mundo del trabajo.

Sumado a esto, en los últimos meses aparecían nombres, se bajaban nombres, pero con todos se utilizó el veto cruzado, y el equilibrio nunca llegó.

Al cierre de esta nota, el único nombre del sindicalismo que se sostenía era el de Mónica Risotto, a la DNAS (Asociaciones Sindicales).

El veto fue lo que mejor funcionó en la supuesta unidad del movimiento obrero. La falta de unidad salió caro en la primera etapa de un nuevo gobierno.

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Memorias centenarias

Dos libros conocidos esta semana, publicados por la OIT y el Centro de Capitanes, rescatan la historia del mundo laboral en la Argentina, merecen la pena su atención por el recorrido en detalle que realizan.

Pablo Maradei

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Acaso una columna disruptiva porque no hablamos de una discusión paritaria, o de alguna denuncia judicial o aportamos alguna información novedosa como que Alberto Fernández nombraría a Claudio Moroni al frente del ministerio de Trabajo. Esta semana, si hablamos de eventos vinculados al mundo del trabajo, tuvieron lugar dos eventos histórico culturales en la ciudad de Buenos Aires.

El día lunes y con la presencia del director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el británico Guy Ryder, se presentó el libro por los 50 años de la apertura de la Oficina País. En tanto, este jueves y por los 100 años de la fundación del Centro de Capitanes de Ultramar de la Marina Mercante (CCUOMM) tuvo lugar la presentación de otra edición literaria y fotográfica referida a este hito histórico.

Ambas instituciones centenarias (el organismo multilateral se creó en 1919) eligieron en tiempos de multimedia contar su historia en un libro, en ediciones de lujo, lo que saludamos. En tiempos de inmediatez y de cosas rápidas se eligió por un soporte de largo aliento.

En el caso de la OIT me tocó acompañar en calidad de compilador a los historiadores e investigadores especializados en temas laborales, Laura Caruso y Andrés Stagnaro. En tanto, la publicación del Centro estuvo también a cargo de Caruso y del historiador e investigador Gustavo Contreras. Ellos tres desmalezaron archivos históricos para aportar la materia prima del contenido.

El vértice histórico entre ambos organismos data de junio de 1920: en junio de ese año se llevó adelante en Génova la segunda conferencia internacional de este organismo multilateral y tripartito fundado por la Sociedad de las Naciones. En aquel entonces acudió, en representación del sector obrero el capitán Pedro Diquattro. Anacrónico a la vista de hoy, el delegado obrero denunció ante el mundo a la empresa Mihanovich por “prácticas antisindicales”. Repasando,el sindicato había arrancado una huelga en febrero de 1920 que se había extendido hasta marzo de 1921; finalizando con un triunfo para el movimiento obrero.

Otro hito de convergencia se dio en junio de 2007 cuando el capitán y actual presidente del Centro, Marcos Castro, presentó el proyecto en la Comisión de Trabajo del Sector Pesquero que luego se convirtió en el Convenio Internacional N°96. Los convenios luego pueden ser adoptados por los países miembros de la OIT, que hoy son 187 y regir la actividad propia en cada país.

Otra parte que merece destacarse en esta breve sinopsis son los capítulos destinados a los desaparecidos durante la última dictadura. En la OIT, los dirigentes sindicales encontraron el espacio de denuncia para ser escuchados por otros organismos internacionales, además de países participantes. A todo ese recopilado de denuncias se lo conoció como el Caso 842 que fue discutido 14 veces en el seno de la OIT; y en dos ocasiones el Organismo envío misiones a entrevistarse y hacer seguimientos de la situación en los sindicatos y empresas además de reunirse con funcionarios de la Dictadura. Hasta el Organismo tuvo su desparecido: el miembro del Consejo de Administración por el sector empresario, Vitaic Jakasa. Para Daniel Funes de Rioja “su desaparición estuvo más relacionado con la OIT que con otra cosa”.

En el Centro hay tres desaparecidos: Mario Pablo Pantaleo Ábalos, Carlos Arias Solanes y Ariel Canzani.

En el caso de la OIT el libro pone signos de preguntas respecto al futuro del trabajo y alerta los cambios de paradigmas, cada vez más desafiantes, que ya se viven por el avance de las nuevas tecnologías. La historia nos ayuda, en todo caso, a sentar bases que acaso ayuden no a encontrar soluciones pero sí a no repetir errores.Como dijo el pensador Pedro Luis Barcia “el argentino concibe la experiencia como repetición” y en estos momentos lo que se necesita es creatividad habiendo inoculado nuestra historia.

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

En OFF: las Pymes critican la paridad salarial y piden soluciones al futuro Gobierno

El axioma “a igual trabajo, igual salario” genera resquemores en ese sector empresario. Buscan compensar salarios con bajas (o segmentaciones) impositivas como política pública.

Pablo Maradei

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La simetría salarial es un tema que para los empresarios Pymes es imposible modificar, pero entienden que son tiempos de sentar las bases en lo que serán los temas a tratar en el futuro Consejo Económico y Social. En ese sentido, si les dan el lugar que se merecen por ser los principales empleadores del país y los más golpeados de la era Cambiemos, es mejor poner todos los temas de debate de una a que se quede algo en el tintero. El planteo es sencillo aunque complejo de encontrarle la vuelta. Por un lado, tenemos el sabido “a igual trabajo, igual remuneración”, y por otro la cuestión de que las Pymes deben afrontar salarios de igual magnitud, por escalafón, que una empresa multinacional. Este tema salta por lo general cuando los gobiernos habilitan el pago de bonos y los más chicos quedan contra las cuerdas y echan maldiciones a los cuatro vientos por no tener fondos para pagar este plus. Más en épocas de falta de crédito por las altas tasas.

“Se habla de un país federal, pero todo se decide en la Capital Federal, no es lo mismo el costo de vida en una provincia del norte que en otra del sur o en Capital. Eso sí, todos los trabajadores que están bajo el mismo convenio colectivo perciben idéntico sueldo”, se quejan desde el sector empresario. Pero saben que se tienen que mover en ese andarivel. Es por eso que quieren subsidios o disminución impositiva; no temporal sino como una política pública permanente. Otros proponen segmentación tributaria a la hora de fijar los porcentajes de los impuestos.

Este viernes se reunieron representantes de la CGERA, CAME y CGE con dirigentes de la CGT y, pese a que se habló de la cuestión salarial y otros tópicos claro está, este tema no se tocó. “Es algo para más adelante”, dijo un empresario ante la consulta de Mundo Gremial, pero aclaró que “hay mucho para hacer ante esta inequidad que sufrimos las Pymes”.

Es cierto que hay gremios grandes como UOM, Sanidad o Alimentación que tienen convenios por ramas de actividad y eso permite diferenciar subsectores dentro de un mismo rubro. Pero no segregan por región o por empresa; algo que se está empezando a reclamar en el sector empresario.

Da un ejemplo un empresario Pyme vinculado a bebidas: “Tengo menos de 10 empleados y el 50% del costo corresponde a salarios y aportes a la seguridad social; proporcionalmente a una multi se le va el 10%”.

Explica un abogado de larga trayectoria laboral: “Por un lado estos empresarios chicos deben agruparse en cámaras que los representen realmente para poder negociar con el gremio. Pongamos el sector alimentación: la COPAL (Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios) no los va representar adecuadamente porque discute problemas y acuerdan salarios que afectan a empresas de porte”. Sigue: “Por otro lado, lo importante es que a través de esas cámaras hagan el lobby necesario, ya sea vía las oficinas regionales del ministerio de Producción, para lograr que se negocien convenios colectivos por empresas o por región del país”. Explica que “los sindicatos tienen regionales por lo que tranquilamente podrían negociar por empresas”.

En cuanto a las regiones está claro que vivir en la Patagonia implica tener gastos mucho más onerosos que si el mismo trabajador viviera en Santiago del Estero. Completa otro experto en tema laboral: “El salario debe contener las necesidades de alimentación, vivienda, vestimenta y esparcimiento: nadie puede decir que estos cuatro ítems tienen la misma valoración económica en todo el país”.

Un economista agrega: “No tener esta segmentación salarial también afecta a las economías regionales; ya que si alguien decide invertir tendrá iguales salarios y mayores costos logísticos”. Cierra: “Definitivamente es algo que hay que estudiar”.

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