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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Yasky Boom

El sindicalista encabeza una de las vertientes de una CTA partida, al menos en dos. Se sostiene en la CTERA y SUTEBA. Política y la actividad gremial.

Pablo Maradei

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Si la casa está en orden hay resto para incursionar en el afuera. Pero la casa no está en orden: el Presidente promueve la incorporación de Hugo Yasky, titular de la CTA de los Trabajadores, a la CGT a través de los oficios de Héctor Daer. Más allá de que eso nunca ocurrirá, la CTA está partida como mínimo en dos y no hay conciliación que valga: recordar que existe la CTA Autónoma de Hugo Godoy que le arrebató la chapa patente a Pablo Micheli. Recordar también que este tema, por quien es ostenta la propiedad de la marca, está a la espera de que defina la Corte Suprema. Según supo Mundo Gremial hay conversaciones de Micheli con los otros dos sectores, pero infructíferas por ahora.

Es una foto del pasado la unión sindical que promovieron las políticas macristas: por ejemplo, Yasky, Micheli y Pablo Moyano ya no comparten escenario. Habría que ir desandando caminos. Y la principal diferencia entre Yasky y Godoy radica en la concepción política de construcción.

A saber: el motor que sostiene a la CTA de Yasky es la CTERA y su brazo provincial SUTEBA, ponen por encima de la cuestión gremial, el tema político. No decimos que la política y la actividad gremial deben estar divorciadas, pero sí delimitados sus campos de acción. Y así los vimos alineados con Carlos Menem (SUTEBA llegó a sacar solicitadas de acompañamiento), con Antonio Cafiero, con el ARI de Elisa Carrió y la Alianza que, por la instauración del Incentivo Docente, la CTERA levantó la Carpa Blance luego de 1003 días de acampe en frente del Congreso. Luego vendría el acompañamiento a toda la era K; y ahora lo mismo hacia a Alberto Fernández. “Los alquilan con poco”, dicen con saña sus detractores por lo que consiguen.

Sin lugar a dudas esta parcialidad que solo genera pérdida de capacidad reivindicativa quedó en evidencia este año que CTERA pactó un 0% de aumento salarial cuando la inflación trepará, mínimo, al 40%. “Se sometieron a los K y ni siquiera les reconocieron la Central”, grafican el estado de situación un conocedor del paño ceteísta. Esa entrega no sería gratis: SUTEBA pisa fuerte en lo que fue la repartida de cargos en el gobierno provincial de Axel Kicillof.

Pese a que CTERA/SUTEBA maneja fondos, la estructura de la CTA de los Trabajadores es colosal: muchos institutos económicos y estadísticos, entre otros, funcionan como nutrientes informativos de la Central y están compuestos por cuadros con 20 años de antigüedad con salarios altísimos.

SUTEBA, fundada en el 86 y su obra social en 1989, empezó a tener espalda financiera en los inicios de los noventas, y los memoriosos recuerdan dos anécdotas de esos tiempos. En un momento se debatía internamente si comprar un terreno de 140 hectáreas en el Delta de Escobar o comprar otro de apneas 8 en las islas de Tigre. Además de costar menos, en el predio escobarense un grupo promovía un plan integral de viviendas y no solamente un recreo para los afiliados. Finalmente se compró el camping en Tigre, a la vera del río Luján, enfrente del Museo de Tigre: todavía funciona. Y aquí el final de la anécdota: al SUTEBA le interesó meterse en la política de Tigre, distrito próspero. Solo lograron colar dos concejales en el Concejo Deliberante.

Otra historia de dinero que explica como la política pesa más que lo gremial en la concepción del SUTEBA: también en los noventas, el secretario de Finanzas del gremio, Eduardo Steinbrun, denunció que se había gastado un millón de dólares en la interna por la intendencia de La Matanza en favor de María Vicenta Sánchez (más conocida como Mary Sánchez) y en contra de Lidia Satragno que, para colmo, ganó Pinky.

No solo Yasky, de origen PC devenido peronista, sino también Víctor de Genaro -que juega con Hugo Godoy- y sus múltiples creaciones partidarias de buena voluntad, pero con nula incidencia en el tablero político, vieron en Lula un modelo a replicar: que un sindicalista llegue a la presidencia. Se quedaron sin nafta antes de arrancar: Lula pertenece al fuerte sector industrial y sus colegas argentinos a la parte de servicios públicos. De la creación de ATE, en 1925, a los 2000 pasó, por ejemplo, el menemismo, que desguazó al Estado tirando al zanjón a un millón de estatales.

En tanto, el motor económico de Godoy es ATE. Pero esta Central es más mesurada con sus posicionamientos políticos y en algún punto cumple con la máxima de la CTA que dice que “debe ser independiente del Estado, de los gobiernos y de los partidos”. Como dato, esta CTA solo logró incluir en el gobierno de Fernández a Claudio Lozano en el directorio del Banco Nación.

No obstante Godoy tiene dos cuñas. Una de ellas es Daniel Catalano, quien tutela la seccional porteña de ATE y sigue el perfil de Yasky: acoplarse a los gobiernos. Lo hizo con los K y ahora replica con Alberto Fernández.

Pero también es cierto que, por ejemplo, los investigadores del Conicet recién este jueves lograron consenso para protestar contra un gobierno aliado. Vienen pidiendo recomposición salarial desde enero y accionar de la cláusula gatillo de 2019. Por el ninguneo que tuvieron, las bases ahora le sumaron al reclamo salarial tener un convenio colectivo propio para no depender de estructuras superiores.

Pero Yasky y Godoy tienen algo en común: no supieron generar segundas líneas.

La CGT no hace nada; no quiere, no le interesa. Mientras tanto, Alberto Fernández está en modo binario. En su radar están Daer aunque agasaja a los Moyano con un almuerzo en Olivos. Mientras que el plan CTA en la CGT está fuera de jugo, Daer ve en los movimientos sociales, acaso su válvula de escape a las sugerencias del Presidente.

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