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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Sobre el tratamiento mediático de la huelga

Por Pascual Daniel Persichella, columnista de Mundo Gremial

Mundo Gremial

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Foto de clarin.com (Alfredo Martinez)

Harto ya de estar harto; cansado de leer, ver y oír cada vez sobre todos los daños que produce la huelga. Sobre trabajadores que son privados de viajar en el transporte que sea, sobre los alumnos que son rehenes; y demás otras expresiones, que se acentúan por estigmatizar a la actividad sindical y a los sindicalistas. Que; porque les conviene y hace de ese discurso antisindical, un producto transable; analizan un conflicto laboral sindical, como una foto que hace foco sólo en la consecuencia, sin analizar las causas. Que siempre se concluye que la huelga no es oportuna. O que la huelga es política. Cantinelas ni creativas ya.

Harto; estimo que una huelga siempre hace daño. Pero no hay que ser tramposo o vendedor de discursos convenientes; el objeto de análisis es todo el proceso del conflicto colectivo de trabajo, que culmina en la huelga; no solo la huelga. Es el proceso en su integralidad lo que se debe observar.

No existen sindicalistas suicidas o díscolos. No existe un sindicalista que se levanta una mañana y decide hacer una huelga, porque le da la gana. A todos los efectos y en todo sentido, los sindicalistas saben que su capital son sus afiliados; y preferirán ir más despacio que rápido. Lo vemos hoy. Fomentarán o decidirán la huelga cuando tengan una alta probabilidad de éxito, por la legitimidad del reclamo. Es un difícil punto de equilibrio, que algunos denominamos capacidad de conducción, que oscila entre que las bases avancen con la cabeza del dirigente o que el dirigente vaya a la cabeza de sus bases.

Los medios en general hacen análisis conservadores, adecuados a un status quo injusto. Ocurre lo mismo que con las protestas sociales, se destaca el desorden, los desmanes, las roturas; hasta los costos de ellas y cuanto nos saldrá per cápita. Pero no se pone el acento sobre las causas que llevan a la huelga o protesta, ni sobre todas las acciones realizadas antes de llegar a esas medidas extremas.

El tratamiento mediático de la cuestión es sistemática y generalizadamente deshonesto. Lo que en verdad debiera analizarse es toda una secuencia histórica; y en especial la legitimidad del reclamo que origina el conflicto, la paciencia institucional en el proceso donde se peticiona y contra oferta; y finalmente la proporcionalidad de la medida sindical. Pero no: se presenta a la huelga como un hecho dañino nacido de un porongo, que no tiene causas ni un proceso secuencial; menos legitimación por las demandas que la provocan.

En este como en otros tópicos en que debemos contarle las costillas a ese tipo de periodismo transable, nunca olvidemos que trabajan para grandes empresas, para patrones; a los que siempre les viene bien estigmatizar a sindicatos y sindicalistas. El mundo ideal para ellos es aquel en que no existan sindicatos ni sindicalistas.
Cuando después de dar tantas vueltas la CGT ejecute un Paro General, ese día no se discurrirá sobre la excesiva paciencia y proporcionalidad de la medida, sino que se sacarán cuentas de cuanto se ha perdido y de que nada cambiará mañana.

Evidentemente el discurso mediático en general está inclinado decididamente por una posición anti sindical (contra sindicatos y sindicalistas) y anti obrera. Ha llegado la hora de preguntarnos porqué, aunque la respuesta es obvia. Y de tener memoria. A los mensajeros de la parcialidad grosera no les puede salir gratis, frente al Movimiento Obrero Argentino.

Ya he dicho antes de ahora, que es tanto el sesgo y la maledicencia con que se trata mediáticamente la cuestión gremial, que hasta en las palabras que utilizan se observa. ¿Porque se expresa que se amenaza con hacer huelga? Es una falta de sentido común sostener que se amenaza con ejercer un derecho inscripto en la Constitución Nacional. No se les ocurre expresar que un empresario amenaza con ejercer su derecho de propiedad o su derecho a la libertad de comercio. El manejo del lenguaje en este sentido no es ingenuo.

Por suerte, comienzan a debatir y organizarse colectivos de periodistas de otra estirpe, que saben que el meollo de su profesión es buscar leal y permanentemente la verdad en si. Y que cuando opinan, lo deben hacer con honestidad intelectual y moral; señalando desde qué óptica o cosmovisión lo hacen.

Es muy venido al caso de cualquier análisis conservador, tratar los problemas sociales por sus consecuencias o síntomas más disvaliosos; ocultando las verdaderas causas que generan esos problemas. Pasa con las huelgas y con las protestas sociales. Se visualiza, el desorden, la suciedad que se deja después de marchas multitudinarias, las roturas. Lo que no está bien, pero no es el fondo de la cuestión.

Son técnicas para sacar del foco de atención, lo que no conviene que se visualice y trate.

Pasa con todos los temas donde están en juego los intereses materiales de del Poder principalmente económico de nuestra sociedad. Debe puntualizarse este vicio, prevenirse de el. Además de repudiarlo, debe construirse una comunicación popular, que diga toda la verdad, que no haga silencios interesados; que desmembre y exponga la trama de los intereses en juego. Deberíamos conocer el ORIGEN DE FONDOS de cada Empresa de Medios de Comunicación, que conforma su facturación, para poder medir debidamente a que intereses responde el discurso; o destacar la independencia de criterio y profesionalidad del profesional, no obstante ese origen de los fondos explicitado.

Es muy venida al caso una idea atribuida a Cortázar, donde se destaca la relación causa efecto en estos fenómenos sociales de conflictividad y protesta: “…Es muy importante comprender quien pone en práctica la violencia: si son los que provocan la miseria o los que luchan contra ella”.

 

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Qué hay detrás de la presencia de Gustavo Béliz en la CGT

Llamativo, el ex funcionario de Néstor Kirchner acompañó al electo presidente a Azopardo. Alberto Fernández dio pistas de la discusión que se viene con el movimiento obrero y que encontraría a Béliz como su ejecutor.

Pablo Maradei

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Los interrogantes son múltiples y las visiones optimistas se contraponen con las pesimistas. La digitalización de la economía, el proceso continuo de innovación tecnológica sumado al surgimiento de la economía de plataformas (en el país desde el 2016), el uso del Big Data, la bioeconomía, la inteligencia artificial, la robótica y las máquinas asistidas obligan a replantear el paradigma vigente de trabajo con la obligación de repensar el futuro del trabajo. Nada nuevo bajo el sol, pero cuando Alberto Fernández exhortó a los gremialistas desde las entrañas del movimiento obrero a que Azopardo “se convierta en un centro de educación tecnológica para capacitar a los trabajadores y los jóvenes” estaba explicando la presencia de Gustavo Béliz en ese lugar.

¿Por qué? Porque durante su camino por el desierto alejado del ruido político se dedicó a explorar el futuro del trabajo. El mes pasado, desde el Vaticano y en el seminario “Dignidad y el futuro del trabajo”, organizado por la Pontificia Academia de Ciencias Sociales y que dirige el monseñor argentino Marcelo Sánchez Sorondo, Béliz tiró una frase: “Debemos ser conscientes de que hay un calentamiento global tecnológico sobre nosotros”. Y así otras vinculadas al destierro al que están y estarán obligados a ir millones y millones de trabajadores que se quedarán sin trabajo por el avance de la tecnología. Alberto Fernández les dijo a los muchachos elípticamente que en muchos casos habrá que barajar y dar de nuevo para encarar este momento crucial. Habilita y se anticipa de hecho a la discusión de convenios por sector (como para empezar por algo) y aggiornamiento de estructuras sindicales que ya huelen rancias.

Otra frase de Fernández marcando la cancha: “Nos vamos a sentar a diseñar las políticas del futuro, y lo vamos a hacer entre todos. Esas son las políticas que van a perdurar más allá de mi mandato”.

Paréntesis: el delegado papal Sánchez Sorondo tiene un vínculo muy aceitado con Hugo Moyano y Gustavo Vera, con quienes compartió varios escenarios por el proyecto camionero que se conoció como Multisecotrial 21F (el nombre viene por la fecha en que tuvo lugar, el 21 febrero de 2018, un acto monumental de Hugo Moyano en la 9 de Julio en el que se defendió de las causas judiciales). También compartieron un seminario antimafia. Una muestra del pensamiento de Sorondo: “Es providencial tener un Papa argentino y siendo nuestro gran líder tenemos que defender e impulsar su programa que es la defensa de la casa común, la madre tierra como llama San Francisco de Asís, y así luchar por la dignidad humana. Porque el capitalismo salvaje como lo llamaba San Juan Pablo II, pone el centro en el dinero, y no en el ser humano y su casa común”.

Abajo, a la derecha, Enrique Rodríguez, abogado de consulta de Camioneros, acompañando a Moyano en conferencia de prensa

Defender la casa común es preocuparse por el medio ambiente y promover la economía verde o circular: donde nada va a la basura sino que se recicla y reutiliza. Béliz escribió sobre esto.

Béliz, del que no hace falta mencionar su vínculo con la Iglesia por su pertenencia al Opus Dei, lleva escritos varios libros y dossiers indagando respecto a qué pasará con la cuarta revolución industrial que ya baña al mundo con su perfume de incertidumbre. A Béliz lo acerca al calor del presidente electo Enrique Rodríguez, el presidente de la obra social OSPOCE. Rodríguez es un abogado de consulta permanente del gremio Camioneros por las distintas causas judiciales que lo acechan: incluso se lo llegó a ver en la conferencia de prensa en la que este sindicato salió airoso de la multa, por 10.000 millones de pesos, que le había impuesto el gobierno de Cambiemos.

Otro dirigente complementó con otra visión política: “El metamensaje de revivirlo a Béliz es para que se sepa que la política va a estar por encima de los servicios; algo que Alberto quiere replantear y que lo dijo en público”. Refiere a que justamente Néstor Kirchner, quien fue jefe de Alberto y de Gustavo, eligió echar del gobierno a este último en 2004 cuando mostró la foto de Jaime Stiuso en la tele. Otros tiempos.

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Moyano juega en solitario frente a la unidad que pide el albertismo

Desde el sector tradicional le enrostran cortarse solo “por sentirse el ombligo del mundo”; los camioneros contestan que estuvieron desde la primera hora con el futuro gobierno.

Pablo Maradei

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En la historia del movimiento obrero podemos definir un primer y gran espacio temporal que tuvo lugar desde que el coronel Juan Domingo Perón, al frente de la vicepresidencia y de la secretaria de Trabajo y Previsión y ministro de Guerra del gobierno militar de Edelmiro Farrell, empezó a consolidar lo que sería su base de sustento político apoyándose en las masas populares. Floreció el modelo sindical peronista, con gremios por rama de actividad y firmas de convenios colectivos, entre otros menesteres. Con zizagueos en su influencia sobre el poder, entre gobiernos democráticos y de facto, el segundo momento en que esas bases crujieron fue durante el menemismo. La propuesta del riojano era el apartamiento del Estado como garante de todas aquellas conquistas para dar lugar a que el mercado sea el regulador natural de las tensiones económicas. Está claro que hubo quiebre entre los sectores tradicionales del sindicalismo que apoyaron este cambio de paradigma y el moyanismo que se abrió y fundó el MTA, de extracción combativa a lo que fue el gobierno neoliberal.

De ese entonces, y como acostumbra nuestro país, entre estos dos modelos hubo grieta: los 12 años del kirchnerismo revalorizaron el peso del Estado, se abrieron las discusiones paritarias y el Salario Mínimo Vital y Móvil volvió a tener pulso. El macrismo aplicó receta menemista. Y acá estamos de nuevo con Alberto Fernández, tratando de equilibrar un mix; aunque, claro está, siendo un gobierno peronista la balanza está inclinada hacia el lado que todos esperan. Y además porque el movimiento obrero le dio el respaldo que el futuro presidente necesita. Se lo dieron todos los sectores: CGT, CTA y el moyanismo.

Del armado y de lo que podrá pasar allí se habló este jueves en la sede de UPCN: hasta allá fueron los dirigentes cegetistas de la mesa chica junto a dirigentes de la Corriente Federal, que lidera Sergio Palazzo, y del MASA, que conduce Omar Viviani. Una foto reducida, pero de cada uno de los sectores que estuvieron en Tucumán en la asunción de Juan Manzur en su segundo mandato al frente de esa provincia.

El mismo dirigente se ocupó de trazar el escenario: “Podemos tener tres imágenes: la del cierre de campaña en Mar del Plata, la del búnker en Chacarita y la de Tucumán. En las tres estuvo el peronismo y el gran ausente fue Moyano. Se cree que es imprescindible y el ombligo del mundo. Esa no es una actitud nuestra sino que es suya”. El “nuestra” para este dirigente es todo el movimiento obrero versus Moyano.

Desde el campamento Camionero respondieron a la consulta de Mundo Gremial por el faltazo de los Moyano o de algún delegado del gremio a cualquiera de esos tres actos. Y la respuesta no fue decorosa: “Nosotros tuvimos que estar cuando tuvimos que estar que es desde hace tiempo y en contra de este gobierno de ricos: frenamos la reforma laboral cuando ellos, oficialistas de todos los gobiernos, daban el aval al macrismo para esa ley. Pero va más allá de Macri: ellos están siempre con el gobierno de turno y ahora hicieron lo de siempre: sumarse al triunfador”. Y tiraron una reflexión respecto al bancario: “Está jugando más a hacer política que hacer gremialismo que es lo que tenemos que ser como dirigentes sindicales”.

Con este escenario -de unidad a medias como marca registrada del movimiento obrero- el viernes que viene Alberto Fernández irá a la CGT al Plenario de Secretarios Generales: una foto simbólica pero de importancia. “El viernes que viene se le dará el respaldo orgánico al futuro presidente” contó un secretario general del sector de los Gordos a Mundo Gremial.

En el medio de este caldero, la CGT solicitó a la Iglesia, a través del cardenal Mario Poli, que inicie el proceso de beatificación de Eva Perón; algo difícil de que prospere. Se sabe que para llegar a esa instancia se le deben validar dos milagros en vida a quien fuera la mujer del General Perón. Curioso: el matrimonio, ni siquiera en esos años de bonanza peronista, pudo hacer el milagro de unir al movimiento obrero durante sus mandatos.

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Con Alberto sí; con Macri, no: el problema de las promesas de campaña

En el Pacto Social que promueve el candidato del kirchnerismo muchos gremialistas están dispuestos a poner en discusión los convenios colectivos; pero si ganara el macrismo: ¿qué pasaría?

Pablo Maradei

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En el gobierno de Cambiemos por ahora todo es cautela; aunque se la matiza con sesgos de esperanza: las plazas del “Sí se puede” han logrado darle oxígeno al oficialismo luego de la sepultura que le propinaron las Primarias el ya lejano 11 de agosto. Si hay vida después de este domingo y el 24 de noviembre llevara al triunfo a Mauricio Macri, ¿los gremialistas estarían tan dispuestos a sentarse para encarar el tema de discutir convenios como se comprometieron con Alberto Fernández? Nadie en el mundo gremial se imagina -o prefiere no hacerlo- con ese escenario en el que habrán quedado en offside. Cuando se los consulta, refutan la suposición con gestos o con silencios. “Esperemos a ver qué dice la gente; aunque sabemos que no se pueden equivocar otra vez”, dicen fijando posición.

En cualquier caso, una fuente híper calificada del mundo laboral del búnker de Juntos por el Cambio comentó a Mundo Gremial en la previa al acto de cierre de este jueves: “Si la ciudadanía nos da otros cuatro años, la propuesta será lo que están habilitando a discutir los propios gremios que es poner a debate los convenios. Si se lo habilitan a Alberto Fernández, el piso será ese”. Pone un reparo ante la incertidumbre de las alianzas que se vayan a tejer en un nuevo mandato de Macri. Completa que “la forma de construcción de acuerdos posibles definirá la acción de política posterior”. Es decir, acuerdos con la oposición no kirchnerista para amalgamar fuerzas en el Congreso y poder avanzar en otras cuestiones.

Hablamos que “si el piso son los convenios” lo que vendrá será un revival de una reforma laboral. Dice la misma fuente: “El sector empresario le viene pidiendo a Fernández definiciones pro empresa por lo que no veo muy descolocado pensar en que tomen nuestro proyecto de reforma laboral que tenía el aval de la CGT para avanzar en algo remozado”. A propósito de reforma laboral: ¿qué rol jugará Miguel Ángel Pichetto que era el garante, cuando encarnaba la oposición peronista a Cambiemos, de “que nada que no tenga el visto bueno de la CGT avanzará en el Senado”? Pero la reforma laboral sería solo una solapa de la avanzada.

Ya sin especular con quien será el próximo presidente apunta este dirigente del PRO: “El que venga, sea Mauricio o Alberto, tiene por delante recomponer el salario real de manera inteligente atado a productividad, y eso no es otra cosa que discutir convenios. Se lo piden a Alberto como se lo piden a este Gobierno”. Analiza: “Los índices de productividad están a la baja y hay que lograr inversión productiva que genere trabajo”. Y por último apunta: “El tema que no se puede eludir más es la discusión del sistema de seguridad social: como está planteado es insostenible. En esto juegan las economías de plataforma que no debería ser lo que es hoy en cuanto a su marco regulatorio pero tampoco podemos mirar para otro lado a un sistema que abre puestos de trabajo. Hay que encontrar un mix que haga esto viable”

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