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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Renunció Viviani: ¿El fin del poder sindical como lo conocemos?

Moises Naim, periodista venezolano, escribió en el 2013 un libro que se llama El fin del Poder. En el mismo, el autor busca analizar las estructuras del poder y cómo se tornaron menos poderosas que las anteriores, sean políticas, eclesiásticas, militares u empresariales, entre otras. Tienen menos poder, capacidad de giro, podríamos decir. Naim compara [...]
Juan Manuel Morena

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Moises Naim, periodista venezolano, escribió en el 2013 un libro que se llama El fin del Poder. En el mismo, el autor busca analizar las estructuras del poder y cómo se tornaron menos poderosas que las anteriores, sean políticas, eclesiásticas, militares u empresariales, entre otras. Tienen menos poder, capacidad de giro, podríamos decir.

Naim compara un presidente de EEUU de mediados de siglo, con los últimos. A las empresas emblemas como la Ford, con las actuales. En la tapa del libro se puede leer: “Empresas que se hunden, militares derrotados, Papas que renuncian y gobiernos impotentes: Cómo El Poder ya no es lo que era”.

El libro es muy interesante, pero si uno reflexiona sobre las cuestiones locales, y en particular el mundo sindical, las opciones son muy interesantes. Nos podemos hacer las preguntas correspondientes. ¿La CGT de hoy es más o menos poderosa que antes? ¿Hoy un secretario general de la CGT es menos poderoso que en los 80 o en los 90?

¿El secretario general de la UOM es menos poderoso que todos los secretarios anteriores? ¿El desplazamiento de Omar “Tano” Viviani con la directora de la Directora Nacional de Asociaciones Sindicales (DNAS) de su lado era posible en otros tiempos? Parece que los tiempos cambian.

Este ultimo caso, el de Viviani, es interesante. Se confirmó hace horas su renuncia a la secretario general del Sindicato de Taxistas después de casi cuatro décadas y poco más de un año de renovar mandato. El poderoso Tano, quien fue uno de los actores centrales de los armados sindicales en los últimos años, adelantó su alejamiento mediante un comunicado que dio a la comisión directiva, la abogada Mónica Risotto, titular de la DNAS.

Varios puntos para analizar. ¿La Directora Nacional de Asociaciones Sindicales sigue participando en la vida institucional del sindicato? De ser así, podríamos hablar de una incompatibilidad.

Los transcendidos hablan que días pasados al Tano le exigieron la renuncia. El dirigente habría pedido unos días para evaluar, quiso dilatar. En el medio hubo encontronazos físicos, y hasta se habla de “una paliza” a golpes al dirigente. Los tiempos se aceleraron y su salida es un hecho.

Internas gremiales y el fuerte avance de las aplicaciones de transporte Uber y Cabify empujaron a Viviani a renunciar frente a la casi inevitable legalización de los servicios, una situación que significará un nuevo golpe en la representación sindical, que perdió decenas de miles de afiliados a nivel país.

Cansancio y decepción son las palabras que salen del entorno del dirigente para justificar la decisión de bajarse de la conducción del sindicato, previendo tiempos críticos. Su preponderancia en la labor sindical quedó aplastada por el nuevo reordenamiento del sistema de transporte y el posicionamiento inevitable en el país de las apps.

El otro caso emblemático es el de la poderosa UTA, el mundo de los colectiveros. En un país que los trenes se desplomaron y con las dimensiones que tiene, y con la centralidad político sindical que supo desarrollar Juan Manuel Palacios, hoy vemos una UTA quebrada, vallada, con una obra social fundida.

Su secretario general, Roberto Fernández, solo viene sosteniendo su poder con un estatuto antidemocrático y relaciones de poder. Pero cuando uno ve el desmembramiento en el interior, las movilizaciones de los sectores opositores en la región AMBA, entiende que eso que Palacios construyó no existe más. La renovación toca la puerta todos los días.

El caso de la UOM también es representativo. Se habla de los mismos cuestionamientos que a Viviani: una industria que se transformó y una organización que dejó de ser lo que todos supimos conocer. Hoy Antonio Caló, su secretario general, tiene grandes cuestionamientos internos, por la falta de protagonismo y otros privilegios en el tablero económico que ya lo poderosos metalúrgicos no tienen.

En el universo CGT también hay grandes procesos de cambios, que la pandemia tal vez aceleró, y que deja a la CTA con un “Carrocho” Godoy o un Hugo Yasky como los nuevo burócratas de más de 70 años.

El poder está cambiando, y no es el mismo.

* Juan Manuel Morena, director de Mundo Gremial

Juan Manuel Morena, director de Mundo Gremial.

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