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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Raúl Ferrara: “En materia laboral, Macri es Bolsonaro maquillado”

En diálogo con Mundo Gremial, el abogado laboralista lanzó duras críticas a la política trabajo y empleo de Cambiemos.

Mundo Gremial

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Conversamos con Raúl Ferrara sobre la actualidad del mundo del trabajo. Es abogado laboralista y se desempeñó como Director de Asuntos Legales y de Inspecciones del Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires.

También fue Director Nacional de Fiscalización del Ministerio de Trabajo nacional, consultor externo de la Organización Internacional del Trabajo y docente de derecho sindical en la Diplomatura en Actividad Sindical de la UNLZ.

Además, es uno de los referentes de la agrupación Grupo Descartes, conducida por el ex ministro de Trabajo bonaerense Oscar “Cacho” Cuartango.

De una activa militancia política en el peronismo, durante el año 2018 disertó en una serie de charlas y debates desarrollados en distintos puntos del país en los que se analizaron los proyectos de ley de reforma laboral la política en materia laboral del gobierno.

MG: El ministro Sica volvió a poner en agenda los proyectos sobre Reforma Laboral que ya había planteado el gobierno durante la gestión de Triaca. ¿Cuál es la visión que tenés de los mismos?

RF: La primer cuestión a tener en cuenta es que mas allá de que hasta el momento no se concretó una reforma legislativa se viene ejecutando una reforma laboral “de hecho” por medio de la combinación inflación y recesión, pérdida del poder adquisitivo del salario y condicionamiento de las paritarias con “techos” negociales, y estigmatización de los abogados laboralistas con persecución de dirigentes gremiales y de jueces laborales… Es decir que al evidente fracaso de las políticas económicas el gobierno le agregó medidas casi coercitivas direccionadas a disciplinar a los trabajadores. Dicho esto, la consolidación del nuevo paradigma laboral que propicia el gobierno se consumaría con la reforma legislativa de los institutos del derecho del trabajo, lo cual es muy preocupante.

MG: Uno de los ejes de los proyectos que promovió el gobierno en 2017 y 2018 pero no prosperó es el de blanqueo de trabajadores en negro… ¿no creés que es un tema importante para abordar como política de estado?

RF: Totalmente, el problema no son los títulos de los proyectos sino el contenido y las herramientas con las que se quieren resolver esos problemas. Nadie puede estar en contra de combatir el flagelo de la informalidad laboral… Ahora, ¿vos crees que dentro de este contexto recesivo un empresario va a poder pensar en blanquear a un trabajador no registrado cuando se cierran 20 PYMES por día por falta de trabajo?

“El gobierno no ha hecho nada para abordar integralmente la ‘economía en negro'”

El primer tema a resolver es la generación de condiciones de crecimiento y desarrollo económico y productivo y hasta ahora el gobierno ha fracasado estrepitosamente. El segundo tema que se pasa por alto en el proyecto y que tampoco se pone arriba de la mesa es que el trabajo en negro no es la enfermedad sino el síntoma de un enfermad gravísima que se llama “economía en negro”. No podríamos explicar un nivel de informalidad laboral que ronda el 50% en el sector privado sin un circuito económico productivo informal que sostenga esa tremenda masa salarial “en negro”. El gobierno no ha hecho nada para abordar integralmente la problemática y los proyectos que han impulsado no dicen nada al respecto.

MG: Entonces… ¿a dónde apunta la reforma laboral cuando se refiere a la problemática de la informalidad y la evasión previsional?

RF: Yo digo que es más un proyecto de “blanqueo de deudas patronales” que de “blanqueo de trabajadores”. Al empleador que ingresa al régimen que propone el gobierno se le perdonarían no solo las multas, infracciones e intereses sino también el 100% de los aportes y contribuciones omitidos durante toda la relación laboral, sin siquiera exigirle que garantice ese puesto de trabajo “blanqueado” por un tiempo razonable, y al trabajador solo se le reconoce un máximo de 60 meses de antigüedad y al valor del salario mínimo vital y móvil. En esos términos el proyecto parece pensado para despedir a los trabajadores blanqueados a bajísimo costo después de haber licuado las deudas. El Estado y el trabajador hacen un enorme esfuerzo fiscal que ponen en riesgo la sustentabilidad del sistema previsional sin ningún tipo de garantías reales. Parece una burla.

MG: En teoría ¿esos cuestionamientos no podrían ser resueltos en el debate parlamentario?

RF: El debate parlamentario y el trabajo en comisiones de estos proyectos requiere que exista voluntad política en serio, cosa que hasta ahora no ha sucedido. El gobierno se jacta en forma permanente de su voluntad de diálogo pero para que sea “diálogo” debería ser bidireccional y, en términos políticos, constructivo… sino es un monólogo o a lo sumo un diálogo estéril. Por otro lado, además de la posibilidad de mejorar cualquier proyecto de ley, lo que no se puede es esconder un retroceso de 100 años en materia de protección de derechos laborales bajo títulos con los que todos coincidiríamos y con el pretexto de aggiornar las relaciones del trabajo al cambio tecnológico.

MG: ¿Vos decís que el proyecto de blanqueo laboral implica un retroceso de 100 años?

RF: Claro! Es que cuando se analiza el texto de los proyectos aparecen los caballos de Troya que vulneran los principios del derecho del trabajo y que son la nueva fórmula de flexibilización laboral. Por citar solo algunos ejemplos que incluyó el gobierno: se habilita la negociación individual y a la baja de condiciones laborales, se eliminan o reducen sanciones al trabajo informal, se habilitan contratación de pasantes con carga horaria de hasta 40 horas semanales, se excluyen rubros de las indemnizaciones por despido, se crean figuras no laborales para legalizar el fraude laboral, se eliminan las garantías de los trabajadores tercerizados de reclamar al dador de trabajo y podemos seguir con varios institutos más. Todos importan una reducción de los esquemas de protección del trabajador.

Para Ferrara, las diferencias entre Macri y Bolsonaro “son apenas una cuestión de formas”

El derecho del trabajo nació para equilibrar relaciones naturalmente desiguales y los proyectos del gobierno sacan ese contrapeso con el agravante de que se llevarían adelante en un momento de recesión con inflación, pérdida de puestos de trabajo y aumento del desempleo. Bolsonaro en Brasil declaró hace unos días que quería eliminar la justicia del trabajo por exceso de derechos a los trabajadores y acá con un poco más de sutileza se quieren implementar medidas que van a tener prácticamente los mismos efectos… En materia laboral, Macri es un Bolsonaro maquillado… las diferencias son apenas una cuestión de formas.

MG: Con ese diagnóstico crítico, ¿cómo crees que se resuelven los problemas de empleo?

RF: Las soluciones no son mágicas y no pueden ser abordadas exclusivamente desde la óptica del derecho. Tenemos que tener en claro que existen problemas relacionados con la coyuntura local y problemas que hoy se debaten en todo el mundo. A nivel local, el problema del empleo informal requiere, en lo macro, que primero se generen condiciones de desarrollo productivo y, en lo específico, una decisión política de atacar a la economía informal con todas las herramientas disponibles. Analizar las cadenas de valor y detectar los nichos o eslabones de economía en negro. El gobierno ha optado por proponer fórmulas que ya se han implementado en nuestro país y fracasaron como los blanqueos de deudas y la reducción de aportes y contribuciones. Pensar que la causa de la informalidad son los “costos laborales” y los niveles protectorios del derecho laboral obedece a un grueso error de diagnóstico o a la decisión de implementar un ajuste a costa de los trabajadores.

A nivel internacional, el mundo está analizando como enfrentar una realidad insoslayable que es la evolución tecnológica y su impacto en la generación de puestos de trabajo, la aceleración de los cambios tecnológicos y productivos frente a la dificultad de adaptación del hombre a esos cambios y la capacidad de los sistemas educativos de plantear la formación de futuros trabajadores para empleos que aun no existen. Es impensable que frente a la dimensión de estos problemas y su impacto en la sociedad moderna los gobiernos adopten soluciones economicistas que deje al trabajo humano librado a las fuerzas del mercado. Ese camino solo produce mayor exclusión y pobreza.

MG: Este es nuevamente un año electoral en el que el país va a decidir sobre la continuidad del gobierno o un cambio de rumbo… ¿Cómo creés que el mundo del trabajo se va posicionar en esa disyuntiva?

RF: Mirá, en el ejercicio de mi profesión estoy en permanente contacto con trabajadores, empresarios, dirigentes sindicales y colegas laboralistas tanto de parte empresaria como trabajadora y todos manifiestan muchísima preocupación por la situación actual. El gobierno ha querido instalar una falsa antinomia entre trabajadores y empresarios PYMES siendo que ambos han sido víctimas de sus políticas. Un ejemplo reciente es el bono otorgado a fin de año: para el trabajador fue un paliativo insuficiente frente a los 15 puntos promedio de atraso salarial respecto de la inflación, y para el empresario PYME fue una carga de muy dificultoso cumplimiento en un escenario de violenta caída del consumo como la padecida en 2018.

Nada hace suponer que la situación mejore durante un 2019 en el que el ajuste será mayor y las encuestas que circulan coinciden en que la gestión del presidente Macri tiene un nivel de rechazo cercano al 70 %. Un cambio de rumbo debería ser la consecuencia natural. La responsabilidad de la oposición será la de poder construir una alternativa de unidad en la diversidad con una plataforma consensuada y propuestas concretas para los problemas que padecen los argentinos. No creo que sea fácil pero confío en que desde el peronismo vamos a poder encabezar esa unidad y presentarle a la sociedad la alternativa que necesitamos para salir adelante.

Somos una agencia de noticias sindicales. Nuestra misión es dar un espacio de encuentro e información a todos los sectores de la actividad, sin discriminar su capacidad y potencial

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Carlos Acuña: “La CGT nunca fue escuchada”

Así resumió el estacionero y binomio de la CGT estos años de convivencia con Cambiemos. Del salto de Sergio Massa al kirchnerismo dijo que “es necesario buscar la unidad para ganar, pero fundamentalmente para gobernar”.

Pablo Maradei

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Con la agenda política concluida luego del cónclave tucumano realizado el miércoles y del que Alberto Fernández hizo partícipe a la CGT, gobernadores y empresarios, Carlos Acuña partió a Salta a una misión más espiritual: participar de la procesión de la virgen del Milagro, ritual que cumple desde hace 20 años. En un stop del periplo rutero que realiza en auto habló con Mundo Gremial. En clave espiritual comentó: “En la vida somos seres humanos y estamos de paso. A mi se me alegra el alma cuando le puedo dar una mano a alguien”. La reflexión anticipó la daga (política) al corazón de Mauricio Macri: “Está muy bien lo que le tocó al Gobierno que viven pensando solamente en el negocio que pueden hacer sin escuchar a la gente. Muchos que se han quedado sin trabajo y hoy tienen que ir a un comedor. Toda esa gente quiere volver a trabajar que recobró esperanzas luego del resultado de las elecciones”.

¿Qué se llevaron de la reunión con Alberto Fernández?
—Con la presencia de todos los sectores se habló de un compromiso para sacar al país adelante. Yo considero que el sector que no aportó hasta ahora fue el empresario. Hay que tirar todos para el mismo lado, tenemos que ordenar la casa recuperando el poder adquisitivo y con eso el consumo interno. Hay que entrar en la dinámica productiva para que el país empiece a funcionar; después veremos qué podemos hacer para exportar o abrirnos al mundo. No hay que permitir que el mundo entre a casa y nos invadan de productos. Resumo: cuando te aplauden los de afuera es que te están jodiendo y a este gobierno lo elogiaron mucho los de afuera.

En esa premisa de compromiso de los sectores, ¿qué debe ceder el sector sindical?
—Será motivo de debate en el Consejo Directivo de la CGT; ver cómo y con qué nos posicionamos en esa discusión.

Lo corro de la institucionalidad, a nivel personal ¿qué podría ser sometido a discusión dentro del movimiento obrero? ¿Los convenios colectivos?
—Veamos lo de los convenios colectivos de trabajo, de los que tanto habló este gobierno de querer modificar. Por ejemplo, el sector metalmecánico como el textil hoy están rogando que no les cierren las fábricas por lo que tienen una problemática distinta a otros sectores a los que por ahí no les va mal. Con esto quiero decir que cada sector debe discutir lo que pasa en el suyo por lo que no tiene que ser una cosa generalizada porque no va a funcionar.

Vuelvo a la política: ¿cómo le cayó que Sergio Massa, el líder de su espacio, el Frente Renovador, se haya pasado a las filas de Cristina Kirchner?
—Es necesario buscar la unidad para ganar, pero fundamentalmente para gobernar. Me parece que está bien: lo que hay que pensar es en el país; acá no hay que discriminar a nadie. Las cosas que han sucedido sirven para ir hacia adelante. Si vamos a recordar las discusiones del pasado, no avanzamos y ahora hay que pensar en grande. Después de esta política que tuvo este gobierno todos aprendimos. Y te cito a Perón: de vez en cuando es bueno que gobiernan los radicales, y yo agrego que en este caso fueron los radicales con los empresarios de este gobierno, como para que muestren su incapacidad e insensibilidad para gobernar.

¿Se esperaba ese resultado en las PASO?
—Los resultados son los resultados y están a la vista y la única verdad es la realidad, después está la tecnología que la gente la ve, la escucha y todo lo que los comunicadores de redes del gobierno quieran, pero la verdad y la realidad es lo que nos dejó las elecciones. Quedó demostrado que el que viene de la política tiene respuestas. Este gobierno negó la realidad.

Lo llevo al terreno sindical. La conducción tripartita de la CGT nació en agosto de 2016 cuando Macri llevaba nueve meses de gobierno; casi convivieron todo este tiempo: ¿cómo describe ese vínculo con el Cambiemos?
—La CGT nunca fue escuchada, solo escucharon a una minoría que le fue muy bien dejando a la sociedad empobrecida. No solo desde lo material sino empobrecida en la enseñanza pública y en la salud, que quedamos muy mal ya que no existe el sistema de salud para aquellos que van a los hospitales públicos. En cuanto a lo laboral está empobrecido también, con Pymes y pequeños comercios que cierran todos los días. Y hay un pequeño sector que ganó todo que es el financiero, que tiene que existir, pero no a costa de los trabajadores.

Siguiendo su pensamiento crítico, ¿está conforme con el accionar de la CGT a lo largo de estos años de convivencia? ¿Hubiera deseado una CGT más en la callejera?
—Tampoco hay que ir al caos, ni llevar a la gente al caos: la democracia se consiguió y costó mucho. A la vez tenemos un sector que está trabajando y que no puede ir todos los días al paro porque le descuentan el día, el presentismo; y es por eso que cuando se hace una medida se busca la solidaridad de aquellos que trabajan para con los que no.

¿Cómo se imagina la próxima CGT, con conducción colegiada o unitaria?
Lo que más me gustaría es tener una CGT que tenga un gobierno que la escuche y que lleven adelante políticas que encuadren un equilibrio entre Capital y trabajo, todo lo demás es secundario.

Otra vez la situación del país nos encuentra discutiendo un bono; que ya se expresaron los empresarios que será difícil de pagar…
—Como te decía antes, los que no han puesto nada son los empresarios. Al primer año de asumir este Gobierno firmamos un acuerdo y después salieron a decir que no era un compromiso asumido sino algo voluntario.

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Dante Camaño: “Al kirchnerismo no lo voy a votar nunca”

El gastronómico apoya a Macri “como opción a los K”. Piensa, aunque “duela” que la única salida es dolarizar la economía. Considera que muchos gremios desaparecerán “por truchos” y solo quedarán los fuertes.

Pablo Maradei

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Dante Camaño es uno de los pocos dirigentes sindicales que se ha expresado, desde que Mauricio Macri llegó al poder, en favor de que avance en otro periodo de gobierno, posición que sigue sosteniendo “como una opción a los K”. Tajante en sus declaraciones no teme que lo crucen desde otros sectores sindicales. Para el gastronómico actualmente “no” hay peronismo.

–¿Sigue siendo un sindicalista PRO?
–Primero aclaro que yo no soy parte de Cambiemos ni integro el PRO; simplemente digo que Macri es una opción ante los K. Tenemos un país pobre, sin peronismo. El aparato estatal es tan pesado que pagamos el doble de la carga tributaria que se paga en Chile por turismo y gastronomía. Así vamos a seguir cerrando negocios, empresas y emprendimientos lo que implica cada vez menos puestos de trabajo.

–Se lo planteo de otra manera: ¿sigue apoyando la reelección de Macri?
–Sí. Yo no me anotó al carro de ningún vencedor. No le debo nada a ningún Gobierno, quiero que hagan algo para el país. Al kirchnerismo no lo voy a votar nunca. Hay algo que se llama ética y honestidad, ya sea con uno mismo y con lo que propugna. No soy un resultadista: es de cobarde y haragán. A nuestro gremio ningún gobierno nos benefició; desde Menem para acá, todos los gobiernos que pasaron nos vienen debiendo plata de las obras sociales. Es más, ni cuando Graciela Camaño (su hermana) fue ministra de Trabajo recibimos un trato preferencial; todo lo que hicimos con el aporte de los afiliados.

–Mencionó que no hay más peronismo. ¿Alberto Fernández tampoco representa al peronismo?
–Para que quede claro: de ninguna manera voy a apoyar a la fórmula K. El verdadero peronismo es el pregona que lo que se produce es lo que consume: en este país son muchos los que consumen y mucho menos los que producen y es por eso que tenemos los problemas que tenemos. Estoy en contra de las políticas que llevaron adelante los Kirchner y a favor de la libertad de comercio y de un sistema económico equitativo. Estoy totalmente en contra que más del 50% del valor de los bienes sea carga tributaria.

–En lógica de grieta: ¿votará a Macri?
–Acá no se trata de un gobierno o de una persona. Lo que esperamos que hiciera el Gobierno no lo hizo: yo no vi los cambios que prometieron y seguimos siendo los mismos que trabajamos siempre. Sigue habiendo mayor cantidad de empleados públicos: el problema es profundísimo, con un montón de cuentapropismo. También te digo que el Gobierno no ha sabido explicar. No se puede tener una economía sin moneda; el argentino se desespera por el dólar; hasta el más pobre piensa en dólares par a comprar una casita.

–¿Habría que dolarizar nuestra economía?
–Duele mucho, pero no le veo otra salida: no hay forma de evitar eso. La gente especuló con las tasas para invertir en pesos y luego se la llevó afuera en dólares. En dólares estamos más caros nosotros que Estados Unidos, ellos tienen precios relativos normales. Te cuento, nosotros hicimos un relevamiento a ver a qué precio le habían bajado la docena de huevos, un insumo esencial en nuestro rubro, y vimos una dispersión de entre 35 y 90 pesos la docena según el proveedor. Esto es una locura.

–¿Cómo imagina un escenario con Cristina Kirchner nuevamente en el gobierno?
–¿De donde va a sacar la plata para repetir lo que hizo?: ya no tiene más la soja a 600 dólares, entre otras cuestiones. Lo que se viene es un despelote peor: acá hay que buscar soluciones de cuajo; pero son medidas impopulares. En estos momentos tenemos más jubilados que aportantes; porque los aportantes no son tal cantidad porque, por ejemplo, muchas empresas no pagan las cargas sociales. Es indignante que estemos así con tatnos recursos que sobran… es la administración de hace muchísimos años. ES maravillosa la capacidad de autodestrucción que tienen los argentinos.

–Le cambio el ángulo, ¿cómo ve el futuro CGT teniendo en cuenta el cambio de conducción el año próximo?
–El movimiento obrero argentino tiene 130 años y en ese periodo tuvimos siempre peleas intestinas y siempre sobrevivió porque el sindicalismo argentino no existe en otra parte del mundo. La propia existencia de las redes va a ser que se reorganice; a futuro algunos sindicatos se eliminarán porque son truchos y quedarán los más fuertes y organizados. Necesitamos optimizar los fondos de recaudación porque no alcanzan; hacer gremialismo para que cada vez más gente se sindicalice. Los afiliados de ahora piden cosas que no pedían hace 50 años.

–Justamente por eso de que ´el sindicalismo argentino no existe en otras partes del mundo´es por lo que según dice este Gobierno no llegan inversiones
–No es así. Los sindicalistas acá son prudentes y tenemos buena relación con la patronal, lo que no vienen son inversiones; estamos lejos del mundo pensando, por ejemplo, en turismo. Los sindicalistas no somos populares, fíjate que cuando vamos a elecciones en alguna boleta nadie nos vota.

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Futuro del Trabajo: aprendiendo de Chile

En el medio de la crisis laboral local, Christoph Ernst, experto en empleo de la OIT, y legisladores chilenos expusieron en la comisión del Senado que trata el impacto de las nuevas tecnologías.

Pablo Maradei

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“Robots, inteligencia artificial, objetos conectados a internet, bioeconomía, Big Data y plataformas digitales”: de todos estos conceptos ya se habla a nivel gubernamental en nuestro país, aunque suene a una entelequia en estos tiempos de crisis política y económica, y que a lo largo del gobierno de Cambiemos, se perdieron más de 200.000 puestos de trabajo. En el medio del tembladeral, se reunió la comisión plenaria del Senado que aborda el “Futuro del Trabajo”. Además de legisladores, participó la regional argentina de la OIT en calidad de miembro permanente de este espacio de diálogo social cuya misión es la de acompañar, proponer posibles soluciones y moderar los debates con todos los sectores. Participó el doctor en economía y especialista en empleo y desarrollo productivo, Christoph Ernst. En un apartado del encuentro compartió con Mundo Gremial una entrevista.

En esta coyuntura que atraviesa la Argentina, ¿cómo encaramos una discusión como la del Futuro del Trabajo?
El futuro es ahora, en Argentina ya es un hecho hablar de plataformas digitales, robótica e inteligencia artificial. El futuro del trabajo se encuentra presente y no depende de la situación coyuntural, por eso es importante prevenir. En la última comisión que estuve presente, el Senado argentino ha invitado legisladores chilenos a exponer cómo trabajan en estos puntos allá. En la OIT miramos el escenario de manera global y estamos dialogando con todos los sectores sobre ideas y políticas que permitan crear un futuro más inclusivo.

¿Estamos preparados como país a sortear este impacto?
Lo que debemos hacer es preparar a nuestros trabajadores a partir de la educación. Según muestra un estudio de la OIT, el impacto de la inteligencia artificial aumenta la productividad del trabajo y complementa el empleo que ya tiene la persona. A su vez, crea nuevos tipos de trabajo. Aún no está claro cómo serán los resultados porque eso depende más de nosotros: lo que hacemos con políticas activas, proactivas y no solamente reactivas para incluir estas nuevas tecnologías.

¿El Futuro del Trabajo generará más desempleo o no?
Hay muchas cuestiones que no podemos prevenir porque el mundo es dinámico, no creo de manera dogmática en las cifras que tratan de predecir cuántos empleos se pueden perder o ganar. Tomemos el caso de la computación: fue instintivo pensar que muchos iban a perder el empleo; pero el empleo cambió. Vino internet y ahora las redes sociales. En definitiva, cinco años atrás nadie se imaginaba cosas que están pasando ahora como en estos momentos no podemos imaginar qué será lo próximo.

Reunión de la comisión plenaria del Senado sobre “Futuro del Trabajo”, con presencia del senador chileno Francisco Chahuan, la vicepresidenta Gabriela Michetti, senador Federico Pinedo y Guido Gerardi, vicepresidente del senado de Chile.

Mencionó Chile previamente. Un país con tantos recursos como el nuestro versus Chile que cuenta con mucho menos recursos tiene índices de crecimiento sostenidos y generación de empleo genuino desde hace años. ¿Cómo explicar esas diferencias?
El éxito chileno resulta por la continuidad de las políticas; no es tan disruptivo el proceso político y económico en ese país. La última crisis fuerte que tuvo Chile fue a mediados de los años 80. Luego, con la recuperación democrática, hubo una continuidad de crecimiento. Es un ambiente económico favorable para los negocios porque se puede planificar. Esta estabilidad hace falta en Argentina; esta es la razón principal. Argentina tiene potencial porque hay recursos naturales, humanos, trabajadores calificados; pero se necesita estabilidad y continuidad de políticas de Estado.

¿Cómo es la situación de desempleo a nivel mundial? ¿Vemos una situación similar a la de nuestro país?
La discusión del desempleo a nivel mundial no pasa por la cantidad desempleados porque pueden estar sin empleo un tiempo y contar con protecciones ante esa condición o hay apoyo familiar. Lo que sí observamos a nivel mundial es que muchas personas tienen empleos precarios, informales o bajo condiciones de vulnerabilidad. También los trabajadores pobres, que muchos de ellos viven con menos de un dólar o dos dólares. Estos valores a nivel mundial son mucho más importantes. Muchos países de África tienen un desempleo del 2% porque la gente tiene que trabajar para sobrevivir; no pueden quedarse desempleados.

Cuál es su posición o de la OIT respecto al trabajo migrante: ¿fronteras abiertas o cerradas?
Voy a dar mi posición personal. La Organización Mundial del Comercio promueve la libre circulación de los bienes y servicios pero, contradictoriamente, esa premisa no aplica a los trabajadores. Entiendo a los jóvenes que no ven un futuro en su país y migran desesperados, por ejemplo, para Europa arriesgando incluso sus vidas. No obstante, cuánto puede absorber un país y bajo qué reglas: debe ser claro. Pongamos el ejemplo de Estados Unidos. Es un país con alta inmigración que históricamente ha aprovechado mucho del dinamismo de los migrantes. Lo mismo ocurrió en ciertas épocas en la Argentina. Es un problema complejo en el que también juega un tema cultural. Muchas veces se ignoran los aspectos positivos de la inmigración; aunque debe hacerse bajo controles. Sí es cierto que a los trabajadores migrantes les cuesta encontrar trabajo estable y no vulnerable.

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