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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Quién es Miguel Bustinduy, el sindicalista de la UTA clave en el paro del 30A

Entrevistamos al dirigente del sindicato de los colectiveros que paralizó cientos de líneas el 30 de abril y que busca destronar a Roberto Fernández de la conducción del gremio.

Mundo Gremial

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La crisis dirigencial en la Unión Tranviaria Automotor (UTA) sigue generando turbulencias en las bases de trabajadores y asoma cada vez como más fuerza una oposición dispuesta a quitarle el trono a Roberto Fernández.

Son miles de colectiveros los que se encolumnaron detrás del exdirigente del Consejo Directivo de la UTA, Miguel Ángel Bustinduy, que a pesar de ser proscritos en las elecciones generales a nivel nacional, continúan con el armado de una opción “por el bien de los trabajadores”.

Con el último paro nacional del 30 de abril, la figura de Bustinduy ganó relevancia en todo el país y su estructura fue uno de los pilares del éxito de la medida de fuerza impulsada por el Frente Sindical de Moyano y las CTA.

Mundo Gremial habló con el dirigente sobre la actualidad de los choferes de colectivos y los objetivos de la Agrupación Juan Manuel Palacios, el agrupamiento que ya generó las primeras sacudidas en el círculo del “Gallego” Fernández.

¿Quién es Bustinduy?

Es un trabajador de la actividad con treinta y cinco años de experiencia. Obtuvo su carnet profesional con apenas 20 años de edad para poder comenzar en la Línea 28, hoy parte del grupo Dota. La vida lo llevó a trasladarse a Corriente donde también se desempeño como colectiveros, esta vez en un interno de la Línea 10 hasta volver a Buenos Aires y volver a subirse a la 28.

En 1991 fue elegido delegado gremial por sus compañeros, y cuatro años más tarde, pasó a formar parte del Consejo Directivo de la UTA que en ese momento lideraba el histórico secretario general Juan Manuel Palacios.

“Para mí Palacios fue y será siempre un gran dirigente con quien transité no solo mi vida interna del sindicato, sino también el proceso del MTA, un proceso histórico donde vi a grandes dirigentes en una mesa, como es el “Perro” Santillán, (Hugo) Moyano, Palacios y Lorenzo Miguel”, recuerda.

Bustinduy asegura que lo que vive el país en la actualidad se asemeja a aquella situación de los 90 donde nació el MTA -Movimiento de los Trabajadores Argentinos- para enfrentar las políticas del gobierno de Carlos Menem.

“Actualmente encuentro un paralelismo con lo que estamos viviendo como país. Empiezan a suceder los mismo problemas: la obra social empieza a perder la calidad de sus servicios, los compañeros a restringir su vida con problemas en el pago de la cuota del colegio, problemas con que no les brindan las vacaciones o no pueden cambiar su auto, entre otras tantas cosas”, lamenta.

Volviendo a la vida sindical, el dirigente señala que integrar aquel histórico MTA “me ayudó a formarme muchísimo como persona y pude llegar a ser Secretario Gremial de la Organización”.

“Y en la actualidad -agrega- busqué romper un poco con esto, dejar de ser un empleado, porque actualmente todos los miembros directivos son empleados de Fernández. Por esto busco separar lo que es sindicato de la conducción: el problema es de la conducción con el “Gallego” Fernández”.

La lucha por la renovación de la UTA

Enemistado con el modo de conducción de Fernández, Bustinduy eligió el camino de la lucha: abandonar el Consejo Directivo y pelear desde afuera. Pero en el tránsito de esa batalla se presentaron obstáculos difíciles de traspasar.

“No alcanzaba con estar adentro y tener las agrupaciones y discutir cada cuatro años “bueno te quedás vos, entra él y el” y seguir en esa que no nos lleva a ningún lado. Lo que tenemos que discutir ya no son los hombres, más allá de Fernández, es la política de nuestra organización”.

Al ejemplificar la situación, explica que “en nuestra organización tenemos compañeros que aportan todos los meses y no tenemos obra social, porque no nos brindan los servicios. No tenemos clínica, no tenemos farmacia, no tenemos la atención, los compañeros piden un turno y tienen para dentro de 3 meses, los compañeros se quieren operar y le suspenden la operación, es dramático; pediatría tampoco tenemos”.

“No tenemos posición en el movimiento obrero, no brindamos salud, ni lo mínimo indispensable, perdemos presencia en la calle, no contenemos a los compañeros, no contenemos a la familia de nuestros compañeros, ¿Para qué estamos en la organización? ¿Para mentirle? Nosotros no queremos mentir más”.

El dirigente aclaró que “nosotros todo lo que hacemos no lo hacemos para que hayan dos facciones dentro de la UTA. Nosotros tenemos problemas con el secretario general de la UTA, Roberto Fernández, yo lo nombro, porque para mí para ser secretario general a ese rango y con ese orgullo con lo que significa esa palabra, necesitás el voto directo y el apoyo de todos los compañeros, no precisás esconderte de tras de un estatuto y la justicia que te ampare para seguir siendo secretario general, necesitás poner una urna, y que el país diga si vos sos el secretario general de la UTA o no”.

“Cuando vos tenés el estatuto en discusión, cuando vos tenés la medida de fuerza en discusión, cuando vos tenés la impresión de que la UTA se parte, y para mí la UTA está tomando más fuerza, no está partida. Nosotros todo lo que hacemos es para tener la mejor organización sindical, la mejor obra social, la unidad de todos los compañeros, respetar a todos los compañeros, que nuestro gremio deje de ser una S.A. familiar. Queremos que sea el amparo, la cobertura, el orgullo de todos sus afiliados y si eso le genera dolor a alguien… Vos fijate que yo no te estoy diciendo algo que le pueda doler a algún dirigente del algún gremio, al contrario, tiene que decir ‘hermano, hagámoslo porque yo también quiero lo mismo’”.

“Nosotros lo que estamos haciendo, no es para dividir la Unión Tranviaria Automotor, no es para romper la Unión Tranviaria Automotor, es para unificarla. Y para llevarla a los lugares que históricamente tuvo y que hemos perdido”.

Las elecciones que no fueron

La Agrupación Juan Manuel Palacios intentó enfrentar a Fernández en la UTA, pero no pudo. En medio de denuncias judiciales, el beneficiado fue, otra vez, el “Gallego”. “No, no se pudo dar, porque no hay elecciones. Te dice: ‘ustedes no pueden participar, porque no reúnen las condiciones, la lista es única en todo el país por el estatuto’”.

“Pero cómo, si los compañeros de San Juan elijen a un dirigente en San Juan y votan en San Juan, si es en todo el país, todos los compañeros tendrían que votar, pero en Tucumán también hubo elecciones y se pudieron presentar y en Santiago del Estero también. Y en San Luis también, ¿cómo, en todas las provincias sí, pero en Buenos Aires, no? ‘Porque acá vas a jugar contra Roberto Fernández’. A entonces todos los compañeros del país pueden tener internas, menos acá. No lo dice el estatuto, pero qué pasa, si yo no dejo participar en San Juan hay una facción que queda afuera, si yo no dejo participar en Córdoba hay una facción que queda afuera, todo lo que queda afuera termina jugando con nosotros, entonces tenés otra lista afuera, entonces dejan participar a todos que haya internas, menos acá. Eso no lo dice el estatuto y eso se recurrió a la justicia”.

Bustinduy llevó la situación a la Justicia. Un juez de primera instancia opinó que se trataba de un problema de Estatuto de la organización y no definió sobre el tema, ya que según su postura, lo tenían que definir los afiliados en Congreso.

“Nosotros no estamos en contra del estatuto, es la interpretación que le dio el secretario general para su beneficio, por eso fuimos a la justicia. El juez determinó, por cuestiones de formación, por cuestiones burocráticas, económicas, si se quiere, no sé yo no lo puedo comprobar porque hablar se habla mucho y cuestionar se cuestiona mucho, por presiones gubernamentales, tenés de todo. Lo apelamos, fuimos a la Cámara (Nacional de Apelaciones del Trabajo), hicimos una marcha con los compañeros, y nuestro reclamo fue a la Sala 2. Nosotros la recurrimos y dijimos que no vaya a la Sala 2, porque justamente el demandado, por un escrito los abogados del gremio, pidió que intervenga esa Sala. La denuncia cayó en esa Sala 2”.

La decisión fue a favor de Fernández, y el oficialismo avanzó con una elección con lista única. “Tenemos que creer en la Justicia de este país pero después suceden estas cosas y vos decís… Nosotros ponemos antes el pedido del recurso y la apelación, esperan a la feria y permiten que haya elecciones, entonces cuando hay elecciones te dicen, “bueno pero yo ahora, ya se produjo la elección”. Pero yo te lo pregunté antes, ¿por qué dejaste que se produzca la elección? ¿Qué tenes que hacer en ese caso?” .

“Cuando vos tenés a los compañeros, tenés la justicia que no te falla, tenés que ir al gremio y hacerte cargo de lo que es de todos los afiliados, meterte con los afiliados ahí, tenés que poner una urna. No hay que perder la paciencia, hay que seguir esperando. El Gobierno cuando yo veo que plantean a muchachos que vienen con la política distinta y los veo al lado de Roberto Fernández, de Luis Barrionuevo, que respeto a todos los dirigentes, ¿de qué política nueva me hablás? ¿Con ellos? No, si vos sos amigo del Gobierno, no tenés problema, no hay mafioso, no hay subversivo, no hay delincuencia, si sos amigo del Gobierno todo eso no hay. Si sos enemigo sí, seguro sos de “los muchachos de la mafia”.

“Vos querés creer, pero te terminás juntándote con todos los compañeros, con el movimiento obrero, te terminás juntando con “los mafiosos”. Vos decís hay una asociación ilícita, no, no hay una asociación licita, en el caso nuestro estamos de acuerdo 70 mil compañeros para que se vaya Roberto Fernández, a ellos (al gobierno) le molesta porque es amigo”.

El 30A, un paro “contundente”.

Así lo definió Miguel Ángel Bustinduy: “Fueron 50 líneas, fueron 100 líneas, fueron 1000… No quiero evaluar por línea, te digo que trabajar no quería nadie, trabajaron porque bajan presión. Con las empresa del gobierno directamente no laburan, no tienen subsidios; no laburan, los penalizo; y hay empresas que están en un estado tan delicado que no lo hacen pensando políticamente en apoyar a uno, apoyar al otro, apoyar a un candidato, lo evalúan económicamente. Entonces en la presión salen a laburar. Pero qué línea que trabajó cumplió con los servicios. Laburaron todas un 10% de las que trabajaron y después el paro en otro lado fue total. Ahora si vos sos secretario general de una organización y vos decís mañana hay paro, lo lógico es que mañana haya un paro. En el caso nuestro el secretario general dice hay paro y no existe el paro”.

La protesta por Ganancias

El sindicalista también se refirió a las protestas de la CATT por el Impuesto a las Ganancias, a las que se sumó Fernández a pesar de que en su gremio, apenas un 5% de los trabajadores pagan ese tributo.

“Por estas cosas se arman estos contrastes que son fuertes, vos querés parar y yo no. Decís bueno yo paro el 1 de Mayo en Ganancias, cuando un trabajador tiene 1 chico, 2 chicos y gana 35 mil pesos, 40 mil pesos, no afecta la ganancia. Nosotros tenemos un 5%, un 10%, que paga Ganancias que no hace a la actividad, no tenemos, es un tema de vivo, de inteligente”, sostiene.

Y añade: “le dicen a los compañeros “vamos a recuperar las ganancias” por eso el Gobierno dice se está evaluando, entonces vos tenés chicos que se comportan bien y chicos que se portan mal. Algunos pueden llegar a tener un premio porque se portan bien. En el caso de las demás organizaciones si sufren Ganancias, yo los felicito, igual creo que es un tema que no va para los compañeros de transporte, el movimiento obrero es muy amplio y si nosotros somos dirigentes tenemos que pensar en todo por más de que yo defienda a los de mi organización”.

El futuro de la “Juan Manuel Palacios”

La agrupación continuará con la expansión en el conurbano y en las provincias del interior del país, que viven momentos de mucha angustia con fuertes incumplimientos de las acta acuerdo por aumento salarial.

“Seguimos trabajando con los compañeros, seguimos creciendo, seguimos tratando de abarcar políticamente el espectro que nos corresponde, seguimos conversando con los compañeros del interior que lamentablemente todo el interior lo tenemos destruido y desamparado y estamos tratando de ir y trabajar y contener a los muchachos del interior”.

En Santiago del Estero hay 380 empleos en riesgo, con familias a punto de quedar en la calle. En Corrientes, la situación es parecida con empresas que no cumplen los acuerdos. “Están pagándole 27 mil pesos, 30 mil pesos, que son casi 10 mil pesos menos de lo que marca la escala nacional, nadie controla eso, nadie dice nada, hay una ausencia total desde nuestra organización, los ministerios todos presionados y bajan presión”.

“Lo que está en discusión en nuestra organización es la representatividad, la representación de los compañeros sobre Fernández, ya no representa a los trabajadores del transporte”.

Somos una agencia de noticias sindicales. Nuestra misión es dar un espacio de encuentro e información a todos los sectores de la actividad, sin discriminar su capacidad y potencial

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Lo que no te cuentan del sindicalismo

La función social de los gremios que muchos prefieren ocultar. El caso de Pasteleros y la operación de los hermanos siameses.

Mundo Gremial

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Los diarios de mayor tirada del país se hicieron eco de la noticia: 44 médicos realizaron una operación inédita de 9 horas para separar a dos hermanos siameses.

Se destacó el valor de los médicos, de los colaboradores y de todo el personal del establecimiento médico, como debe ser. Antecedentes, curiosidades e historia de vida, también formaron parte de las publicaciones.

Todo merecido y, sin dudas, para destacar con mayúsculas.

Pero en todos los artículos, gráficos, radiales y televisivos, obviaron un dato. Un datazo. La operación de Gianluca y Santino fue solventada económicamente por la obra social Elevar, del Sindicato de Trabajadores Pasteleros.

La omisión, tal vez sin intención, no generaría ruido si nuestro país en la actualidad no transitara momentos de tensión entre el gobierno y los grandes formadores de opinión, por un lado, y las organizaciones gremiales, por el otro.

En el último tiempo, los agravios a los sindicatos se convirtieron en eje de campaña del oficialismo, y van en escalada al ritmo del proceso electoral, sin distinguir figuras, sectores ni estructura sindical.

Se engloba, se generaliza y se ataca: el sindicalismo, el culpable de todos los males.

En el medio, Canal 13 estrena una serie televisiva protagonizada por Julio Chávez, estereotipada y plagada de clichés, sobre la vida de un sindicalista, sumando otra munición a la guerra ya desatada.

Así las cosas, la función social de los sindicatos nunca es tapa de diarios. Gestión de turismo, acceso a hotelería y un extenso abanico de servicios sociales ocupan la mayor parte del tiempo de la vida institucional de los gremios, acompañado por la gestión que realizan en las obras sociales.

Se estima que en el país las más de 200 obras sociales, de mayor o menor tamaño, prestan servicios de salud a casi un 60% de la población. Sin ellas, el sistema de salud nacional sería inviable.

Las obras sociales sindicales se dedican a organizar la prestación de servicios de salud y hoy representan el mayor servicio proveedor de cobertura médica del país.

La cobertura de Elevar – Pasteleros en la intervención de los hermanos siameses es apenas una de las innumerables prestaciones sociales y de salud que son posibles a través de la buena administración y gestión de los aportes de los trabajadores. Aunque muchos eligen no contarlo.

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Una marca registrada de Cambiemos: las intervenciones a sindicatos

El Gobierno no sólo intervino gremios, que suman más de una decena, sino que también hizo lo propio con las obras sociales: al día de hoy existen 17 entidades con autoridades flojas de papel.

Pablo Maradei

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La lógica de las intervenciones a los sindicatos fue, y acaso lo sigue siendo, una marca distintiva del gobierno de Cambiemos. Las más mediáticas fueron la del SOMU, que terminó con Omar “Caballo” Suárez preso, y la del SOEME, cuyo titular Marcelo Balcedo también terminó en prisión. En ambos casos quedaron a la vista la vida de bon vivant de estos dirigentes sindicales.

Se suman a la lista el Sivendia (Canillitas), UPSRA (Vigiladores), la Asociación del Personal de Dirección de Ferrocarriles y Puertos Argentinos (APDFA) y la Federación de Azucareros (FEIA).

Bajo la gestión de Dante Sica se intervino la Asociación Sindical de Trabajadores de Industrias químicas, petroquímicas y explosivas. Y hay más, aunque el Ministerio de Producción y Trabajo no lo quiera informar ante el pedido de Mundo Gremial.

También es triste y mezquino ver a dirigentes sindicales de peso y como aves de rapiña operando con el Gobierno para quedarse con la conducción y por ende la caja del gremio una vez concluida la intervención.

Desde la estrategia política, cada gobierno amplifica su poder teniendo enfrente un enemigo: en la era Cambiemos ese blanco fueron y son los trabajadores que ligan el tiro junto a quienes son sus representantes.

Más allá de la definición y por lo expuesto los sindicalistas no son Carmelitas Descalzas; pero en lo conceptual, los trabajadores sufren el desamparo del Estado y los sindicatos las amenazas de intervención. O como se sabe pero se dice poco: el armado de expedientes judiciales multimillonarios que involucran a un juez federal de Comodoro Py y a funcionarios del ministerio de Trabajo de la era de Jorge Triaca para extorsionar a los gremios.

En este cierre de ciclo del primer ciclo de Cambiemos, la lógica de las intervenciones incluyó el avance gubernamental sobre las obras sociales sindicales. Al día de hoy se encuentran sin sus “autoridades naturales” ocho obras sociales.

En detalle son:

La Obra Social del Personal de la Empresa Nacional de Correos y Telégrafos. En iguales condiciones está la Obra social del Personal de Luz y Fuerza, de Córdoba y la Asociación Gualeguaychú de Obras Sociales. Siguen la Obra Social de Conductores de Remises y Autos al Instante y la Obra Social del Personal de la Industria Azucarera y el Instituto de Servicios Sociales Bancarios. Cierran OSDEPYM, que es la Obra Social de Empresarios, Profesionales y Monotributistas; y la Obra Social para los Trabajadores de la Educación Privada, OSTEP.

Haciendo un repaso ligero vemos al Correo: no hay que ser muy memorioso para recordar el affaire de la familia del Presidente con esa empresa. Carlos Menem lo privatizó en los noventa y el adjudicatario fue el Grupo Macri: no pagaban el canon como respuesta a que no les dejaban aumentar las tarifas. En 2001 fueron a concurso con una deuda de 300 millones de pesos/dólares y desde aquel año está intervenida la obra social. La propuesta del Grupo Macri fue de abonar aquel valor de manera nominal; es decir 300 millones de pesos sin contemplar ningún tipo de adicionales por inflación, intereses, etc. Actualmente está judicializado.

En cuanto a la obra social de la industria azucarera atrás de esta intervención, que data de noviembre de 2017, hay que poner el ojo en los intereses de la familia Blaquier. Carlos Pedro Blaquier y Alberto Lemos, respectivamente dueño y administrador del ingenio durante la dictadura, fueron procesados en noviembre de 2012 por privación ilegal de la libertad y por el secuestro de 29 trabajadores entre marzo y julio de 1976, en lo que se conoció como la “noche del apagón”. Estos procesamientos fueron confirmados en 2013 por la Cámara salteña mientras que en 2015 la Sala IV de la Cámara de Casación Penal dictó la falta de mérito y revocó los procesamientos. Los demandantes apelaron y ahora se espera la definición de la Corte Suprema de Justicia.

En tanto, el Instituto de Servicios Sociales Bancario se encuentra intervenido desde julio de 2018. Signo de pregunta: ¿Tendrá que ver con las posiciones políticas del secretario general de la Asociación Bancaria, Sergio Palazzo?

Finalmente la obra social del SOEME, la OSTEP. Hablar del SOEME es hablar de la opulencia y la desfachatez de quien fuera su secretario general, Marcelo Balcedo. A este sindicalista, hoy preso, se le incautaron autos de lujo en una chacra con zoológico propio en Uruguay.
A su vez, a junio de 2019 existen 9 obras sociales a las cuales la Superintendencia de Servicios de Salud no les reconoció las autoridades.

Ellas son:

1- Obra Social del Personal de la Cerámica, Sanitarios, Porcelana de Mesa y Afines.
2- Obra Social de los Supervisores de la Industria Metalmecánica de la República Argentina.
3- Obra Social para Pilotos de Líneas Aéreas Comerciales y Regulares.
4- Obra Social del Personal Aduanero de la República Argentina.
5- Obra Social para Directivos, Técnicos y Empleados de John Deere Argentina.
6- Obra Social Cooperativa de Asistencia Mutua y Turismo del Personal de las Sociedades Pirelli LTDA.
7- Obra Social de la Asociación del Personal de Dirección y Jerárquico de la Industria del Cigarrillo.
8- Obra Social del Personal de Dirección de las Empresas que Actúan en Frutos del País.
9- Asociación de Obras Sociales de Rosario.

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

El Desafío Palazzo

Por Gerardo Juara – Columnista de Mundo Gremial

Mundo Gremial

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El secretario general de la Asociación Bancaria (AB), Sergio Palazzo, acaba de lanzar un desafío a la empresa Mercado Libre, entre otras, anunciando que se sube al ring de los servicios digitales en busca de los afiliados que su estatuto y su convenio comprenden.

En ese desafío confrontará con la Federación de Empleados de Comercio, con la Unión Informática, con los trabajadores postales, los de estaciones de servicios, los empleados de farmacia, etc.

El premio de quien gane esta contienda es un colectivo de 6500 trabajadores “de plataforma”, y a nosotros nos da la oportunidad de plantear algunas opiniones sobre lo que vendrá.

La Asociación Bancaria va en busca de lo nuevo con la armadura de las viejas herramientas. Toma casi todo lo que el modelo sindical le provee y se dispone a la batalla “por la buenas o las malas”.

Voy a dedicarme a lo que ese reportaje dejó para el debate.

Con las herramientas del modelo, contra el modelo

La Asociación Bancaria (AB) plantea que los trabajadores de plataforma (TP) que realizan actividades bancarias y financieras les pertenecen por encontrarse alcanzados por su estatuto y su convenio.

Sostiene que la descripción de tareas tanto de uno como de otro le habilitan jurídicamente a solicitar se aplique a esos trabajadores su representación.

Comete, a la luz del modelo sindical, algunos errores:

– Primer error: el encuadre sindical

La representación gremial de un colectivo de trabajadores en una empresa determinada (y este será otro punto a debatir) se resuelve por la mayor o mejor correspondencia de la descripción contenida en la personería gremial, con la actividad principal realizada en la empresa o en el establecimiento.

Cuando se trata de sindicatos de actividad (y La Bancaria lo es en tanto agrupa, sin distinción de tareas, sean los que atiende la caja, cuentan el dinero, limpian los pisos o disparan ballestas a las palomas, a los trabajadores de bancos y financiaras) es la actividad del empleador la que define el encuadre, no la voluntad actual del sindicato (su voluntad está “congelada” en su personería de 1947) ni la del trabajador.

Ese encuadre gremial es lo que le permite al sindicato sentarse en la mesa de la negociación paritaria: el sindicato representado a TODOS los trabajadores de la actividad bancaria y financiera, y del otro lado de la mesa, las entidades que tienen como principal actividad la bancaria y la financiera.

Aquí radica el primer problema del “Desafio Palazzo”. Ni las farmacias, ni las estaciones de servicio, ni los mercados, ni los quioscos que prestan o reciben dinero y pagos, tienen como principal actividad la bancaria ni la financiera.

Las cámaras que los representan en sus paritarias, tampoco.

Conviene aquí hacer una aclaración: No importa que la AB tenga a la categoría que pretende representar en su estatuto: el estatuto es una regla interna, el modo en que los trabajadores (los bancarios, en este caso) deciden organizarse, formular sus planes de acción e invitar a otros trabajadores a sumarse a un proyecto. Pero no es el documento que nuestro sistema legal tiene en cuenta para definir la representatividad.

Si eso fuera posible, bastaría que alguno de los otros sindicatos “amenazados por el ‘Desafío Palazzo’” incorporen una cláusula que dijese algo así como “este sindicato ejerce la representación de todos los trabajadores de apellido Palazzo, los que estarán encuadrados en los convenios que esta organización suscriba” (si alguno lo hace, no se olviden de enviar los honorarios al domicilio habitual)

– Segundo error: (o problema) el criterio de la especialidad

La AE aspira, según su secretario general, a ser el Moyano del sector. Intenta replicar el proceso de expansión de la actividad de representación convencional que el sindicato de choferes de camiones llevó adelante en el periodo 2005-2015.

Es importante resaltar lo dinámico de ese período: por sobre la clásica respuesta del encuadramiento gremial (establecer el sindicato más representativo a través de la correspondencia de la personería), el contenido del acto administrativo que la otorga confrontado con el acto administrativo de la habilitación de la empresa o de aprobación de su objeto social estatutario, o la descripción de tareas obrante en el acta de inspección, los conflictos de encuadramiento, en un importante sector de la economía, empezaron a resolverse por el criterio de la especialidad, en dos variantes:

1) la especialidad del establecimiento, operando de forma independiente de la actividad principal (centro de distribución logístico en un establecimiento distinto al de la empresa principal, por ejemplo, una embotelladora de gaseosas, o un hipermercado).
2) la especialidad de la tarea, aún dentro del establecimiento: (por ejemplo, los tiradores de ballestas antes mencionados).

Esta forma de encuadre tienen en cuenta al sujeto (al trabajador) y no a la actividad del empleador para definir cuál es el sindicato más representativo. En algún supuesto puede ser una buena respuesta, ya que se apoya en la identidad que el trabajador tiene con la organización sindical (el tirador de ballesta que trabaja en el banco se sentirá más cercano en su identidad con el Sindicato de Tiradores de ballestas, arquería y afines, antes que con el empleado bancario que concilia cuentas) haciendo más eficaz la relación intrasindical.

Pero… en la medida en que la especialidad permite tomar como unidad de referencia al sujeto antes que a la empresa, habrá más sindicatos por unidad de explotación y esto dividirá la fuerza sindical y en la experiencia a la que se remite el “Desafio Palazzo” el impacto de la negociación colectiva en los trabajadores así “reencuadrados” ha ocurrido de modo indirecto.

Bancos eran los de antes.

El “Desafío Palazzo” tiene dos virtudes: la primera, es que pone bien en claro que la cuarta revolución industrial es un problema que las organizaciones sindicales deben resolver lo antes posible. La segunda, es que el sindicalismo argentino, cuando ocurrió la tercera, pidió que le tacharan la doble.

Todos sabemos que los sindicatos son hijos del sistema productivo capitalista industrial y su modo de organización, su dinámica, y su actuación, son la forma en que el movimiento obrero se planta frente a ese modelo.

Esa tercera revolución, ocurrida a fines de los 90, compañera de ruta de la “sociedad de la información” dio por tierra con el modo de producción fordista-taylorista y empezó a perfilar otro tipo de empresas. Otra forma de organizar la producción, en sentido amplio. Mientras eso ocurrió, las formas de organización sindical poco cambiaron.

Si esa tercera revolución cambió el modo material de producir (descentralización, deslocalización, “just in time”), la cuarta, desmaterialización de la producción. Si antes alcanzaba ver cada acto físico, ahora hay que buscar en cada uno de ellos un “acto digital” para entender la escena completa.

Así como las empresas de energía fósil (las petroleras) tienen destino de recuerdo, y serán reemplazadas por múltiples fuentes y empresas de producción de energía renovable (incluso auto producción) y los sindicatos del sector (gas, petróleo, luz y fuerza) empiezan a confluir en una organización de grado superior “de la energía” (porque ahí se encuentra el elemento común), el sector de la producción de servicios empieza a padecer esa desmaterialización y los empleos que antes estaban en los sólidos bancos ahora están en la evanescente nube.

El “Desafío Palazzo” dará una batalla contra molinos de la economía industrial (bancos, estaciones de servicios, supermercados) que también están huyendo hacia las nuevas formas de la economía 4.0. puede que tenga algunos éxitos, más “por las malas” -no será la primera vez que un encuadre en la sede administrativa o judicial sea más parecido a las piruetas del Cirque du Soleil que a una conclusión razonada del derecho vigente- pero ambos, el perseguidor y el perseguido, muy probablemente terminen con poco entre sus manos.

La economía 4.0 es la que está “moviendo” esos trabajos de los bancos a las farmacias, pero no físicamente, sino digitalmente. Esos cambios ocurren en otro ámbito, donde las formas de organización sindical no llegan porque no se han adaptado.

Un sindicalismo eficaz en “la nube” deberá aceptar un modelo de sindicato colaborativo. No se asusten, no es con la patronal, sino entre organizaciones: evitar entrar en el desplazamiento de personerías sino avanzar en la formación de coaliciones sindicales que permitan ampliar el espacio representativo en las negociaciones. Aceptar acuerdos o convenios de actividad, empresa, proyecto, etc. Animarse a actuar en espejo con la economía 4.0.

Porque, como decía el viejo Carlos, con la nueva economía, todo lo sólido se desvanece en el aire.

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