Conéctate con nosotros

ANÁLISIS Y OPINIÓN

Quién es Miguel Bustinduy, el sindicalista de la UTA clave en el paro del 30A

Entrevistamos al dirigente del sindicato de los colectiveros que paralizó cientos de líneas el 30 de abril y que busca destronar a Roberto Fernández de la conducción del gremio.

Mundo Gremial

Publicado

|

La crisis dirigencial en la Unión Tranviaria Automotor (UTA) sigue generando turbulencias en las bases de trabajadores y asoma cada vez como más fuerza una oposición dispuesta a quitarle el trono a Roberto Fernández.

Son miles de colectiveros los que se encolumnaron detrás del exdirigente del Consejo Directivo de la UTA, Miguel Ángel Bustinduy, que a pesar de ser proscritos en las elecciones generales a nivel nacional, continúan con el armado de una opción “por el bien de los trabajadores”.

Con el último paro nacional del 30 de abril, la figura de Bustinduy ganó relevancia en todo el país y su estructura fue uno de los pilares del éxito de la medida de fuerza impulsada por el Frente Sindical de Moyano y las CTA.

Mundo Gremial habló con el dirigente sobre la actualidad de los choferes de colectivos y los objetivos de la Agrupación Juan Manuel Palacios, el agrupamiento que ya generó las primeras sacudidas en el círculo del “Gallego” Fernández.

¿Quién es Bustinduy?

Es un trabajador de la actividad con treinta y cinco años de experiencia. Obtuvo su carnet profesional con apenas 20 años de edad para poder comenzar en la Línea 28, hoy parte del grupo Dota. La vida lo llevó a trasladarse a Corriente donde también se desempeño como colectiveros, esta vez en un interno de la Línea 10 hasta volver a Buenos Aires y volver a subirse a la 28.

En 1991 fue elegido delegado gremial por sus compañeros, y cuatro años más tarde, pasó a formar parte del Consejo Directivo de la UTA que en ese momento lideraba el histórico secretario general Juan Manuel Palacios.

“Para mí Palacios fue y será siempre un gran dirigente con quien transité no solo mi vida interna del sindicato, sino también el proceso del MTA, un proceso histórico donde vi a grandes dirigentes en una mesa, como es el “Perro” Santillán, (Hugo) Moyano, Palacios y Lorenzo Miguel”, recuerda.

Bustinduy asegura que lo que vive el país en la actualidad se asemeja a aquella situación de los 90 donde nació el MTA -Movimiento de los Trabajadores Argentinos- para enfrentar las políticas del gobierno de Carlos Menem.

“Actualmente encuentro un paralelismo con lo que estamos viviendo como país. Empiezan a suceder los mismo problemas: la obra social empieza a perder la calidad de sus servicios, los compañeros a restringir su vida con problemas en el pago de la cuota del colegio, problemas con que no les brindan las vacaciones o no pueden cambiar su auto, entre otras tantas cosas”, lamenta.

Volviendo a la vida sindical, el dirigente señala que integrar aquel histórico MTA “me ayudó a formarme muchísimo como persona y pude llegar a ser Secretario Gremial de la Organización”.

“Y en la actualidad -agrega- busqué romper un poco con esto, dejar de ser un empleado, porque actualmente todos los miembros directivos son empleados de Fernández. Por esto busco separar lo que es sindicato de la conducción: el problema es de la conducción con el “Gallego” Fernández”.

La lucha por la renovación de la UTA

Enemistado con el modo de conducción de Fernández, Bustinduy eligió el camino de la lucha: abandonar el Consejo Directivo y pelear desde afuera. Pero en el tránsito de esa batalla se presentaron obstáculos difíciles de traspasar.

“No alcanzaba con estar adentro y tener las agrupaciones y discutir cada cuatro años “bueno te quedás vos, entra él y el” y seguir en esa que no nos lleva a ningún lado. Lo que tenemos que discutir ya no son los hombres, más allá de Fernández, es la política de nuestra organización”.

Al ejemplificar la situación, explica que “en nuestra organización tenemos compañeros que aportan todos los meses y no tenemos obra social, porque no nos brindan los servicios. No tenemos clínica, no tenemos farmacia, no tenemos la atención, los compañeros piden un turno y tienen para dentro de 3 meses, los compañeros se quieren operar y le suspenden la operación, es dramático; pediatría tampoco tenemos”.

“No tenemos posición en el movimiento obrero, no brindamos salud, ni lo mínimo indispensable, perdemos presencia en la calle, no contenemos a los compañeros, no contenemos a la familia de nuestros compañeros, ¿Para qué estamos en la organización? ¿Para mentirle? Nosotros no queremos mentir más”.

El dirigente aclaró que “nosotros todo lo que hacemos no lo hacemos para que hayan dos facciones dentro de la UTA. Nosotros tenemos problemas con el secretario general de la UTA, Roberto Fernández, yo lo nombro, porque para mí para ser secretario general a ese rango y con ese orgullo con lo que significa esa palabra, necesitás el voto directo y el apoyo de todos los compañeros, no precisás esconderte de tras de un estatuto y la justicia que te ampare para seguir siendo secretario general, necesitás poner una urna, y que el país diga si vos sos el secretario general de la UTA o no”.

“Cuando vos tenés el estatuto en discusión, cuando vos tenés la medida de fuerza en discusión, cuando vos tenés la impresión de que la UTA se parte, y para mí la UTA está tomando más fuerza, no está partida. Nosotros todo lo que hacemos es para tener la mejor organización sindical, la mejor obra social, la unidad de todos los compañeros, respetar a todos los compañeros, que nuestro gremio deje de ser una S.A. familiar. Queremos que sea el amparo, la cobertura, el orgullo de todos sus afiliados y si eso le genera dolor a alguien… Vos fijate que yo no te estoy diciendo algo que le pueda doler a algún dirigente del algún gremio, al contrario, tiene que decir ‘hermano, hagámoslo porque yo también quiero lo mismo’”.

“Nosotros lo que estamos haciendo, no es para dividir la Unión Tranviaria Automotor, no es para romper la Unión Tranviaria Automotor, es para unificarla. Y para llevarla a los lugares que históricamente tuvo y que hemos perdido”.

Las elecciones que no fueron

La Agrupación Juan Manuel Palacios intentó enfrentar a Fernández en la UTA, pero no pudo. En medio de denuncias judiciales, el beneficiado fue, otra vez, el “Gallego”. “No, no se pudo dar, porque no hay elecciones. Te dice: ‘ustedes no pueden participar, porque no reúnen las condiciones, la lista es única en todo el país por el estatuto’”.

“Pero cómo, si los compañeros de San Juan elijen a un dirigente en San Juan y votan en San Juan, si es en todo el país, todos los compañeros tendrían que votar, pero en Tucumán también hubo elecciones y se pudieron presentar y en Santiago del Estero también. Y en San Luis también, ¿cómo, en todas las provincias sí, pero en Buenos Aires, no? ‘Porque acá vas a jugar contra Roberto Fernández’. A entonces todos los compañeros del país pueden tener internas, menos acá. No lo dice el estatuto, pero qué pasa, si yo no dejo participar en San Juan hay una facción que queda afuera, si yo no dejo participar en Córdoba hay una facción que queda afuera, todo lo que queda afuera termina jugando con nosotros, entonces tenés otra lista afuera, entonces dejan participar a todos que haya internas, menos acá. Eso no lo dice el estatuto y eso se recurrió a la justicia”.

Bustinduy llevó la situación a la Justicia. Un juez de primera instancia opinó que se trataba de un problema de Estatuto de la organización y no definió sobre el tema, ya que según su postura, lo tenían que definir los afiliados en Congreso.

“Nosotros no estamos en contra del estatuto, es la interpretación que le dio el secretario general para su beneficio, por eso fuimos a la justicia. El juez determinó, por cuestiones de formación, por cuestiones burocráticas, económicas, si se quiere, no sé yo no lo puedo comprobar porque hablar se habla mucho y cuestionar se cuestiona mucho, por presiones gubernamentales, tenés de todo. Lo apelamos, fuimos a la Cámara (Nacional de Apelaciones del Trabajo), hicimos una marcha con los compañeros, y nuestro reclamo fue a la Sala 2. Nosotros la recurrimos y dijimos que no vaya a la Sala 2, porque justamente el demandado, por un escrito los abogados del gremio, pidió que intervenga esa Sala. La denuncia cayó en esa Sala 2”.

La decisión fue a favor de Fernández, y el oficialismo avanzó con una elección con lista única. “Tenemos que creer en la Justicia de este país pero después suceden estas cosas y vos decís… Nosotros ponemos antes el pedido del recurso y la apelación, esperan a la feria y permiten que haya elecciones, entonces cuando hay elecciones te dicen, “bueno pero yo ahora, ya se produjo la elección”. Pero yo te lo pregunté antes, ¿por qué dejaste que se produzca la elección? ¿Qué tenes que hacer en ese caso?” .

“Cuando vos tenés a los compañeros, tenés la justicia que no te falla, tenés que ir al gremio y hacerte cargo de lo que es de todos los afiliados, meterte con los afiliados ahí, tenés que poner una urna. No hay que perder la paciencia, hay que seguir esperando. El Gobierno cuando yo veo que plantean a muchachos que vienen con la política distinta y los veo al lado de Roberto Fernández, de Luis Barrionuevo, que respeto a todos los dirigentes, ¿de qué política nueva me hablás? ¿Con ellos? No, si vos sos amigo del Gobierno, no tenés problema, no hay mafioso, no hay subversivo, no hay delincuencia, si sos amigo del Gobierno todo eso no hay. Si sos enemigo sí, seguro sos de “los muchachos de la mafia”.

“Vos querés creer, pero te terminás juntándote con todos los compañeros, con el movimiento obrero, te terminás juntando con “los mafiosos”. Vos decís hay una asociación ilícita, no, no hay una asociación licita, en el caso nuestro estamos de acuerdo 70 mil compañeros para que se vaya Roberto Fernández, a ellos (al gobierno) le molesta porque es amigo”.

El 30A, un paro “contundente”.

Así lo definió Miguel Ángel Bustinduy: “Fueron 50 líneas, fueron 100 líneas, fueron 1000… No quiero evaluar por línea, te digo que trabajar no quería nadie, trabajaron porque bajan presión. Con las empresa del gobierno directamente no laburan, no tienen subsidios; no laburan, los penalizo; y hay empresas que están en un estado tan delicado que no lo hacen pensando políticamente en apoyar a uno, apoyar al otro, apoyar a un candidato, lo evalúan económicamente. Entonces en la presión salen a laburar. Pero qué línea que trabajó cumplió con los servicios. Laburaron todas un 10% de las que trabajaron y después el paro en otro lado fue total. Ahora si vos sos secretario general de una organización y vos decís mañana hay paro, lo lógico es que mañana haya un paro. En el caso nuestro el secretario general dice hay paro y no existe el paro”.

La protesta por Ganancias

El sindicalista también se refirió a las protestas de la CATT por el Impuesto a las Ganancias, a las que se sumó Fernández a pesar de que en su gremio, apenas un 5% de los trabajadores pagan ese tributo.

“Por estas cosas se arman estos contrastes que son fuertes, vos querés parar y yo no. Decís bueno yo paro el 1 de Mayo en Ganancias, cuando un trabajador tiene 1 chico, 2 chicos y gana 35 mil pesos, 40 mil pesos, no afecta la ganancia. Nosotros tenemos un 5%, un 10%, que paga Ganancias que no hace a la actividad, no tenemos, es un tema de vivo, de inteligente”, sostiene.

Y añade: “le dicen a los compañeros “vamos a recuperar las ganancias” por eso el Gobierno dice se está evaluando, entonces vos tenés chicos que se comportan bien y chicos que se portan mal. Algunos pueden llegar a tener un premio porque se portan bien. En el caso de las demás organizaciones si sufren Ganancias, yo los felicito, igual creo que es un tema que no va para los compañeros de transporte, el movimiento obrero es muy amplio y si nosotros somos dirigentes tenemos que pensar en todo por más de que yo defienda a los de mi organización”.

El futuro de la “Juan Manuel Palacios”

La agrupación continuará con la expansión en el conurbano y en las provincias del interior del país, que viven momentos de mucha angustia con fuertes incumplimientos de las acta acuerdo por aumento salarial.

“Seguimos trabajando con los compañeros, seguimos creciendo, seguimos tratando de abarcar políticamente el espectro que nos corresponde, seguimos conversando con los compañeros del interior que lamentablemente todo el interior lo tenemos destruido y desamparado y estamos tratando de ir y trabajar y contener a los muchachos del interior”.

En Santiago del Estero hay 380 empleos en riesgo, con familias a punto de quedar en la calle. En Corrientes, la situación es parecida con empresas que no cumplen los acuerdos. “Están pagándole 27 mil pesos, 30 mil pesos, que son casi 10 mil pesos menos de lo que marca la escala nacional, nadie controla eso, nadie dice nada, hay una ausencia total desde nuestra organización, los ministerios todos presionados y bajan presión”.

“Lo que está en discusión en nuestra organización es la representatividad, la representación de los compañeros sobre Fernández, ya no representa a los trabajadores del transporte”.

Somos una agencia de noticias sindicales. Nuestra misión es dar un espacio de encuentro e información a todos los sectores de la actividad, sin discriminar su capacidad y potencial

Seguir leyendo
Aviso

ANÁLISIS Y OPINIÓN

La CGT: entre la desinformación y la no información

La Confederación General del Trabajo no cuenta con canales oficiales de información, algo que deja al desnudo no solo la desidia sino el desprecio por la institucionalidad.

Pablo Maradei

Publicado

|

En la edición del domingo 23 de mayo de “El cohete a la luna”, Horacio Verbitsky publicó su columna dominical llamada “Los 100 de Macrì”. Arrancaba así: “Hace una semana El Cohete a la Luna informó sobre el Top Ten de la fuga de capitales durante el gobierno de Maurizio Macrì. Se ve que hay demasiados temas importantes, porque nadie en la prensa comercial se dio por enterado”. Realidad más ironía.

Hace una semana Mundo Gremial publicaba: “¿La CGT no tiene página web?: La CGT no tiene página web”. En este caso la repercusión que tuvo de lecturas no se condijo con una reacción de parte de la conducción de la CGT: si uno entra a nic.ar y se dirige al buscador de dominios va a encontrar que tanto “cgt.org.ar” como “cgtra.org.ar” continúan liberados.

A saber: cualquier organismo, ONG, Fundación que tenga las mismas siglas se lo puede quedar presentando los papeles correspondientes en Cancillería. Convengamos que si uno escucha o piensa en las siglas CGT la ligazón racional y conceptual se direcciona al sindicalismo y no a otra institución.

Todo lo contrario, pero para mal, pasa en la dirección de Facebook: “CGT RA Organización”. Esa cuenta la maneja Camioneros. En la foto de portada se lo ve a Pablo Moyano como si hubiera concluido un acto para empezar a responder las preguntas de la prensa. El último posteo es del 27 de mayo y muestra una actividad del gremio bajo el Hashtag “cruzada solidaria” en la que se ve una larga cola de compatriotas esperando recibir un plato de comida. Y así podríamos seguir cada uno de los posteos que hace Camioneros en la página web de la CGT RA. Cosa de guapos.

En Twitter si uno busca CGT, lo más parecido a una cuenta oficial es “C.G.T. Oficial” básicamente porque allí está el clásico logo de la Confederación General del Trabajo argentina. El último posteo es de diciembre de 2017: avisan de un paro.

En este crisol virtual que nos da el sindicalismo tradicional quedan al desnudo, no solo la desidia sino el desprecio por la institucionalidad; una arista más del ADN argentino: no nos gusta estar a raya con las normas. Eso sí, si viajamos al extranjero nos maravillamos de ver cómo funcionan las cosas.

Cuentan las malas lenguas, aunque es algo que desde Camioneros desmintieron para esta nota, que es que cuando existían las tres centrales obreras (época que precedió al triunvirato formado en agosto de 2016 y que tenían de titulares a Caló, Moyano y Barrionuevo) la CGT de Moyano tenía activa la web de la CGTRA.ORG, pero la URL (la dirección virtual) estaba en manos de los metalúrgicos con las rencillas del caso.

También es cierto que mantener activas las redes es un arma de doble filo: si se lanza un espacio de comunicación virtual es necesario tenerlo vivo con información; y si una entidad no publica nada desde hace más de 2 años como pasa con el Twitter de la CGT lo que termina mostrando es una foto de abandono.

A contramano nos encontramos con que la mayoría de los gremios informan de sus actividades no solo en las páginas webs sino también en sus redes sociales. Las más pobretonas por lo menos informan del horario del camping junto a los teléfonos y fotos de los hoteles: recordar que el afiliado paga por eso.

El secretismo y lo inorgánico son dos herramientas históricas del sindicalismo; permiten la divergencia de criterios, definiciones según quien te las diga; pero por sobre todo permiten la maleabilidad en cualquiera de los temas. Algún distraído podría pensar que estamos hablando de democracia. Pensar que la ex SIDE, que vive del secretismo, tiene página web: no van enumerar los espías ni las operaciones que hagan pero informan de cuestiones institucionales.

Estamos en el siglo XXI y con un futuro incierto y plagado por la tecnología, con una discusión permanente que nos indaga como sociedad mundial respecto a los cambios de paradigmas laborales. A eso le sumamos la Co-Vid-19. La CGT no podría encargar informes a especialistas; coordinar acciones conjuntas con otras centrales obreras e informar. Pareciera no estar a la altura de las circunstancias.

El tema es infinito como una página web bien armada: en el Conversatorio que propone Mundo Gremial para este martes 2 de junio a las 18 horas continuaremos indagando sobre este tema de la mano del periodista Francisco Basualdo y de Pablo Pérez Paladino, politólogo y docente universitario, además de ser consultor en comunicación política y asuntos públicos.

Seguir leyendo

ANÁLISIS Y OPINIÓN

Teletrabajo: ¿El futuro del trabajo que queremos?

Por Oscar Cuartango y Raúl Ferrara (*)

Mundo Gremial

Publicado

|

Uno de los grandes debates que ha instalado la pandemia de COVID19 es el de “la nueva normalidad”. Esta figura -que puede parecer una abstracción- se empieza a consolidar como una realidad inminente a partir de algunos discursos que naturalizan situaciones otrora excepcionales.

Desde una mirada positiva, la postpandemia se avizora como una oportunidad para revalorizar el rol de los Estados que intervienen con políticas públicas para modificar la realidad en contraposición con los que dejan librada al mercado el abordaje de la política social y sanitaria de la pandemia.

Sin embargo, existe también una mirada que merece un llamado de atención desde el mundo del trabajo y que no podemos soslayar. En estas últimas semanas hemos escuchado hasta el hartazgo que el “teletrabajo”, “home office” o “trabajo remoto” ha llegado para quedarse, resaltando las bondades de esta modalidad laboral como “beneficio” para los trabajadores y trabajadoras, reduciendo la importancia del trabajo presencial a un mero costo laboral adicional y, por lo tanto, ajustable. Ese relato, parte de una construcción ideológica que -aprovechando la emergencia sanitaria- vuelve a introducir solapadamente la vocación de los mismos sectores que claman por el “libre mercado” de flexibilizar las condiciones de trabajo.

Todos hemos escuchado como se destacan las virtudes de esa modalidad laboral, que justificarían su extensión masiva tanto en el sector privado como en el sector público. La primera reflexión que nos permitimos es que no puede calificarse como “teletrabajo” a las tareas que actualmente realizan desde sus hogares millones de trabajadores: no ha existido una planificación, diseño e implementación de esos puestos de trabajo para ser realizados en esas condiciones. Tampoco ha habido un acuerdo de voluntades previo: los trabajadores que hoy realizan esa modalidad de trabajo no fueran contratados bajo esas condiciones y tampoco fueron consultados sobre la aceptación de la misma. Por ello, queda claro que se trata de una implementación nacida de la necesidad urgente de adoptar una medida de emergencia frente a una situación sanitaria que puso en riesgo la vida y la salud de los 45 millones de habitantes de nuestro país.

A pesar de ello, la figura y el debate se han instalado, y pretendemos arrimar una mirada crítica sobre la modalidad, pero sin caer en una posición arcaica o anti tecnológica. Ser crítico no implica negarse en forma dogmática, sino plantear reservas fundadas sobre una extensión masiva y apresurada y sin un profundo estudio y un adecuado marco regulatorio.

La Organización Internacional del Trabajo ya en 2016 en el “Foro de diálogo mundial sobre las dificultades y oportunidades del teletrabajo para los trabajadores y empleadores en los sectores de servicios de TIC y financieros” elaboró un documento que señalaba que los teletrabajadores “están expuestos a numerosos riesgos, entre otros, la pérdida de autonomía cuando los empleadores tratan de aplicar nuevas modalidades de supervisión del trabajo; una creciente sensación de aislamiento y otros problemas de orden psicosocial; la falta de protección de las condiciones de trabajo debido a que no se realizan inspecciones del trabajo; y, en el caso de las mujeres que trabajan a domicilio, el riesgo de afrontar una doble carga de trabajo al tener que compaginar su actividad profesional con las responsabilidades familiares”.

A aquellas dificultades que -4 años antes de la pandemia- planteaba la OIT, podría agregarse que la deslocalización del trabajo y el aislamiento del teletrabajador rompen el pensamiento colectivo debilitando su posición como trabajadores: en muchos casos no se conocerán entre sí y ni siquiera sabrán de la existencia de otros pares. Ello genera, además, la desaparición de horarios o jornada de trabajo, con una tendencia a extender la misma para alcanzar nuevos estándares impuestos unilateralmente; el teletrabajador podría convertirse en un trabajador a destajo e incluso incorporar a su propia familia a la realización de tele tareas para aumentar su productividad. Se agrega también la potencial falta de provisión de elementos de trabajo que implica, en los hechos, que es el trabajador quien asume costos de la explotación; la difuminación de los límites entre la vida personal y la actividad laboral y la inexistencia o desconocimiento del derecho a la desconexión, importarían, en muchos casos, que el teletrabajo sea una verdadera trampa: bajo la apariencia de “el trabajo del futuro” podría esconderse una peligrosa nueva forma de explotación laboral.

Frente a esos problemas, deben necesariamente adoptarse medidas de resguardo: un marco regulatorio adecuado, pensado estratégicamente y, preferentemente, emanado del diálogo social tripartito. Algunas de las herramientas a implementarse para evitar que el teletrabajo sea sinónimo de precarización y abusos podrían ser desde la reversibilidad de la modalidad a la alternancia con la modalidad presencial; un derecho de desconexión efectivo con medidas técnicas y organizacionales que garanticen un límite real a la jornada de trabajo y los descansos; acciones positivas para garantizar la actividad sindical como una cantidad determinada de jornadas u horas presenciales obligatorias destinadas a la interacción entre trabajadores y sus representantes; la determinación de los costes que serán solventados por el empleador por el uso de la infraestructura y servicios del domicilio del trabajador; la determinación legal de las condiciones de salud y seguridad en las que se prestarán las tareas contemplando también los costos que sean necesarios. En igual sentido, creemos que, debería ponerse especial énfasis en la atención de los riesgos psicosociales de esta modalidad, reforzando los sistemas de prevención y atención dentro del sistema general de riesgos del trabajo. Otro factor para considerar es el de implementar mecanismos que posibiliten el ejercicio del poder de policía estatal: la realización de tareas en domicilios particulares podría ser el instrumento para mantener en la clandestinidad a teletrabajadores o para asegurar que la violación del eventual marco regulatorio quede impune. Un registro público de empresas que empleen teletrabajadores y de sus teletrabajadores sumado a sistemas informáticos seguros pero que permitan a las administraciones del trabajo el acceso y monitoreo de la trazabilidad de las tareas remotas podría resultar indispensable para evitar la vulneración de derechos.

Más allá de las reservas y posibles soluciones que hemos planteado, también existen otros interrogantes relacionados con el potencial de extensión del teletrabajo en nuestro país. El reciente informe de Ramiro Albrieu para CIPPEC concluye que “el porcentaje de trabajos que tiene el potencial para realizarse desde el hogar se encuentra entre un 27% y un 29% de los trabajos totales, ratio que se reduce sensiblemente si corregimos la estimación por el uso efectivo de TIC en los hogares, llegando a una estimación de piso de 18% en el caso de uso de computadoras”.

Es decir, con el actual estado de situación menos de 1 de cada 5 trabajos podría -potencialmente- realizarse en forma remota. Ello pone en evidencia que, además de los problemas regulatorios, nuestro país debería, para incorporar al teletrabajo como modalidad laboral masiva, resolver el retraso tecnológico del entramado productivo, efectuar una reingeniería de procesos pensando al teletrabajo como un eslabón más del mismo y resolver las necesidades de conectividad hogareña y de mejora en las aptitudes de los potenciales teletrabajadores.

Creemos entonces que, ante este cuadro de situación, una mirada prudente es indispensable para evitar que, en la “nueva normalidad”, el teletrabajo sea la excusa para convencernos que, deslocalizando el trabajo, atomizando y ocultando en sus domicilios a trabajadores y trabajadoras, trasladando costos y sobrecargando la jornada de trabajo vamos caminando hacia el futuro cuando en realidad podríamos estar entregando mansamente conquistas de más de 100 años de luchas obreras.

El desafío es enorme y, por ello no debemos caer en el facilismo de creer que el primer día de la postpandemia nos encontrará a todos teletrabajando ni en el obstruccionismo de prohibirlo.

* Oscar Cuartango es abogado laboralista y fue Ministro de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires (2007-2015)

* Raúl Ferrara es abogado laboralista, asesor del Ministerio de Transporte y fue Director Nacional de Fiscalización del MTEySS, Director Provincial de Asuntos Legales y Director Provincial de Inspecciones del MTBA, consultor externo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Docente en Diplomatura en Actividad Sindical de la UNLZ

Seguir leyendo

ANÁLISIS Y OPINIÓN

¿La CGT no tiene página web?: La CGT no tiene página web

Año 2020. Una institución del peso en la economía y las características de la CGT no tiene “espacio de referencia” en el mundo virtual. Un problema de fondo que la pandemia expone.

Juan Manuel Morena

Publicado

|

Discutamos el teletrabajo, la nueva revolución industrial, rompamos los nuevos paradigmas de la educación con las nuevas herramientas, con una institución que no tiene ni página web ni redes sociales.

Hoy los presidentes y líderes mundiales comunican medidas por Twitter o en un video de Instagram. Y de eso podemos hablar toda la nota, o escribir varios artículos con especialistas.

Pero que en el año 2020 una institución del peso en la economía y las características de la CGT, no tenga su página web, habla a las claras de un problema de fondo. Y este contexto de pandemia, lo expone.

No estamos hablando de un canal de comunicación. Estamos hablando de un espacio de referencia, donde se encuentran las acciones, estudios, posiciones y muchos elementos centrales para la vida de las instituciones en este siglo.

En el aspecto comunicacional, la CGT queda a la merced del funcionamiento inorgánico. Pero cuando se quejan del maltrato en algunos medios, tienen que recordar la buena imagen empieza por casa. Si los canales, redes y distintas herramientas comunicacionales de la central fuesen oficiales, podrían ellos tener mejor tratamiento.

Que la CGT comunique bien tiene que ser una responsabilidad social. Cuando este tema en alguna oportunidad lo debatí en Twitter, los defensores del estado actual me decían que ellos se enteran por sus sindicatos de base de lo que comunica la central. Lo que ellos no entienden, y lo que la conducción debe contemplar, es que la CGT representa al universo de los trabajadores, no solo a los sindicatos y a sus afiliados. Y eso lo tiene que hacer valer.

Cuando uno googlea CGT sale en primera posición la página web de la secretaría que coordina Gerardo Martínez (Internacional) y después aparece Wikipedia, el Consejo Económico y Social, Facebook (una página extraña que le da 1,7 de valoración sobre 5 puntos), la Izquierda Diario, diario La Nación y, por último, Infobae. Esto es en la primera página de resultados de búsqueda, la que los especialistas en posicionamiento SEO marcan como la importante.

Si regalás el espacio y no lo ocupás en el motor de búsqueda, no te quejes de lo que pasa en los medios. Porque en ese espacio aparece lo que vos querés comunicar.

Y cuando se pregunta porque sucede esto en la CGT, la respuesta es: “la página web no figura en el estatuto, entonces nadie se quiere hacer responsable”. Traducción: nadie tiene la responsabilidad y el que quiere hacerlo tiene que asumir el costo de financiamiento y la responsabilidad del funcionamiento. Por lógica, entendiendo la antigüedad del propio estatuto, la secretaría de prensa debería ser la responsable. Pero en los pasillos dicen que Jorge Sola no es afecto a trabajar.

Cuando uno observa lo que Martínez hace en su sindicato (UOCRA) y en la secretaría de Relaciones Internacionales en materia de comunicación, o el aparato de prensa y cultural que tiene desarrollado Víctor Santa María (SUTERH), se da cuenta que capacidad para poder desarrollarlo sobra.

Hay un principio griego en filosofía que dice quien no puede lo menos, no puede lo más. Podríamos decir en este caso quien no quiere lo menos, no quiere lo más. Como puede la CGT en este contexto discutir temas de teletrabajo y plataformas si no puede desarrollar su espacio virtual. Si no habilita canales de consulta para trabajadores en contextos aislados. En esencial que la central de trabajadores más poderosa de Latinoamérica se fortalezca en estos temas.

Una página web no resuelve nada en sí mismo. Pero mejorar estos canales puede ayudar mucho a mejorar la imagen (Responsabilidad social sindical, RSS), conectar a muchos trabajadores, mejorar la información a periodistas no especializados. A transparentar cuestiones que exceden a los gremios confederados, como las resoluciones del comité arbitral, órgano que resuelve cuestiones fundamentales de agremiación.

Hay que fortalecer las instituciones y hay que hacerlas más poderosas, una CGT que comunique mejor, va a ser más poderosa.

Seguir leyendo
Aviso
Aviso
Aviso
Aviso

LAS MÁS LEIDAS

Copyright © 2018 MUNDO GREMAIL. Desing by | dosveintiuno