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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Patricio Lombilla habló de todo a días de las elecciones en la UPSRA

En exclusiva con Mundo Gremial, el interventor del sindicato de Seguridad Privada analizó su gestión, las denuncias contra García, las conformación de las listas y se refirió a las amenazas y hostigamientos sufridos en los últimos días

Mundo Gremial

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upsra seguridad privada gremiales

El delegado normalizador de la Unión Personal de Seguridad República Argentina (UPSRA), Patricio Lombilla, habló de todo con Mundo Gremial y apuntó contra un empresario de seguridad privada por amenazas y hostigamiento.

Lombilla fue el hombre designado por la gestión de Jorge Triaca en el ministerio de Trabajo para avanzar en el proceso de normalización, tras el desplazamiento del exsecretario general Ángel García y su comisión directiva luego de más de 30 años al frente de la UPSRA.

Llegó al sindicato de Seguridad Privada para completar el trabajo iniciado por los delegados anteriores, entre otros Rodolfo Alonso, Karina Palacios y Roberto Porcel, quienes no lograron los resultados esperados durante el primer año de la intervención.

Para Lombilla, el primer año de la intervención “fue un año perdido, con idas y vueltas por cuestiones judiciales” con García, el secretario general desplazado.

En promedio, los interventores que precedieron a Lombilla estuvieron en promedio tres o cuatro meses por lo que “no se pudo nunca se pudo funcionar bien el trabajo de la intervención”.

“Cuando llegué fue casi arrancar de cero, no teníamos control de la información, fundamentalmente de los sistemas, de la caja, y a partir de ahí desarrollamos sistemas y tomamos el control del padrón que es lo primero que se tiene que hacer para luego llamar a elecciones”, explicó el actual Delegado Normalizador.

En el caso de UPSRA existe una particularidad, si se lo compara con intervenciones en otras organizaciones. El sindicato está intervenido y la obra social no, por lo tanto toda la estructura intervenida sigue montada en la Obra social.

“O sea, García sigue siendo el presidente de la obra social, Celeste Ferrara sigue siendo la tesorera y todos los empleados que realizan tareas gremiales son empleados de la obra social, con lo cual -al empezar la intervención- no tenía estructura, había once empleados, la mayoría docentes”, señaló.

Lombilla compara sus inicios en la gestión con “armar una empresa casi de cero” para tomar el control del padrón y conocer la masa de trabajadores de la actividad. Para eso se creó un sistema para que los propios empresarios declaren de manera nominativa a cada empleado.

“Así se empezó a contar con información fidedigna. A partir de ahí pasamos a recaudar un promedio de 15 millones de pesos, y hoy recaudamos en promedio 27 millones de pesos. Es decir que aumentamos la recaudación muchísimo y empezamos a tener conocimiento de cuántos trabajadores son, cuántos afiliados hay, cerramos paritarias, se cerró el juicio con García y la Justicia avaló la intervención y que se siga con el proceso de elecciones, respetamos el cronograma y el 14 de enero serán las elecciones”, resumió el interventor.

Los candidatos a secretario general

Gutiérrez y Requelme, los candidatos a secretario general en la UPSRA

Tras la designación de la Junta Electoral, realizada el pasado 8 de octubre en Asamblea Extraordinaria con participación de más de 700 afiliados, se convocó a elecciones para mediados de enero y comenzaron a recibirse las listas de candidatos.

En el medio de denuncias por aprietes y conflictos internos, de los cinco miembros iniciales renunciaron dos y el clima comenzó a caldearse. Pero tras idas y vueltas, en los últimos días los renunciantes volvieron a la Junta y se tuvo que analizar todas las resoluciones tomadas durante sus ausencias.

Así, se anularon resoluciones para llegar al día de hoy con la habilitación de la Lista Verde con Julio Gutiérrez como Secretario General y con la Lista Naranja que conduce Leónidas Requelme que deberá subsanar algunos requisitos para lograr participar.

“Mi voluntad y lo que me gustaría es que todos pudieran participar y que se dirima en las urnas. La voluntad del ministerio es que el sindicato vuelva a las manos de los trabajadores el 14 de enero”, afirmó Lombilla.

Amenazas y hostigamientos

En las últimas horas, Lombilla denunció haber recibido amenazas y hostigamientos en la sede del gremio y en su vivienda particular luego de haber cambiado a la empresa se seguridad que custodiaba el sindicato y a menos de un mes de la elección general.

“Quisiera pensar que no viene de ninguna de las dos partes políticas, he tenido contacto con los dos candidatos y con gente que trabaja con ellos, participan activamente en las decisiones del gremio porque creo que hoy ya tienen que empezar a haber una convivencia y una transición para quien sea el futuro secretario general. Por lo tanto, descarto que venga de cualquiera de ellos”, sostuvo.

El funcionario relató un “hecho puntual” que despierta las sospechas sobre un empresario de seguridad privada: Cristian Felice, propietario de la firma que realizaba tareas en el sindicato y fuera apartada por la intervención luego de descubrir que “obligaba a sus empleados a realizar tareas de espionaje e investigación” sobre Lombilla y su entorno.

“Recibí una notificación de la Justicia de una fiscalía de la Ciudad de Buenos Aires donde hay cinco empleados que denuncian penalmente al responsable de la empresa que prestaba servicios de seguridad privada en el sindicato, donde ellos eran obligados a realizar tareas de espionaje e investigación sobre mi persona, como filmarme, grabarme, revolverme el escritorio, reportar todos mis movimientos y si no los amenazaban con echarlos del trabajo. Todo consta en la Justicia donde me presenté como querellante. Esto escaló en que todos los días sufriéramos agresiones en la puerta del sindicato, al personal de la intervención y mi secretaria”, relató.

Y agregó: “Hace unos días hubo un grupo de personas en la puerta de mi casa repartiendo panfletos difamándome, pero no lo solo eso, lo que más me molestó fueron las fotos de mi familia, de mis hijos que son menores, pegados en los árboles en todos lados”.

“Desvincularía totalmente esta acción contra mi persona y mi familia respecto a la política sindical”

También se publicó el teléfono personal de Lombilla en todas las redes sociales y desde ahí “empecé a recibir mensajes de cualquier tipo con amenazas, diciéndome ‘cuidado con lo que hacés’, ‘ojo por dónde vas’”.

“No podría decir quién es, pero quienes realizan las amenazan dicen que son enviados por el propietario de la empresa Cristian Felice con quien que me quise reunir y nunca se apersonó. Lo denuncian los propios empleados por lo que creo que la persona que está detrás de todo esto es él”, concluyó durante una entrevista con Mundo Gremial.

Lombilla ya recibió el respaldo y solidaridad del ministerio de Producción y Trabajo de la Nación, Dante Sica, y del ministro de Seguridad de la Provincia, Cristian Ritondo, que “también me prestó todo su apoyo y colaboración para brindar resguardo a mí y a mi familia”.

Al ser consultado si las amenazadas tienen relación con alguna de las listas que se postulan para las próximas elecciones, Lombilla dijo: “No estoy para hacer suposiciones, sé que estoy en un mundo sindical que sabemos lo que comprende pero no le hago atribuciones a ninguna de las dos listas, de hecho tengo diálogo con los dos candidatos pero sí a partir de que desvinculé a la empresa de seguridad y por los propios dichos de los empleados ante la justicia y que me hacen llegar sus comentarios, la responsabilidad es de Cristian Felice, el responsable de la empresa que prestaba servicio”.

“Desvincularía totalmente esta acción contra mi persona y mi familia respecto a la política sindical, de hecho tuvimos una asamblea con más de 700 afiliados totalmente en paz, durante un año y medio no tuve problemas, conviví con todos los actores políticos del sector y las empresas, nunca tuve un problema, esto se desencadenó a partir de las denuncias del personal de la empresas de seguridad y el cambio de la empresa”.

La denuncias ya están radicadas con actuación del jefe de la Comisaría 5ta. de San Fernando quien “me brindó todo el respaldo a quien también le agradezco”, como también “el apoyo de muchísimos trabajadores, delegados, dirigentes gremiales y de gente que realmente quiere que esto termine en un cambio y no sea en vano”.

“Es muy difícil llevar adelante estas tareas sin el apoyo del Estado y tengo todo el apoyo del ministro Sica y a partir de eso uno se siente totalmente respaldado para llevar este tipo de situaciones que no son fáciles y que uno asume tomar el compromiso y no es cuestión que uno de buenas a primeras diga hasta acá llegué, hay que comenzar y terminar con las tareas encomendadas, para eso estamos, uno es grande conoce estas cuestiones y sabe que está expuesto a determinadas cosas. Creo que se pasó una línea cuando se meten con las cuestiones personales, de hecho en unos de los videos que ya están denunciados, hay una de las personas preguntándole al guardia de seguridad de mi barrio si me conocen, en qué trabajo, cómo me muevo. Está todo filmado, es muy burdo lo que pasó, triste, penoso, pero bueno, hay que manejarse con la Justicia y no más que eso”.

También habló sobre las denuncias realizadas contra su gestión por un supuesto desvío de fondos. Al respecto, aseguró que las acusaciones fueron “infundadas” y “descabelladas”.

“Tengo las puertas del gremio abiertas para quien quiera revisar las cuentas, yo estoy y estuve a derecho en todo momento, y la verdad que es totalmente infundado y es mentira. Las denuncias que he visto son descabelladas”, señaló.

Lombilla contó que al llegar al sindicato se encontraron con un “desmanejo de fondos” y “hasta desconocimientos de la propia ley y de las exigencias de lo que es el convenio colectivo de trabajo”.

“Hoy contamos con servicios internacionales de ambulancias, seguros de sepelio, seguro de vida para los afiliados, cosas que eran exigidas y que no se prestaban. Ahora hice dos denuncias en donde lo que hacían era un desvío sistemático de fondos hacia la obra social y hacia prestadores vinculados al secretario general y su mujer. Yo solo denuncié más de 110 millones de desvíos de fondos, con lo cual yo sé que uno está expuesto a este tipo de denuncias y estoy abierto a explicarlas y a derecho, así que eso no me preocupa, sé cómo estamos trabajando, tenemos un equipo muy sólido en todo sentido”.

La necesaria renovación dirigencial

El interventor de la UPSRA señaló que la dirigencia “tiene que entablar una renovación” y destacó que “hay un bache entre una persona que estuvo treinta y pico de años en un gremio y jóvenes que lindan los 30 o 40 años que forman los equipos de trabajo de los candidatos”.

“Hay que desarrollar dirigentes que hoy tienen que aprender un montón de cosas y el sindicato va a tener que llevar adelante ese proceso de cambio y renovación”.

Respecto a posibles inconvenientes en la transición de mando, dijo que “no tiene que esperarse ningún tipo de problemas en el progreso del sindicato que tiene que ser muchísimo más grande de lo que es hoy en día”.

“Nosotros con un año de trabajo obtuvimos buenas paritarias, un montón de servicios, buena relación con las empresas, articulación con el Estado, el tema que hoy las prácticas tienen que ser otras, no hay lugar para ese tipo de acciones del pasado”, finalizó.

Somos una agencia de noticias sindicales. Nuestra misión es dar un espacio de encuentro e información a todos los sectores de la actividad, sin discriminar su capacidad y potencial

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

En OFF: las Pymes critican la paridad salarial y piden soluciones al futuro Gobierno

El axioma “a igual trabajo, igual salario” genera resquemores en ese sector empresario. Buscan compensar salarios con bajas (o segmentaciones) impositivas como política pública.

Pablo Maradei

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La simetría salarial es un tema que para los empresarios Pymes es imposible modificar, pero entienden que son tiempos de sentar las bases en lo que serán los temas a tratar en el futuro Consejo Económico y Social. En ese sentido, si les dan el lugar que se merecen por ser los principales empleadores del país y los más golpeados de la era Cambiemos, es mejor poner todos los temas de debate de una a que se quede algo en el tintero. El planteo es sencillo aunque complejo de encontrarle la vuelta. Por un lado, tenemos el sabido “a igual trabajo, igual remuneración”, y por otro la cuestión de que las Pymes deben afrontar salarios de igual magnitud, por escalafón, que una empresa multinacional. Este tema salta por lo general cuando los gobiernos habilitan el pago de bonos y los más chicos quedan contra las cuerdas y echan maldiciones a los cuatro vientos por no tener fondos para pagar este plus. Más en épocas de falta de crédito por las altas tasas.

“Se habla de un país federal, pero todo se decide en la Capital Federal, no es lo mismo el costo de vida en una provincia del norte que en otra del sur o en Capital. Eso sí, todos los trabajadores que están bajo el mismo convenio colectivo perciben idéntico sueldo”, se quejan desde el sector empresario. Pero saben que se tienen que mover en ese andarivel. Es por eso que quieren subsidios o disminución impositiva; no temporal sino como una política pública permanente. Otros proponen segmentación tributaria a la hora de fijar los porcentajes de los impuestos.

Este viernes se reunieron representantes de la CGERA, CAME y CGE con dirigentes de la CGT y, pese a que se habló de la cuestión salarial y otros tópicos claro está, este tema no se tocó. “Es algo para más adelante”, dijo un empresario ante la consulta de Mundo Gremial, pero aclaró que “hay mucho para hacer ante esta inequidad que sufrimos las Pymes”.

Es cierto que hay gremios grandes como UOM, Sanidad o Alimentación que tienen convenios por ramas de actividad y eso permite diferenciar subsectores dentro de un mismo rubro. Pero no segregan por región o por empresa; algo que se está empezando a reclamar en el sector empresario.

Da un ejemplo un empresario Pyme vinculado a bebidas: “Tengo menos de 10 empleados y el 50% del costo corresponde a salarios y aportes a la seguridad social; proporcionalmente a una multi se le va el 10%”.

Explica un abogado de larga trayectoria laboral: “Por un lado estos empresarios chicos deben agruparse en cámaras que los representen realmente para poder negociar con el gremio. Pongamos el sector alimentación: la COPAL (Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios) no los va representar adecuadamente porque discute problemas y acuerdan salarios que afectan a empresas de porte”. Sigue: “Por otro lado, lo importante es que a través de esas cámaras hagan el lobby necesario, ya sea vía las oficinas regionales del ministerio de Producción, para lograr que se negocien convenios colectivos por empresas o por región del país”. Explica que “los sindicatos tienen regionales por lo que tranquilamente podrían negociar por empresas”.

En cuanto a las regiones está claro que vivir en la Patagonia implica tener gastos mucho más onerosos que si el mismo trabajador viviera en Santiago del Estero. Completa otro experto en tema laboral: “El salario debe contener las necesidades de alimentación, vivienda, vestimenta y esparcimiento: nadie puede decir que estos cuatro ítems tienen la misma valoración económica en todo el país”.

Un economista agrega: “No tener esta segmentación salarial también afecta a las economías regionales; ya que si alguien decide invertir tendrá iguales salarios y mayores costos logísticos”. Cierra: “Definitivamente es algo que hay que estudiar”.

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Municipales apuran a Genta y piden paritarias y un bono de 15.000 pesos

Tras denunciar la “tibieza” del oficialismo, Carlos Elías y Ricardo Gilli, de la Agrupación Celeste del SUTECBA, exigieron la reapertura de paritarias y un plus salarial extraordinario.

Mundo Gremial

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Los municipales porteños reclaman al gobierno de Horacio Rodríguez Larreta la “urgente” aplicación de la cláusula de revisión y el pago de un bono de 15.000 pesos.

El pedido es impulsado por los integrantes de la Agrupación Celeste del Sindicato Único de Trabajadores del Estado de la Ciudad de Buenos Aires (SUTECBA).

Se trata del agrupamiento opositor a la gestión del actual secretario general del SUTECBA, Amadeo Genta, fuertemente criticado por un amplio sector de afiliados por la “tibieza” en la defensa del salario municipal.

En diálogo con Mundo Gremial, los referentes de la Agrupación Celeste, Carlos Elías y Ricardo Gilli, manifestaron su descontento con la conducción de Genta y explicaron las problemáticas de los trabajadores.

¿Cuáles son los principales problemas que denuncian los municipales?
-Elías: “Desde hace varios años venimos visibilizando los reclamos y diversas problemáticas de las diferentes reparticiones del sector. Nosotros somos trabajadores del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que exigimos nada más y nada menos que mejoras económicas postergadas por el Ejecutivo de la Ciudad producto de las continuas y sistemáticas “paritarias a la baja” acordadas por nuestro sindicato y los dirigentes gremiales paritaristas, señores Genaro Trovato y Enrique Pistoletti, quienes a nuestro entender, negocian con mucha tibieza ante el Ejecutivo y los funcionarios designados por Horacio Rodríguez Larreta en tal sentido”.

¿En qué puntos entienden que el gremio debería actuar con más firmeza?
-Elías: “Nosotros estamos reclamando la urgente aplicación de la cláusula de revisión (gatillo), un aumento remunerativo, y además un bono extraordinario de fin de año de 15.000 pesos, que amortigüe de alguna manera las pérdidas reales del poder adquisitivo de todos los trabajadores municipales, que sufrimos las consecuencias de no ver mejorada nuestra calidad de vida y la de nuestras familias, y donde muchos compañeros y compañeras se ven obligados a endeudarse en préstamos o créditos a tasas insostenibles en el tiempo para poder subsistir y no caer bajo la línea de pobreza”.

Es una realidad insostenible en el tiempo…
-Gilli: “La situación que nos relatan muchos compañeros es muy grave y es por eso que en nombre de los muchos trabajadores que visitamos día a día, a quienes deseamos proteger y por eso debemos preservar sus identidades, para que no sean sometidos a persecuciones, acosos y hostigamientos laborales, por eso, es que nos hacemos cargo de plantearlo nosotros”.

¿Cómo impactó en los trabajadores el triunfo del oficialismo en la Ciudad?
-Elías: “Que el Gobierno de Horacio Rodríguez Larreta y Juntos por el Cambio haya ganado las elecciones, no significa que los trabajadores resignemos derechos, es por eso que seguiremos luchando por nuevas reivindicaciones desde nuestro espacio y en ese sentido”.

-Gilli: “A las autoridades gremiales les pedimos más sentido común y mayor responsabilidad y compromiso y que estén más cerca de la realidad que vivimos y entiendan que la plata no alcanza, y cada vez más nos cuesta llegar a fin de mes”.

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Pensar la escuela como espacio de transformación en contextos de desigualdad

Por Prof. Laura Martire – Consejo Directivo Sadop

Mundo Gremial

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La avanzada neoliberal que vivimos en la actualidad, tiene su correlato en diversos campos, el campo de la educación es uno de ellos. En el sistema educativo podemos palpar de manera fehaciente cómo las lógicas de reproducción de la cultura dominante intentan penetrar en cada uno de los rincones de la escuela. La pobreza, la discriminación, la violencia, la injusticia, se pueden ver a diario en las instituciones escolares; todas consecuencias de la desigualdad, fruto de los valores del libre mercado que promueven el individualismo, la competición, el consumismo, como parámetros del éxito. Estos valores a su vez, fueron promovidos por políticas sociales y económicas concretas que impulsaron gobiernos cuya idea es achicar lo más posible el Estado, para dejar en manos del mercado lo referido al bien común. Si el Estado se achica, su presencia como gran regulador de las relaciones sociales se va diluyendo, y con él, la posibilidad de acortar la brecha entre los sectores más ricos de la población y aquellos que desde el vamos están conminados a llevar las de perder en el juego de distribución de riquezas que propone el libre mercado. La concentración de los recursos en pequeños sectores es cada vez mayor, es decir, la desigualdad en la que vivimos se va agrandando día a día. La escuela, como dijimos, no está exenta de esto. No sólo hay desigualdad entre las escuelas a las que acuden los sectores más ricos o los populares, sino que dentro de las mismas escuelas se producen prácticas y se reproducen contenidos que en general tienden a acentuar esta desigualdad. Se hace imperioso en este contexto (re) pensar la escuela, entendida como un espacio transformador, capaz de formar ciudadanos críticos, albergando la esperanza de un futuro mejor pero que se comienza a construir en el presente. Aquí es donde la escuela cobra importancia como espacio que tiene la posibilidad de promover la justicia social.

Para poder avanzar en este sentido, es necesario en primer lugar comprender de qué hablamos cuando nos referimos a la igualdad, la desigualdad o la justicia social. François Dubet, sociólogo francés, propone repensar la idea de justicia social en relación a los conceptos de igualdad/desigualdad, contra el mito de la igualdad de oportunidades. Según el autor, existen en la actualidad dos grandes corrientes para pensar en la justicia social: la igualdad de oportunidades y la igualdad de posiciones (distribución de la riqueza). La primera, que es la que viene predominando en materia de puesta en práctica de políticas públicas, oculta la desigualdad de origen. Si todos tuviéramos las mismas oportunidades, no existirían las diferencias de clases sociales y en toda sociedad se hace efectiva esa desigualdad, e inconscientemente en la vida cotidiana llevamos adelante desigualdades que creemos justas que nos hacen diferenciarnos de los otros, en el sentido de la necesidad de una propia superación para estar mejor posicionado económica y socialmente, “los individuos no buscan las desigualdades, pero sus elecciones las engendran”. Como vemos, la “desigualdad es una cuestión innegablemente empírica” (Galli). La igualdad de oportunidades descansa sobre la ficción de que los diferentes individuos se distribuyen proporcionalmente en los diferentes niveles socioeconómicos de la estructura social, pero la realidad es que esto no sucede. Desde esta perspectiva no se tiene en cuenta los orígenes o las condiciones iniciales de los actores, como tampoco se pone en cuestión la brecha entre posiciones. La lucha por la igualdad se enmarca, dentro de esta corriente, en ofrecer a todos la posibilidad de ocupar las mejores posiciones en función de un principio meritocrático. Las políticas públicas se vuelcan a realizar una “discriminación positiva” para facilitar la movilidad social de los actores. Las inequidades son vistas como obstáculos que se oponen a una competencia equitativa. Lo que hace la diferencia, el éxito, es el esfuerzo que cada sujeto imprime en sus prácticas en función de las oportunidades que se le ofrecen, entrando así en una lógica de competencia que pone el acento en el propio sujeto como responsable de su éxito o fracaso, ignorando las condiciones iniciales y rompiendo los lazos de solidaridad en pos del avance individual en esta competencia. Para que haya igualdad de oportunidades tiene que haber igualdad en los puntos de partida. El modelo de igualdad de posiciones, a diferencia del anterior, se centra en los lugares que organizan la estructura social. Busca hacer que las diferentes posiciones estén más próximas unas con otras, es decir, que la búsqueda de la igualdad va a consistir en reducir la brecha entre los ingresos, las condiciones de vida, el acceso a los servicios, etc., en otras palabras, apunta a una mayor equidad en la distribución de la riqueza. Si bien para esta última mirada de búsqueda de la justicia social la movilidad deja de ser una prioridad (ya que al achicar la brecha inicial se minimiza el sentimiento de competencia continua para lograr una mejor posición), no anula por completo la desigualdad entre las posiciones ya que se entiende que son una característica constitutiva de toda sociedad. Lo que viene a aportar la corriente de igualdad de posiciones es que se propone como el modelo a través del cual la igualdad de oportunidades pueda ser realmente posible en la búsqueda de la justicia social. En síntesis, no se trata de dos corrientes opuestas, sino que deberíamos pensar en ambas para lograr sociedades más justas e igualitarias.

De la escuela meritocrática a la escuela transformadora

En el ámbito escolar se puede observar claramente el triunfo de la perspectiva de la igualdad de oportunidades en términos generales. La escuela se sostiene en el mérito. La meritocracia destaca el valor del esfuerzo individual casi como variable única para definir el éxito o fracaso de alguien, para la institución los alumnos exitosos son aquellos que hacen uso responsable de las oportunidades que se les ofrece, son a quienes la escuela recompensa ignorando las desigualdades de origen. No se puede evaluar poniendo en el mismo nivel el esfuerzo que hace un estudiante, que tal vez camina kilómetros por calles en mal estado para llegar a la escuela, muchas veces sin alimentarse correctamente, teniendo que trabajar, donde su situación de origen es muy dispar a la de un estudiante de clase media/alta, quien tiene resueltas estas problemáticas. A partir de estas prácticas que surgen de un supuesto de homogeneidad de los sujetos que participan de la vida escolar, la escuela se constituye en un dispositivo más afín a garantizar la reproducción del orden social establecido (el aparato ideológico del Estado por excelencia, en sentido althusseriano) que en un espacio para transformar la realidad.

Pues bien, ¿qué nos llevaría entonces a pensar la escuela como posibilidad de transformación? ¿Existe algún intersticio por donde poder realizar una intervención desde una mirada diferente a la establecida y esperada? Para salir de la trampa de pensar a la escuela como lugar de mera reproducción, Pierre Bourdieu nos acerca algunos conceptos introduciendo en el análisis la dimensión de la cultura como variable que si bien interviene en este proceso de reproducción, no necesariamente la determina.

El concepto de habitus se sitúa entre las teorías que plantean la determinación de la estructura y aquellas que postulan la existencia de un sujeto trascendental más allá de las estructuras sociales. “Es el conjunto de modos de ver, sentir y actuar que, aunque parezcan naturales, son sociales. Es decir: están moldeados por las estructuras sociales, se aprenden (…).-Hablar de habitus es colocar lo personal como colectivo. El habitus es una subjetividad socializada-, define Bourdieu” . Es decir, los habitus son comportamientos individuales construidos socialmente. Es aquello que nos hace actuar de una determinada manera y no de otra, se trata de una subjetividad adquirida inconscientemente. Si el habitus se construye, entonces también cabe la posibilidad de deconstruirlo, cambiarlo, pero para esto primero hay que hacerlo consciente, es decir, desnaturalizarlo y darle el lugar de construcción social. Aquí es donde podemos pensar en la escuela como escenario donde tienen lugar prácticas que apuntan a modificar habitus, pero antes, se hace necesario introducir otros conceptos de Bourdieu que complejizan la visión de la escuela como dispositivo capaz de producir tales cambios.

Otro concepto importante con que trabaja este pensador es el de capital simbólico. Si bien el autor toma en cuenta los distintos tipos de capitales (económico, social, cultural) que intervienen en el campo para moldear el habitus, es a partir de la posesión del capital simbólico que se logra la perpetuidad del orden existente. El capital simbólico es aquel que tiene “la capacidad para anular el carácter arbitrario de la distribución del capital haciéndolo pasar como natural”. Es decir, los habitus son comportamientos individuales construidos socialmente. Es aquello que nos hace actuar de una determinada manera y no de otra, se trata de una subjetividad adquirida inconscientemente. Si el habitus se construye, entonces también cabe la posibilidad de deconstruirlo, cambiarlo, pero para esto primero hay que hacerlo consciente, es decir, desnaturalizarlo y darle el lugar de construcción social. Aquí es donde podemos pensar en la escuela como escenario donde tienen lugar prácticas que apuntan a modificar habitus, pero antes, se hace necesario introducir otros conceptos de Bourdieu que complejizan la visión de la escuela como dispositivo capaz de producir tales cambios.

Otro concepto importante con que trabaja este pensador es el de capital simbólico. Si bien el autor toma en cuenta los distintos tipos de capitales (económico, social, cultural) que intervienen en el campo para moldear el habitus, es a partir de la posesión del capital simbólico que se logra la perpetuidad del orden existente. El capital simbólico es aquel que tiene “la capacidad para anular el carácter arbitrario de la distribución del capital haciéndolo pasar como natural”. Quien posee el capital simbólico tiene el poder de nominar, de imponer una determinada visión del mundo. Lo que hace a la hegemonía de la clase dominante entonces, además del dominio económico, es el manejo de este capital que se ejerce a través de la violencia simbólica. Esta violencia simbólica así entendida, es una forma de dominación que se ejerce sobre un otro pero con la anuencia de este. El ejercicio de la violencia simbólica es el principal mecanismo de la reproducción social, y esta se sustenta en la acción pedagógica. En este sentido, la escuela en general, apunta a reproducir el sistema en tanto quiere imponer un recorte cultural arbitrario: la cultura de la clase dominante. El capital cultural que se busca para tener éxito en el sistema educativo se encuentra más fácilmente en la población de alumnos provenientes de clase media/alta ya que éstos comparten ciertos códigos con lo que allí se enseña. De ahí, que quienes no comparten esos códigos los alumnos provenientes de clases populares, presenten dificultades en sus trayectorias o estén prácticamente destinados al fracaso. La escuela contribuye a la reproducción del orden social existente en tanto no reconoce la diferencia social previa de los estudiantes y legitima así las relaciones de poder.

Conocer el funcionamiento de estas lógicas y poder dar cuenta de ellas trae aparejada la posibilidad de modificar esta acción reproductora de la institución educativa. Volviendo a la idea que habíamos comenzado a desarrollar podemos observar que la escuela es un lugar desde donde se puede pensar la transformación de habitus teniendo en cuenta que para poder lograr esta tarea es necesario comprender que estamos hablando de un proceso largo, complejo y que involucra de manera activa al colectivo de sujetos de la educación. La deconstrucción y transformación de habitus implica desnaturalizar las prácticas cotidianas y los discursos que subyacen en ellas para tornarlas en prácticas emancipadoras.

Es en este punto donde cobra importancia el aporte de la teoría crítica que plantea develar los conflictos sociales y las relaciones de poder que están implícitos en todos los procesos, las representaciones y los contenidos que enseñamos en la escuela. Reforzar los lazos de solidaridad entre los niños y jóvenes, promover oportunidades de encuentro con el otro, visibilizar los intereses que subyacen en los discursos mediáticos y en las prácticas cotidianas tanto en el ámbito escolar como fuera de él que impiden la igualdad de oportunidades son tareas y desafíos que nos atraviesan a profesoras y profesores. La escuela no es un ámbito neutral, donde sólo hay lugar para la transmisión de cierto conjunto de conocimientos establecidos. Por el contrario, en palabras de Gustavo Galli: “la escuela tiene que ser un espacio de verificación de la igualdad, debe ser espacio para esa práctica, no únicamente espacio de discurso y enunciado (que no deben estar ausentes); debe ser posibilitadora de que algo en torno a la igualdad suceda y pueda ser comprobado.

Sin dudas, comprobar la igualdad en relación con las condiciones materiales queda por fuera de las posibilidades de la escuela, pero bien puede hacerse la verificación de la igualdad como distribución de conocimientos y de palabra entre semejantes, de acceso al capital cultural y simbólico, entre otros. También es parte de la escuela dar cuenta de las verificaciones de desigualdad y denunciarlas”.

La importancia de considerar el posicionamiento político- pedagógico del educador es lo que va a dar lugar a la formación de estudiantes para ser ciudadanos activos y críticos. Así, Giroux afirma que “un componente central de la categoría de intelectual transformativo es la necesidad de conseguir que lo pedagógico sea más político y lo político más pedagógico”. Es decir, hacer visible que la educación supone un proyecto político- pedagógico en el cual la reflexión y las acciones críticas son fundamentales para que los estudiantes puedan dar cuenta de las injusticias económicas, políticas y sociales que forman parte de la realidad y puedan luchar por superarlas, y al mismo tiempo, construir prácticas de enseñanza que den sustento a este proyecto.

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