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CONGRESO OIT | GINEBRA 2019

OIT: A 100 años de su creación

Por el Dr. Fernando G. Burgos, columnista de Mundo Gremial

Mundo Gremial

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En 1919, al culminar la Primera Guerra Mundial, surge un organismo llamado Organización Internacional del Trabajo, acogido por el Tratado de Versalles y reconocido por las Naciones Unidas – en ese entonces Sociedad de Naciones -.

La OIT se conforma como una organización tripartita, inédita en su género ya que se conforma en sus órganos ejecutivos por representantes de Gobiernos, Trabajadores y empleadores, sentando sus bases en la justicia social como eje principal para alcanzar la paz universal y permanente.

En su constitución expresa “…si cualquier nación no adoptare un régimen de trabajo realmente humano, esta omisión constituiría un obstáculo a los esfuerzos de otras naciones que desean mejorar la suerte de los trabajadores en sus propios países”.

El trabajo minucioso y efectivo llevado a cabo por la OIT durante estos años, ha significado grandes avances en el ámbito laboral, como por ejemplo, promover las jornadas de ocho horas; la protección de la maternidad; la legislación sobre el trabajo infantil y su erradicación; la seguridad en los centros de trabajo, entre otros.

La OIT es, a partir de 1.946 el primer organismo especializado asociado a las Naciones Unidas, propiciando fundamentalmente el entendimiento entre las partes en conflicto dentro de la relación laboral, teniendo al Estado como un actor fundamental en la mediación y como objetivos esenciales, los siguientes:

1) promover normas laborales, los principios y derechos en el trabajo;
2) incentivar una mayor oportunidad para ambos géneros, con el fin de que obtenga un empleo digno;
3) aumentar la cobertura, y eficacia de la protección social;
4) y fortalecer el tripartismos y el diálogo social.

En el siglo XXI, estamos viviendo un cambio radical en el mercado laboral, poniendo en veda el cumulo de trabajo que otrora fueron las puntas de lanza del desarrollo.

Hoy, con el crecimiento de la tecnología se están desplazando las profesiones conocidas, exigiendo a las nuevas generaciones a realizar un cambio en su forma para obtener un empleo, conllevando esto a que la OIT deba enfrentar un desafío a la grave situación del empleo informal.

Con datos (oficiales) alarmantes la tasa de desempleo en Argentina trepó casi dos puntos interanuales a 9,1% en el cuarto trimestre de 2018, es decir que el 9% de la población está desempleada y que el 34% de los asalariados no se encuentran registrados debidamente, datos que nos muestran la destrucción de puestos de trabajo y que más gente está intentando ingresar al mercado laboral sea como fuere.

La industria registró en enero un desplome de dos dígitos, lo mismo se vive en el ámbito de la construcción, llevando varios meses de caídas consecutivas.

Ante esta disyuntiva y a sabiendas que la región viene teniendo la problemática de la desocupación, los actores principales de la OIT deben tomar muy en cuenta los diversos cambios que se está experimentando en el mercado del trabajo, especialmente en el plano económico.

Otros de los problemas principales es el ambiental, como el cambio climático, afecta también el mundo del trabajo en diversas formas; hay creación y reconversión de puestos de trabajo, y en otros casos, pérdida o sustitución de empleos, y estos son algunas de los temas que son competencia de la OIT.

Por lo tanto, la Organización Internacional del Trabajo ha lanzado una ‘Iniciativa sobre el futuro del trabajo’ y ha propuesto cuatro ejes temáticos o ‘conversaciones del centenario’, los cuales son:
1) trabajo y sociedad;
2) trabajo decente para todos;
3) la organización del trabajo y de la producción;
4) la gobernanza del trabajo.

Una de las contribuciones más eficaces que puede realizar la OIT es facilitar una visión compartida de los problemas, así como de las medidas y las soluciones que pueden adoptarse en común.Creyendo que ha llegado el momento de que el diálogo social abrace otras áreas de importancia, como por ejemplo el diálogo para promover la transformación productiva y el aumento de la productividad.

Somos una agencia de noticias sindicales. Nuestra misión es dar un espacio de encuentro e información a todos los sectores de la actividad, sin discriminar su capacidad y potencial

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

“La idea de que los trabajadores deban ceder derechos para obtener un empleo resulta insostenible”

ENTREVISTA | Para Pedro Américo Furtado la informalidad es uno de los grandes problemas que tiene la Argentina por resolver. El 2018 cerró, según el INDEC, con 20,4 millones de trabajadores de los cuales 4,9 millones no están registrados mientras que otros 4,9 son cuentapropistas.

Pablo Maradei

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Foto: MundoGremial.com ©

A horas de subirse a un avión con destino a Ginebra para participar desde el lunes en la la 108° Conferencia de la Organización Internacional del Trabajo, Pedro Américo Furtado, titular de la OIT, se prestó a un extenso diálogo con Mundo Gremial. La reforma laboral, algo que el Gobierno intentó llevar adelante desde que asumió en diciembre de 2015, aunque ahora frizada por el calendario electoral imperante, Furtado sostiene que “el desempleo tiene múltiples causas pero difícilmente pueda argumentarse que el rol del sector sindical es una de ellas”. Este lunes también estará en Suiza Dante Sica, el ministro de Producción y Trabajo.

– Se cumplen 100 años de la OIT. ¿Qué hito histórico laboral fue lo que impulsó a su creación? 
En términos históricos, la referencia inmediata para contextualizar la creación de la OIT es, desde luego, el final de la Primera Guerra Mundial, la Conferencia de Paz París en 1919 y lo que luego fuera el Tratado de Versalles y la Liga de las Naciones. Son hitos estrechamente conectados con la OIT, que además de ser la agencia más antigua de las Naciones Unidas, es la única cuyos mandantes son representantes de gobiernos, organizadores de empleadores y trabajadores. Si bien la guerra dejó países literalmente en ruinas, economías devastadas, familias desplazadas y toda una nueva geografía, las transformaciones en el mundo del trabajo habían comenzado mucho antes como resultado de procesos de industrialización, tanto en Europa como en Estados Unidos. Entonces, por un lado, los trabajadores ya organizados exigían condiciones más equitativas y seguras. Por otro lado, los gobiernos y los empleadores aceptaban la necesidad de colaborar y acordar normas para regular el trabajo, pero pensando más allá de la rentabilidad, sino en que hubiera justicia social. Ahí mismo se advirtió cuán relevante es el diálogo como herramienta de construcción colectiva. En este contexto nació la OIT y, precisamente, desde el preámbulo de su constitución, asumió una misión asociada a la paz universal y duradera.

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– Nos podría dar una síntesis de los problemas que se erradicaron en estos 100 años y cuáles son los desafíos que se presentan ahora?
El centenario de la OIT permitió hacer, como organización pero también de manera individual, un ejercicio retrospectivo muy interesante: identificar algunas cosas naturalizadas en torno al mundo del trabajo, como si hubieran sido siempre así, pero que en realidad son logros relativamente recientes. Piense en la jornada de ocho horas de trabajo, los fines de semana, la seguridad social, la protección de la maternidad, la inclusión de personas con discapacidad, el principio de igual remuneración por trabajo de igual valor y podríamos seguir. Hay una serie larga de derechos de los trabajadores que fueron conquistados a lo largo del tiempo y, en cada una de esas conquistas, la OIT estuvo presente. El análisis de los convenios, las normas y las recomendaciones que la OIT fue dando a lo largo de cien años muestra que, además de acompañar y guiar esa conquistas, también tuvo una visión que le permitió anticiparse a temas clave, como el caso de la migración laboral o la equidad de género. Existen flagelos como el trabajo forzoso o el trabajo infantil en los que se registraron avances muy notables, pero desde luego esos problemas todavía persisten. En el mundo son más de 152 millones las víctimas del trabajo infantil. En Argentina, son uno de cada diez niños y niñas de entre cinco y quince años. Aún hay inmigrantes que trabajan en condiciones de hacinamiento, con jornadas de trabajo extensas y alta precariedad, hay altos índices de accidentes y muertes en el lugar de trabajo, el desempleo juvenil es tres veces más alto que para el resto de la población. Pero el trabajo de la OIT realmente puede observase en mejoras concretas en la vida de todas las personas. Además de las deudas pendientes, también hay nuevas complejidades: los cambios demográficos, tecnológicos y climáticos impactan de manera transversal en todas las áreas del mundo del trabajo. Desde la posición de la OIT, si hay una respuesta común para hacer frente a estos desafíos, es el diálogo social: la herramienta más potente para que los gobiernos, sindicatos y empresas puedan revitalizar el contrato social poniendo a a las personas en el centro del debate.

– Comenzó la 108° Conferencia Internacional en Ginebra y el futuro del Trabajo será la cuestión medular a tratar. Da la impresión de que por esta reconversión son más los trabajos que se pierden que los que se generan nuevos. Podría darnos un paneo de la situación en Argentina y en el resto del mundo.
Aunque ese tema a menudo genera inquietudes y cierto grado de pesimismo, los desafíos son también oportunidades y el futuro no está escrito. A fin de cuentas, será lo que nosotros, como sociedad, seamos capaces de construir. Por un lado, los diagnósticos ya se conocen y son muy claros. ¿Se perderán puestos de trabajo? Sí, como ha sucedido siempre ante cada transformación socioeconómica y tecnológica de gran escala. Pero, ¿se crearán nuevas formas de empleo? ¡Sin dudas! Le doy un ejemplo: se calcula que la aplicación del Programa de París sobre el Clima causará la pérdida total de unos 6 millones de empleos, pero a su vez se estima que va a generar 24 millones de nuevos empleos. Una de las metas que perseguimos, en línea con los Objetivo de Desarrollos Sustentables (ODS), es crear (antes de 2030) 344 millones de empleos. Se necesitan 190 millones de empleos más para poner fin al desempleo actual. Y si bien las tendencias y los desafíos son mundiales, cada nación tiene sus particularidades específicas y la expresión de estos problemas se da siempre de maneras diferentes. En Argentina, existen oportunidades para generar trabajo decente en actividades con sostenibilidad ambiental en toda su estructura productiva y para una importante variedad de perfiles de trabajadores. La economía verde, la economía rural y la economía de cuidados son sectores estratégicos para sustituir la pérdida de empleos en las actividades intensivas y, además, para avanzar hacia una garantía laboral universal. Otro aspecto fundamental para pensar el futuro del trabajo es el derecho al aprendizaje permanente como método efectivo de contención social y reconversión de los puestos laborales perdidos.

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– Atado un poco a los debates sobre el futuro del trabajo, en nuestro país, los sindicatos explotan su protagonismo mediático cuando es época de discusión paritaria debido a los altos niveles de inflación que pesan desde hace años sobre nuestra economía; luego pareciera que no participaran en otras discusiones o debates respecto, por ejemplo, al futuro laboral. ¿Es tan así o es algo que queda relegado? En otros países sin inflación, ¿por dónde pasan las discusiones sindicales?
En primer lugar, la coyuntura macroeconómica de un país siempre va a impactar de manera directa en la realidad de los trabajadores, pero no es la única variable. Hay también aspectos estructurales de los mercados de trabajo, como la informalidad o la seguridad social, que tienen un peso muy significativo en la calidad del empleo y por extensión en el bienestar de la sociedad. Los sindicatos son un actor fundamental, como contraparte del sector empresarial y gubernamental, para discutir los procesos productivos y asegurar los derechos de los trabajadores y mejorar las condiciones laborales en sentido amplio. En Argentina, el sector sindical tiene una actividad muy intensa que trasciende y por mucho a las discusiones paritarias, independientemente del protagonismo mediático que puedan tener. Hay una tarea minuciosa y continuada del sector sindical argentino que no llega a verse reflejada en los medios, tal vez porque apunta a objetivos de mediano y largo plazo que implican procesos de investigación, discusión y consenso que sobrepasan los tiempos de la noticia. Todas las actividades, proyectos, estudios, investigaciones que se realizan desde la OIT cuentan con participación gremial en mayor o menor medida, con referentes que se destacan por una formación técnicamente muy sólida y que además inciden y acompañan en los procesos de cambio. En este momento, por ejemplo, solamente considerando proyectos de la OIT que involucran directamente a distintos referentes sindicales, los debates están pasando por la seguridad y la salud en el trabajo, la economía verde, la economía de plataformas, la violencia y el acoso laboral, las brechas de género, la inspección laboral, la erradicación del trabajo infantil y forzoso, la mayor representación de la mujer en el ámbito empresarial, el trabajo doméstico, las estrategias de formación profesional y desde luego la libertad sindical. Las organizaciones de trabajadores argentinas son muy diferentes a las de otros países de la región y del mundo, por su historia, su impronta, su formación y el impacto que generan. Todos los actores del ámbito laboral tienen que poder adaptar, a sus prácticas, estructuras para dar respuesta a los nuevos desafíos y creo que el sector sindical argentino avanza en esa dirección.

– La falta de derechos laborales y justicia social alcanza a diferentes países: en Argentina esta informalidad se da por los altos costos laborales según sostiene el Gobierno y los empresarios. En el resto de los países que padecen altos porcentajes que es lo que la determina?
La informalidad laboral es uno de los grandes desafíos que tiene por delante Argentina. En algunos segmentos críticos el empleo no registrado tiene niveles de precariedad que deben abordarse con urgencia y de manera integral, buscando generar empleos de mayor calidad, políticas productivas y empresas sostenibles. El rol de la inspección laboral en este aspecto es central. Valoramos los incentivos y las estrategias para facilitar una transición justa hacia la formalidad, con acuerdos sectoriales dirigidos al empleo rural y que mejoren también el acceso a la protección social. Pero en el país casi el 50 por ciento de la población empleada continua en la informalidad. En toda la región de América Latina y el Caribe se observan altos índices de informalidad. En países fuertemente competitivos y con economías desarrolladas, como Suecia, Alemania y Suiza, los costos laborales son muy altos y prácticamente no se registra informalidad. El informe de la comisión global sobre el futuro del trabajo que ahora se discute en Ginebra tiene una recomendación específica para abordar este problema, con una reestructuración de los incentivos a las empresas a fin de estimular las inversiones a largo plazo.

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– Desde que asumió Cambiemos se puso como uno de los focos del estancamiento económico laboral del país las fuertes estructuras sindicales que no permiten agilizar la toma de personal al no ceder derechos. Usted, ¿qué lectura tiene al respecto?
El desempleo tiene múltiples causas pero difícilmente pueda argumentarse que el rol del sector sindical es una de ellas. La OIT publicó su informe sobre las perspectivas sociales y del empleo en el mundo a comienzos de este año, y ya entonces se prevía la continuidad de la recesión económica y un incremento en el nivel del desempleo del 9,5 al 10 por ciento. En esta dinámica macroeconómica, los representantes de los trabajadores no han tenido una responsabilidad particular. En parte, pienso que la madurez del diálogo social entre los representantes tripartitos conduce necesariamente a relaciones caracterizadas por un menor antagonismo y una mayor negociación, en las que el concepto del trabajo decente se impone por su propio peso y, en ese contexto, la idea de que los trabajadores deban ceder derechos para obtener un empleo resulta insostenible.

– Siguiendo la línea de análisis por la que venimos, cuál es el grado de sindicalización de la Argentina respecto a la región y a otros países con fuertes sindicatos como puede ser Europa.
Si se cuentan los trabajadores formales y los no registrados, aproximadamente un 40 por ciento de la fuerza laboral está sindicalizada en Argentina; es decir cuatro de cada diez. En la mirada regional, esto significa que es el segundo país con mayor sindicalización, detrás de Uruguay, que de hecho cuenta con una de las tasas de afiliación sindical más altas del mundo. En los dos casos, y también considerando a Brasil, se observan porcentajes similares a los que tienen países de ingresos altos, pero todavía lejos de las naciones del norte europeo y los países escandinavos. Dinamarca y Finlandia, por ejemplo, tiene una tasa de sindicalización cercana al 70 por ciento.

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CONGRESO OIT | GINEBRA 2019

OIT: El duro discurso de Gerardo Martínez contra el gobierno y el FMI

GINEBRA (Enviado Especial) – El jefe de la Delegación Sindical Argentina criticó el programa económico del Ejecutivo nacional y pidió apostar a la “búsqueda de consensos”.

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El secretario de Relaciones Internacionales de la CGT, Gerardo Martínez, expuso este viernes en la 108° Conferencia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) con fuertes críticas al plan económico del gobierno de Mauricio Macri y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En su discurso, el titular del Grupo de los Trabajadores de Argentina puso énfasis en la situación económico-social del país, destacando las problemáticas de inflación, desempleo, continúa pérdida de empleo y caída de salarios y poder adquisitivo.

Martínez aseguró que “la realidad del país exige sostener el empleo, recuperar el poder adquisitivo de los salarios, reducir los índices de inflación, mejorar los ingresos de jubilados y pensionados y recrear el mercado interno y el desarrollo productivo”.

La exposición del dirigente argentino fue parte de la presentación que hicieron los máximos representantes de los trabajadores del mundo ante la Conferencia anual de OIT, que se realiza desde el 10 de junio en Ginebra, Suiza.

El titular de la UOCRA también apuntó con dureza a la intromisión del FMI en Argentina, al señalar que “las garras de las famosas recetas de ajuste jamás consideran el crecimiento”.

“El país y los trabajadores no quieren seguir por ese camino para ser la variable de ajuste”, concluyó, y ratificó la necesidad de avanzar con medidas “urgentes” y pidió apostar a la “búsqueda de consensos”.

 

En ese aspecto, dijo que “son tiempos de soluciones que tiendan a la unidad, que es la única garantía que permitirá recuperar el trabajo y la producción como valores del progreso social”.

“En unos meses los argentinos tendrán la ocasión de enriquecer su oportunidad como Nación a través del voto soberano y obligatorio del pueblo. En ese acto definirán el trazado de su futuro y cómo salen de la recesión económica y del estado de angustia social. Se necesita el reencuentro desde la unidad nacional, con una política que garantice el diálogo social y la concordancia, sin mezquindades, como valores supremos”, puntualizó.

De la sesión plenario también participaron el secretario general de la CGT, Héctor Daer, el secretario adjunto de la central, Andrés Rodríguez, y los dirigentes argentinos Julio Piumato (Judiciales), Sergio Sasia (Ferroviarios) y Carlos Frigerio (Cerveceros), entre otros.

Además estuvieron presentes los representantes de los trabajadores, empleadores y funcionarios de los 187 Estados miembros de la OIT.

 

En nombre del gobierno nacional, participa de la Conferencia el Secretario de Trabajo de la Nación, Lucas Fernández Aparicio, y miembros de la estructura nacional del ministerio de Producción y Trabajo.

Sobre la actualidad de la OIT, creada en 1919, Martínez aseguró que el organismo laboral tiene “el papel protagónico para trazar en el diálogo tripartito un rumbo con acuerdos que potencien su rol en este grave contexto global”.

El jefe de la delegación sindical exhortó a enfrentar “los desafíos y a comprender los cambios estructurales provocados por la globalización, que favorece a muchos sectores pero que no resuelve los problemas de la desigualdad, el hambre, la pobreza y la desocupación”.

“El desarrollo sostenible y los objetivos que plantea la Agenda 2030 de la OIT requieren de ‘instituciones sostenibles’ que se adapten a los cambios que el mundo de la modernidad plantea, pero que además deben tener objetivos claros de justicia social. La única forma es a través del diálogo social institucional, un contrato social que ofrezca respuestas políticas para los graves problemas”.

La delegación Argentina en la OIT 2019

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CONGRESO OIT | GINEBRA 2019

Daer denunció en OIT los atropellos policiales contra delegados de Craveri

GINEBRA (Enviado Especial) – El titular de ATSA Buenos Aires expuso al mundo la situación de los despedidos en el laboratorio y los abusos policiales por detenciones de delegados.

Mundo Gremial

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El secretario general de ATSA Buenos Aires, Héctor Daer, expuso el Caso Craveri ante la Conferencia Internacional del Trabajo de la OIT en Ginebra, Suiza.

Daer relató los hechos suscitados en el marco del conflicto por despidos en el laboratorio Craveri, y luego de su oratoria habló en exclusivo con Mundo Gremial.

“No es una disputa en términos sindicales y gremiales, acá hay una connivencia entre el poder político y empresario para utilizar la fuerza en detrimento de las libertades sindicales y gremiales que tenemos los trabajadores”, denunció.

El dirigente de la Sanidad sostuvo que se llegó a tal punto “por la necedad del dueño Juan Craveri“, ya que desde el sindicato vienen realizando aportes e ideas para preservar la empresa y los trabajadores, pero siempre fueron desoídas por el propietario del laboratorio.

“Hasta el ministerio de Trabajo ofreció ayuda para auxiliar a la empresa pero desgraciadamente se toma la actitud de despedir”, añadió Daer.

La situación de los despidos se agravó y pasó a ser un “abuso inédito por parte del Estado”, afirmó el también secretario general de CGT en diálogo con Mundo Gremial, al recordar la detención de seis delegados gremiales mientras realizaban una asamblea dentro del establecimiento.

Pero eso no fue todo. Las detenciones se repitieron en dos oportunidades: primero detuvieron a un delegados, y días después a otros dos. En ambos casos “sin la anuencia de las autoridades judiciales ni fiscal ni juez y esto no cabe duda que tiene que ver con una apreciación represiva por parte de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires”.

Esto no tiene antecedentes en la democracia argentina. Desde el 10 de diciembre de 1983 no tiene antecedentes, pero esto tiene que ver con la mirada anti sindical y anti trabajadores que se les da desde el poder político que actualmente gobierna”, concluyó.

Daer ya dejó asentada la denuncia ante la OIT y en la jornada de hoy expuso ante todos los representantes de los trabajadores del mundo la situación que sufren los empleados de laboratorio Craveri.

“Es permanente el intento de amedrentar a los trabajadores. Nosotros tenemos un gremio muy movilizado en la defensa de nuestro derecho y lo vamos a sostener de esta manera”, cerró.

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