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ANÁLISIS Y OPINIÓN

“Nuestra postura sobre el nuevo régimen del trabajo agrario”

Postura del Diputado Mouillerón sobre el trabajo agrario en la Sesión extraordinaria del 15 de diciembre de 2011

Mundo Gremial

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Sra. Presidenta (Abdala de Matarazzo).- Tiene la palabra el señor diputado por Buenos Aires.

Sr. Mouillerón.- Señora presidenta: en realidad es cierto y lamentable que a esta altura de la madrugada, casi entre gallos y medianoche –aunque de gallos nos queda poco a esta hora y la medianoche ya está avanzada; estamos entrando de verdad en la madrugada‑, vengamos a tratar una de las leyes más importantes que hacen a las relaciones laborales que haya tratado este Congreso, sobre todo en estos últimos tiempos. Dos leyes fundamentales llegaron por pedido y presentación de distintos diputados, pero también reconocemos que el Poder Ejecutivo hizo llegar a este cuerpo el pedido de que tratemos estos temas.

El primer proyecto que abordamos, a requerimiento especial de la señora presidenta, fue el referido a la ley de trabajadores de casas de familia, o la llamada ley de trabajadores o empleados domésticos. Creo que después de mucho tiempo de análisis, de larga discusión y muchísima paciencia, y gracias también a la conducción de la Comisión de Legislación del Trabajo por parte del doctor Recalde, logramos que este cuerpo aprobara por unanimidad una ley de esa naturaleza y tan contradictoria, atendiendo más de diez proyectos que se encontraban en la casa.

Es lamentable la suerte que corrió esa ley cuyo tratamiento había solicitado la presidenta que se hiciera con premura y que muchos de nosotros nos esforzamos para que, de una buena vez y después de muchísimos años de su no tratamiento en esta Cámara, se lograra esa posibilidad cierta para que los trabajadores domésticos tuvieran la ley que los protegiera en sus derechos. Ese proyecto hoy duerme, después de ocho meses, en el Senado. Fue votado en general y a partir de esa votación se paró la ley.

Yo me pregunto: ¿no nos pasará lo mismo con este proyecto que estamos tratando esta noche, por votarlo un poco de atropellados y revoleando el poncho? Porque yo creo –lo dije en la reunión de comisión‑ que si nos hubiéramos tomado unos días más, dentro de la propia convocatoria a sesiones extraordinaria seguramente habríamos encontrado una solución para aunar los criterios. El proyecto que patrociné junto con otros compañeros diputados no es una iniciativa personal sino que tiene el consenso de la representación de los trabajadores y de la representación de los empleadores de trabajadores rurales, algo que acá todavía no se ha dicho.

El proyecto que presentamos viene acompañado por la firma de las instituciones del campo, pero como si esto fuera poco, en la última reunión de comisión en la que tratamos estas iniciativas ‑y nos trazamos un camino para llegar a una conclusión definitiva‑ a pedido de la UATRE convocamos al gremio para que viniera a dar sus explicaciones sobre el proyecto;  además, se convocó a todas las instituciones del campo, las que estaban de acuerdo con el proyecto que patrocinamos y también las que estaban de acuerdo inicialmente con el proyecto que elevó el Poder Ejecutivo. También vinieron otras representaciones gremiales, aunque en verdad no estaban los trabajadores. Vino algún abogado del gremio de la fruta a plantear algún grado de disidencia.

Más allá del avance, porque la norma estaba analizada en más de un 60 por ciento, ese día las instituciones, incluida la CAME, que de alguna manera venía a apoyar el proyecto del Poder Ejecutivo, dieron las razones suficientes para respaldar el proyecto que hoy venimos a defender a través del dictamen de comisión.

Tal como dije, este proyecto no es personal, sino que es una iniciativa que se viene impulsando en nuestro país a partir del año 1995. Si en algo me siento involucrado es porque durante mucho tiempo formé parte del staff de funcionarios del hoy Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires.

A instancias en aquel entonces del ministro Díaz Bancalari empezamos a trabajar de manera mancomunada con el gremio para lograr luego de una larga lucha la libreta de trabajo y el Renatre.

En 1995 se presentó un proyecto que cayó y se volvió a presentar en el 97. Finalmente, en el año 99 se votó. El proyecto fue girado al Senado y debió ser convalidado por los dos tercios de este recinto para que finalmente pudiera convertirse en ley. Estoy seguro de que muchos de los diputados que aquí están trataron esa ley y la votaron favorablemente. Estoy seguro de que la bancada oficialista aportó para formar los dos tercios que hacían falta para la aprobación de la ley. Seguramente en ese entonces estaba la señora presidenta sentada en este recinto.

Este proyecto viene siendo trabajado desde hace muchísimos años. Una ley de la complejidad que tiene esta, que da los derechos a los trabajadores rurales, no es una ley sencilla. Efectivamente, el trabajo rural tiene muchas particularidades, como aquí se ha señalado, y una ley por sí sola no funciona si después no se la acompaña con organismos, con espacios de trabajo que puedan hacerla cumplir. Y esto se da mucho más con los trabajadores rurales.

Ustedes saben que son una masa de trabajadores diseminados por el país, y no sucede como en otras asociaciones gremiales, donde los trabajadores están concentrados. Además hay una diversidad de tareas que hace que la complejidad sea mucho mayor.

La ley que finalmente dio lugar a la creación del Renatre fue todo un acierto. Tan así es que yo participé de la reunión de la OIT ‑que presidía un señor que nos acompañó el día sábado en el momento en que juraba la presidenta, que es el secretario general de la OIT‑ que resaltó que esta posibilidad que se daba en Argentina merecía ser copiada por los países más avanzados.

Creo que eso le ha valido al actual secretario de la UATRE tener también un reconocimiento de tipo internacional al frente de los trabajadores rurales.

Quiere decir que tan mal no se hicieron las cosas. Fui cuatro años presidente del Consejo Federal, acompañando al doctor Tomada y a Noemí Rial. En definitiva, acompañando a Néstor Kirchner. Si había algo permanente dentro del temario de las reuniones del Consejo Federal era, precisamente, la discusión de cómo hacer para implementar con mayor acierto el funcionamiento del Renatre y la aplicación de las normas que se iban dictando a través del funcionamiento de la Comisión Nacional del Trabajo Agrario y de la Comisión Nacional de Trabajadores Rurales.

Más allá de que disentimos en algunos aspectos, obviamente que en términos generales tanto el proyecto que envía el Poder Ejecutivo como el que nosotros patrocinamos –que es esa iniciativa que digo que está apoyada por el conjunto de los trabajadores y los empleadores-, lo que ambas iniciativas hacen es incorporar un gran paraguas, que es la Ley de Contrato de Trabajo.

Pero todas las particularidades de este proyecto de ley, tal como señaló el doctor Pais, son ni más ni menos que las resoluciones que tomó la Comisión Nacional de Trabajo Agrario y que ahora se las lleva al rango de ley. Bienvenido sea. Nosotros vamos a estar de acuerdo.

A diferencia del proyecto que envió el Poder Ejecutivo, esta iniciativa tiene consenso de las instituciones representativas de los trabajadores del campo y de los empleadores de los trabajadores del campo, y se diferencia en algunas cosas que yo voy a particularizar. No lo haré en demasía porque no tenemos mucho tiempo y, en segundo lugar, porque voy a insertar en el Diario de Sesiones una fundamentación más acabada, artículo por artículo, donde los señores diputados van a poder observar que hay amplias coincidencias con el proyecto del Poder Ejecutivo.

Me voy a referir a tres temas centrales que, para mí, son los que están en discusión. Por eso, en la comisión pedí un plazo de 48 o 72 horas, o dos a cinco días, en el marco de esta convocatoria a sesiones extraordinarias, para tratar esta iniciativa. No estoy pidiendo que es trate en enero, febrero o marzo, sino que solicito que lo tratemos con celeridad. Estoy buscando un espacio para acordar, porque las diferencias, a mi criterio, no son muchas.

Sí nos diferenciamos en lo que significa la aplicación de la ley que pretende el Poder Ejecutivo y la que nosotros patrocinamos en el ámbito de aplicación.

El Poder Ejecutivo instala un criterio geográfico para la aplicación de la ley y determina cuál es el ámbito rural, aspecto con el que nosotros no estamos de acuerdo; después voy a explicitar por qué. En cambio, nuestra iniciativa lo hace a través de la naturaleza de la actividad tal cual hoy está funcionando. Cuando digo que es equivocado el criterio geográfico para establecer el ámbito de aplicación. Lo hago porque establece que trabajadores rurales son aquellos que trabajan donde hay campo, pasto, alambrado, tranquera, etcétera. Cuando nos empezamos a aproximar a un pueblo las actividades empiezan a reducirse y, a partir de ahí, si empezamos a aplicar este criterio, vamos a atomizar la representación de los trabajadores en tantos gremios que se va a debilitar la defensa de dichos trabajadores.

Por eso, nosotros sostenemos que la actividad del trabajo agrario se debe definir, precisamente, por su naturaleza. Aquí creo que reside una de las principales diferencias.

La segunda es el tema de la bolsa de trabajadores rurales. Hoy el Poder Ejecutivo intenta dejar de lado lo que sería una suerte de oficina de empleo, donde se iría a buscar a los trabajadores rurales cuando el empleador necesite de ellos.

Pido disculpas a mis compañeros peronistas, pero me parece que se están equivocando en este sentido, porque si hay algo que es esencial dentro del gremio de los trabajadores rurales es la bolsa de trabajo. Yo contaba a algunos de mis compañeros que mi padre era un trabajador rural y, aunque era un niño, recuerdo cómo lo venían a convocar para el trabajo. Él era apenas un domador de caballos de tiro, que eran los que se preparaban no para una doma sino para tirar del arado, las rastras, la sembradora, etcétera. Era un amansador de caballos, así que lo venían a convocar. Por lo tanto, sé cuál era el criterio de búsqueda.

¿Saben dónde se buscaba a los trabajadores rurales? En la orilla de los pueblos y en los boliches. ¿Saben con qué facilidad los iban a buscar y se los llevaban para luego pagarles lo que se les ocurriera? En esto también coincido con el señor diputado Pais, porque fue el general Perón quien vino a ordenar toda esta situación.

Por otro lado, quisiera contarles algo, no ya sobre mi padre sino sobre un gallego que había escapado de la Guerra Civil Española. Era un anarquista que andaba recorriendo las estancias por Tandil, cazando pajaritos y comprando gallos viejos. Lo hacía con el único objetivo de poder entrar a las estancias y registrar a los trabajadores, con lo cual en el momento en que entró en vigencia la ley impulsada por Perón este gallego anarquista –bastante ligero y gremialista‑ ya contaba con un listado de trabajadores como para empezar a ejercitar el derecho que les correspondía.

Digo estas cosas para que sepamos que el tema de la bolsa de trabajo no es, como muchos dicen, un ámbito en el que el gremio hace y deshace lo que quiere e impone sus condiciones. Podrá haber alguna picardía, como ocurre en toda actividad –incluso en esta propia Cámara‑, pero no más que eso. En definitiva, lo que consigue el gremio al ejercer el control es que el trabajador cobre en blanco, como corresponde, y esté protegido por lo que hoy es el Renatre, a través de la obra social y todo lo que necesita un trabajador a destajo o de temporada, que fueron más descuidados en lo que hace a sus derechos.

Por lo tanto, no estamos de acuerdo con que se deje de lado al Renatre, inventando una Renatea que es una mala copia de este sistema, que a su vez desplaza el auténtico tripartismo, que en su momento fue elogiado por la Organización Internacional del Trabajo y que hoy forma parte de la constitución de ese organismo. Digo esto porque en él hay cuatro representantes de los trabajadores rurales –uno por cada una de las entidades representativas de los empleadores del campo‑ y dos síndicos que designa el gobierno a través del Ministerio de Trabajo, encargados de controlar al Renatre. Esto permite que los trabajadores desocupados cobren un fondo de desempleo, el doble de lo que cobra cualquier otro trabajador.  Cuando hoy un trabajador desocupado cobra un fondo de 480 pesos, el Renatre paga 960 pesos. Quiere decir que tan mal no anda el Renatre y la finalidad para la que se creó la está cumpliendo holgadamente.  Además está la capacitación del trabajador y obviamente debo decirlo no lo hace solo, generalmente lo hace por convenio, con otras instituciones, con el propio Ministerio de Trabajo, con el Ministerio de Trabajo de las provincias y demás.

Así que también nosotros en ese sentido no vamos a estar de acuerdo con que se deje de lado al Renatre para convertirse en una Renatea, porque en definitiva –algunos hablan de que ésa es la caja‑ a lo mejor si la caja la manejan unos ponen el grito en el cielo, pero si la va a manejar el Estado pareciera que va a funcionar mucho mejor.

Yo estoy convencido de que las cosas funcionan mejor cuando las tres partes son las que acuerdan para el cumplimiento de la normativa, que es el propio RENATRE establecido y el contralor del Estado.

Dado que me queda poco tiempo, puedo decir que vamos a votar en general -nuestro bloque de Unión Peronista- en contra de la ley y lo vamos a hacer porque el espíritu de la ley contradice y deja de lado conquistas que costaron muchísima sangre a los trabajadores rurales, desde el gallego Soto y hasta Facón Grande, muchos dejaron su vida en aras de esas conquistas.

Por lo tanto, reitero que vamos a votar en general en contra porque entendemos que esta ley es menos beneficiosa que la que estábamos planteando.  De todas maneras, como estoy seguro de que va a tener suficiente aprobación el proyecto de ley enviado por el Poder Ejecutivo, durante el tratamiento en particular vamos a votar en contra de los artículos que hablan de estos tres institutos a los que hice mención, o sea el ámbito de aplicación, la bolsa para los trabajadores y el RENATRE. En esos artículos vamos a reafirmar el voto negativo y en el resto, que son más o menos unos 100 artículos más, los vamos a acompañar porque los artículos son precisamente los que tienen que ver con la aplicación de la ley de contrato de trabajo y la aplicación de resoluciones establecidas ya no por una gracia de este gobierno sino por el trabajo también tripartito de la Comisión Nacional de Trabajo Agrario.

Permítaseme un segundo más para decirles que esta ley trae igual beneficio.

Sra. Presidenta (Abdala de Matarazzo).- Se ha acabado su tiempo, señor diputado.

Sr. Mouillerón.- Señora presidenta: en este proyecto de ley lamentablemente subyace un espíritu de revancha hacia alguien que conduce este gremio, por la manera que lo viene conduciendo.  Debo decir a mis compañeros que muchos de ellos son más amigos que yo, que se sacaron muchas más fotos y tuvieron muchos más abrazos que yo, que me parece que se están equivocando cuando dejan de lado o insisten a través de la ley, apretando a alguien que por ahí a lo mejor desde el punto de vista político no coincide con el oficialismo, es decir, se le está haciendo casi la vida imposible.

– Ocupa la Presidencia el señor presidente de la Honorable Cámara, don Julián Andrés Domínguez.

Sr. Presidente (Domínguez).- Ha vencido su tiempo, señor diputado.

Sr. Mouillerón.- Además, quiero decir que esta ley no va a subsanar el problema de los trabajadores sin registrar, porque aquí se ha dicho, incluso lo dijo la propia presidenta, que el RENATRE es el que tiene que registrar a los trabajadores, y el registro de los trabajadores así como el control de los trabajadores sin registro es potestad del Ministerio de Trabajo y no de la Nación, sino de las provincias que nunca delegaron la facultad efectiva.

Sí es cierto que se han hecho convenios para atender esa particularidad, pero es una responsabilidad de ese organismo y no del RENATRE.  (Aplausos.)

 

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Carlos Acuña: “La CGT nunca fue escuchada”

Así resumió el estacionero y binomio de la CGT estos años de convivencia con Cambiemos. Del salto de Sergio Massa al kirchnerismo dijo que “es necesario buscar la unidad para ganar, pero fundamentalmente para gobernar”.

Pablo Maradei

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Con la agenda política concluida luego del cónclave tucumano realizado el miércoles y del que Alberto Fernández hizo partícipe a la CGT, gobernadores y empresarios, Carlos Acuña partió a Salta a una misión más espiritual: participar de la procesión de la virgen del Milagro, ritual que cumple desde hace 20 años. En un stop del periplo rutero que realiza en auto habló con Mundo Gremial. En clave espiritual comentó: “En la vida somos seres humanos y estamos de paso. A mi se me alegra el alma cuando le puedo dar una mano a alguien”. La reflexión anticipó la daga (política) al corazón de Mauricio Macri: “Está muy bien lo que le tocó al Gobierno que viven pensando solamente en el negocio que pueden hacer sin escuchar a la gente. Muchos que se han quedado sin trabajo y hoy tienen que ir a un comedor. Toda esa gente quiere volver a trabajar que recobró esperanzas luego del resultado de las elecciones”.

¿Qué se llevaron de la reunión con Alberto Fernández?
—Con la presencia de todos los sectores se habló de un compromiso para sacar al país adelante. Yo considero que el sector que no aportó hasta ahora fue el empresario. Hay que tirar todos para el mismo lado, tenemos que ordenar la casa recuperando el poder adquisitivo y con eso el consumo interno. Hay que entrar en la dinámica productiva para que el país empiece a funcionar; después veremos qué podemos hacer para exportar o abrirnos al mundo. No hay que permitir que el mundo entre a casa y nos invadan de productos. Resumo: cuando te aplauden los de afuera es que te están jodiendo y a este gobierno lo elogiaron mucho los de afuera.

En esa premisa de compromiso de los sectores, ¿qué debe ceder el sector sindical?
—Será motivo de debate en el Consejo Directivo de la CGT; ver cómo y con qué nos posicionamos en esa discusión.

Lo corro de la institucionalidad, a nivel personal ¿qué podría ser sometido a discusión dentro del movimiento obrero? ¿Los convenios colectivos?
—Veamos lo de los convenios colectivos de trabajo, de los que tanto habló este gobierno de querer modificar. Por ejemplo, el sector metalmecánico como el textil hoy están rogando que no les cierren las fábricas por lo que tienen una problemática distinta a otros sectores a los que por ahí no les va mal. Con esto quiero decir que cada sector debe discutir lo que pasa en el suyo por lo que no tiene que ser una cosa generalizada porque no va a funcionar.

Vuelvo a la política: ¿cómo le cayó que Sergio Massa, el líder de su espacio, el Frente Renovador, se haya pasado a las filas de Cristina Kirchner?
—Es necesario buscar la unidad para ganar, pero fundamentalmente para gobernar. Me parece que está bien: lo que hay que pensar es en el país; acá no hay que discriminar a nadie. Las cosas que han sucedido sirven para ir hacia adelante. Si vamos a recordar las discusiones del pasado, no avanzamos y ahora hay que pensar en grande. Después de esta política que tuvo este gobierno todos aprendimos. Y te cito a Perón: de vez en cuando es bueno que gobiernan los radicales, y yo agrego que en este caso fueron los radicales con los empresarios de este gobierno, como para que muestren su incapacidad e insensibilidad para gobernar.

¿Se esperaba ese resultado en las PASO?
—Los resultados son los resultados y están a la vista y la única verdad es la realidad, después está la tecnología que la gente la ve, la escucha y todo lo que los comunicadores de redes del gobierno quieran, pero la verdad y la realidad es lo que nos dejó las elecciones. Quedó demostrado que el que viene de la política tiene respuestas. Este gobierno negó la realidad.

Lo llevo al terreno sindical. La conducción tripartita de la CGT nació en agosto de 2016 cuando Macri llevaba nueve meses de gobierno; casi convivieron todo este tiempo: ¿cómo describe ese vínculo con el Cambiemos?
—La CGT nunca fue escuchada, solo escucharon a una minoría que le fue muy bien dejando a la sociedad empobrecida. No solo desde lo material sino empobrecida en la enseñanza pública y en la salud, que quedamos muy mal ya que no existe el sistema de salud para aquellos que van a los hospitales públicos. En cuanto a lo laboral está empobrecido también, con Pymes y pequeños comercios que cierran todos los días. Y hay un pequeño sector que ganó todo que es el financiero, que tiene que existir, pero no a costa de los trabajadores.

Siguiendo su pensamiento crítico, ¿está conforme con el accionar de la CGT a lo largo de estos años de convivencia? ¿Hubiera deseado una CGT más en la callejera?
—Tampoco hay que ir al caos, ni llevar a la gente al caos: la democracia se consiguió y costó mucho. A la vez tenemos un sector que está trabajando y que no puede ir todos los días al paro porque le descuentan el día, el presentismo; y es por eso que cuando se hace una medida se busca la solidaridad de aquellos que trabajan para con los que no.

¿Cómo se imagina la próxima CGT, con conducción colegiada o unitaria?
Lo que más me gustaría es tener una CGT que tenga un gobierno que la escuche y que lleven adelante políticas que encuadren un equilibrio entre Capital y trabajo, todo lo demás es secundario.

Otra vez la situación del país nos encuentra discutiendo un bono; que ya se expresaron los empresarios que será difícil de pagar…
—Como te decía antes, los que no han puesto nada son los empresarios. Al primer año de asumir este Gobierno firmamos un acuerdo y después salieron a decir que no era un compromiso asumido sino algo voluntario.

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Dante Camaño: “Al kirchnerismo no lo voy a votar nunca”

El gastronómico apoya a Macri “como opción a los K”. Piensa, aunque “duela” que la única salida es dolarizar la economía. Considera que muchos gremios desaparecerán “por truchos” y solo quedarán los fuertes.

Pablo Maradei

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Dante Camaño es uno de los pocos dirigentes sindicales que se ha expresado, desde que Mauricio Macri llegó al poder, en favor de que avance en otro periodo de gobierno, posición que sigue sosteniendo “como una opción a los K”. Tajante en sus declaraciones no teme que lo crucen desde otros sectores sindicales. Para el gastronómico actualmente “no” hay peronismo.

–¿Sigue siendo un sindicalista PRO?
–Primero aclaro que yo no soy parte de Cambiemos ni integro el PRO; simplemente digo que Macri es una opción ante los K. Tenemos un país pobre, sin peronismo. El aparato estatal es tan pesado que pagamos el doble de la carga tributaria que se paga en Chile por turismo y gastronomía. Así vamos a seguir cerrando negocios, empresas y emprendimientos lo que implica cada vez menos puestos de trabajo.

–Se lo planteo de otra manera: ¿sigue apoyando la reelección de Macri?
–Sí. Yo no me anotó al carro de ningún vencedor. No le debo nada a ningún Gobierno, quiero que hagan algo para el país. Al kirchnerismo no lo voy a votar nunca. Hay algo que se llama ética y honestidad, ya sea con uno mismo y con lo que propugna. No soy un resultadista: es de cobarde y haragán. A nuestro gremio ningún gobierno nos benefició; desde Menem para acá, todos los gobiernos que pasaron nos vienen debiendo plata de las obras sociales. Es más, ni cuando Graciela Camaño (su hermana) fue ministra de Trabajo recibimos un trato preferencial; todo lo que hicimos con el aporte de los afiliados.

–Mencionó que no hay más peronismo. ¿Alberto Fernández tampoco representa al peronismo?
–Para que quede claro: de ninguna manera voy a apoyar a la fórmula K. El verdadero peronismo es el pregona que lo que se produce es lo que consume: en este país son muchos los que consumen y mucho menos los que producen y es por eso que tenemos los problemas que tenemos. Estoy en contra de las políticas que llevaron adelante los Kirchner y a favor de la libertad de comercio y de un sistema económico equitativo. Estoy totalmente en contra que más del 50% del valor de los bienes sea carga tributaria.

–En lógica de grieta: ¿votará a Macri?
–Acá no se trata de un gobierno o de una persona. Lo que esperamos que hiciera el Gobierno no lo hizo: yo no vi los cambios que prometieron y seguimos siendo los mismos que trabajamos siempre. Sigue habiendo mayor cantidad de empleados públicos: el problema es profundísimo, con un montón de cuentapropismo. También te digo que el Gobierno no ha sabido explicar. No se puede tener una economía sin moneda; el argentino se desespera por el dólar; hasta el más pobre piensa en dólares par a comprar una casita.

–¿Habría que dolarizar nuestra economía?
–Duele mucho, pero no le veo otra salida: no hay forma de evitar eso. La gente especuló con las tasas para invertir en pesos y luego se la llevó afuera en dólares. En dólares estamos más caros nosotros que Estados Unidos, ellos tienen precios relativos normales. Te cuento, nosotros hicimos un relevamiento a ver a qué precio le habían bajado la docena de huevos, un insumo esencial en nuestro rubro, y vimos una dispersión de entre 35 y 90 pesos la docena según el proveedor. Esto es una locura.

–¿Cómo imagina un escenario con Cristina Kirchner nuevamente en el gobierno?
–¿De donde va a sacar la plata para repetir lo que hizo?: ya no tiene más la soja a 600 dólares, entre otras cuestiones. Lo que se viene es un despelote peor: acá hay que buscar soluciones de cuajo; pero son medidas impopulares. En estos momentos tenemos más jubilados que aportantes; porque los aportantes no son tal cantidad porque, por ejemplo, muchas empresas no pagan las cargas sociales. Es indignante que estemos así con tatnos recursos que sobran… es la administración de hace muchísimos años. ES maravillosa la capacidad de autodestrucción que tienen los argentinos.

–Le cambio el ángulo, ¿cómo ve el futuro CGT teniendo en cuenta el cambio de conducción el año próximo?
–El movimiento obrero argentino tiene 130 años y en ese periodo tuvimos siempre peleas intestinas y siempre sobrevivió porque el sindicalismo argentino no existe en otra parte del mundo. La propia existencia de las redes va a ser que se reorganice; a futuro algunos sindicatos se eliminarán porque son truchos y quedarán los más fuertes y organizados. Necesitamos optimizar los fondos de recaudación porque no alcanzan; hacer gremialismo para que cada vez más gente se sindicalice. Los afiliados de ahora piden cosas que no pedían hace 50 años.

–Justamente por eso de que ´el sindicalismo argentino no existe en otras partes del mundo´es por lo que según dice este Gobierno no llegan inversiones
–No es así. Los sindicalistas acá son prudentes y tenemos buena relación con la patronal, lo que no vienen son inversiones; estamos lejos del mundo pensando, por ejemplo, en turismo. Los sindicalistas no somos populares, fíjate que cuando vamos a elecciones en alguna boleta nadie nos vota.

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Futuro del Trabajo: aprendiendo de Chile

En el medio de la crisis laboral local, Christoph Ernst, experto en empleo de la OIT, y legisladores chilenos expusieron en la comisión del Senado que trata el impacto de las nuevas tecnologías.

Pablo Maradei

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“Robots, inteligencia artificial, objetos conectados a internet, bioeconomía, Big Data y plataformas digitales”: de todos estos conceptos ya se habla a nivel gubernamental en nuestro país, aunque suene a una entelequia en estos tiempos de crisis política y económica, y que a lo largo del gobierno de Cambiemos, se perdieron más de 200.000 puestos de trabajo. En el medio del tembladeral, se reunió la comisión plenaria del Senado que aborda el “Futuro del Trabajo”. Además de legisladores, participó la regional argentina de la OIT en calidad de miembro permanente de este espacio de diálogo social cuya misión es la de acompañar, proponer posibles soluciones y moderar los debates con todos los sectores. Participó el doctor en economía y especialista en empleo y desarrollo productivo, Christoph Ernst. En un apartado del encuentro compartió con Mundo Gremial una entrevista.

En esta coyuntura que atraviesa la Argentina, ¿cómo encaramos una discusión como la del Futuro del Trabajo?
El futuro es ahora, en Argentina ya es un hecho hablar de plataformas digitales, robótica e inteligencia artificial. El futuro del trabajo se encuentra presente y no depende de la situación coyuntural, por eso es importante prevenir. En la última comisión que estuve presente, el Senado argentino ha invitado legisladores chilenos a exponer cómo trabajan en estos puntos allá. En la OIT miramos el escenario de manera global y estamos dialogando con todos los sectores sobre ideas y políticas que permitan crear un futuro más inclusivo.

¿Estamos preparados como país a sortear este impacto?
Lo que debemos hacer es preparar a nuestros trabajadores a partir de la educación. Según muestra un estudio de la OIT, el impacto de la inteligencia artificial aumenta la productividad del trabajo y complementa el empleo que ya tiene la persona. A su vez, crea nuevos tipos de trabajo. Aún no está claro cómo serán los resultados porque eso depende más de nosotros: lo que hacemos con políticas activas, proactivas y no solamente reactivas para incluir estas nuevas tecnologías.

¿El Futuro del Trabajo generará más desempleo o no?
Hay muchas cuestiones que no podemos prevenir porque el mundo es dinámico, no creo de manera dogmática en las cifras que tratan de predecir cuántos empleos se pueden perder o ganar. Tomemos el caso de la computación: fue instintivo pensar que muchos iban a perder el empleo; pero el empleo cambió. Vino internet y ahora las redes sociales. En definitiva, cinco años atrás nadie se imaginaba cosas que están pasando ahora como en estos momentos no podemos imaginar qué será lo próximo.

Reunión de la comisión plenaria del Senado sobre “Futuro del Trabajo”, con presencia del senador chileno Francisco Chahuan, la vicepresidenta Gabriela Michetti, senador Federico Pinedo y Guido Gerardi, vicepresidente del senado de Chile.

Mencionó Chile previamente. Un país con tantos recursos como el nuestro versus Chile que cuenta con mucho menos recursos tiene índices de crecimiento sostenidos y generación de empleo genuino desde hace años. ¿Cómo explicar esas diferencias?
El éxito chileno resulta por la continuidad de las políticas; no es tan disruptivo el proceso político y económico en ese país. La última crisis fuerte que tuvo Chile fue a mediados de los años 80. Luego, con la recuperación democrática, hubo una continuidad de crecimiento. Es un ambiente económico favorable para los negocios porque se puede planificar. Esta estabilidad hace falta en Argentina; esta es la razón principal. Argentina tiene potencial porque hay recursos naturales, humanos, trabajadores calificados; pero se necesita estabilidad y continuidad de políticas de Estado.

¿Cómo es la situación de desempleo a nivel mundial? ¿Vemos una situación similar a la de nuestro país?
La discusión del desempleo a nivel mundial no pasa por la cantidad desempleados porque pueden estar sin empleo un tiempo y contar con protecciones ante esa condición o hay apoyo familiar. Lo que sí observamos a nivel mundial es que muchas personas tienen empleos precarios, informales o bajo condiciones de vulnerabilidad. También los trabajadores pobres, que muchos de ellos viven con menos de un dólar o dos dólares. Estos valores a nivel mundial son mucho más importantes. Muchos países de África tienen un desempleo del 2% porque la gente tiene que trabajar para sobrevivir; no pueden quedarse desempleados.

Cuál es su posición o de la OIT respecto al trabajo migrante: ¿fronteras abiertas o cerradas?
Voy a dar mi posición personal. La Organización Mundial del Comercio promueve la libre circulación de los bienes y servicios pero, contradictoriamente, esa premisa no aplica a los trabajadores. Entiendo a los jóvenes que no ven un futuro en su país y migran desesperados, por ejemplo, para Europa arriesgando incluso sus vidas. No obstante, cuánto puede absorber un país y bajo qué reglas: debe ser claro. Pongamos el ejemplo de Estados Unidos. Es un país con alta inmigración que históricamente ha aprovechado mucho del dinamismo de los migrantes. Lo mismo ocurrió en ciertas épocas en la Argentina. Es un problema complejo en el que también juega un tema cultural. Muchas veces se ignoran los aspectos positivos de la inmigración; aunque debe hacerse bajo controles. Sí es cierto que a los trabajadores migrantes les cuesta encontrar trabajo estable y no vulnerable.

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