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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Moyano vs. Mercado Libre: La opinión de los especialistas

En exclusivo para Mundo Gremial, expertos en derecho laboral aportaron su análisis para comprender el conflicto que enfrenta al gremio de Camioneros y la empresa multinacional.

Mundo Gremial

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Mundo Gremial convocó a especialistas en derecho del trabajo y las relaciones laborales para profundizar sobre el conflicto generado entre el Sindicato de Choferes de Camiones y la empresa Mercado Libre.

Compartimos la opinión de cuatro referentes del ámbito del derecho, que nos ayudan a entender qué está en discusión y cuál es el foco de la disputa entre Hugo y Pablo Moyano, Camioneros y Marcos Galperín.

Escriben Víctor Hugo Guida, Gustavo Ciampa, Matías Cremonte y Gerardo Juara.

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¿Tiene el Sindicato de Camioneros capacidad jurídica para representar a los trabajadores dependientes de Mercado Libre que realizan tareas de Carga y Descarga en los depósitos de la empresa? Un enfoque técnico-jurídico de la cuestión

| Por Víctor Hugo Guida *

Podemos definir al conflicto de encuadramiento sindical como el que se suscita entre dos -o más- sindicatos de primer grado y con personería gremial, que se disputan la representatividad de los trabajadores de una empresa -o establecimiento-, alegando -cada uno de ellos- que el ámbito de actuación que surge de su personería gremial es el que se evidencia como el más específico para representar a los trabajadores en disputa.

Como el objeto del presente artículo no es el de adentrarnos en las controversias doctrinarias y jurisprudenciales que ha suscitado esta particular patología del Derecho Colectivo del Trabajo en nuestro país (como magistralmente lo definiera el doctor Luis Pablo Slavin), pasaremos derechamente a analizar el interrogante aludido en el encabezamiento y trataremos de brindar una respuesta fundada al mismo.

Para ello, comenzaremos señalando que el Sindicato de Choferes de Camiones, que nació como un sindicato “horizontal”, tipología también denominada “de profesión” o “de oficio”, sufrió su última transformación estructural a mediados de la década de 1970, en oportunidad de realizar la adecuación de su estatuto social a las disposiciones de la entonces Ley de Asociaciones Profesionales 20.615, sancionada en el año 1973.

Cabe destacar que, por aquellos años (y esto es fundamental tenerlo en cuenta), una adecuación o modificación estatutaria implicaba, de hecho, una modificación de la personería gremial, es decir, del ámbito representativo del sindicato. De tal modo, el otrora sindicato “de oficio” (choferes de camiones), devino en un sindicato de tipo “vertical” o “de actividad”, transformándose en la organización gremial representativa de los trabajadores de la actividad (ya no del “oficio”) del transporte automotor de cargas.

Víctor Hugo Guida

Para que no queden dudas: el Sindicato de Choferes de Camiones tiene aptitud jurídica (personería gremial) para representar a los trabajadores de las empresas cuya actividad principal es el transporte automotor de cargas, ergo, una empresa que posee camiones propios para realizar fletes terrestres para terceros.

Ahora bien, Mercado Libre es una empresa argentina dedicada a compras, ventas y pagos por Internet, es decir es -en esencia- una plataforma digital que cuenta con un conjunto de medios y métodos necesarios para llevar a cabo la organización de sus servicios, principalmente de distribución, pero que no posee transportes propios.

En orden a lo expuesto en el párrafo que antecede, podría señalarse que la actividad de la empresa en cuestión se acercaría a lo que se define como “logística”, actividad que los representantes del Sindicato de Choferes de Camiones reivindican como propia e incluida en su ámbito representativo, mas ello no es así.

Me explicaré: el Sindicato de Choferes de Camiones incorporó, en época mucho más reciente, la actividad de la logística a su estatuto social, pero no realizó el correspondiente trámite administrativo de ampliación de su personería gremial, debiendo ponerse de resalto que, para la época en la que el Sindicato de Choferes de Camiones llevó a cabo esta última modificación estatutaria (incorporación de la actividad de la “logística”), ello ya no implicaba una mutación de la personería gremial.

De tal suerte, resulta evidente que la organización sindical a la que nos venimos refiriendo no tiene aptitud jurídica -personería gremial- para representar colectivamente a los trabajadores dependientes de Mercado Libre. En nada modificaría la situación el hecho de que los trabajadores de la mencionada empresa se afiliaran al Sindicato de Choferes de Camiones, dado que nunca la voluntad de los trabajadores (esto es, la decisión de afiliarse a tal o cual sindicato) podría jurídicamente modificar su encuadramiento sindical, es decir su pertenencia a un determinado cuadro de la actividad productiva.

Con estas breves reflexiones jurídicas hemos intentado dar una respuesta fundada al interrogante que nos ocupa.

(*) Abogado. ExJuez del Tribunal del Trabajo N° 1 del Departamento Judicial La Plata

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Mercado Libre: Un llamado a legislar contra la arbitrariedad patronal

| Por Gustavo Ciampa *

No es pretensión de este comentario -y mal podría serlo- efectuar consideraciones acerca de qué sindicato tiene la representación colectiva de quienes trabajan en el Centro de Logística de Mercado Libre; tampoco si corresponde aplicar a dicho personal el CCT de actividad de Camioneros o el de empresa que aquella firmó con el Sindicato de Carga y Descarga.

Pero la ocasión es propicia para aclarar que no es potestativo de ningún empleador elegir a su interlocutor sindical. La ley no lo admite, y sería un contrasentido. De la misma manera, tampoco es potestativo para una empresa elegir el CCT a aplicar, o desplazar la aplicación del CCT que corresponde a través de la celebración de uno nuevo con otro interlocutor.

Gustavo Ciampa

El CCT celebrado entre la empresa y el sindicato de Carga y Descarga es la “panacea” de los flexibilizadores, algunas de sus cláusulas son claramente ilegales, y debió haber sido rechazada su homologación por el Ministerio de Trabajo del gobierno de Macri. Admite presumir razonablemente que podría ser un convenio “de conveniencia”, un trueque de cláusulas flexibles hasta la ilegalidad contra el reconocimiento de la representatividad sindical (aún careciendo de facultades para ello).

Tal tipo conducta, aunque ilegal, avanza con los “hechos consumados” hasta tanto exista una resolución firme -sea administrativa o judicial- que la prive de efectos; lo cual lleva años. Por eso es necesaria una ley que -como la que había propuesto el dip. (m.c.) Héctor Recalde- establezca un procedimiento específico para resolver las contiendas de encuadramiento convencional, en cuyo inicio se defina cuál CCT corresponderá aplicar hasta su resolución definitiva. Será la mejor forma de impedir que sean los empleadores quienes -de hecho y sin tener facultades- terminen decidiendo, en función de sus propios intereses, que CCT aplica a los trabajadores/as.

(*) Abogado. Corriente de Abogadxs Laboralistas 7 de Julio

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Los ricos no piden permiso

| Por Matías Cremonte *

Frustrada la reforma regresiva a la brasilera que impulsaba el expresidente Mauricio Macri, Marcos Galperín logró imponer en su empresa, Mercado Libre, su propia flexibilización laboral.

El segundo hombre más rico de la Argentina contó para ello con la complicidad de la Unión de Trabajadores de Carga y Descarga y del entonces Ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, que en una semana homologó el convenio para la planta de logística en el Mercado Central de Buenos Aires (CCT 1591/2019 E).
En este convenio se refleja el modelo de relaciones laborales que exige desde hace años el empresariado local. Es un ejemplo de vulneración de derechos fundamentales, basado en el reconocimiento de un poder patronal absoluto para modificar unilateralmente las condiciones esenciales del contrato de trabajo, principalmente la jornada. Se destacan el “banco de horas”, la fragmentación de las vacaciones, el trabajador “permanente discontinuo” o el contrato de “hora cero”, figuras inspiradas en la reformada ley laboral brasilera.

Pero aún más grave que esa precarización del contrato individual de trabajo es el modelo de relaciones colectivas que intenta imponer. El convenio limita el ejercicio del derecho de huelga, y en sí mismo promueve la negociación colectiva por empresa. Para eso, el sindicato de Carga y Descarga excluye a Mercado Libre de la aplicación de su propio convenio de actividad, recurriendo a la creación de una “nueva” actividad. Pretende evitar la aplicación del CCT de logística del Sindicato de Choferes de Camiones. Con un artilugio burdo, se propone eludir la legislación argentina para darle preponderancia al convenio de empresa por sobre el de actividad.

El conflicto por la representación de los trabajadores y las trabajadores de ese centro de distribución va más allá que una simple disputa intersindical. Entraña en realidad la disputa por la vigencia de un modelo de negociación colectiva característico de nuestro país, como es el de la preeminencia del convenio colectivo de ámbito mayor.

Los empresarios brasileros lograron destruir la esencia del derecho del trabajo, invirtiendo la pirámide jurídica: no sólo los convenios de empresa tienen más valor que los de actividad, sino que un contrato individual puede perforar todos los pisos mínimos de la propia ley laboral.

El segundo empresario más rico de la Argentina no pidió permiso para comenzar a recorrer ese camino. Dependerá del poder público impedirlo, pero sobre todo, de la conciencia del movimiento obrero argentino en defender lo más destacado de su modelo: la negociación colectiva por actividad.

(*) Abogado. Presidente de la Asociación de Abogados Laboralistas (AAL)

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Ruidos en el nuevo mundo del trabajo híbrido

| Por Gerardo Juara *

El sector de los servicios se identifica como uno de los más dinámicos de la economía y cuanto mayor valor agregado reciba al bien producido mayor velocidad de crecimiento se reconoce al sector.

El transporte de mercaderías ocupó ese lugar a partir de fines de los 90 , desplazando como referente de prácticas sindicales óptimas a otros gremios que durante los 70 fueron referentes obligados, vinculados al mundo de la producción material, ya que el modo de producir se reconfiguró pasando de empresas de integración vertical a organización en red. En ese cambio del modelo, el sindicato de choferes de camiones fue el que mejor leyó lo que ocurría y se reorganizó internamente (desde su estatuto a su convenio) hasta sus prácticas en la dinámica sindical de negociación y conflicto.

Así es que durante la anterior década el SICHOCA. Fue más eficaz que otros sindicatos en mantener el triple encuadre (estatutario/gremial/convencional) yendo detrás de los cambios de la economía y en consecuencia, detrás de los puestos de trabajo que esos cambios creaban, causando, incluso, cambios en el modo en que veíamos algunas de las normas poniendo a la estructura legal del modelo en su punto de tensión.

Pero el cambio del modelo productivo es permanente y la transformación digital incipiente se aceleró con la pandemia y obligó a muchos actores del “mundo físico” a subirse al mundo digital para no quedar afuera. El efecto más visible es, nuevamente, el cierre de locales físicos (20% de los locales no volverán a abrir según sus cámaras) y el crecimiento de locales virtuales (400.000 nuevos oferentes en las aplicaciones como marketplace y mercado libre).

Este cambio pone en primer plano formas de trabajo híbridas, aquellas donde conviven prestaciones físicas y digitales para producir el bien. Y aquí es donde la acción sindical vuelve a intentar adaptarse al cambio y produce el ruido que conocemos, porque ya había otra organización haciendo lo mismo. Ese ruido no está desconectado al que la ley de teletrabajo hace en nuestro Congreso porque la combinación de actividades físicas con digitales seguirá expandiéndose y defender el principio (proteger al trabajador) va a exigir revisar las reglas de como lo hacemos.

Cómo se resuelvan ambos “ruidos” (ley y conflicto) darían una señal al mundo del trabajo si el camino es repetir las prácticas del mundo físico o pensar las mejores reglas para el mundo del trabajo que viene.

(*) Abogado laboralista. Asesor sindical. Ex Director Nacional de Asociaciones Sindicales del Ministerio de Trabajo de la Nación.

Somos una agencia de noticias sindicales. Nuestra misión es dar un espacio de encuentro e información a todos los sectores de la actividad, sin discriminar su capacidad y potencial

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

¿Se va cerrando el cerco sobre las plataformas?

Con una rapidez innecesaria el país cuenta con ley para teletrabajar; sin embargo, sigue en el limbo el tema de la regulación de las plataformas. Ahora un nuevo proyecto se está gestando en la legislatura de la PBA.

Pablo Maradei

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Es raro el político el argentino: legisló a las apuradas una ley de teletrabajo que recién se aplicará a los 90 días de que se levante el aislamiento mientras que los repartidores de las aplicaciones siguen trabajando bajo condiciones de precariedad. En la comparativa es tener a un trabajador haciendo home office en el abrigo de su casa versus otro que, por ejemplo y pese a estar continuamente expuestos a sufrir accidentes en la calle, no tienen una cobertura de salud.

Máxime con el crecimiento exponencial durante la pandemia: la AFIP duplicó el registro de monotributistas inscriptos como “distribuidor” pasando de 12.000 a 24.000. ¿Afiliados al sindicato? Solo 1.600. Eso explica el nivel de precarización que existe en el sector.

Pero más allá de la ley necesaria para regular esta actividad nueva traída al ruedo por la tecnología, tanto conceptual como en la práctica al mensajero no le cambia en nada: solo el método en el que recibe la orden de trabajo. Antes era mediante un beeper, después fue por la radio del Nextel y finalmente ahora con una aplicación. Pero el laburante siempre se sigue subiendo a una moto a una bicicleta para repartir: ¿cuántos pueden pensar que estamos frente a un micro empresario autónomo? Pátinas de un relato.

Las empresas sostienen que, bajo el concepto de la libertad de economía del tiempo que da el emprendedurismo un repartidor no tiene obligación de conectarse y trabajar todos los días, sino cuando lo necesita para generar dinero. Ahora, de acuerdo a datos de la Asociación Sindical de Motovehículos y Mensajería (ASIMM) “solo el 10% de ese universo trabaja de esta manera intermitente, y lo que no queremos es que se legisle pensando en ese porcentaje y no en el 90% restante que lo tiene como trabajo diario y de hasta 10 horas por días, todos los días”.

En el despacho de un diputado bonaerense de La Cámpora se está tallando un proyecto de ley para estudiar la trazabilidad de la operatoria de las aplicaciones Glovo, Rappi, Pedidos Ya y Uber Eats. La intención es saber la operatoria completa de estas empresas, desde que suben el algoritmo a la red y contratan un trabajador para que reparta hasta el lugar donde levanta la mercadería hasta saber si ese negocio está habilitado y cuál es la comisión que le cobró. También si ese trabajador está bajo normas de seguridad y el derecho laboral correspondiente; y ver si esa plata ingresa a una cuenta local.

Esta semana hubo una avanzada si hablamos de controles: el Gobierno, a través de la secretaría de Comercio Interior, les exigió que informaran las comisiones cobradas al sector gastronómico. Desde la Asociación Sindical de Motociclistas Mensajeros y Servicios (ASIMM) explican que “empiezan pidiendo un 10% de cada venta a todo comercio que se sume; y luego empiezan a subir ese porcentaje a medida que ese negocio queda atado exclusivamente a las aplicaciones ya que gran parte o toda la facturación se hace a través de la plataforma y más a causa de la pandemia. Llegan a porcentajes de hasta 40% de comisión”. Completan: “El problema es que no tienen tope a las comisiones porque no hay regulación y el negocio quedó cautivo de la plataforma”.

En paralelo, pero también en la búsqueda de la regular la actividad, Trabajo elabora un estatuto: frente a pedidos de modificatorias por parte de ASIMM sigue en discusión. Para Marcelo Pariente, secretario general de ASIMM “queremos uno que se ajuste a nuestra actividad sin perder derechos y que diga que estamos en este tipo de relación laboral frente a un contrato de trabajo”.

En definitiva, en tres frentes el Gobierno y los legisladores buscan cómo ponerle el cascabel al gato. Pero acaso el debate sea más profundo y es saber qué país queremos tener respecto al mundo laboral en una Argentina devastada, pobre y con millones de excluidos. Es la discusión del mantero que se pone delante de un negocio que tiene que pagar hasta el último impuesto sino le clausuran. Los comerciantes, claro está, denuncian competencia desleal. Y acá también estamos frente a una deslealtad competitiva: por citar a una empresa tenemos al Correo Argentino que le paga a sus trabajadores todos los tributos para cumplir con la ley, no es posible que de la mano de enfrene tengamos a una empresa, bajo la excusa de que son los nuevos tiempos de la tecnología, quede exenta de todo. Lo mismo pasa con los taxis.

Para esta nota se pidió testimonio a dos empresas del sector, pero no hubo respuesta.

Cómo funciona el negocio de las plataformas de delivery

Resumiendo, el negocio de las aplicaciones necesita de un shock de inversión inicial para desarrollar la aplicación. Si tomamos las de Delivery se arranca en el negocio de la logística uniendo dos necesidades: la del que necesita vender y la del consumidor.

De esta manera, el comerciante, a cambio de sumarse a la plataforma pagando una comisión por cada venta que reparte el trabajador de aplicación, se evita mantener al empleado que tenía para repartir.

La pandemia generó que el servicio de delivery sea esencial por lo que los comercios terminaron siendo cautivos de las plataformas y las comisiones se dispararon.

Pero no termina ahí el pulpo expansivo del negocio: Pariente detalla: “Luego de que levantamos la toma que hicimos durante cuatro meses al galpón que la empresa Pedidos Ya tiene en Palermo, al tiempo convirtió ese lugar en un gran depósito tipo supermercado que no abre al público, pero sí abastece a sus usuarios de productos evitando que los ryders vayan al supermercado a buscar los productos, sino que los vende directo la plataforma”. Sigue: “Lo mismo pasa cuando alquilan lugares e instalan cocinas clandestinas que no cumplen con ninguna regulación y contratan chefs precarizados para elaborar ellos mismos las comidas”. Enumera: “Cambian la forma en que se relacionan los negocios, bajo la excusa de la información de mercado que les da la tecnología se meten en la logística, en el servicio de correo, gastronomía, supermercadismo y dentro de poco empezarán ellos mismo a producir; siempre el mismo formato de precariedad”.

Y así seguirá expandiéndose, y se recrudecerán las peleas gremios empresas, cuando hagan repartos para Mercado Libre, o bien para productos que se promocionan por Instagram o Facebook.

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

El lado grasa del Teletrabajo: Edenor vende sillas a sus empleados y el oficialismo vota sin la búsqueda de consensos

Una vez más los ciudadanos somos espectadores del berretismo dirigencial.

Pablo Maradei

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Esta semana nos enteramos que, como parte de un proceso de reestructuración laboral, Edenor puso en venta sus sillas ergonómicas a precio de remate (¿?) para sus empleados: por medio de un mail de comunicación interna les ofrece a sus trabajadores comprar por 7.000 pesos sillas que se venden en el mercado a $17.500 o a $13.500. Hablamos de una empresa que tiene que manejar una parva de billetes para suministrar, mínimamente, la electricidad a media Ciudad de Buenos Aires: humillante para una empresa de esa envergadura. Lo cierto es que en algún punto están pensando en desprenderse de oficinas ya que sus asalariados se mantendrán teletrabajando. A propósito: ¿la ley que se votó en el Senado esta semana revertirá la idea?

Paréntesis: este berretismo empresarial se da en plena discusión de sacarle la concesión a Edesur, que recibió al igual que Edenor, aumentos siderales de tarifa durante la era Cambiemos y según el ENRE no hizo inversiones. Algo que también sostiene Carlos Minucci, secretario general de los jerárquicos de la energía: “Las inversiones datan de la época de Segba”, dijo a Mundo Gremial. Viaje al pasado: Segba era la empresa estatal de energía.

Volviendo al teletrabajo: a priori esa ley dejó muchos huecos sin cubrir de los que hemos hablado en este portal porque los senadores oficialistas decidieron no escuchar a nadie; por lo menos en el debate durante el recinto. Puertas afuera, y como según le comentó la senadora Gladys González a Mundo Gremial, la predisposición era otra: “Habíamos conversado con legisladores oficialistas y la predisposición era otra; de hecho tenían otros proyectos con otra mirada más moderna; pero lo que va ganando terreno es la posición del kirchnerismo a no escuchar”. Basta mirar el contexto político de la cooperativa gobernante para ver lo expuesta que están esas tensiones internas. Y va ganando, por poder, el ala dura.

Si a la oposición y al sector empresario no lo escucharon, ¿qué tenían los dirigentes sindicales para decir? Por lo que más se preocupó Héctor Daer fue en decir que “estamos ante una modalidad de trabajo y no una actividad” para mantener la paz interna y evitar reyertas por encuadramientos.

Sesión pública especial remota del Honorable Senado de la Nación, en la que se trataron los proyectos de ley de Teletrabajo y de sostenibilidad de la deuda, en Buenos Aires, Argentina; el 30 de Julio de 2020. Foto: CELESTE SALGUERO / COMUNICACIÓN SENADO.

Mundo Gremial le preguntó a la senadora González respecto al nivel de conocimiento de los dirigentes sindicales que fueron a exponer a la Comisión de Trabajo del Senado: “Me esperaba otra cosa, al Senado vinieron a exponer Daer y Yasky; y otros fueron a Diputados, pero tuvieron una mirada que atrasa. Incluso hasta el senador que conduce la Comisión, Daniel Lovera, tiene la misma mirada que ellos”. Sigue: “Tienen una resistencia al cambio sin entender que esto ha venido para quedarse. De hecho Lovera en su discurso habla de la pandemia y esto trasciende a la pandemia ya que nadie está 24 horas en su casa en tiempos normales”. Completa: “Si quiero diferenciar a muchos jóvenes sindicalistas que mandaron sus observaciones y la verdad que esa mirada era totalmente diferente”.

En efecto el teletrabajo es algo que en el mundo juvenil se impone: el no trasladarse al centro para tener más tiempo y acaso gozar de la posibilidad de estudiar en sus barrios de origen vuelve a quedar jaqueado por una ley incompleta. Pero también pueden ver perder su oportunidad de entrar al mercado laboral miles de personas con discapacidad que podrían trabajar desde su casa porque es muy hostil para ellos moverse en esta ciudad tan poco amigable a los más vulnerables. Ni hablar de oficinas que no están preparadas para recibirlos.

Es cierto que se aprobó una ley chueca que desincentiva el teletrabajo, pero aún falta la reglamentación por parte del ministerio de Trabajo que podría subsanar algunos agujeros negros como los que planteó Tomás Karagozian, presidente de UIA Joven, en una extensa entrevista que concedió a este portal.

Ahora bien, más allá de que la ley salió de prepo ¿se animará el ministro Claudio Moroni a enderezar el junco? Final abierto, pero con la certeza de que no es un funcionario del lado político irracional. Luego vendrán las discusiones colectivas entre sindicatos y empresas para ayudar a hacer la normativa más aplicable.

También es cierto que Argentina se vanagloria de tener leyes del primer mundo; aunque siempre estudiamos cómo eludirlas: es parte del gen argentino no cumplir las normas. Pero no solo pasa con la legislación local: el convenio 169 sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes, de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) fue ratificado por el Congreso de nuestro país con fuerza de ley en julio de 2001. Someramente: este convenio constituye la herramienta jurídica más importante para la defensa de los Derechos Indígenas. Luego de que denunciaran el asesinato y persecución de varios integrantes de la comunidad La Primavera por parte del gobierno formoseño, el cacique Félix Díaz -con huelga de hambre incluida- y su gente acamparon durante casi todo 2015 en plena 9 de Julio y Avenida de Mayo. Levantaron el campamento con el cambio de Gobierno y ante promesas de campaña de Mauricio Macri que quedaron a mitad de camino. Y ni siquiera estaba Edenor para venderle sillas para que no sufrieran de la espalda.

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Un ropaje actual para la educación

Por Emiliano Viviani (*)

Mundo Gremial

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Después de transcurrido un tercio del año que corresponde a la mitad de un ciclo lectivo no podemos dejar de mirar hacia adentro. Las circunstancias epidemiológicas que en el mundo aquejan a millones de personas nos proponen que nuevamente tomemos la iniciativa de educar desde otro lugar. De este modo se abren muchos frentes que la comunidad educativa en su conjunto está abordando con todas las herramientas que tiene y puede. Cada uno desde su lugar dispone de ciertas herramientas metodológicas que acompañan las trayectorias educativas a distancia mientras que los establecimientos educativos solo abren para una tarea asistencialista, que nos recuerda las crisis económicas más recientes de la historia del país.

Abordar estas cuestiones permite reflexionar sobre nuestra labor docente en un contexto incierto, con el compromiso de los estudiantes, el necesario acompañamiento de las familias, y el seguimiento de los directivos escolares. Esta misma coyuntura, pese a sus condiciones particulares, sigue fomentando el trabajo docente como una herramienta puesta al servicio de intereses económicos que lejos están de las voluntades y de las necesidades de las mayorías.

La importancia de pertenecer al sindicato docente contribuye a construir un sentido de pertenencia y forjar un modo de organización para poner freno a la quita de derechos y buscar condiciones más dignas de trabajo para todos los actores que transitan la institución escolar, entendiendo que se pide todo a la escuela pero poco se aporta para concretarlo. El sindicato visibiliza nuestras realidades comunes o dispares, como parte de un sistema político y económico que negocia nuestras reales condiciones de llevar adelante procesos de enseñanza y aprendizaje dignos.

La historia de luchas consecutivas como respuesta a un modelo económico neoliberal que afecta a los países de Latinoamérica está plagada de ejemplos, como el caso particular en nuestro país tras largos años de gestión de un gobierno porteño que produjo con sus políticas educativas el vaciamiento de logros de raigambre nacional, o el caso de la Provincia de Buenos Aires cuya ex gobernadora declaró una guerra abierta al conjunto docente especialmente sindicalizados buscando su debilitamiento. En ambas jurisdicciones se compartía la visión neoliberal propensa a debilitar al colectivo docente organizado en sindicatos con la pretensión de construir nuevas subjetividades más “emprendedoras”. Cuánta necesidad tenemos de estar atentos a la nueva gestión gubernamental después de semejantes atropellos y las pérdidas humanas producto de la desidia de entonces.

La pandemia nos obliga a tener presentes y dar continuidad a nuestras luchas en torno a la NES, la escuela del futuro, el desfinanciamiento educativo, los negocios edilicios como UNICABA CENARD e IRURTIA, el cierre de los comerciales nocturnos, las reasignaciones presupuestarias para refrigerios y viandas, la interrupción del plan 1 a 1 que significó Conectar Igualdad, entre otras que son parte de una concepción mercantilizadora y privatizadora de la educación.

En efecto, el neoliberalismo termina por imponer algo que en principio presenta como sugerencia, es decir, un modelo de sociedad que enarbola los valores del individualismo y el consumo bajo la supuesta premisa de que es inviable otro modelo que no sea el capitalista con sus ajustes y medidas que atentan contra las clases trabajadoras. Cualquier intento de gobierno que tenga presente y sea consciente de las necesidades de justicia social así como la concepción del trabajo como factor nucleante de su sociedad estará obligado a hacer una relectura del peronismo y sus medidas más representativas: redistribución de los ingresos; suministro de asistencia y apoyo a los ciudadanos que sufren necesidades; reconocimiento del papel formal de los sindicatos; mejora de la calidad de vida en los referido a salud, educación, vivienda digna y trabajo de sus habitantes; estimulación y ampliación de la industria y el mercado interno.

Lo que nos une, a pesar de nuestras diferencias, es que todos somos docentes con el claro convencimiento de querer ser parte de una escuela que de batalla ideológica. Como parte de una cultura escolar asumimos a diario desafíos que, a veces, son muy angustiantes, porque las condiciones de trabajo no son las más ideales y el Estado pareciera no estar a la altura de las circunstancias en plena pandemia; lo cierto es que los trabajadores de la educación tenemos que estar preparados para actuar siempre.

La mirada que tenemos todos los que ejercemos la docencia es que todo es político en la escuela. A pesar de que se busque dar un sentido desdibujado desde los medios de comunicación y que ciertos sectores se sumen para bajar una línea de que este esfuerzo llegó para quedarse como parte de una nueva normalidad, postura que está en consonancia con los Organismos No Gubernamentales y la práctica impuesta de pruebas estandarizadas que no condicen con las realidades y formaciones que propone la escuela, cada institución y sus actores lo visibilizan claramente.

Se ve a diario como los sindicatos, los directivos, los docentes enfrentan demandas y emergentes que les exigen actuar. Muchos asumimos tareas que son ajenas a nuestra función, que demandan más horas y días que aquellos que figuran en los recibos de sueldo y que no están reconocidas por una retribución monetaria, lo cual evidencia que eso es condición de la situación excepcional que atravesamos dado el aislamiento social obligatorio, pero también es consecuencia del vaciamiento educativo que está operando en el sistema en consonancia con el modelo neoliberal que apunta a la meritocracia de quien posee los recursos tecnológicos y reconoce un modelo hegemónico de familia.

A modo de reflexión final se puede decir que somos conscientes de las enormes responsabilidades que implican la docencia y la necesidad de unidad de los trabajadores para defender el derecho al acceso y permanencia a la educación pública y gratuita.

* Profesor de Historia. Especialista en gestión educativa.

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