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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Luis Barrionuevo: “Macri ya no debe ser candidato”

El jefe de los Gastronómicos considera que si el Presidente se baja, Lavagna tendrá chances de llegar al balotaje. A su vez se mostró abierto a que la CGT debata una reforma laboral.

Pablo Maradei

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Luis Barrionuevo eligió, luego de las PASO, alejarse de los medios y es por eso que vemos que la vocería está en cabeza de su mujer Graciela Camaño. Sin embargo, aceptó un ida y vuelta con Mundo Gremial en sus oficinas del centro porteño. Este jueves y mientras dura la entrevista, afuera en la calle, marcando un clima de época de agite, marchan por avenida de Mayo los movimientos piqueteros reclamando más fondos para sus representados.

Le pido una lectura de las PASO

Esto se veía venir; creo que el único que no lo sabía era el Gobierno. Indudablemente como es costumbre, esto les pasa a los que viven de las encuestas que los vienen afanando desde hace mucho tiempo. Fue catastrófico; creo que estamos ante un nockaut. No hay posibilidad de que el Gobierno pueda reaccionar. El Gobierno tuvo cero en política y totalmente cero en economía porque nunca supieron el rumbo. Lo que ellos deberían haber aprendido ya lo dije: la mayoría de los CEO no conocen el barro, un barrio pobre; no conocen las Pymes ni los centros urbanos donde están los trabajadores.

¿Se tomaron medidas de alivio tardías?

Si lo único que hacés es recaudar con tarifazos y no le pones en el bolsillo dinero a la gente pasa lo que decía el General Perón: la víscera del trabajador es el bolsillo. Con esto te digo que la gente no come cemento; la gente te va a pedir la ruta, el puente y el cordón cuneta cuando la gente tiene trabajo y sus hijos estudian. Y a partir de ahí viene el progreso.

En cualquier caso la situación es grave…

Si no tenés trabajo y consumo es difícil que un país se desarrolle. Y nos endeudamos. La situación es grave y yo viví todo esto: si tenés crédito y perdiste el trabajo, te dejan de fiar. Acá no hay recaudación genuina. A este Gobierno lo venimos acompañando desde el movimiento obrero para que termine su mandato y lo demás es un problema de ellos. Este es un Tsunami al que nadie le dio manija. En 2015 se fue un Gobierno altamente corrupto que se cansó de contar plata delante del pueblo; pero el ejemplo no estuvo a la altura de este Gobierno y la gente está muy enojada. Principalmente la gente que lo había votado a Macri porque se siente defraudada.

¿Es el fin del PRO, Cambiemos y ahora Juntos por el Cambio?

En algún punto me hace acordar al ciclo Frepaso que luego se convirtió en la Alianza. No desdoblaron las elecciones y los tres están yendo juntos a la muerte política (en referencia a Macri, Vidal y Larreta). Y esto es parte de un egoísmo de Peña y Durán Barba. Yo ya lo dije: ellos manejan todo y lo hicieron equivocar mal. La soberbia fue demasiada perjudicial.

A qué Macri le cree ¿al del lunes o al del miércoles pidiendo perdón?

La reacción del Presidente del lunes fue la de un niño caprichoso y la real de él. Vamos a seguir por el mismo camino cuando te dicen que erraste: ese es el camino del hambre. Lo conozco hace muchos años; a Macri lo ayudamos para que sea presidente de Boca y luego jefe de la Ciudad y nunca le pedí nada; ni una entrada para ir a ver a Boca ya que estoy rodeado de gente de Boca. Creo que él tiene que razonar y saber qué hacer. Lo del miércoles, pidiendo perdón, fue más importante que las medidas económicas que tomó.

¿Cómo sigue esto hasta el 27 de octubre?

Ya no hay nada para hacer. Creo que las elecciones se deben hacer como corresponde. Lo que tiene que hacer Macri es tomar actitudes de grandeza; para apaciguar los ánimos: tiene que dar un paso al costado a nivel electoral. Macri ya no debe ser candidato; ese es mi consejo. El tiene que llegar al 11 de diciembre y entregar la banda presidencial a otro presidente que yo aspiro sea Roberto Lavagna.

Sin embargo, hoy en el CCK se mostró decidido a dar pelea…

Él no tiene que guiarse por el rumor; muchos lo rodearon por el calor del poder para hacer sus negocios y hoy te mandan a la parrilla: viví mucho de esto. Ya perdieron todo tipo de credibilidad por eso digo que los que lo azuzan para que siga son unos brutos y bestias. Conozco estos sinsabores y como lo viven en Olivos y en la Casa de Gobierno; y hoy están muy mal por más que digan ´Vamos a poner el alma y el corazón´. Poné lo que quieras, pero viví la realidad y esto es lo que le falta a Macri después de mucho tiempo.

Partiendo de la premisa que una traición en el peronismo no se le niega a nadie, ¿qué piensa de la partida de Pichetto al oficialismo y de Massa a kirchnerismo?

Lo grave es lo de Pichetto, que a la luz de los acontecimientos no agregó nada. Si vos querés restó. Lo de Massa quizá fue más astuto porque ahí hay peronismo: están los gobernadores, los intendentes, parte del movimiento obrero. Si vos me preguntás a mi por el kirchnerismo o por La Cámpora no estoy de acuerdo porque no tienen ninguna historia. Esta es una Cámpora rica. Para cerrar: Massa hizo su negociación para salvar a su gente subiéndose arriba del triunfo pero nadie sabe qué votos le aportó al triunfo.

En agosto del año que viene vencen los mandatos en la CGT, ¿cómo ve la posición del movimiento obrero con respecto a Macri y su rechazo al mismo y del otro lado a Cristina y los encontronazos que hubo durante sus presidencias?

No puedo adelantarme pero por la historia nuestra habrá discusión; ya se por unicato por varios secretarios generales. Siempre hubo muchos sectores dentro de la CGT. Recuerdo que cuando sale Rodolfo Daer estuvimos un día entero en Ferro en épocas de Ubaldini y Lorenzo. No salíamos del encierro de quién nos iba a representar hasta que se le ocurrió a Lorenzo y le preguntó a Daer. Allí estaba Morán, el secretario general del gremio, y Lorenzo le dijo: ´¿nos prestás a Rodolfo para que sea secretario general de la CGT? ´. Y Morán accedió; y de ahí que Daer fue durante muchos años secretario general.

A esta altura no se puede sostener que se cometieron errores; el Gobierno está convencido que ese es el camino y la síntesis de ese camino es llegar a una reforma laboral…

Nosotros no tenemos ningún problema en sentarnos y ver qué es lo que hay que reformar; no sé si por actividad o en general y la CGT tendrá que discutirla pero todos tenemos que actuar con transparencia. A la vez te digo que el Estado no tiene que ser suntuoso y dilapidar, tiene que achicarse porque hay miles que cobran sueldos exuberantes y no hacen nada. 7 millones de privados mantienen a 20 millones que viven del Estado. A eso le sumamos la corrupción en el Estado corrompido por empresarios que hoy vemos a 100 de ellos imputados, procesados y hasta presos. Por eso la culpa no la tenemos solo los sindicalistas; en la viña del señor siempre hay manzanas podridas. Sino mirá los medios que reciben las pautas de las grandes empresas y solo atacan al sindicalismo: siempre fue así.

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Qué hay detrás de la presencia de Gustavo Béliz en la CGT

Llamativo, el ex funcionario de Néstor Kirchner acompañó al electo presidente a Azopardo. Alberto Fernández dio pistas de la discusión que se viene con el movimiento obrero y que encontraría a Béliz como su ejecutor.

Pablo Maradei

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Los interrogantes son múltiples y las visiones optimistas se contraponen con las pesimistas. La digitalización de la economía, el proceso continuo de innovación tecnológica sumado al surgimiento de la economía de plataformas (en el país desde el 2016), el uso del Big Data, la bioeconomía, la inteligencia artificial, la robótica y las máquinas asistidas obligan a replantear el paradigma vigente de trabajo con la obligación de repensar el futuro del trabajo. Nada nuevo bajo el sol, pero cuando Alberto Fernández exhortó a los gremialistas desde las entrañas del movimiento obrero a que Azopardo “se convierta en un centro de educación tecnológica para capacitar a los trabajadores y los jóvenes” estaba explicando la presencia de Gustavo Béliz en ese lugar.

¿Por qué? Porque durante su camino por el desierto alejado del ruido político se dedicó a explorar el futuro del trabajo. El mes pasado, desde el Vaticano y en el seminario “Dignidad y el futuro del trabajo”, organizado por la Pontificia Academia de Ciencias Sociales y que dirige el monseñor argentino Marcelo Sánchez Sorondo, Béliz tiró una frase: “Debemos ser conscientes de que hay un calentamiento global tecnológico sobre nosotros”. Y así otras vinculadas al destierro al que están y estarán obligados a ir millones y millones de trabajadores que se quedarán sin trabajo por el avance de la tecnología. Alberto Fernández les dijo a los muchachos elípticamente que en muchos casos habrá que barajar y dar de nuevo para encarar este momento crucial. Habilita y se anticipa de hecho a la discusión de convenios por sector (como para empezar por algo) y aggiornamiento de estructuras sindicales que ya huelen rancias.

Otra frase de Fernández marcando la cancha: “Nos vamos a sentar a diseñar las políticas del futuro, y lo vamos a hacer entre todos. Esas son las políticas que van a perdurar más allá de mi mandato”.

Paréntesis: el delegado papal Sánchez Sorondo tiene un vínculo muy aceitado con Hugo Moyano y Gustavo Vera, con quienes compartió varios escenarios por el proyecto camionero que se conoció como Multisecotrial 21F (el nombre viene por la fecha en que tuvo lugar, el 21 febrero de 2018, un acto monumental de Hugo Moyano en la 9 de Julio en el que se defendió de las causas judiciales). También compartieron un seminario antimafia. Una muestra del pensamiento de Sorondo: “Es providencial tener un Papa argentino y siendo nuestro gran líder tenemos que defender e impulsar su programa que es la defensa de la casa común, la madre tierra como llama San Francisco de Asís, y así luchar por la dignidad humana. Porque el capitalismo salvaje como lo llamaba San Juan Pablo II, pone el centro en el dinero, y no en el ser humano y su casa común”.

Abajo, a la derecha, Enrique Rodríguez, abogado de consulta de Camioneros, acompañando a Moyano en conferencia de prensa

Defender la casa común es preocuparse por el medio ambiente y promover la economía verde o circular: donde nada va a la basura sino que se recicla y reutiliza. Béliz escribió sobre esto.

Béliz, del que no hace falta mencionar su vínculo con la Iglesia por su pertenencia al Opus Dei, lleva escritos varios libros y dossiers indagando respecto a qué pasará con la cuarta revolución industrial que ya baña al mundo con su perfume de incertidumbre. A Béliz lo acerca al calor del presidente electo Enrique Rodríguez, el presidente de la obra social OSPOCE. Rodríguez es un abogado de consulta permanente del gremio Camioneros por las distintas causas judiciales que lo acechan: incluso se lo llegó a ver en la conferencia de prensa en la que este sindicato salió airoso de la multa, por 10.000 millones de pesos, que le había impuesto el gobierno de Cambiemos.

Otro dirigente complementó con otra visión política: “El metamensaje de revivirlo a Béliz es para que se sepa que la política va a estar por encima de los servicios; algo que Alberto quiere replantear y que lo dijo en público”. Refiere a que justamente Néstor Kirchner, quien fue jefe de Alberto y de Gustavo, eligió echar del gobierno a este último en 2004 cuando mostró la foto de Jaime Stiuso en la tele. Otros tiempos.

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Moyano juega en solitario frente a la unidad que pide el albertismo

Desde el sector tradicional le enrostran cortarse solo “por sentirse el ombligo del mundo”; los camioneros contestan que estuvieron desde la primera hora con el futuro gobierno.

Pablo Maradei

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En la historia del movimiento obrero podemos definir un primer y gran espacio temporal que tuvo lugar desde que el coronel Juan Domingo Perón, al frente de la vicepresidencia y de la secretaria de Trabajo y Previsión y ministro de Guerra del gobierno militar de Edelmiro Farrell, empezó a consolidar lo que sería su base de sustento político apoyándose en las masas populares. Floreció el modelo sindical peronista, con gremios por rama de actividad y firmas de convenios colectivos, entre otros menesteres. Con zizagueos en su influencia sobre el poder, entre gobiernos democráticos y de facto, el segundo momento en que esas bases crujieron fue durante el menemismo. La propuesta del riojano era el apartamiento del Estado como garante de todas aquellas conquistas para dar lugar a que el mercado sea el regulador natural de las tensiones económicas. Está claro que hubo quiebre entre los sectores tradicionales del sindicalismo que apoyaron este cambio de paradigma y el moyanismo que se abrió y fundó el MTA, de extracción combativa a lo que fue el gobierno neoliberal.

De ese entonces, y como acostumbra nuestro país, entre estos dos modelos hubo grieta: los 12 años del kirchnerismo revalorizaron el peso del Estado, se abrieron las discusiones paritarias y el Salario Mínimo Vital y Móvil volvió a tener pulso. El macrismo aplicó receta menemista. Y acá estamos de nuevo con Alberto Fernández, tratando de equilibrar un mix; aunque, claro está, siendo un gobierno peronista la balanza está inclinada hacia el lado que todos esperan. Y además porque el movimiento obrero le dio el respaldo que el futuro presidente necesita. Se lo dieron todos los sectores: CGT, CTA y el moyanismo.

Del armado y de lo que podrá pasar allí se habló este jueves en la sede de UPCN: hasta allá fueron los dirigentes cegetistas de la mesa chica junto a dirigentes de la Corriente Federal, que lidera Sergio Palazzo, y del MASA, que conduce Omar Viviani. Una foto reducida, pero de cada uno de los sectores que estuvieron en Tucumán en la asunción de Juan Manzur en su segundo mandato al frente de esa provincia.

El mismo dirigente se ocupó de trazar el escenario: “Podemos tener tres imágenes: la del cierre de campaña en Mar del Plata, la del búnker en Chacarita y la de Tucumán. En las tres estuvo el peronismo y el gran ausente fue Moyano. Se cree que es imprescindible y el ombligo del mundo. Esa no es una actitud nuestra sino que es suya”. El “nuestra” para este dirigente es todo el movimiento obrero versus Moyano.

Desde el campamento Camionero respondieron a la consulta de Mundo Gremial por el faltazo de los Moyano o de algún delegado del gremio a cualquiera de esos tres actos. Y la respuesta no fue decorosa: “Nosotros tuvimos que estar cuando tuvimos que estar que es desde hace tiempo y en contra de este gobierno de ricos: frenamos la reforma laboral cuando ellos, oficialistas de todos los gobiernos, daban el aval al macrismo para esa ley. Pero va más allá de Macri: ellos están siempre con el gobierno de turno y ahora hicieron lo de siempre: sumarse al triunfador”. Y tiraron una reflexión respecto al bancario: “Está jugando más a hacer política que hacer gremialismo que es lo que tenemos que ser como dirigentes sindicales”.

Con este escenario -de unidad a medias como marca registrada del movimiento obrero- el viernes que viene Alberto Fernández irá a la CGT al Plenario de Secretarios Generales: una foto simbólica pero de importancia. “El viernes que viene se le dará el respaldo orgánico al futuro presidente” contó un secretario general del sector de los Gordos a Mundo Gremial.

En el medio de este caldero, la CGT solicitó a la Iglesia, a través del cardenal Mario Poli, que inicie el proceso de beatificación de Eva Perón; algo difícil de que prospere. Se sabe que para llegar a esa instancia se le deben validar dos milagros en vida a quien fuera la mujer del General Perón. Curioso: el matrimonio, ni siquiera en esos años de bonanza peronista, pudo hacer el milagro de unir al movimiento obrero durante sus mandatos.

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Con Alberto sí; con Macri, no: el problema de las promesas de campaña

En el Pacto Social que promueve el candidato del kirchnerismo muchos gremialistas están dispuestos a poner en discusión los convenios colectivos; pero si ganara el macrismo: ¿qué pasaría?

Pablo Maradei

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En el gobierno de Cambiemos por ahora todo es cautela; aunque se la matiza con sesgos de esperanza: las plazas del “Sí se puede” han logrado darle oxígeno al oficialismo luego de la sepultura que le propinaron las Primarias el ya lejano 11 de agosto. Si hay vida después de este domingo y el 24 de noviembre llevara al triunfo a Mauricio Macri, ¿los gremialistas estarían tan dispuestos a sentarse para encarar el tema de discutir convenios como se comprometieron con Alberto Fernández? Nadie en el mundo gremial se imagina -o prefiere no hacerlo- con ese escenario en el que habrán quedado en offside. Cuando se los consulta, refutan la suposición con gestos o con silencios. “Esperemos a ver qué dice la gente; aunque sabemos que no se pueden equivocar otra vez”, dicen fijando posición.

En cualquier caso, una fuente híper calificada del mundo laboral del búnker de Juntos por el Cambio comentó a Mundo Gremial en la previa al acto de cierre de este jueves: “Si la ciudadanía nos da otros cuatro años, la propuesta será lo que están habilitando a discutir los propios gremios que es poner a debate los convenios. Si se lo habilitan a Alberto Fernández, el piso será ese”. Pone un reparo ante la incertidumbre de las alianzas que se vayan a tejer en un nuevo mandato de Macri. Completa que “la forma de construcción de acuerdos posibles definirá la acción de política posterior”. Es decir, acuerdos con la oposición no kirchnerista para amalgamar fuerzas en el Congreso y poder avanzar en otras cuestiones.

Hablamos que “si el piso son los convenios” lo que vendrá será un revival de una reforma laboral. Dice la misma fuente: “El sector empresario le viene pidiendo a Fernández definiciones pro empresa por lo que no veo muy descolocado pensar en que tomen nuestro proyecto de reforma laboral que tenía el aval de la CGT para avanzar en algo remozado”. A propósito de reforma laboral: ¿qué rol jugará Miguel Ángel Pichetto que era el garante, cuando encarnaba la oposición peronista a Cambiemos, de “que nada que no tenga el visto bueno de la CGT avanzará en el Senado”? Pero la reforma laboral sería solo una solapa de la avanzada.

Ya sin especular con quien será el próximo presidente apunta este dirigente del PRO: “El que venga, sea Mauricio o Alberto, tiene por delante recomponer el salario real de manera inteligente atado a productividad, y eso no es otra cosa que discutir convenios. Se lo piden a Alberto como se lo piden a este Gobierno”. Analiza: “Los índices de productividad están a la baja y hay que lograr inversión productiva que genere trabajo”. Y por último apunta: “El tema que no se puede eludir más es la discusión del sistema de seguridad social: como está planteado es insostenible. En esto juegan las economías de plataforma que no debería ser lo que es hoy en cuanto a su marco regulatorio pero tampoco podemos mirar para otro lado a un sistema que abre puestos de trabajo. Hay que encontrar un mix que haga esto viable”

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