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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Las mujeres en el mercado laboral argentino: los datos oficiales

El INDEC difundió un dossier con datos sobre participación, desocupación, ingresos y jubilaciones de las mujeres, en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer.

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Un informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) describe la situación actual de las mujeres del mercado laboral en Argentina. El objetivo de la publicación, según el organismo, es visibilizar las brechas estructurales de género en las diferentes etapas de la vida de las mujeres en el país.

El Dossier estadístico en conmemoración del 111 aniversario del Día Internacional de la Mujer destaca que la brechas de las mujeres con los varones se mantienen, en un contexto de descenso sostenido de la fecundidad, mayor sobrevida y una creciente presencia relativa entre los grupos de edad más avanzada.

A pesar de contar con niveles más altos de educación formal, las mujeres participan en menor medida en el mercado laboral y, cuando lo hacen, son más propensas a situaciones de subocupación horaria y desocupación.

La participación laboral registra diferencias según la edad de las personas. En todas las etapas los varones presentan una tasa de empleo mayor que la de las mujeres.

En las edades centrales (30-64 años), 63 de cada 100 mujeres se encuentran empleadas. Entre los varones, la relación es 86 de cada 100.

Además de presentar una menor participación en el mercado de trabajo, las mujeres son más propensas a atravesar situaciones de desocupación y subocupación, señala el informe.

La tasa de desocupación de las mujeres es un 30% superior a la de los varones.

En el trabajo realizado por la Dirección de Estadísticas Sectoriales y la Dirección Nacional de Estadísticas Sociales y de Población del INDEC, se sostiene que las mujeres continúan con menores posibilidades de acceso a puestos de decisión y perciben ingresos más bajos, con mayor presencia en sectores vinculados a los cuidados.

Esta situación se da en paralelo con una mayor participación femenina en las actividades domésticas y de cuidado de niños y niñas al interior del hogar, lo que las hace más propensas a trabajar desde sus domicilios, con la sobrecarga que esto conlleva.

Las mujeres trabajan en el mercado laboral menos tiempo promedio que los varones, independientemente del nivel educativo y de ingresos.

«El trabajo en el domicilio es aquel que se realiza en la vivienda de las personas trabajadoras o en otro local u oficina diferente al establecimiento del empleador, tal como el trabajo remoto. Esta modalidad genera una sobrecarga para las mujeres, principalmente para aquellas con responsabilidades domésticas y de cuidado»,

El porcentaje de mujeres (15,9%) que trabaja desde la vivienda duplica al de los varones (7,6%).

Las mujeres siguen asumiendo la mayor parte del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, y este es el principal obstáculo a su participación laboral plena. Son quienes más tareas realizan en el hogar. Mientras que la proporción entre los varones es algo menos de 5 de cada 10, hay 8 de cada 10 mujeres a cargo de las tareas domésticas.

Con similares niveles de informalidad laboral, el ingreso medio de las mujeres asalariadas sin descuento jubilatorio representa el 65% del ingreso de los varones.

La situación en el mercado laboral se refleja en la etapa de retiro: las mujeres en edad de jubilarse cuentan con menos años de aportes que sus pares varones y recurren a una moratoria en mayor proporción, como consecuencia, esto se refleja en menores haberes jubilatorios.

En un contexto de alta cobertura previsional, el porcentaje de mujeres que percibe ingresos derivados de una jubilación o pensión es 3 puntos porcentuales inferior al de los varones.

La población que aporta al sistema previsional presenta diferencias por género. Al alcanzar la edad de retiro (59 años para las mujeres y 64 años para los varones), del universo de personas aportantes al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), algo más de 5 de cada 10 varones tienen menos de 18 años, mientras que esta proporción se eleva a más de 7 de cada 10 entre las mujeres.

Entre las mujeres aportantes de 59 años, casi la mitad tiene aportes derivados de casas particulares y monotributo, mientras que entre los varones de 64 años predominan los del sector privado en relación de dependencia.

Mientras que 8 de cada 10 mujeres que perciben jubilaciones acceden a través de moratorias, entre los varones esa proporción es de algo más de 4 de cada 10. Por cada 100 pesos que un varón percibe por una jubilación, una mujer recibe 90.

Las mujeres participan mayoritariamente en ramas vinculadas a la salud, la educación y el servicio doméstico.

Alrededor de 4 de cada 10 mujeres ocupadas de 14 años y más se insertan en sectores relacionados al cuidado (salud, educación y trabajo doméstico), mientras que sus pares varones lo hacen en la industria manufacturera y la construcción, en mayor proporción.

Este dosier estadístico no solo expone las brechas con los varones, sino también entre las propias mujeres: aquellas con mayores niveles educativos o mejor posicionadas en la estructura de los ingresos cuentan con mayores recursos para lograr su autonomía.

El porcentaje de varones en puestos de dirección y jefatura es un 75% superior al de las mujeres. Entre las personas ocupadas, por cada 100 pesos que gana en promedio un varón, una mujer gana 74. Además, la brecha de ingresos aumenta a menor nivel educativo y a menor calificación de la ocupación.

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