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ANÁLISIS Y OPINIÓN

La cuestión sindical

Carlos Chino Fernández. IAJ-CGT

Mundo Gremial

Publicado

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En el marco del debate acerca de la situación del sindicalismo argentino, se escuchó decir a un dirigente sindical de la generación intermedia, que el problema principal por el que atraviesa el movimiento obrero argentino, es el problema de la “Identidad”. Menudo problema…

¿Qué nos habrá querido decir?, ¿qué componentes encierra el tema de  la identidad cuando del movimiento obrero argentino se trata?

La identidad de esta organización fundamental en la vida de la nación argentina, se construye a lo largo del tiempo y refiere a una doctrina, una forma de organización, al tipo de relación que establecen los sindicatos con otros sectores de la sociedad, con los gobiernos y el estado. Refiere también y fundamentalmente a las formas que toma la lucha social a lo largo del tiempo. Pero la identidad se moldea finalmente con la mirada puesta en el horizonte, pensando y actuando en función de lo que debe ser.

Subrayar que la conducción actual del sector mayoritario del movimiento obrero, es de extracción justicialista, no es ninguna novedad. A la hora de caracterizar con más detenimiento la identidad de la corriente dominante en la actualidad en el moviendo obrero, podemos decir que por su visión doctrinaria e ideológica expresada por ejemplo en la conformación de la CNSP  y  en sus comportamientos posteriores, tiene un rasgo de identidad de origen en la corriente sindicalista, que se desarrolla en nuestro país después de los años ´20, hasta el surgimiento del peronismo.

En esta corriente se puede observar un sindicalismo peronista primitivo, que el desarrollo en mayor escala de la industria se encargará de desparramar a lo largo y ancho del país. Su método de lucha principal era la huelga reivindicativa, bajo una concepción táctica, distanciándose de la tendencia anarquista (Revolucionaria) en que propiciaba la huelga revolucionaria y ataque frontal contra el capital y el estado.

Se distanciaba también de la corriente socialista (Reformista-legalista), en la medida en que ésta sostenía una concepción evolucionista de la historia con una interesante llegada a las capas medias urbanas. Su acción política era educativa parlamentaria.

 

La tendencia sindicalista

Desde finales del siglo XIX, hasta la aparición del peronismo en 1943/46, que ofició de síntesis de las tendencias anteriores, la corriente sindicalista moldea algunos comportamientos que hoy se dejan entrever. A demás de postular con gran énfasis la lucha económica reivindicativa, postula la autonomía de la clase obrera de la acción de los partidos políticos, tomando distancia de los intelectuales y de los políticos profesionales. Aquella corriente, se distancia del anarquismo y del socialismo en cuanto a la dependencia del dogma político que guía las acciones de las organizaciones obreras.

Esta postura en relación a una doctrina política, se modifica con el desarrollo del movimiento nacional justicialista y el consecuente proceso de elaboración de la doctrina nacional justicialista que compromete el accionar de las organizaciones sindicales, impronta que se mantiene hasta nuestros días.

Aquella corriente sindicalista toma y verbaliza la cuestión de la lucha de clases, cosa que la tendencia dominante hoy día no lo hace, pero el comportamiento concreto en las acciones de protesta y en los argumentos de las reivindicaciones, lleva a poner sobre la mesa las consideraciones para el debate acerca de la “cuestión social” y la “cuestión nacional”.

Una vez transcurrido el tiempo electoral, el movimiento obrero vuelve sobre sus pasos, para delimitar nuevamente el marco de su territorialidad, de su identidad. En aquellos años previos a la aparición del peronismo, las peticiones de las organizaciones sindicales se circunscribían a: Una jornada de trabajo de 8hs; por la abolición del trabajo a destajo; por el descanso dominical; por la protección a través de subsidios al trabajo para ancianos e inválidos; etc.

Hoy las reivindicaciones vuelven sobre el salario directo y el salario diferido: Por el reparto de las utilidades de las empresas, por el mínimo no imponible para el impuesto a los ingresos; por una mayor cobertura del aporte por hijos y por el reparto de los fondos especiales de las obras sociales.

Algunos autores consideran que desde los años ´60, las corrientes sindicales existentes más allá de su ideología y de sus agrupamientos institucionales, se pueden dividir en tres corrientes: Corriente negociadora; Corriente confrontacionista y la Corriente combativa. No está tan lejos los años ´60 con la experiencia de la CGT de los argentinos combativa (Ongaro) y la CGT de Azopardo negociadora (Vandor), o las más recientes diferenciaciones al interior del Movimiento Obrero en la década del ´90, con una CGT oficialista y otra CGT que Lucha, más el nacimiento del CTA y su lógica de movilización con otros sectores sociales.

La aparición del peronismo en la década del ´40, completa la síntesis que se estaba desarrollando entre las diferentes tendencias sindicales de entonces. La corriente sindicalista, recibe e incorpora una doctrina política original, una visión del mundo y hacia el mundo muy particular, que se sintetizará años después.

 

¿Qué sucede en la actualidad?

Que en estos 30 años de gobiernos militares y liberales, se diluyó una parte de esa fuerte identidad, que se expresa en un distanciamiento relativo entre la doctrina política, los comportamientos políticos y la lucha económica del movimiento obrero. Por otro lado, existe una revitalización de la estrategia regional de desarrollo expresada en la UNASUR que habrá que contemplar, así como también, el nacimiento de nuevas fracciones sociales que sin ser obreros en sentido pleno, son asalariados profesionales que de alguna manera complejizarán el entramado de las organizaciones sindicales.

Están también los movimientos sociales de organización barrial. Habrá que mezclar y dar de nuevo.

Hoy por hoy, la lucha principal es contra el orden financiero global especulativo, por lo tanto el Movimiento Obrero y el Gobierno tendrán que seguir caminando juntos en la misma dirección, para garantizar el éxito del proyecto nacional.

 

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