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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Horacio Valdez: “Hay que recuperar la mística peronista”

El flamante secretario general de las 62 Organizaciones Peronistas habló con Mundo Gremial y detalló sus objetivos al frente de la histórica agrupación justicialista.

Mundo Gremial

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Horacio Valdez es un histórico dirigente del Sindicato del Vidrio, al frente del SOIVA desde hace más de 15 años. Hace horas inició uno de los desafíos más importantes en su vida político sindical: asumió como Secretario General de las 62 Organizaciones Peronistas.

Fue en Avellaneda luego de ser electo como líder de Consejo Directivo de las 62 en las elecciones normalizadoras de la organización, realizadas a mediados del mes de agosto con participación de congresales de medio centenar de gremios.

Se describe como un peronista de pura cepa. Es defensor acérrimo del modelo sindical justicialista y nunca estuvo de acuerdo con la idea de un triunvirato de conducción en la Confederación General del Trabajo (CGT).

Mundo Gremial: ¿Cómo te imaginás el nuevo período al frente de la 62?

Horacio Valdez: “Quizás sea uno de lo más importante que me toque. En lo personal seguro, y de los trabajadores peronistas, también. Creo que es un momento trascendente, importante. Generalmente la 62 aparece en los momentos de adversidad y cuando en todo el movimiento obrero no existe la unidad de criterio necesario para tener respuesta a los problemas de la gente.

“Tenemos que preparar al movimiento obrero para acompañar la decisión política”

El movimiento obrero tiene las reservas necesarias del peronismo como para salir a dar testimonios. Hay que recuperar la mística fundamentalmente peronista, que hay que aplicar las 20 Verdades. Escucho decir que hay que actualizar un montón de cosas, y yo no creo que tengamos que resetear al peronismo”.

MG: ¿Y qué debe hacer el peronismo hoy…?

HV: “El peronismo sigue teniendo la misma respuesta que tuvo en la década del 40 y 50, las tiene hoy y tiene respuestas al mundo que viene. Solamente hay que interpretar esta sinfonía y nosotros hemos tenidos compañeros que lamentablemente han estado en el poder en nombre del peronismo y que nunca ejecutaron políticas peronistas.

Así que hay que lograr movilizar desde abajo a la juventud fundamentalmente para que haya trasvasamiento generacional y que tengan una guía. No tengo ambiciones personales, ni me interesa la política, ni el modo de vida de los políticos, no tengo nada que ver con eso; así que si me decís si quiero ser diputado, no, no quiero ser diputado, no me interesa. Pero sí tomar esta posta que es necesaria porque el peronismo sino se va olvidando, me parece que hay que priorizar”.

Foto: Patricia González Photography ©

MG: ¿Cómo ves al peronismo desde lo electoral, pensando en el 2019?

HV: “No lo veo tan claro, como no lo ve la sociedad en su conjunto. Pero también quiero apostar a lo invisible a los ojos: tener confianza, tener fe, en que podemos cambiar, y en que no es necesario tener un candidato de recontra renombre; me parece que es necesario un candidato que interprete la necesidad de la gente y pueda conversar con el pueblo todos los días y me parece que ese candidato está dentro del peronismo.

Pero mientras tanto, no involucrarnos en las negociaciones que hacen los políticos del peronismo, yo creo que tenemos que preparar al movimiento obrero para acompañar la decisión política que tomen ellos en su momento, porque va a ser muy importante”.

MG: ¿Cuál es el papel de los sindicatos dentro del peronismo?

HV: “Tengo la certeza que la política la arreglan los políticos y las organizaciones sindicales, los dirigentes sindicales. No es incompatible, nosotros queremos participar del poder, fundamentalmente porque todos tenemos obra social, sabemos de qué se trata la salud, de qué se trata la construcción de estructuras que tengan que ver con la necesidad de la gente.

Vos tenés camping en todos lados, para que la gente pueda usarlo, vos tenés hotelería. Digo, vos sabés manejarte, cómo te tenés que manejar, sabés cuáles son las necesidades de la gente, tenés ayuda escolar dentro de los gremios, tenés vacaciones para los chicos, tenés un montón de cosas. Nosotros tenemos que participar de todo esto y ayudar a los políticos a que conozcan la necesidad de la gente.

“El peronismo no te hace rico, te dignifica a través del trabajo”

Yo conozco todos los barrios pobres y carenciados que hay en Berazategui y los de otros lugares, porque no sé cuántas veces he recorrido todas la tercera sección electoral y hablando y pregonando siempre lo mismo, pero bueno, no me canso, creo que hay un tiempo, un antes y un después en esta etapa política y creo que el peronismo va a volver como Partido Justicialista”.

MG: Marcaste la necesidad de un proceso con participación de la juventud, ¿cómo se da eso dentro de la 62?

HV: “Quisiera que la mayoría de los dirigentes jóvenes interpreten bien de qué se trataba el peronismo, que no se equivoquen. Que me parece que La Cámpora ha sido un gran grupo político pero no ha tenido el sentimiento de peronista, Cámpora fue el primer traidor a Perón así que, muchachos desde el nombre arrancaron mal.

Yo creo en un peronismo mucho más real, más verdadero. El peronismo que está en la calle, viste, no importa si de la mañana a la noche lo tengo que preparar a mi vecino y ponerle la marcha peronista todos los días, pero quiero hacerlo de esta manera, o sea, y recuperar mi bandera, mi bandera en la calle. El que va a golpear a cada una de la casa de los vecinos y dar testimonio de esto, son los peronistas.
Ahora apareció el trimbreo… una cosa de locos, me parece una barbaridad. Me parece que los tienen que orquestar, los tienen que armar con anterioridad, decirle ‘señora, ¿puedo ir a su casa?’. No, nosotros vamos de frente mar, salen los perros, nos ladran, pero siempre vamos a llevar una respuesta. Así que me parece que de esto se trata, y sí se quiere adoctrinarlo, porque el peronismo es el único que tiene doctrina”.

Foto: Patricia González Photography ©

MG: ¿Cuál tu análisis de la situación económica actual, en tu actividad y los industriales?

HV: “Lo veo totalmente difícil, así que esto es lo que nos potencia de alguna manera a armar alguna estructura política que tengan que ver con la necesidad de nosotros. Cuando alguien no cumple con su rol, tenés que agarrar a tus compañeros de base y decirles ‘bueno, vamos en busca de esto’, y esto es nada más y nada menos que la posibilidad de tener un salario digno. El peronismo no te hace rico, el peronismo te dignifica a través del trabajo, pero claro, tiene que ser un trabajo bien remunerado, o de acuerdo a la economía que tiene tu país.

Si te llega una boleta de 10.000 pesos de luz, de 12.000 pesos de luz y el gas es exactamente igual, se supone que tenés que tener un salario superior al de 40.000 mil pesos o 50.000 mil pesos para poder vivir en la Argentina. Entonces me parece que de esto se trata, pero hay veces, que la política es tan mala, tan mala desde el punto de vista de la economía, que no podés ni parar, porque ya está parada la industria, porque tenés la capacidad instalada funcionando en un 30%, 40% y digo, me parece que de ahí no salimos. Entonces hasta que no tengas pleno empleo… esto es lo que hay que ordenar en este país.

Que le avisen al Presidente que los trabajadores necesitamos que termine la exportación indiscriminada y que se termine el dumping, que nos dé la posibilidad de ser competitivos con otros países del mundo, que la alta carga tributaria no nos deja hacer este tipo de cosas y los trabajadores entramos en un estado de desesperación”.

MG: Se percibe un malestar entre los trabajadores…

HV: “No sabemos lo que es la sonrisa de la gente ya, todo el mundo está angustiado, nadie puede pagar su alquiler, nadie puede mandar a sus chicos a un colegio privado, hay un montón de cosas que se cortaron, y bueno, está bien entender a la macro economía como un resultado, pero este resultado no es bueno para el Gobierno.

Pero tampoco es bueno para nosotros, yo antes de escuchar hace 3 años de achicar el déficit fiscal, me hubiera gustado escuchar una Argentina pujante, llena de productividad y que salgamos a competir al mundo, y que tengamos la posibilidad de pagar las deudas que tenemos con otros, esta era la salida, no alcanza con pedir plata. Vos necesitás empresas y yo tengo empresas, tengo un trabajador y si tengo trabajador, tengo salario, y si tengo salario, tengo consumo y empieza la ronda nuevamente. Este es el deseo nuestro”.

Foto: Patricia González Photography ©

MG: La CGT llamó a un paro para el 25 de septiembre, ¿qué resultados puede tener la medida?

HV: “Lo primero que tengo que decirte, es que tenemos que adherirnos al paro, provenga de donde provenga, lo que podemos discutir son las formas y los tiempos, pero sí todo el mundo necesita desahogarse de esta presión que tiene tremenda. Y de alguna manera castigar.

“En la CGT, si alguno se cae de su ego se mata”

Es un paro que sirve para descomprimir un malestar social nada más, pero no para reivindicar nada. Los paros para reivindicar políticas, para reivindicar salarios, para reivindicar convenios colectivos, tiene que tener otras fuerzas, tiene que tener otras ganas, tiene que tener un criterio mas unificado de todo el movimiento obrero”.

MG: ¿Qué es la CGT hoy y que opinás de la fragmentación en las organizaciones sindicales?

HV: “Me parece que la CGT tiene que defender los intereses profesionales de todos los trabajadores de la República, de los chiquitos, los grandes, los medianos, de todas las actividades y creo que esto no ha sucedido. Tenemos años de discutir salarios a la baja, me parece que el salario mínimo vital y móvil no alcanza a cubrir el 50% de la canasta básica y me parece que por estas cosas debería pelear la CGT.

Me parece que hay que terminar con los egos, si uno se pone a mirar de ese lado, alguno se cae de su ego y se mata, dentro de la CGT. Entonces todos están peleando un lugar, y me parece que lo que hay que pelear es por cosas que te dejen la historia a partir de un tremendo sacrificio personal en favor de los que menos tienen.

O sea, si vos vas solo para tener un lugar, muchachos esto es muy circunstancial, nadie se acordará de vos en el tiempo y vos tenés que venir a resolver cuestiones, si tenés miedo quedate en tu casa o quedate en tu gremio. Porque las decisiones son muy importantes y todos los días tienen que tomar una decisión, no alcanza con sacar un comunicado, a veces los comunicados son medios tontos, vos tenés que pensar como piensa un trabajador y los trabajadores en la base, están muy enojados, pero no solamente están enojados con su Gobierno, sus políticas y su economía, también están enojados con su representante, porque creen que tienen que dar mucho más de lo que están dando.

Foto: Patricia González Photography ©

Esto es lo que está sucediendo, todos somos gremios confederados, todos tenemos que acatar las decisiones que tome la CGT, pero también la CGT debería mirar para adentro y decir: ‘muchachos, ¿yo soy legal aquí?’. ¿El triunvirato es legal? ¿Marcan los estatutos que tiene que ir de esta manera?, ¿o tiene que haber un unicato que nos represente a todos? Con alguien que tome verdaderas decisiones. Aquí hay decisiones, desencontradas, no sé cómo decirlo, pero cada uno de los 3 secretarios piensa totalmente distinto, esto lo podés ver en cualquier nota”.

Somos una agencia de noticias sindicales. Nuestra misión es dar un espacio de encuentro e información a todos los sectores de la actividad, sin discriminar su capacidad y potencial

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Escalada de violencia en Puerto San Martín: Un juez federal en la mira

El magistrado de Campana, Adrián González Charvay, está en la boca de la tormenta, en medio de amenazas, ataques y violencia contra trabajadores del SUPA. Es el juez que liberó hace 20 días al sindicalista “Vino Caliente” Juárez.

Mundo Gremial

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“El ambiente en Puerto San Martín ya no es el mismo. Está todo muy tenso, y hay mucho miedo”. Son palabras de un trabajador portuario, que vivió de cerca los recientes hechos de violencia en la localidad. Si bien prefirió resguardar su nombre para evitar “represalias”, fue contundente en su evaluación: desde la liberación de Herme ‘Vino Caliente’ Juárez “acá todo tenemos miedo”, insistió.

Es que en los últimos días se registró una serie de sucesos que despertaron las alertas de los trabajadores, y el temor, también.

Todo pasó en veinte días, ¿casualmente? desde la cuestionada decisión del juez federal de Campana, Adrián González Charvay, de otorgar la libertad al exsindicalista Júarez, detenido por asociación ilícita, administración fraudulenta, coacción agravada y lavado de activos de origen ilegal agravado por la habitualidad.

Juárez quedó en libertad el 4 de febrero. Al otro día, en una primera muestra de impunidad, se presentó en la Cooperativa Portuaria del Puerto y desde ahí comenzó a agitar la toma del sindicato SUPA, que condujo hasta su detención, hoy intervenido por decisión judicial.

El objetivo de “Vino Caliente” es recuperar el poder en el gremio y para eso necesita voltear a la intervención, a cargo de la tarea de normalización y de preservación de la prueba que pudiera ser de utilidad para la investigación criminal en curso.

Y en su propósito, el sindicalista activó sus hilos de poder aún intactos, y su mano comenzó a hacerse presente en la vida institucional del SUPA y sus afiliados. Todos los hechos de violencia están relacionados con Herme y su clan.

Primero fue el ataque a uno de los vehículos de traslado de trabajadores, horas después se registró la presencia de “sicarios” armados para amenazar a los choferes de los micros.

¿El motivo? La intervención cortó un negocio oscuro de Juárez con la empresa Ben Hrnos SA, que cobraba al sindicato casi 3 millones de pesos mensuales, luego de detectar irregularidades en el manejo de la sociedad entre ambos.

Los enumerados fueron algunos de los episodios de violencia suscitados en apenas 20 días, que llevaron al interventor Marcelo Urban al cortar el servicio de traslado de afiliados para preservar la integridad física de los trabajadores, situación que está pronta a resolverse por parte de la intervención.

Lo llamativo fue que la totalidad de los ataques tenían un mismo destinatario: el SUPA, y no la Cooperativa, la organización de la que dependían casi el cien por cien de los casos de corrupción investigados.

En ese punto, se despertaron las sospechas en el seno del SUPA. ¿Habrá sido un acuerdo de paz entre la actual intervención de la Cooperativa y “Vino Caliente la llave de la libertad del sindicalista?

Frente a la situación, el sindicato continúa con las denuncias por “aprietes” y para exigir el esclarecimiento de los hechos, y responsabiliza al juez González Charvay por las consecuencias de los sucesos denunciados, ya que el magistrado en sus argumentos de liberación sostuvo que “cesaron los peligros de entorpecimiento de la investigación”, algo que los acontecimientos recientes lo desmienten.

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Cómo recuperar la confianza en los sindicatos

Por Elina Escudero y Martín Moreno de Quiero Saber ONG*

Mundo Gremial

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En Latinoamérica, la confianza en los sindicatos es un bien escaso. Entre 1995 y 2015, la ONG latinobarómetro realizó una encuesta anual de opinión pública que involucró, cada año, a unas 20,000 entrevistas en 18 países y representó a más de 600 millones de personas. En ellas se miden los niveles de confianza que los latinos depositamos en las instituciones y organizaciones de la democracia. Durante esos 20 años, el porcentaje de argentinos que contestó tener mucha o algo de confianza en los sindicatos fue, en promedio, del 27%; o dicho de otro modo, 7 de cada 10 argentinos no confía en los sindicatos.

Confianza en los Sindicatos 1995-2015

Es curioso analizar algunos datos contundentes. Primero, la confianza en los sindicatos no se mueve con el ciclo económico. Por ejemplo, tanto en 1995 como en 2008, dos momentos económicamente disimiles, los niveles de confianza en los gremios fueron iguales. Segundo, en 1995, las mujeres eran quienes más confiaban en los sindicatos. Año a año se fue perdiendo y los hombres comenzaron a registrar niveles de confianza más altos.

Para colmo de males, la desafección política de la ciudadanía que tuvo su epicentro en 2001, también incorporó a las organizaciones sindicales, contribuyendo a la deslegitimación de su actividad, de sus métodos, y a la construcción de un imaginario de casta (la Clase sindical). Este proceso ha sido “alentado”, no ocasionado, por algunos medios de comunicación que responden a determinados intereses económicos y políticos, contrapuestos a la idea de una representación política organizada de los trabajadores y trabajadoras.

El asunto de la confianza (y sus múltiples consecuencias) parece un misterio a develar. Sin embargo, no lo es. La alternancia en el poder y liderazgos que se perciban más horizontales, alcanzan para lograr un cambio en la situación.

De acuerdo a un estudio realizado por la ONG Asuntos del Sur, donde se exploraron los resultados de estrategias gubernamentales para recuperar la confianza de la ciudadanía, la fuente de donde esta emana no es estática. La era digital posibilitó el surgimiento de nuevos valores y perspectivas que promueven y crean relaciones más horizontales y colaborativas.

Pero, más allá del grado de deslegitimación institucional, el sindicalismo ha demostrado que sigue siendo un actor importante para la consecución y mantenimiento de la justicia social y las políticas redistributivas en beneficio de los sectores más desfavorecidos; un canal de expresión de las demandas sociales y un freno para la implementación de políticas económicas que tiendan a la concentración en beneficio del capital.

En este contexto, desarrollar estrategias que tiendan a generar mecanismos de transparencia institucional, rendición de cuentas y datos abiertos, no solo fortalecería institucionalmente a las organizaciones sindicales, sino que permitiría el apoyo social de una opinión pública favorable, necesaria para los procesos de negociación y tensión con las patronales y el Estado.

Cómo lograrlo o por dónde empezar cuando la tarea parece titánica. La clave podría estar en la creación de alianzas que permitan a las organizaciones “menos creíbles” trabajar en conjunto con aquéllas que han acumulado un mayor capital social. Así lo demuestran las recientes experiencias de innovación política donde la ciudadanía es involucrada a través de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG), en la búsqueda de consensos sobre temas que generan controversia y críticas.

Las medidas de fuerza impulsadas por los gremios ligados a los medios de transporte son, por ejemplo, un tema de alta sensibilidad para el conjunto de personas usuarias de estos servicios.

No desconocemos que cualquiera política implementada que se oriente hacia estos nuevos valores institucionales es un desafío: el carácter centralista de la conducción en algunos sindicatos y federaciones, su imagen negativa, la condena mediática, la desafección política, el ostracismo de algunos gremios y la falta de programas o lineamientos claros de gestión, son algunos de los obstáculos que se deben superar.

Pero el sindicalismo, además de sus tradicionales objetivos como la defensa de los derechos de afiliados y afiliadas y la representación en la negociación colectiva, tiene un horizonte que es aún más lejano: transformar la sociedad en más justa, democrática e inclusiva. Por eso, fomentar una práctica sindical “extra muros” es indispensable, más aún si la ambición es aportar un nuevo sujeto político que supere, de una vez y para siempre, al neoliberalismo en latinoamérica; un sindicalista presidente como Lula Da Silva en Brasil o Evo Morales en Bolivia.

Algunas experiencias muestran que se avanza, dando los primeros pasos y sin estándares claros, hacia prácticas en donde las organizaciones sindicales comienzan a supervisar los propios abusos e ineficiencias; la Unión de Obrera de la Construcción (UOCRA) permite a sus afiliados denunciar a representantes gremiales además de empresarios e inspectores a través de la web; la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) publica desde el 2009, los balances contables del Consejo Directivo donde se detallan sus ingresos y egresos; el Secretario Adjunto de ATE nacional, Rodolfo Aguiar, presenta desde hace 4 años, la Declaración Jurada de sus bienes y la da a conocer a través de la prensa.

Los esfuerzos son valorables pero los sindicatos (y los sindicalistas) aún están muy lejos de reaccionar adecuadamente ante una problemática que es propia del Siglo XXI: los instrumentos tradicionales de rendición de cuentas, que eran las elecciones, asambleas, congresos, etc. son insuficientes para garantizar la participación e involucramiento de los trabajadores y trabajadoras.

Por eso, el paralelismo entre las estrategias de los políticos gobernantes y de los sindicalistas para recuperar los niveles de confianza, es pertinente; resulta evidente que los sindicatos y los políticos son “metidos en la misma bolsa” por el común de la gente. La diferencia radica en que los primeros afrontan el problema, los segundos lo niegan.

* Quiero Saber ONG  www.quierosaberiniciativa.com
Redes Sociales: @quierosaberic

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A la deriva

Reina el malestar en los gremios marítimos que no tienen interlocutor ya que el Gobierno nacional aún no definió quién ocupará la Subsecretaria de puertos.

Pablo Maradei

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El check list de pendientes en el sector marítimo da cuenta de que el Gobierno nacional debe definir si se renuevan o cambian las licencias de los operadores del puerto de Buenos Aires que vencen a mediados de este año, trazar las directivas respecto a qué hacer con la Hidrovía: Alberto Fernández habló de “provincializar” su administración; y finalmente avanzar en la ejecución de los dragados.

“Estamos preocupados porque no hay diálogo y esto encierra algo aún mayor: no hay nombramiento porque no hay proyecto de qué hacer con, por ejemplo, la Hidrovía. Estamos con un sector muerto con el que el país no recauda nada”, analiza y dispara ante la consulta de Mundo Gremial Julio Insfrán, secretario general del Centro de Patrones de Cabotaje marítimo. Refiere a que los barcos que circulan por el río Paraná, y que para 2030 se proyecta que transportarán 60 millones de toneladas de carga llevando el flujo de dinero a los US$200.000 millones, son de bandera extranjera ya que no hay buques de bandera local y por lo tanto con tripulación argentina. Aunque la concesión de esta ruta termina en abril de 2021, la falta de definiciones, proyectos, inversiones hace que la Hidrovía no pueda ser explotada al máximo por nuestro país.

El único lineamiento que hubo hasta ahora lo dijo en diciembre ni bien asumido el propio presidente ante la Legislatura santafesina: “Lo que hablamos con Omar (Perotti, gobernador de Santa Fe) es que la Hidrovía sea gobernada por las provincias que usan la Hidrovía”. Actualmente esa administración la lleva adelante Nación. La propuesta de Alberto Fernández divide aguas. Por ejemplo: para Raúl Durdos, secretario general del SOMU: “Me parece bien porque federaliza el tema pero la participación debe ser equitativa entre las provincias”, señala a MG. Las provincias involucradas son Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y Chaco. Y los principales puertos agroexportadores se encuentran en Rosario y Timbúes.

Para otro secretario general que prefirió el anonimato “la federalización solo generará caos porque se amplían los interlocutores que a su vez tienen distintos objetivos y además hay que ver a quienes designan ya que no siempre saben del tema”.

En el organigrama del ministerio de Transporte aún falta completar el nombre de quien ocupará el raviol de la Subsecretaría de Puertos, Vías Navegables y Marina Mercante. “Es una decisión que tiene que tener el aval de la Casa Rosada”, cuenta a MG un secretario general que sigue la interna por los nombramientos. Esta cartera la maneja Sergio Massa a través del ministro Mario Meoni. El último apuntado para ir a Puertos es Franco La Porta; pero por ahora no hay certezas. “Vamos a apoyar a quien designen, preferimos gente que entienda del tema; y si no entiende lo guiaremos”, apunta Durdos. Vale mencionar que el tema viene manoseado: en un primer momento el que tenía todas las fichas era Sergio Goicoechea, quien tenía bajo su puño la negociación de la futura licitación de Puerto Nuevo. Premio consuelo: ¿Quedará como asesor?

Finalmente, el otro punto en discusión respecto a la Hidrovía es cómo generar competitividad: “En Argentina pagamos 35% de Ganancias, 21% de IVA y 5% de Ingresos Brutos. A eso hay que sumarle el impuesto al cheque, la ganancia mínima presunta y la carga tributaria en el combustible. En Paraguay solo pagan 10% de Ganancias y 10% de IVA; y para colmo cargan combustible libre de impuesto. Así no se puede competir; el Estado argentino es el que tiene que bajar impuestos”, repasa Insfrán. Durdos agrega: “Estamos dispuestos a discutir convenios porque ¿de qué sirve tener un convenio si no hay actividad?”. En números: la relación es 200 buques paraguayos contra 1 argentino.

Justamente el Gobierno de Cambiemos, con Mauricio Macri a la cabeza, querían impulsar un único convenio colectivo para la explotación de esta carretera marítima; algo que no se pudo lograr. ¿Se animará a tanto el gobierno de Alberto?

Atado a la Hidrovía, los dirigentes consultados apuntaron a que faltan dragar puertos como Diamante, Chaco, San Pedro y Santa Fe. También hay muchas quejas que desde San Fernando, provincia de Buenos Aires, y hasta el puerto de Buenos Aires a través del canal Emilio Mitre, el calado que se alcanza al dragar no es el que dice el contrato multimillonario

Finalmente, y acaso el tema más urgente, es el puerto de Buenos Aires: el contrato de concesión de las operadoras vence en mayo y el llamado a licitación debía cerrarse el mes próximo: no se llegará con los tiempos. Seguramente habrá una prórroga temporal. Recalan en sus dársenas unos 800 buques por año.

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