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ANÁLISIS Y OPINIÓN

El G 20 en Argentina y el futuro del trabajo

Por Federico Gastón Addisi, columnista de Mundo Gremial.

Mundo Gremial

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Hacia fines de 2017 la Argentina asumió la presidencia “pro tempore” del poderoso G-20. Durante el año que nuestro país tiene que presidir este foro internacional, habrá más de 50 reuniones de técnicos que avanzarán en la elaboración de un documento que tendrá su corolario con la presencia de los 20 primeros mandatarios en diciembre del corriente año.

Pues bien, el país anfitrión, en este caso la Argentina, al inaugurar las sesiones tiene, por derecho consuetudinario, la facultad de “poner en agenda” algunos de los temas que a su juicio sean fundamentales para su tratamiento.

Y así lo hizo el Presidente Mauricio Macri. Trazando, guste o no, por acción u omisión, un camino totalmente en línea con los postulados globalistas de los cultores del Nuevo Orden Mundial. De esta manera, Argentina propuso tres ejes temáticos, a saber:

– El futuro del trabajo. – Infraestructura para el desarrollo. – Futuro alimentario sustentable.

De los tres puntos citados nos interesa detenernos en el primero y el tercero. Su sola enunciación acusa un claro lineamiento político con lo más rancio del supracapitalismo concentrado. Pero también muestra claramente que el actual gobierno nacional, posee un plan de gestión para la Nación que implica al menos una reelección para poder consumarlo. Y a su vez, les dice a propios y extraños, que Mauricio Macri no vino aquí a improvisar.

Pedido de ingreso a la OCDE, integración vía acuerdos de libre comercio con la Unión Europea, giro del Mercosur hacia la Alianza del Pacífico, presencia en el Foro de Davos, son sólo muestras de la política exterior del actual gobierno que se sustancian en los tres ejes enunciados en la apertura del G-20.

En lo atinente al futuro del trabajo, la mención es una clara referencia a lo que el Sr. Klaus Schwab, Presidente del Foro de Davos ha llamado IV Revolución Industrial, la cual no es otra cosa que la concentración máximo de capital y finanzas en unas pocas manos, que a su vez tendrán la tecnología (medios de producción) para crear los nuevos -y menos- puestos de trabajo que la transformación en ciernes requiere.

Se trata de la convergencia de la tecnología digital, con la física y biológica cuyo paradigma será la inteligencia artificial y la robótica como reemplazo de la mano de obra del hombre. Todo en nombre de maximizar la producción y bajar los costos laborales.

Los agentes disruptivos que terminarán con el mundo tal y como lo conocemos serán entre otros: la impresora 3D; el big data, la ingeniería genética, la internet de las cosas, el bitcoin o dinero digital además de la mencionada IA.

Este cambio traerá aparejado dos grandes problemas. El primero producto de las asimetrías entre aquellos países que posean esta tecnología y aquellos que sólo la consuman, condenando a éstos últimos a una nueva forma de sometimiento. Y el segundo, desde ya, es el factor humano.

El Sr. Schwab calcula una pérdida de empleo a nivel global que oscila entre el 25 y el 35%. O dicho en sus propias palabras: “Estamos al borde de una revolución tecnológica que modificará fundamentalmente la forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos. En su escala, alcance y complejidad, la transformación será distinta a cualquier cosa que el género humano haya experimentado antes”.

Los apologistas de este cambio radical, entre los que se encuentra nuestro presidente, imaginan una optimización en las ganancias, un boom de la producción, una economía dependiente e interrelacionada con la tecnología, y a un hombre con mucho, mucho tiempo libre. Imaginan a ese % global que no tendrá trabajo, disfrutando el ocio de la vida viviendo nada menos que sin trabajar.

¿Será así o se convertirán en nuevos parias sociales excluidos del sistema? ¿Filosóficamente será el fin de la matriz judeo-cristiana y su paradigma de “ganarás el pan con el sudor de tu frente?”. O como lo expresar su Santidad el Papa Francisco en su -encíclica Laudato Si: “Estamos llamados al trabajo desde nuestra creación. No debe buscarse que el progreso tecnológico reemplace cada vez más el trabajo humano, con lo cual la humanidad se deñaría a sí misma.

Finalmente, abordaremos brevemente el tópico del llamado “futuro alimentario sustentable”. El mismo, entendido en clave del supracapitalismo que venimos analizando, no es otra cosa que la vuelta del neo malthusianismo. Esta es la teoría del economista T. Malthus que sostiene que la población crece en proporción geométrica mientras que los alimentos lo hacen en aritmética. Esto ocasionaría un desfasaje entre la creciente población y los cada vez mas escasos alimentos. ¿Y cuál era la propuesta para solucionar este “problema”?, pues Malthus no dudaba en las bienaventuranza de las hambrunas, las pestes, la guerra y todo aquello que pueda eliminar hombres de la faz de la tierra. Incluso sostenía que el Estado nada tenía que hacer por aquellos más desvalidos (cualquier semejanza de lo que acontece hoy día con niños y ancianos NO ES COINCIDENCIA). Pero incluso fue más allá y proclamó el beneficio de que las clases más bajas de la sociedad no se reproduzcan. Famosa es su frase: “Parece que es una de las inevitables leyes de la naturaleza que algunos seres humanos sufran de miseria. Estas son las personas que, en la gran lotería de la vida, fracasarán”.

Hoy en día e Informe Kissinger mediante, sus seguidores -como lo es el eje atlantista del G 20- podemos apreciar esta filosofía en la imposición del control de natalidad, y más llanamente, del aborto. El acceso del Presidente Macri a tratar la interrupción del embarazo en el Congreso como así también lanzar un plan de anticoncepción a gran escala van en línea con lo antedicho. En las antípodas, nuevamente se alza la voz de Su Santidad en su mencionada Encíclica, dándonos la razón: “En lugar de resolver los problemas de los pobres y de pensar en un mundo diferente, algunos atinan sólo a proponer una reducción de la natalidad. No faltan presiones internacionales a los países en desarrollo, condicionando ayudas económicas a ciertas políticas de salud reproductiva”. Y con esto queda todo dicho.

Somos una agencia de noticias sindicales. Nuestra misión es dar un espacio de encuentro e información a todos los sectores de la actividad, sin discriminar su capacidad y potencial

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Los “impulsores” de la IV Revolución Industrial

Por Federico Addisi, columnista de Mundo Gremial.

Mundo Gremial

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Muchas organizaciones han elaborado listas sobre las distintas tecnologías que impulsarán la IV Revolución Industrial. Como lo venimos haciendo al analizar este fenómeno, nosotros tomaremos como guía a quiénes consideramos sus principales promotores, esto es, el Foro de Davos.

Según el Foro Económico Mundial, tal es su denominación formal; los vehículos autónomos, la impresión 3D, la robótica avanzada y la aplicación de nuevos materiales son los que actuarán como agentes disruptivos en el proceso económico-laboral que se nos viene.

Sin embargo, nosotros nos tomaremos la libertad de modificar parcialmente dicha temática introduciendo la inteligencia artificial y la internet de las cosas, tratando de explicar en forma sucinta en qué sector del trabajo puede impactar cada una de ellas.

-Los vehículos autónomos:

Los vehículos sin conductor, o con una conducción compartida entre el humano y la máquina parecen ser una de las “vedettes” de las noticias y el cambio tecnológico en ciernes. Es tan amplio el espectro como incalculable su impacto. Hablamos de camiones, automóviles, aviones y drones. Todos ellos con amplia funcionalidad en la economía que van desde el reparto de correspondencia u otros objetos, hasta la facilitación del traslado de cargas pesadas, como así también una mayor autonomía de movimiento de las propias personas. Todo lo cual tendrá consecuencias en los sectores laborales vinculados al rubro de logística y transporte.

-Impresoras 3D:

Las impresoras 3D consisten en fabricar o crear un objeto físico en forma aditiva, esto es, mediante la impresión capa por capa de un modelo digital en 3D. Resulta revolucionario por el tiempo que demanda la creación de estos objetos y eventualmente el uso que se le puede dar en diversas industrias reemplazando por ejemplo a las pesadas y costosas matrices. Su forma de accionar es la contraria de la utilizada hasta el momento, la llamada forma sustractiva; “sacando” capas de la materia prima hasta obtener el producto deseado.

Actualmente esta tecnología ya se esta utilizando en una amplia gama de aplicaciones que van desde aerogeneradores hasta implantes o prótesis médicas. Pero principalmente, su uso se esta dando a la industria automotriz, aeroespacial y de la construcción reemplazando como se ha dicho la antigua matricería.

Para completar la información debemos destacar que a diferencia de los bienes manufacturados producidos en serie, la otra ventaja que la impresora 3D ofrece es que los productos por ella producidos pueden ser personalizados.

-Internet de las cosas:

Es una de los principales impulsores de la IV Revolución Industrial y consiste en la relación entre las cosas (productos, servicios, etc) y la gente, que resulta posible mediante tecnologías conectadas y plataformas varias.

Desde los sensores que se encuentran en remeras o zapatillas y permiten obtener datos de quien las utiliza (calorías gastadas, kilómetros recorridos, etc), hasta la interrelación entre distintos dispositivos (por ejemplo la programación de diferentes artefactos eléctricos a través del celular), pasando por las problemáticas “plataformas tecnológica” (Uber, Rappi, Glovo, y tantas más). En este último punto nos detendremos. Hablamos de problemas al nombrar las “plataformas” porque su uso en el país ha dado lugar al abuso por parte de quienes son los “dueños” de las mismas ya que alegan ofrecer un servicio en forma de economía colaborativa en donde el trabajador no sería tal, sino que oficiaría como su “propio dueño”.

El impacto en la situación contractual de los trabajadores es claro y las empresas aprovechan esta figura para categorizarlos como monotributista bajo la figura de autónomos y no como lo que son, empleados en relación de dependencia y por ende sujetos a convenios colectivos de trabajo vigentes y con derecho a sindicalización.

De proliferar la figura de “economía colaborativa” que “las app” promocionan se estaría impactando de lleno sobre el mundo del transporte y la logística, precarizando la situación de laboral de miles de trabajadores bajo convenio que correrían el riesgo de desaparecer por no poder competir con los más económicos servicios dados por los trabajadores autónomos con que “las app” lo pretenden sustituir sin otro fin que el afán de lucro y la precarización laboral. Finalmente, debemos subrayar, que la intención de “las plataformas” de recategorizar a los trabajadores o considerarlos como autónomos es lisa y llanamente ilegal; al menos en nuestro país dónde hay normativa clara al respecto.

Otro de los usos de esta tecnología se da en el llamado “Blockchain”, que es una de las herramientas que más se está utilizando y consiste en un libro digital de carácter contable, compartido y programable que permite ingresar bases de datos y ser utilizada por todos. Se estima que su uso generalizado impactará de lleno en la administración pública, reduciendo personal, dado que a través del sistema se podrá acceder y tramitar a certificados de nacimiento, partidas de defunción, títulos de propiedad, licencias de conducir y de matrimonio, reclamos de seguros y cualquier tipo de transacción que pueda ser expresada en forma de código.

Como se ve, y hemos venido sosteniendo desde esta columna, el cambio de paradigma por el impacto tecnológico no es algo futurista y de ciencia ficción. Muy por el contrario. Se trata de una transformación radical que nos obliga como hombres del trabajo a prepararnos para defender y adecuar nuestros puestos laborales a la -¿bienvenida?- IV Revolución Industrial.

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Raúl Ferrara: “En materia laboral, Macri es Bolsonaro maquillado”

En diálogo con Mundo Gremial, el abogado laboralista lanzó duras críticas a la política trabajo y empleo de Cambiemos.

Mundo Gremial

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Conversamos con Raúl Ferrara sobre la actualidad del mundo del trabajo. Es abogado laboralista y se desempeñó como Director de Asuntos Legales y de Inspecciones del Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires.

También fue Director Nacional de Fiscalización del Ministerio de Trabajo nacional, consultor externo de la Organización Internacional del Trabajo y docente de derecho sindical en la Diplomatura en Actividad Sindical de la UNLZ.

Además, es uno de los referentes de la agrupación Grupo Descartes, conducida por el ex ministro de Trabajo bonaerense Oscar “Cacho” Cuartango.

De una activa militancia política en el peronismo, durante el año 2018 disertó en una serie de charlas y debates desarrollados en distintos puntos del país en los que se analizaron los proyectos de ley de reforma laboral la política en materia laboral del gobierno.

MG: El ministro Sica volvió a poner en agenda los proyectos sobre Reforma Laboral que ya había planteado el gobierno durante la gestión de Triaca. ¿Cuál es la visión que tenés de los mismos?

RF: La primer cuestión a tener en cuenta es que mas allá de que hasta el momento no se concretó una reforma legislativa se viene ejecutando una reforma laboral “de hecho” por medio de la combinación inflación y recesión, pérdida del poder adquisitivo del salario y condicionamiento de las paritarias con “techos” negociales, y estigmatización de los abogados laboralistas con persecución de dirigentes gremiales y de jueces laborales… Es decir que al evidente fracaso de las políticas económicas el gobierno le agregó medidas casi coercitivas direccionadas a disciplinar a los trabajadores. Dicho esto, la consolidación del nuevo paradigma laboral que propicia el gobierno se consumaría con la reforma legislativa de los institutos del derecho del trabajo, lo cual es muy preocupante.

MG: Uno de los ejes de los proyectos que promovió el gobierno en 2017 y 2018 pero no prosperó es el de blanqueo de trabajadores en negro… ¿no creés que es un tema importante para abordar como política de estado?

RF: Totalmente, el problema no son los títulos de los proyectos sino el contenido y las herramientas con las que se quieren resolver esos problemas. Nadie puede estar en contra de combatir el flagelo de la informalidad laboral… Ahora, ¿vos crees que dentro de este contexto recesivo un empresario va a poder pensar en blanquear a un trabajador no registrado cuando se cierran 20 PYMES por día por falta de trabajo?

“El gobierno no ha hecho nada para abordar integralmente la ‘economía en negro'”

El primer tema a resolver es la generación de condiciones de crecimiento y desarrollo económico y productivo y hasta ahora el gobierno ha fracasado estrepitosamente. El segundo tema que se pasa por alto en el proyecto y que tampoco se pone arriba de la mesa es que el trabajo en negro no es la enfermedad sino el síntoma de un enfermad gravísima que se llama “economía en negro”. No podríamos explicar un nivel de informalidad laboral que ronda el 50% en el sector privado sin un circuito económico productivo informal que sostenga esa tremenda masa salarial “en negro”. El gobierno no ha hecho nada para abordar integralmente la problemática y los proyectos que han impulsado no dicen nada al respecto.

MG: Entonces… ¿a dónde apunta la reforma laboral cuando se refiere a la problemática de la informalidad y la evasión previsional?

RF: Yo digo que es más un proyecto de “blanqueo de deudas patronales” que de “blanqueo de trabajadores”. Al empleador que ingresa al régimen que propone el gobierno se le perdonarían no solo las multas, infracciones e intereses sino también el 100% de los aportes y contribuciones omitidos durante toda la relación laboral, sin siquiera exigirle que garantice ese puesto de trabajo “blanqueado” por un tiempo razonable, y al trabajador solo se le reconoce un máximo de 60 meses de antigüedad y al valor del salario mínimo vital y móvil. En esos términos el proyecto parece pensado para despedir a los trabajadores blanqueados a bajísimo costo después de haber licuado las deudas. El Estado y el trabajador hacen un enorme esfuerzo fiscal que ponen en riesgo la sustentabilidad del sistema previsional sin ningún tipo de garantías reales. Parece una burla.

MG: En teoría ¿esos cuestionamientos no podrían ser resueltos en el debate parlamentario?

RF: El debate parlamentario y el trabajo en comisiones de estos proyectos requiere que exista voluntad política en serio, cosa que hasta ahora no ha sucedido. El gobierno se jacta en forma permanente de su voluntad de diálogo pero para que sea “diálogo” debería ser bidireccional y, en términos políticos, constructivo… sino es un monólogo o a lo sumo un diálogo estéril. Por otro lado, además de la posibilidad de mejorar cualquier proyecto de ley, lo que no se puede es esconder un retroceso de 100 años en materia de protección de derechos laborales bajo títulos con los que todos coincidiríamos y con el pretexto de aggiornar las relaciones del trabajo al cambio tecnológico.

MG: ¿Vos decís que el proyecto de blanqueo laboral implica un retroceso de 100 años?

RF: Claro! Es que cuando se analiza el texto de los proyectos aparecen los caballos de Troya que vulneran los principios del derecho del trabajo y que son la nueva fórmula de flexibilización laboral. Por citar solo algunos ejemplos que incluyó el gobierno: se habilita la negociación individual y a la baja de condiciones laborales, se eliminan o reducen sanciones al trabajo informal, se habilitan contratación de pasantes con carga horaria de hasta 40 horas semanales, se excluyen rubros de las indemnizaciones por despido, se crean figuras no laborales para legalizar el fraude laboral, se eliminan las garantías de los trabajadores tercerizados de reclamar al dador de trabajo y podemos seguir con varios institutos más. Todos importan una reducción de los esquemas de protección del trabajador.

Para Ferrara, las diferencias entre Macri y Bolsonaro “son apenas una cuestión de formas”

El derecho del trabajo nació para equilibrar relaciones naturalmente desiguales y los proyectos del gobierno sacan ese contrapeso con el agravante de que se llevarían adelante en un momento de recesión con inflación, pérdida de puestos de trabajo y aumento del desempleo. Bolsonaro en Brasil declaró hace unos días que quería eliminar la justicia del trabajo por exceso de derechos a los trabajadores y acá con un poco más de sutileza se quieren implementar medidas que van a tener prácticamente los mismos efectos… En materia laboral, Macri es un Bolsonaro maquillado… las diferencias son apenas una cuestión de formas.

MG: Con ese diagnóstico crítico, ¿cómo crees que se resuelven los problemas de empleo?

RF: Las soluciones no son mágicas y no pueden ser abordadas exclusivamente desde la óptica del derecho. Tenemos que tener en claro que existen problemas relacionados con la coyuntura local y problemas que hoy se debaten en todo el mundo. A nivel local, el problema del empleo informal requiere, en lo macro, que primero se generen condiciones de desarrollo productivo y, en lo específico, una decisión política de atacar a la economía informal con todas las herramientas disponibles. Analizar las cadenas de valor y detectar los nichos o eslabones de economía en negro. El gobierno ha optado por proponer fórmulas que ya se han implementado en nuestro país y fracasaron como los blanqueos de deudas y la reducción de aportes y contribuciones. Pensar que la causa de la informalidad son los “costos laborales” y los niveles protectorios del derecho laboral obedece a un grueso error de diagnóstico o a la decisión de implementar un ajuste a costa de los trabajadores.

A nivel internacional, el mundo está analizando como enfrentar una realidad insoslayable que es la evolución tecnológica y su impacto en la generación de puestos de trabajo, la aceleración de los cambios tecnológicos y productivos frente a la dificultad de adaptación del hombre a esos cambios y la capacidad de los sistemas educativos de plantear la formación de futuros trabajadores para empleos que aun no existen. Es impensable que frente a la dimensión de estos problemas y su impacto en la sociedad moderna los gobiernos adopten soluciones economicistas que deje al trabajo humano librado a las fuerzas del mercado. Ese camino solo produce mayor exclusión y pobreza.

MG: Este es nuevamente un año electoral en el que el país va a decidir sobre la continuidad del gobierno o un cambio de rumbo… ¿Cómo creés que el mundo del trabajo se va posicionar en esa disyuntiva?

RF: Mirá, en el ejercicio de mi profesión estoy en permanente contacto con trabajadores, empresarios, dirigentes sindicales y colegas laboralistas tanto de parte empresaria como trabajadora y todos manifiestan muchísima preocupación por la situación actual. El gobierno ha querido instalar una falsa antinomia entre trabajadores y empresarios PYMES siendo que ambos han sido víctimas de sus políticas. Un ejemplo reciente es el bono otorgado a fin de año: para el trabajador fue un paliativo insuficiente frente a los 15 puntos promedio de atraso salarial respecto de la inflación, y para el empresario PYME fue una carga de muy dificultoso cumplimiento en un escenario de violenta caída del consumo como la padecida en 2018.

Nada hace suponer que la situación mejore durante un 2019 en el que el ajuste será mayor y las encuestas que circulan coinciden en que la gestión del presidente Macri tiene un nivel de rechazo cercano al 70 %. Un cambio de rumbo debería ser la consecuencia natural. La responsabilidad de la oposición será la de poder construir una alternativa de unidad en la diversidad con una plataforma consensuada y propuestas concretas para los problemas que padecen los argentinos. No creo que sea fácil pero confío en que desde el peronismo vamos a poder encabezar esa unidad y presentarle a la sociedad la alternativa que necesitamos para salir adelante.

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

“Empresarios de seguridad privada contratan extranjeros para precarizar más la actividad”

En diálogo con Mundo Gremial, Christian López, secretario general del Sindicato Unidos Trabajadores Custodios Argentinos (SUTCA), comentó los intentos de los empresarios de forzar la baja de los salarios.

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El titular del sindicato de los Custodios, Christian López, denunció a empresarios de la seguridad privada por contratar personal extranjero con salarios inferiores a los establecidos en paritarias.

“Algunos empresarios, en el afán de mantener su rentabilidad, llevan a cabo maniobras ilícitas tendientes a disminuir los costos salariales“, aseguró, y explicó que “ahora, como lamentablemente ocurre en otras ramas de la economía, contratan personal extranjero con salarios inferiores a los estipulados por el acuerdo paritario, reglamentaciones distintas a las señaladas en el CCT y condiciones que violan las leyes laborales”.

El referente de la Seguridad Privada sostuvo a los contratados extranjeros no les exigen los mismos requisitos que a los nativos de nuestro país. “Los contratan exigiendo menores requisitos y a un salario inferior al del Convenio. Esto último se logra por varios mecanismos; no liquidando las horas extras, haciendo figurar en el recibo de sueldo #Medio jornal” cuando no lo es o abonando solo una mínima parte de las horas extras”, detalló.

“Lo que buscan fundamentalmente, aprovechando un contexto de profunda crisis económica y desocupación creciente, es presionar a los demás trabajadores para que acepten las mismas condiciones a riesgo de quedar sin empleo. Hemos detectado despidos antes de que finalice el período de prueba y el reemplazo por estas condiciones absolutamente más precarias”, señaló el joven dirigente sindical López.

En diálogo con Mundo Gremial, el líder del SUTCA calificó la situación como “una práctica nefasta que se va extendiendo alarmantemente”.

También dijo que los contratados son despedidos sin ninguna causa que lo amerite a los pocos días antes de finalizado el período de prueba, con el solo objeto de eludir una posterior indemnización.

“Costumbre que denota no solamente un ejercicio que configura una premeditada estafa laboral sino también un desprecio hacia quienes contratan seguridad privada, a los que privan del profesionalismo y la seriedad necesaria”, agregó.

Para concluir, López aclaró: “Que quede muy en claro que, al señalar la contratación de trabajadores extranjeros como una nueva forma de precarización, no sostenemos una actitud xenófoba“.

“Muchos descendemos de abuelos o bisabuelos que vinieron a la Argentina en búsqueda de un horizonte más promisorio, de igual manera que estos compañeros. El preámbulo de nuestro Constitución es claro al respecto: “… promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino… “.

Es válido aclarar que, para contratar a trabajadores nacidos en otras latitudes, deben cumplir con toda la legislación vigente, DNI argentino o naturalizado y el certificado de averiguación de antecedentes.

El SUTCA anticipó que denunciarán ante los organismos pertinentes cualquier anormalidad al respecto. “No permitiremos que utilicen la necesidad para precarizar aún más la actividad”, destacaron.

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