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ANÁLISIS Y OPINIÓN

España y el Covid-19: la fuerte presencia del Estado evitó despidos masivos

En charla con Mundo Gremial, Cristina Faciaben Lacorte, referente sindical de la principal Confederación obrera española, resaltó el apoyo estatal y el diálogo social tripartito.

Pablo Maradei

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Cristina Faciaben Lacorte - CCOO España

Es tan cierto que el comportamiento del mercado laboral español es tan diferente al argentino como que el CoVid 19 afectó a ambos países por igual en cuanto a toxicidad; no así en cómo cada uno enfrentó la pandemia si de cuarentenas y cantidad de fallecidos hablamos.

Repasemos: en España el confinamiento arrancó el 14 de marzo y tuvo cinco prórrogas de dos semanas cada una. La evolución recorrió un camino de un aislamiento laxo los primeros 15 días ni bien se lanzó para luego restringir muy fuerte la circulación de gente para llegar a hoy, en plena época estival, a tener las playas habilitadas, pero con protocolo. En cuanto al turismo, principal fuente de ingresos, está golpeadísimo porque recién esta semana la Unión Europea habilitó dicha actividad, pero solo para el ingreso de 15 países de todos los continentes. Quedaron afuera los que más aportan divisas como EE.UU., Brasil y Rusia.

Ahora algunos datos oficiales del mercado laboral español que arrojó el 1° trimestre de 2020, previo a la pandemia (la población total ronda los 50 millones):

– Población Ocupada: 19.681.000
– Sector Público: 3.248.000 (16,5%)
– Sector Privado: 16.433.000 (83,5%)
– Población Desocupada: 3.313.000
– Tasa de Trabajadores temporales 21%

Mundo Gremial quiso saber ¿cómo fue atravesar la pandemia y cómo fue encarar la pospandemia en España? Pero la extensa charla abrió un intercambio en el que se abordaron las características laborales de España, que difieren ampliamente de las argentinas. Y acaso nos haga reflexionar sobre lo que se ha conseguido en materia laboral en nuestro país para cada uno sacar sus propias conclusiones.

Entrevistamos a Cristina Faciaben Lacorte, que forma parte de la Comisión Ejecutiva Confederal de la Confederación Sindical de Comisiones Obreras (CCOO). Dato: desde 1990 es la central obrera con mayor representatividad de trabajadores contando con un millón de representados. Faciaben Lacorte es catalana y ejerce la titularidad de la Secretaría Internacional y de Cooperación y su afiliación es viene por el sector industrial, puntualmente de la rama del metal.

Cristina Faciaben Lacorte – CCOO España

-¿Cómo se encararon los procesos de cuarentena?

Acá hemos tenido como todo el mundo esa dicotomía entre salud y economía, éramos todos muy conscientes de que o cerrábamos o la pandemia se nos iba de las manos y yo creo que es lo que se ha hecho en Argentina con el confinamiento. Es ejemplar lo que ha ocurrido en España en cuanto al diálogo social y tripartito entre empresarios, sindicatos y gobiernos para llegar a acuerdos; aunque al principio hubo reticencias del sector empresario respecto a lo que podría llegar a pasar.

-Este jueves, España dio a conocer las cifras de la Encuesta de Población Activa: ¿qué resultados arrojaron los números?

-Se vio que a pesar de haberse destruido empleo también se han evitado los despidos gracias a los Expedientes de Regulación Temporal, que alcanzaron a 3,5 millones de personas (18% de la Población Ocupada). Esta ayuda excepcional se dio por el CoVid y por el cual las empresas mandaron a sus trabajadores a la casa, pero siguieron percibiendo, por parte del Estado, un 70% del salario.

-¿De esos 3,5 millones se sabe cuántos se quedaron sin trabajo definitivamente?

-Es difícil y prematuro saber ese número. Pero el mercado de trabajo español se regula a través de los despidos. Somos líderes en Europa en dar trabajo temporal, que actualmente ronda un 26%, por lo que deshacerse de trabajadores es muy sencillo. Y la situación es más grave aún: lo que han generado las últimas reformas laborales, principalmente la última de 2012, es que no se exige causalidad para despedir.

-Pero, ¿no se indemniza al personal?

Lo que se impuso es una indemnización de 8 días por año trabajo, eso es lo mismo que nada. El problema no solo es la temporalidad sino la durabilidad de los contratos: la contratación puede ser por día o por semana y hay trabajadores que llegan a tener 10 recontrataciones en un mes lo que da una inestabilidad y precarización total. Eso puede dar un pago de indemnización de apenas 3 euros. Nosotros llevamos huelgas generales y llamando a que se derogue esta ley que impulsó el PP (Partido Popular).

-¿Esta precariedad se da un tipo de trabajo o atraviesa a toda la masa laboral?

Todos empezamos con contratos temporales en nuestra juventud pero esto se fue alterando con el tiempo y hoy hay personas de 40 años que jamás han tenido en su vida un contrato de trabajo indefinido. Es dramático lo que vivimos; y te digo que incluye a cualquier nivel de formación.

-Retomo lo que me mencionaste de la Reforma Laboral de 2012: siempre que se negocia reformar es para generar más trabajo. ¿Fue así en España?

-Las reformas no han generado empleo. Y con un agravante: La mayoría de nuestras empresas son pequeñas y la competitividad del empresario se basa en reducir costes salariales y de producción; no es por la vía de la diferenciación o calidad. Las reformas laborales le han facilitado a los empresarios poder disponer de la fuerza de trabajo al valor más bajo posible. Y esto es viable porque nuestro pleno empleo implica un 8% de desempleo de base, por lo que siempre hay un ejército de desempleados dispuestos a trabajar.

¿Con este panorama que me contás en qué se pusieron de acuerdo en el diálogo tripartito?

Lo principal fue lo de los expedientes de regulación que ha evitado los despidos masivos que serán mantenidos hasta septiembre siempre y cuando no vuelva un rebrote masivo. Otro elemento fue el tema de otorgar liquidez para empresas (créditos), fijar moratorias para el pago de alquileres y de hipotecas; subsidios para autónomos que no pudieron seguir trabajando y otro para empleadas domésticas. Y lo que fue la estrella fue la creación del Ingreso Mínimo Vital (IMV) que es una ayuda que va de los 462 a los 1.000 euros dependiendo de los miembros de la unidad familiar para todos aquellos que no tengan ingresos.

-¿A cuánta gente alcanzó?

-No se sabe a ciencia cierta porque entró en vigencia en junio pero se estima que alcanzó a 3 millones de personas (NdR: en una familia lo cobra uno de sus miembros, pero alcanza a todo el grupo familiar) y esto seguirá más allá del CoVid siempre y cuando ese grupo familiar no tenga ingresos. Pero también se ha contemplado que si esa persona consiguiera un trabajo precario se mantendrá el IMV.

-¿Cómo queda el Teletrabajo en la pospandemia?

-Hay mucha gente teletrabajando porque lo que se quiere es evitar el transporte público y aglomeraciones en las empresa y el ministerio está trabajando en una ley y nosotros contamos con un proyecto. Pero hay resistencia empresarial que ya han salido a decir que con ‘teletrabajo podemos contratar a portugueses’ para infundir miedo porque el salario medio portugués es más bajo que el nuestro. Lo que está claro es que las empresas van a poder reducir costos, pero les va a generar otras erogaciones como son el consumo eléctrico, el equipo informático entre otras cosas.

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

¿Se va cerrando el cerco sobre las plataformas?

Con una rapidez innecesaria el país cuenta con ley para teletrabajar; sin embargo, sigue en el limbo el tema de la regulación de las plataformas. Ahora un nuevo proyecto se está gestando en la legislatura de la PBA.

Pablo Maradei

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Es raro el político el argentino: legisló a las apuradas una ley de teletrabajo que recién se aplicará a los 90 días de que se levante el aislamiento mientras que los repartidores de las aplicaciones siguen trabajando bajo condiciones de precariedad. En la comparativa es tener a un trabajador haciendo home office en el abrigo de su casa versus otro que, por ejemplo y pese a estar continuamente expuestos a sufrir accidentes en la calle, no tienen una cobertura de salud.

Máxime con el crecimiento exponencial durante la pandemia: la AFIP duplicó el registro de monotributistas inscriptos como “distribuidor” pasando de 12.000 a 24.000. ¿Afiliados al sindicato? Solo 1.600. Eso explica el nivel de precarización que existe en el sector.

Pero más allá de la ley necesaria para regular esta actividad nueva traída al ruedo por la tecnología, tanto conceptual como en la práctica al mensajero no le cambia en nada: solo el método en el que recibe la orden de trabajo. Antes era mediante un beeper, después fue por la radio del Nextel y finalmente ahora con una aplicación. Pero el laburante siempre se sigue subiendo a una moto a una bicicleta para repartir: ¿cuántos pueden pensar que estamos frente a un micro empresario autónomo? Pátinas de un relato.

Las empresas sostienen que, bajo el concepto de la libertad de economía del tiempo que da el emprendedurismo un repartidor no tiene obligación de conectarse y trabajar todos los días, sino cuando lo necesita para generar dinero. Ahora, de acuerdo a datos de la Asociación Sindical de Motovehículos y Mensajería (ASIMM) “solo el 10% de ese universo trabaja de esta manera intermitente, y lo que no queremos es que se legisle pensando en ese porcentaje y no en el 90% restante que lo tiene como trabajo diario y de hasta 10 horas por días, todos los días”.

En el despacho de un diputado bonaerense de La Cámpora se está tallando un proyecto de ley para estudiar la trazabilidad de la operatoria de las aplicaciones Glovo, Rappi, Pedidos Ya y Uber Eats. La intención es saber la operatoria completa de estas empresas, desde que suben el algoritmo a la red y contratan un trabajador para que reparta hasta el lugar donde levanta la mercadería hasta saber si ese negocio está habilitado y cuál es la comisión que le cobró. También si ese trabajador está bajo normas de seguridad y el derecho laboral correspondiente; y ver si esa plata ingresa a una cuenta local.

Esta semana hubo una avanzada si hablamos de controles: el Gobierno, a través de la secretaría de Comercio Interior, les exigió que informaran las comisiones cobradas al sector gastronómico. Desde la Asociación Sindical de Motociclistas Mensajeros y Servicios (ASIMM) explican que “empiezan pidiendo un 10% de cada venta a todo comercio que se sume; y luego empiezan a subir ese porcentaje a medida que ese negocio queda atado exclusivamente a las aplicaciones ya que gran parte o toda la facturación se hace a través de la plataforma y más a causa de la pandemia. Llegan a porcentajes de hasta 40% de comisión”. Completan: “El problema es que no tienen tope a las comisiones porque no hay regulación y el negocio quedó cautivo de la plataforma”.

En paralelo, pero también en la búsqueda de la regular la actividad, Trabajo elabora un estatuto: frente a pedidos de modificatorias por parte de ASIMM sigue en discusión. Para Marcelo Pariente, secretario general de ASIMM “queremos uno que se ajuste a nuestra actividad sin perder derechos y que diga que estamos en este tipo de relación laboral frente a un contrato de trabajo”.

En definitiva, en tres frentes el Gobierno y los legisladores buscan cómo ponerle el cascabel al gato. Pero acaso el debate sea más profundo y es saber qué país queremos tener respecto al mundo laboral en una Argentina devastada, pobre y con millones de excluidos. Es la discusión del mantero que se pone delante de un negocio que tiene que pagar hasta el último impuesto sino le clausuran. Los comerciantes, claro está, denuncian competencia desleal. Y acá también estamos frente a una deslealtad competitiva: por citar a una empresa tenemos al Correo Argentino que le paga a sus trabajadores todos los tributos para cumplir con la ley, no es posible que de la mano de enfrene tengamos a una empresa, bajo la excusa de que son los nuevos tiempos de la tecnología, quede exenta de todo. Lo mismo pasa con los taxis.

Para esta nota se pidió testimonio a dos empresas del sector, pero no hubo respuesta.

Cómo funciona el negocio de las plataformas de delivery

Resumiendo, el negocio de las aplicaciones necesita de un shock de inversión inicial para desarrollar la aplicación. Si tomamos las de Delivery se arranca en el negocio de la logística uniendo dos necesidades: la del que necesita vender y la del consumidor.

De esta manera, el comerciante, a cambio de sumarse a la plataforma pagando una comisión por cada venta que reparte el trabajador de aplicación, se evita mantener al empleado que tenía para repartir.

La pandemia generó que el servicio de delivery sea esencial por lo que los comercios terminaron siendo cautivos de las plataformas y las comisiones se dispararon.

Pero no termina ahí el pulpo expansivo del negocio: Pariente detalla: “Luego de que levantamos la toma que hicimos durante cuatro meses al galpón que la empresa Pedidos Ya tiene en Palermo, al tiempo convirtió ese lugar en un gran depósito tipo supermercado que no abre al público, pero sí abastece a sus usuarios de productos evitando que los ryders vayan al supermercado a buscar los productos, sino que los vende directo la plataforma”. Sigue: “Lo mismo pasa cuando alquilan lugares e instalan cocinas clandestinas que no cumplen con ninguna regulación y contratan chefs precarizados para elaborar ellos mismos las comidas”. Enumera: “Cambian la forma en que se relacionan los negocios, bajo la excusa de la información de mercado que les da la tecnología se meten en la logística, en el servicio de correo, gastronomía, supermercadismo y dentro de poco empezarán ellos mismo a producir; siempre el mismo formato de precariedad”.

Y así seguirá expandiéndose, y se recrudecerán las peleas gremios empresas, cuando hagan repartos para Mercado Libre, o bien para productos que se promocionan por Instagram o Facebook.

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

El lado grasa del Teletrabajo: Edenor vende sillas a sus empleados y el oficialismo vota sin la búsqueda de consensos

Una vez más los ciudadanos somos espectadores del berretismo dirigencial.

Pablo Maradei

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Esta semana nos enteramos que, como parte de un proceso de reestructuración laboral, Edenor puso en venta sus sillas ergonómicas a precio de remate (¿?) para sus empleados: por medio de un mail de comunicación interna les ofrece a sus trabajadores comprar por 7.000 pesos sillas que se venden en el mercado a $17.500 o a $13.500. Hablamos de una empresa que tiene que manejar una parva de billetes para suministrar, mínimamente, la electricidad a media Ciudad de Buenos Aires: humillante para una empresa de esa envergadura. Lo cierto es que en algún punto están pensando en desprenderse de oficinas ya que sus asalariados se mantendrán teletrabajando. A propósito: ¿la ley que se votó en el Senado esta semana revertirá la idea?

Paréntesis: este berretismo empresarial se da en plena discusión de sacarle la concesión a Edesur, que recibió al igual que Edenor, aumentos siderales de tarifa durante la era Cambiemos y según el ENRE no hizo inversiones. Algo que también sostiene Carlos Minucci, secretario general de los jerárquicos de la energía: “Las inversiones datan de la época de Segba”, dijo a Mundo Gremial. Viaje al pasado: Segba era la empresa estatal de energía.

Volviendo al teletrabajo: a priori esa ley dejó muchos huecos sin cubrir de los que hemos hablado en este portal porque los senadores oficialistas decidieron no escuchar a nadie; por lo menos en el debate durante el recinto. Puertas afuera, y como según le comentó la senadora Gladys González a Mundo Gremial, la predisposición era otra: “Habíamos conversado con legisladores oficialistas y la predisposición era otra; de hecho tenían otros proyectos con otra mirada más moderna; pero lo que va ganando terreno es la posición del kirchnerismo a no escuchar”. Basta mirar el contexto político de la cooperativa gobernante para ver lo expuesta que están esas tensiones internas. Y va ganando, por poder, el ala dura.

Si a la oposición y al sector empresario no lo escucharon, ¿qué tenían los dirigentes sindicales para decir? Por lo que más se preocupó Héctor Daer fue en decir que “estamos ante una modalidad de trabajo y no una actividad” para mantener la paz interna y evitar reyertas por encuadramientos.

Sesión pública especial remota del Honorable Senado de la Nación, en la que se trataron los proyectos de ley de Teletrabajo y de sostenibilidad de la deuda, en Buenos Aires, Argentina; el 30 de Julio de 2020. Foto: CELESTE SALGUERO / COMUNICACIÓN SENADO.

Mundo Gremial le preguntó a la senadora González respecto al nivel de conocimiento de los dirigentes sindicales que fueron a exponer a la Comisión de Trabajo del Senado: “Me esperaba otra cosa, al Senado vinieron a exponer Daer y Yasky; y otros fueron a Diputados, pero tuvieron una mirada que atrasa. Incluso hasta el senador que conduce la Comisión, Daniel Lovera, tiene la misma mirada que ellos”. Sigue: “Tienen una resistencia al cambio sin entender que esto ha venido para quedarse. De hecho Lovera en su discurso habla de la pandemia y esto trasciende a la pandemia ya que nadie está 24 horas en su casa en tiempos normales”. Completa: “Si quiero diferenciar a muchos jóvenes sindicalistas que mandaron sus observaciones y la verdad que esa mirada era totalmente diferente”.

En efecto el teletrabajo es algo que en el mundo juvenil se impone: el no trasladarse al centro para tener más tiempo y acaso gozar de la posibilidad de estudiar en sus barrios de origen vuelve a quedar jaqueado por una ley incompleta. Pero también pueden ver perder su oportunidad de entrar al mercado laboral miles de personas con discapacidad que podrían trabajar desde su casa porque es muy hostil para ellos moverse en esta ciudad tan poco amigable a los más vulnerables. Ni hablar de oficinas que no están preparadas para recibirlos.

Es cierto que se aprobó una ley chueca que desincentiva el teletrabajo, pero aún falta la reglamentación por parte del ministerio de Trabajo que podría subsanar algunos agujeros negros como los que planteó Tomás Karagozian, presidente de UIA Joven, en una extensa entrevista que concedió a este portal.

Ahora bien, más allá de que la ley salió de prepo ¿se animará el ministro Claudio Moroni a enderezar el junco? Final abierto, pero con la certeza de que no es un funcionario del lado político irracional. Luego vendrán las discusiones colectivas entre sindicatos y empresas para ayudar a hacer la normativa más aplicable.

También es cierto que Argentina se vanagloria de tener leyes del primer mundo; aunque siempre estudiamos cómo eludirlas: es parte del gen argentino no cumplir las normas. Pero no solo pasa con la legislación local: el convenio 169 sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes, de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) fue ratificado por el Congreso de nuestro país con fuerza de ley en julio de 2001. Someramente: este convenio constituye la herramienta jurídica más importante para la defensa de los Derechos Indígenas. Luego de que denunciaran el asesinato y persecución de varios integrantes de la comunidad La Primavera por parte del gobierno formoseño, el cacique Félix Díaz -con huelga de hambre incluida- y su gente acamparon durante casi todo 2015 en plena 9 de Julio y Avenida de Mayo. Levantaron el campamento con el cambio de Gobierno y ante promesas de campaña de Mauricio Macri que quedaron a mitad de camino. Y ni siquiera estaba Edenor para venderle sillas para que no sufrieran de la espalda.

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Un ropaje actual para la educación

Por Emiliano Viviani (*)

Mundo Gremial

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Después de transcurrido un tercio del año que corresponde a la mitad de un ciclo lectivo no podemos dejar de mirar hacia adentro. Las circunstancias epidemiológicas que en el mundo aquejan a millones de personas nos proponen que nuevamente tomemos la iniciativa de educar desde otro lugar. De este modo se abren muchos frentes que la comunidad educativa en su conjunto está abordando con todas las herramientas que tiene y puede. Cada uno desde su lugar dispone de ciertas herramientas metodológicas que acompañan las trayectorias educativas a distancia mientras que los establecimientos educativos solo abren para una tarea asistencialista, que nos recuerda las crisis económicas más recientes de la historia del país.

Abordar estas cuestiones permite reflexionar sobre nuestra labor docente en un contexto incierto, con el compromiso de los estudiantes, el necesario acompañamiento de las familias, y el seguimiento de los directivos escolares. Esta misma coyuntura, pese a sus condiciones particulares, sigue fomentando el trabajo docente como una herramienta puesta al servicio de intereses económicos que lejos están de las voluntades y de las necesidades de las mayorías.

La importancia de pertenecer al sindicato docente contribuye a construir un sentido de pertenencia y forjar un modo de organización para poner freno a la quita de derechos y buscar condiciones más dignas de trabajo para todos los actores que transitan la institución escolar, entendiendo que se pide todo a la escuela pero poco se aporta para concretarlo. El sindicato visibiliza nuestras realidades comunes o dispares, como parte de un sistema político y económico que negocia nuestras reales condiciones de llevar adelante procesos de enseñanza y aprendizaje dignos.

La historia de luchas consecutivas como respuesta a un modelo económico neoliberal que afecta a los países de Latinoamérica está plagada de ejemplos, como el caso particular en nuestro país tras largos años de gestión de un gobierno porteño que produjo con sus políticas educativas el vaciamiento de logros de raigambre nacional, o el caso de la Provincia de Buenos Aires cuya ex gobernadora declaró una guerra abierta al conjunto docente especialmente sindicalizados buscando su debilitamiento. En ambas jurisdicciones se compartía la visión neoliberal propensa a debilitar al colectivo docente organizado en sindicatos con la pretensión de construir nuevas subjetividades más “emprendedoras”. Cuánta necesidad tenemos de estar atentos a la nueva gestión gubernamental después de semejantes atropellos y las pérdidas humanas producto de la desidia de entonces.

La pandemia nos obliga a tener presentes y dar continuidad a nuestras luchas en torno a la NES, la escuela del futuro, el desfinanciamiento educativo, los negocios edilicios como UNICABA CENARD e IRURTIA, el cierre de los comerciales nocturnos, las reasignaciones presupuestarias para refrigerios y viandas, la interrupción del plan 1 a 1 que significó Conectar Igualdad, entre otras que son parte de una concepción mercantilizadora y privatizadora de la educación.

En efecto, el neoliberalismo termina por imponer algo que en principio presenta como sugerencia, es decir, un modelo de sociedad que enarbola los valores del individualismo y el consumo bajo la supuesta premisa de que es inviable otro modelo que no sea el capitalista con sus ajustes y medidas que atentan contra las clases trabajadoras. Cualquier intento de gobierno que tenga presente y sea consciente de las necesidades de justicia social así como la concepción del trabajo como factor nucleante de su sociedad estará obligado a hacer una relectura del peronismo y sus medidas más representativas: redistribución de los ingresos; suministro de asistencia y apoyo a los ciudadanos que sufren necesidades; reconocimiento del papel formal de los sindicatos; mejora de la calidad de vida en los referido a salud, educación, vivienda digna y trabajo de sus habitantes; estimulación y ampliación de la industria y el mercado interno.

Lo que nos une, a pesar de nuestras diferencias, es que todos somos docentes con el claro convencimiento de querer ser parte de una escuela que de batalla ideológica. Como parte de una cultura escolar asumimos a diario desafíos que, a veces, son muy angustiantes, porque las condiciones de trabajo no son las más ideales y el Estado pareciera no estar a la altura de las circunstancias en plena pandemia; lo cierto es que los trabajadores de la educación tenemos que estar preparados para actuar siempre.

La mirada que tenemos todos los que ejercemos la docencia es que todo es político en la escuela. A pesar de que se busque dar un sentido desdibujado desde los medios de comunicación y que ciertos sectores se sumen para bajar una línea de que este esfuerzo llegó para quedarse como parte de una nueva normalidad, postura que está en consonancia con los Organismos No Gubernamentales y la práctica impuesta de pruebas estandarizadas que no condicen con las realidades y formaciones que propone la escuela, cada institución y sus actores lo visibilizan claramente.

Se ve a diario como los sindicatos, los directivos, los docentes enfrentan demandas y emergentes que les exigen actuar. Muchos asumimos tareas que son ajenas a nuestra función, que demandan más horas y días que aquellos que figuran en los recibos de sueldo y que no están reconocidas por una retribución monetaria, lo cual evidencia que eso es condición de la situación excepcional que atravesamos dado el aislamiento social obligatorio, pero también es consecuencia del vaciamiento educativo que está operando en el sistema en consonancia con el modelo neoliberal que apunta a la meritocracia de quien posee los recursos tecnológicos y reconoce un modelo hegemónico de familia.

A modo de reflexión final se puede decir que somos conscientes de las enormes responsabilidades que implican la docencia y la necesidad de unidad de los trabajadores para defender el derecho al acceso y permanencia a la educación pública y gratuita.

* Profesor de Historia. Especialista en gestión educativa.

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