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ANÁLISIS Y OPINIÓN

El escenario electoral divide al movimiento obrero

Por Nicolás Alberio, columnista de Mundo Gremial

Mundo Gremial

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Con la convocatoria a un paro general con fecha incierta y un bono de fin de año que desinfló a este último, semanas atrás se cayó el velo que ocultaba la añeja división dentro del movimiento obrero entre el sector que responde a Moyano y los Gordos+ Independientes. Detrás de estas posturas irreconciliables se encuentra el retorno sí o el retorno no de Cristina Kirchner al poder.

Ambos espacios sindicales representan mucho más que a sus sindicatos. Mueven sus fichas con astucia, direccionando su accionar al objetivo último, las elecciones de octubre de 2019.

El moyanismo dejó a un lado los resquemores con la ex Presidente, y actualmente trabaja abiertamente en su vuelta al poder. Este posicionamiento no es porque ve en la líder de Unidad Ciudadana a la mejor candidata, sino porque es el mal menor. Es la única, por el momento al menos, que puede derrotar a Macri. Ese es el verdadero objetivo de Moyano.

Del otro lado, los Gordos se sienten cómodos con el gobierno. Por su origen peronista preferirían estar trabajando por un candidato justicialista, pero ante un escenario donde ningún dirigente mide, ven con buenos ojos la continuidad de Macri, si eso imposibilita el retorno de Cristina Kirchner. Ese es su verdadero objetivo.

En este contexto se desarrolla la actividad sindical de estos meses, que se irá profundizando día a día con el correr del tiempo, principalmente cuando nos vayamos acercando a la recta final hacia los comicios.

Estas acciones y reacciones, estos movimientos finos, sutiles, que se desarrollan por debajo de la superficie tuvieron su máxima expresión, cuando semanas atrás Schmid, de históricos vínculos con Moyano, pegó el portazo y abandonó el Triunvirato de la CGT.

En Azopardo quedaron, entonces, Héctor Daer (Gordo) y Carlos Acuña (Barrionuevo) como los mandamases. De forma tímida y como respuesta a esta salida, lanzaron que en noviembre (el mes es largo) la CGT realizaría un paro general de 36 horas. Querían mostrar fuerza frente a un Moyano que les dividía la central y sumaba adeptos a su Frente Sindical. Asimismo, establecía vínculos con la CTA y con los movimientos sociales, representados en figuras como Grabois.

En los días posteriores Daer y Acuña reflexionaron. Tomaron conciencia que el conflicto favorece a Moyano y por elevación a Cristina Kirchner. La situación económica es acuciante, entonces qué hacer. Un paro no. Un bono de fin de año ¿Insuficiente en relación a la pérdida del salario de este año? Claro, pero es una alternativa. Así comenzaron a entablar conversaciones con el Ministro Dante Sica, y llegaron a un acuerdo por un bono de fin de año. Este último es confuso, en cuotas en más de un sector, pero es algo que pueden mostrar para disolver el paro general.

Daer y Acuña son conscientes que el bono favorece incluso a los trabajadores que representa el moyanismo, es decir, a los camioneros, a los bancarios, etc. que no están ya en la CGT que ellos conducen. Pero peor es un paro evalúan.

Los Gordos movieron sus piezas en este tablero de ajedrez y ahora se debe observar cuál va a hacer la reacción del hombre del camión. Qué hará Moyano para contrarrestar, esa es la incógnita.

Por el momento, desde su entorno se insiste con la convocatoria a una huelga general, pero un dato a tener en cuenta es si está en condiciones para hacerlo o sí es la central obrera la que tiene los fierros como se dice en la jerga para convocarlo. Para que se entienda, un paro general es efectivo cuando se adhieren los gremios del transporte, y por el momento estos dirigentes se encuentran dentro de la CGT de Daer y Acuña.

Sin embargo, en este contexto los gremios del transporte nucleados en la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), que conduce el titular del gremio de Dragado y Balizamiento, Juan Carlos Schmid, realizó un plenario para evaluar la convocatoria a medidas de fuerza “ante un panorama de conflictos que se multiplican” en el sector.

Si bien aún no se anunció ninguna medida de fuerza, se especula con la posibilidad que los colectiveros, ferroviarios, aeronáuticos y marítimos realicen un paro con el Impuesto a las Ganancias como eje principal.“Vamos a cumplir el tercer aniversario de la promesa de la eliminación del impuesto a las Ganancias y cada vez más trabajadores lo pagan: medio millón más. Es un compromiso que el gobierno no ha cumplido e incluso lo pagan los jubilados”, remarcó Schmid.

¿Detrás de este movimiento se encuentra Moyano? Es muy probable.

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Qué hay detrás de la presencia de Gustavo Béliz en la CGT

Llamativo, el ex funcionario de Néstor Kirchner acompañó al electo presidente a Azopardo. Alberto Fernández dio pistas de la discusión que se viene con el movimiento obrero y que encontraría a Béliz como su ejecutor.

Pablo Maradei

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Los interrogantes son múltiples y las visiones optimistas se contraponen con las pesimistas. La digitalización de la economía, el proceso continuo de innovación tecnológica sumado al surgimiento de la economía de plataformas (en el país desde el 2016), el uso del Big Data, la bioeconomía, la inteligencia artificial, la robótica y las máquinas asistidas obligan a replantear el paradigma vigente de trabajo con la obligación de repensar el futuro del trabajo. Nada nuevo bajo el sol, pero cuando Alberto Fernández exhortó a los gremialistas desde las entrañas del movimiento obrero a que Azopardo “se convierta en un centro de educación tecnológica para capacitar a los trabajadores y los jóvenes” estaba explicando la presencia de Gustavo Béliz en ese lugar.

¿Por qué? Porque durante su camino por el desierto alejado del ruido político se dedicó a explorar el futuro del trabajo. El mes pasado, desde el Vaticano y en el seminario “Dignidad y el futuro del trabajo”, organizado por la Pontificia Academia de Ciencias Sociales y que dirige el monseñor argentino Marcelo Sánchez Sorondo, Béliz tiró una frase: “Debemos ser conscientes de que hay un calentamiento global tecnológico sobre nosotros”. Y así otras vinculadas al destierro al que están y estarán obligados a ir millones y millones de trabajadores que se quedarán sin trabajo por el avance de la tecnología. Alberto Fernández les dijo a los muchachos elípticamente que en muchos casos habrá que barajar y dar de nuevo para encarar este momento crucial. Habilita y se anticipa de hecho a la discusión de convenios por sector (como para empezar por algo) y aggiornamiento de estructuras sindicales que ya huelen rancias.

Otra frase de Fernández marcando la cancha: “Nos vamos a sentar a diseñar las políticas del futuro, y lo vamos a hacer entre todos. Esas son las políticas que van a perdurar más allá de mi mandato”.

Paréntesis: el delegado papal Sánchez Sorondo tiene un vínculo muy aceitado con Hugo Moyano y Gustavo Vera, con quienes compartió varios escenarios por el proyecto camionero que se conoció como Multisecotrial 21F (el nombre viene por la fecha en que tuvo lugar, el 21 febrero de 2018, un acto monumental de Hugo Moyano en la 9 de Julio en el que se defendió de las causas judiciales). También compartieron un seminario antimafia. Una muestra del pensamiento de Sorondo: “Es providencial tener un Papa argentino y siendo nuestro gran líder tenemos que defender e impulsar su programa que es la defensa de la casa común, la madre tierra como llama San Francisco de Asís, y así luchar por la dignidad humana. Porque el capitalismo salvaje como lo llamaba San Juan Pablo II, pone el centro en el dinero, y no en el ser humano y su casa común”.

Abajo, a la derecha, Enrique Rodríguez, abogado de consulta de Camioneros, acompañando a Moyano en conferencia de prensa

Defender la casa común es preocuparse por el medio ambiente y promover la economía verde o circular: donde nada va a la basura sino que se recicla y reutiliza. Béliz escribió sobre esto.

Béliz, del que no hace falta mencionar su vínculo con la Iglesia por su pertenencia al Opus Dei, lleva escritos varios libros y dossiers indagando respecto a qué pasará con la cuarta revolución industrial que ya baña al mundo con su perfume de incertidumbre. A Béliz lo acerca al calor del presidente electo Enrique Rodríguez, el presidente de la obra social OSPOCE. Rodríguez es un abogado de consulta permanente del gremio Camioneros por las distintas causas judiciales que lo acechan: incluso se lo llegó a ver en la conferencia de prensa en la que este sindicato salió airoso de la multa, por 10.000 millones de pesos, que le había impuesto el gobierno de Cambiemos.

Otro dirigente complementó con otra visión política: “El metamensaje de revivirlo a Béliz es para que se sepa que la política va a estar por encima de los servicios; algo que Alberto quiere replantear y que lo dijo en público”. Refiere a que justamente Néstor Kirchner, quien fue jefe de Alberto y de Gustavo, eligió echar del gobierno a este último en 2004 cuando mostró la foto de Jaime Stiuso en la tele. Otros tiempos.

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Moyano juega en solitario frente a la unidad que pide el albertismo

Desde el sector tradicional le enrostran cortarse solo “por sentirse el ombligo del mundo”; los camioneros contestan que estuvieron desde la primera hora con el futuro gobierno.

Pablo Maradei

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En la historia del movimiento obrero podemos definir un primer y gran espacio temporal que tuvo lugar desde que el coronel Juan Domingo Perón, al frente de la vicepresidencia y de la secretaria de Trabajo y Previsión y ministro de Guerra del gobierno militar de Edelmiro Farrell, empezó a consolidar lo que sería su base de sustento político apoyándose en las masas populares. Floreció el modelo sindical peronista, con gremios por rama de actividad y firmas de convenios colectivos, entre otros menesteres. Con zizagueos en su influencia sobre el poder, entre gobiernos democráticos y de facto, el segundo momento en que esas bases crujieron fue durante el menemismo. La propuesta del riojano era el apartamiento del Estado como garante de todas aquellas conquistas para dar lugar a que el mercado sea el regulador natural de las tensiones económicas. Está claro que hubo quiebre entre los sectores tradicionales del sindicalismo que apoyaron este cambio de paradigma y el moyanismo que se abrió y fundó el MTA, de extracción combativa a lo que fue el gobierno neoliberal.

De ese entonces, y como acostumbra nuestro país, entre estos dos modelos hubo grieta: los 12 años del kirchnerismo revalorizaron el peso del Estado, se abrieron las discusiones paritarias y el Salario Mínimo Vital y Móvil volvió a tener pulso. El macrismo aplicó receta menemista. Y acá estamos de nuevo con Alberto Fernández, tratando de equilibrar un mix; aunque, claro está, siendo un gobierno peronista la balanza está inclinada hacia el lado que todos esperan. Y además porque el movimiento obrero le dio el respaldo que el futuro presidente necesita. Se lo dieron todos los sectores: CGT, CTA y el moyanismo.

Del armado y de lo que podrá pasar allí se habló este jueves en la sede de UPCN: hasta allá fueron los dirigentes cegetistas de la mesa chica junto a dirigentes de la Corriente Federal, que lidera Sergio Palazzo, y del MASA, que conduce Omar Viviani. Una foto reducida, pero de cada uno de los sectores que estuvieron en Tucumán en la asunción de Juan Manzur en su segundo mandato al frente de esa provincia.

El mismo dirigente se ocupó de trazar el escenario: “Podemos tener tres imágenes: la del cierre de campaña en Mar del Plata, la del búnker en Chacarita y la de Tucumán. En las tres estuvo el peronismo y el gran ausente fue Moyano. Se cree que es imprescindible y el ombligo del mundo. Esa no es una actitud nuestra sino que es suya”. El “nuestra” para este dirigente es todo el movimiento obrero versus Moyano.

Desde el campamento Camionero respondieron a la consulta de Mundo Gremial por el faltazo de los Moyano o de algún delegado del gremio a cualquiera de esos tres actos. Y la respuesta no fue decorosa: “Nosotros tuvimos que estar cuando tuvimos que estar que es desde hace tiempo y en contra de este gobierno de ricos: frenamos la reforma laboral cuando ellos, oficialistas de todos los gobiernos, daban el aval al macrismo para esa ley. Pero va más allá de Macri: ellos están siempre con el gobierno de turno y ahora hicieron lo de siempre: sumarse al triunfador”. Y tiraron una reflexión respecto al bancario: “Está jugando más a hacer política que hacer gremialismo que es lo que tenemos que ser como dirigentes sindicales”.

Con este escenario -de unidad a medias como marca registrada del movimiento obrero- el viernes que viene Alberto Fernández irá a la CGT al Plenario de Secretarios Generales: una foto simbólica pero de importancia. “El viernes que viene se le dará el respaldo orgánico al futuro presidente” contó un secretario general del sector de los Gordos a Mundo Gremial.

En el medio de este caldero, la CGT solicitó a la Iglesia, a través del cardenal Mario Poli, que inicie el proceso de beatificación de Eva Perón; algo difícil de que prospere. Se sabe que para llegar a esa instancia se le deben validar dos milagros en vida a quien fuera la mujer del General Perón. Curioso: el matrimonio, ni siquiera en esos años de bonanza peronista, pudo hacer el milagro de unir al movimiento obrero durante sus mandatos.

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Con Alberto sí; con Macri, no: el problema de las promesas de campaña

En el Pacto Social que promueve el candidato del kirchnerismo muchos gremialistas están dispuestos a poner en discusión los convenios colectivos; pero si ganara el macrismo: ¿qué pasaría?

Pablo Maradei

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En el gobierno de Cambiemos por ahora todo es cautela; aunque se la matiza con sesgos de esperanza: las plazas del “Sí se puede” han logrado darle oxígeno al oficialismo luego de la sepultura que le propinaron las Primarias el ya lejano 11 de agosto. Si hay vida después de este domingo y el 24 de noviembre llevara al triunfo a Mauricio Macri, ¿los gremialistas estarían tan dispuestos a sentarse para encarar el tema de discutir convenios como se comprometieron con Alberto Fernández? Nadie en el mundo gremial se imagina -o prefiere no hacerlo- con ese escenario en el que habrán quedado en offside. Cuando se los consulta, refutan la suposición con gestos o con silencios. “Esperemos a ver qué dice la gente; aunque sabemos que no se pueden equivocar otra vez”, dicen fijando posición.

En cualquier caso, una fuente híper calificada del mundo laboral del búnker de Juntos por el Cambio comentó a Mundo Gremial en la previa al acto de cierre de este jueves: “Si la ciudadanía nos da otros cuatro años, la propuesta será lo que están habilitando a discutir los propios gremios que es poner a debate los convenios. Si se lo habilitan a Alberto Fernández, el piso será ese”. Pone un reparo ante la incertidumbre de las alianzas que se vayan a tejer en un nuevo mandato de Macri. Completa que “la forma de construcción de acuerdos posibles definirá la acción de política posterior”. Es decir, acuerdos con la oposición no kirchnerista para amalgamar fuerzas en el Congreso y poder avanzar en otras cuestiones.

Hablamos que “si el piso son los convenios” lo que vendrá será un revival de una reforma laboral. Dice la misma fuente: “El sector empresario le viene pidiendo a Fernández definiciones pro empresa por lo que no veo muy descolocado pensar en que tomen nuestro proyecto de reforma laboral que tenía el aval de la CGT para avanzar en algo remozado”. A propósito de reforma laboral: ¿qué rol jugará Miguel Ángel Pichetto que era el garante, cuando encarnaba la oposición peronista a Cambiemos, de “que nada que no tenga el visto bueno de la CGT avanzará en el Senado”? Pero la reforma laboral sería solo una solapa de la avanzada.

Ya sin especular con quien será el próximo presidente apunta este dirigente del PRO: “El que venga, sea Mauricio o Alberto, tiene por delante recomponer el salario real de manera inteligente atado a productividad, y eso no es otra cosa que discutir convenios. Se lo piden a Alberto como se lo piden a este Gobierno”. Analiza: “Los índices de productividad están a la baja y hay que lograr inversión productiva que genere trabajo”. Y por último apunta: “El tema que no se puede eludir más es la discusión del sistema de seguridad social: como está planteado es insostenible. En esto juegan las economías de plataforma que no debería ser lo que es hoy en cuanto a su marco regulatorio pero tampoco podemos mirar para otro lado a un sistema que abre puestos de trabajo. Hay que encontrar un mix que haga esto viable”

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