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ANÁLISIS Y OPINIÓN

“El 50% de los trabajadores de Mar del Plata tiene algún tipo de problema laboral”

Lo afirmó Miguel Guglielmotti, secretario general de la CGT regional, en un mano a mano con Mundo Gremial.

Mundo Gremial

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La CGT Regional Mar del Plata renovó su conducción hace un año y medio. Hoy está integrada por 60 sindicatos y es una de las regionales más estratégicas de la provincia de Buenos Aires.

En la actualidad transitan un panorama oscuro con pérdidas de empleo y un fuerte porcentaje de trabajo no registrado, siendo la región con mayor desempleo del país, según los números del Indec.

El bancario Miguel Guglielmotti, secretario general de la CGT Mar del Plata, analizó junto a Mundo Gremial la realidad de los trabajadores marplatenses y pidió avanzar en un “gran acuerdo social” que tienda a “rever la matriz productiva” del distrito.

La regional abarca a las ciudades del partido de General Pueyrredón (Mar del Plata y Batán), donde la situación laboral “es extremadamente completa”, según el dirigente gremial.

Según los recientes números del Indec, la ciudad balnearia tiene la mayor desocupación de la República Argentina, con un 13,4%, sobre un 10,6% de promedio nacional.

“Estos porcentajes a veces suenan un tanto fríos, y hay que traducirlo a cantidad de personas , esto quiere decir que en el partido hay 42 mil trabajadores y trabajadoras desocupadas, 51 mil trabajadores demandantes de un nuevo empleo, dado que no llegan a cubrir las necesidades de la canasta básica, y 58 mil trabajadores no registrados”, describió.

Guglielmotti hizo hincapié en este último dato: hay casi 60 mil empleos no registrados. Así, “sobre una base económicamente activa de 309 mil personas, si se suman todas tres variables, el 50% de los trabajadores y trabajadoras del partido tiene algún tipo de problema laboral”.

“Indudablemente aquí hay un problema coyuntural, de fondo, nosotros desde que asumimos venimos pidiendo que se revise lo que es la matriz productiva de nuestro distrito, que ha producido este problema laboral una cuestión de pobreza e indigencia muy grande”, agregó.

La regional Mar del Plata fue impulsora, en julio de 2018, del pedido de emergencia alimentaria en el Concejo Deliberante local, tendiente a mejorar la situación de las 198 mil personas bajo de la línea de pobreza y los 41 mil indigentes que arrojó el último estudio del Indec.

En ese marco, se creó la Secretaría de la Economía Popular dentro de la CGT para poder articular acciones con la CTEP (Confederación de Trabajadores de la Economía Popular): “ ellos administran entre comedores y merenderos más de 250 lugares, atienden a mas de 23 mil personas, en esos comedores y merenderos, que al día de hoy están dando turno, números, para que la gente pueda comer”.

“Esta es la situación del partido. El impacto de las políticas neoliberales golpea doblemente en nuestros distritos en función de venir con un problema casi endémico que es el de la desocupación más alta del país desde hace mas de una década, y reitero, con una matriz productiva absolutamente agotada que hay que repensar”, sentenció.

—Mar del Plata es una ciudad con muchas oportunidades, con un puerto, cercana al campo, supo tener industrias y las tiene, que está en una posición logística importante de la provincia de Buenos Aires, tienen la industria del turismo, ¿cuáles son los principales factores que llevaron a esta situación y desde dónde uno lo puede explicar?

—En realidad deben ser muchos los factores que han provocado esto, quizá la gente que viene en temporada consigue un trabajo temporario, generalmente en los últimos años es no registrado; se queda durante el resto del año y pasa a engrosar la fila de este gran ejército de desocupados.

También hay que rever la cuestión del puerto, indudablemente hay actividades que por la evolución que han tenido en determinadas áreas se ha terminado lo que tiene que ver con el trabajo en tierra. Los barcos migran al sur a pescar camarón y langostino, y el trabajo en tierra obviamente a Mar del Plata no llega, eso hace que más de 10 mil personas se encuentren sin trabajo, eso mismo pasa con la estiba, el turismo ya no alcanza para sostener a una ciudad de casi 700 mil u 800 mil habitantes, que requiere de otro tipo de industria, que requiere de una regionalización más grande, de operar de otra forma con los circuitos frutihortícolas, de poner un puerto de pie y empezar a generar exportaciones desde allí, e indudablemente, para ello necesitás trabajar con las localidades aledañas, en fin, fundamentalmente lo que aquí se necesita es generar un gran consenso, un gran contrato social, de los marplatenses y los batanenses que comiencen con el movimiento obrero, con los sectores empresariales, con las universidades a generar políticas públicas que tiendan a rever la matriz productiva como para empezar a salir más adelante, con una fuerte apoyatura indudablemente de los gobiernos nacionales y provinciales.

—En tu primer año y medio de gestión, incorporaron a la CTEP y dieron una fuerte participación a la mujer en la Regional, ¿qué reflexión hacés de tu conducción en la Regional?

—La reflexión con respecto a la construcción de la Regional ha sido muy positiva, a mí me acompaña como secretaria adjunta Adriana Donzelli, que es al mismo tiempo Secretaria General del SADOP, y desde allí se han revalorizado muchísimo las políticas de género, hay un espacio de mujeres que interactúa muy fuertemente con la regional, también se han generado espacios de jóvenes, nuestro secretario de la juventud es Martín Navarro del Sindicato de Pasteleros, en fin, yo creo que en ese sentido es una regional que tiene gran protagonismo dentro, y que ha tomado la centralidad del movimiento obrero de General Pueyrredón, que ha participado de todos los conflictos y que se ha animado también a generar políticas públicas y a expresar políticas públicas y distintas cuestiones, como te refería a la emergencia alimentaria hace más de un año.

Nos mantenemos los mismos 60 gremios que nos configuramos en ese abril de 2018 y se han ido sumando otras organizaciones e indudablemente la interrelación con los movimientos populares era más que necesaria en el contexto de la ciudad de Mar del Plata con la cantidad de trabajadores no registrados que tenemos y con los niveles de desocupación que nos marca el Indec era impensado generar una central de trabajadores sin incorporar a esos sectores que indudablemente tienen que ser una herramienta por el momento para darles contención y lo que buscamos, obviamente en un país con una movilidad social potente que tengan una inserción laboral en el campo de la registración que es de donde venimos los gremios mas antiguos.

—¿Qué opinión te merece, como Secretario Gral de una Regional de CGT, la posibilidad que se incorporen los gremios que actualmente están en la CTA que conduce Hugo Yasky?

—Yasky hizo el anuncio en un pre congreso provincial en la ciudad de Mar del Plata en el Complejo Universitario una semana antes del congreso nacional en el cual somete a votación su vuelta a la CGT y en uno de sus considerandos él afirma que esta unidad se empezó a construir, que ellos la empezaron a visualizar desde las regionales.

Nosotros tuvimos una inmensa cantidad de actividades que hemos hecho en conjunto, esa denominada unidad en la acción que se fue construyendo aquí con la CTA de Mar del Plata y me parece que indudablemente va a fortalecer al movimiento obrero, esta unidad que, reitero, en el campo de las regionales la interactuación era muy grande y me parece que tiende a fortalecer al movimiento obrero en su conjunto.

Si en la política partidaria es con todos, indudablemente en el movimiento obrero también tiene que ser con todos, así que vemos con buenos ojos ese proceso de vuelta de estos compañeros a la CGT y esperemos que se haga en los plazos más cortos posibles.

Somos una agencia de noticias sindicales. Nuestra misión es dar un espacio de encuentro e información a todos los sectores de la actividad, sin discriminar su capacidad y potencial

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Qué hay detrás de la presencia de Gustavo Béliz en la CGT

Llamativo, el ex funcionario de Néstor Kirchner acompañó al electo presidente a Azopardo. Alberto Fernández dio pistas de la discusión que se viene con el movimiento obrero y que encontraría a Béliz como su ejecutor.

Pablo Maradei

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Los interrogantes son múltiples y las visiones optimistas se contraponen con las pesimistas. La digitalización de la economía, el proceso continuo de innovación tecnológica sumado al surgimiento de la economía de plataformas (en el país desde el 2016), el uso del Big Data, la bioeconomía, la inteligencia artificial, la robótica y las máquinas asistidas obligan a replantear el paradigma vigente de trabajo con la obligación de repensar el futuro del trabajo. Nada nuevo bajo el sol, pero cuando Alberto Fernández exhortó a los gremialistas desde las entrañas del movimiento obrero a que Azopardo “se convierta en un centro de educación tecnológica para capacitar a los trabajadores y los jóvenes” estaba explicando la presencia de Gustavo Béliz en ese lugar.

¿Por qué? Porque durante su camino por el desierto alejado del ruido político se dedicó a explorar el futuro del trabajo. El mes pasado, desde el Vaticano y en el seminario “Dignidad y el futuro del trabajo”, organizado por la Pontificia Academia de Ciencias Sociales y que dirige el monseñor argentino Marcelo Sánchez Sorondo, Béliz tiró una frase: “Debemos ser conscientes de que hay un calentamiento global tecnológico sobre nosotros”. Y así otras vinculadas al destierro al que están y estarán obligados a ir millones y millones de trabajadores que se quedarán sin trabajo por el avance de la tecnología. Alberto Fernández les dijo a los muchachos elípticamente que en muchos casos habrá que barajar y dar de nuevo para encarar este momento crucial. Habilita y se anticipa de hecho a la discusión de convenios por sector (como para empezar por algo) y aggiornamiento de estructuras sindicales que ya huelen rancias.

Otra frase de Fernández marcando la cancha: “Nos vamos a sentar a diseñar las políticas del futuro, y lo vamos a hacer entre todos. Esas son las políticas que van a perdurar más allá de mi mandato”.

Paréntesis: el delegado papal Sánchez Sorondo tiene un vínculo muy aceitado con Hugo Moyano y Gustavo Vera, con quienes compartió varios escenarios por el proyecto camionero que se conoció como Multisecotrial 21F (el nombre viene por la fecha en que tuvo lugar, el 21 febrero de 2018, un acto monumental de Hugo Moyano en la 9 de Julio en el que se defendió de las causas judiciales). También compartieron un seminario antimafia. Una muestra del pensamiento de Sorondo: “Es providencial tener un Papa argentino y siendo nuestro gran líder tenemos que defender e impulsar su programa que es la defensa de la casa común, la madre tierra como llama San Francisco de Asís, y así luchar por la dignidad humana. Porque el capitalismo salvaje como lo llamaba San Juan Pablo II, pone el centro en el dinero, y no en el ser humano y su casa común”.

Abajo, a la derecha, Enrique Rodríguez, abogado de consulta de Camioneros, acompañando a Moyano en conferencia de prensa

Defender la casa común es preocuparse por el medio ambiente y promover la economía verde o circular: donde nada va a la basura sino que se recicla y reutiliza. Béliz escribió sobre esto.

Béliz, del que no hace falta mencionar su vínculo con la Iglesia por su pertenencia al Opus Dei, lleva escritos varios libros y dossiers indagando respecto a qué pasará con la cuarta revolución industrial que ya baña al mundo con su perfume de incertidumbre. A Béliz lo acerca al calor del presidente electo Enrique Rodríguez, el presidente de la obra social OSPOCE. Rodríguez es un abogado de consulta permanente del gremio Camioneros por las distintas causas judiciales que lo acechan: incluso se lo llegó a ver en la conferencia de prensa en la que este sindicato salió airoso de la multa, por 10.000 millones de pesos, que le había impuesto el gobierno de Cambiemos.

Otro dirigente complementó con otra visión política: “El metamensaje de revivirlo a Béliz es para que se sepa que la política va a estar por encima de los servicios; algo que Alberto quiere replantear y que lo dijo en público”. Refiere a que justamente Néstor Kirchner, quien fue jefe de Alberto y de Gustavo, eligió echar del gobierno a este último en 2004 cuando mostró la foto de Jaime Stiuso en la tele. Otros tiempos.

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Moyano juega en solitario frente a la unidad que pide el albertismo

Desde el sector tradicional le enrostran cortarse solo “por sentirse el ombligo del mundo”; los camioneros contestan que estuvieron desde la primera hora con el futuro gobierno.

Pablo Maradei

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En la historia del movimiento obrero podemos definir un primer y gran espacio temporal que tuvo lugar desde que el coronel Juan Domingo Perón, al frente de la vicepresidencia y de la secretaria de Trabajo y Previsión y ministro de Guerra del gobierno militar de Edelmiro Farrell, empezó a consolidar lo que sería su base de sustento político apoyándose en las masas populares. Floreció el modelo sindical peronista, con gremios por rama de actividad y firmas de convenios colectivos, entre otros menesteres. Con zizagueos en su influencia sobre el poder, entre gobiernos democráticos y de facto, el segundo momento en que esas bases crujieron fue durante el menemismo. La propuesta del riojano era el apartamiento del Estado como garante de todas aquellas conquistas para dar lugar a que el mercado sea el regulador natural de las tensiones económicas. Está claro que hubo quiebre entre los sectores tradicionales del sindicalismo que apoyaron este cambio de paradigma y el moyanismo que se abrió y fundó el MTA, de extracción combativa a lo que fue el gobierno neoliberal.

De ese entonces, y como acostumbra nuestro país, entre estos dos modelos hubo grieta: los 12 años del kirchnerismo revalorizaron el peso del Estado, se abrieron las discusiones paritarias y el Salario Mínimo Vital y Móvil volvió a tener pulso. El macrismo aplicó receta menemista. Y acá estamos de nuevo con Alberto Fernández, tratando de equilibrar un mix; aunque, claro está, siendo un gobierno peronista la balanza está inclinada hacia el lado que todos esperan. Y además porque el movimiento obrero le dio el respaldo que el futuro presidente necesita. Se lo dieron todos los sectores: CGT, CTA y el moyanismo.

Del armado y de lo que podrá pasar allí se habló este jueves en la sede de UPCN: hasta allá fueron los dirigentes cegetistas de la mesa chica junto a dirigentes de la Corriente Federal, que lidera Sergio Palazzo, y del MASA, que conduce Omar Viviani. Una foto reducida, pero de cada uno de los sectores que estuvieron en Tucumán en la asunción de Juan Manzur en su segundo mandato al frente de esa provincia.

El mismo dirigente se ocupó de trazar el escenario: “Podemos tener tres imágenes: la del cierre de campaña en Mar del Plata, la del búnker en Chacarita y la de Tucumán. En las tres estuvo el peronismo y el gran ausente fue Moyano. Se cree que es imprescindible y el ombligo del mundo. Esa no es una actitud nuestra sino que es suya”. El “nuestra” para este dirigente es todo el movimiento obrero versus Moyano.

Desde el campamento Camionero respondieron a la consulta de Mundo Gremial por el faltazo de los Moyano o de algún delegado del gremio a cualquiera de esos tres actos. Y la respuesta no fue decorosa: “Nosotros tuvimos que estar cuando tuvimos que estar que es desde hace tiempo y en contra de este gobierno de ricos: frenamos la reforma laboral cuando ellos, oficialistas de todos los gobiernos, daban el aval al macrismo para esa ley. Pero va más allá de Macri: ellos están siempre con el gobierno de turno y ahora hicieron lo de siempre: sumarse al triunfador”. Y tiraron una reflexión respecto al bancario: “Está jugando más a hacer política que hacer gremialismo que es lo que tenemos que ser como dirigentes sindicales”.

Con este escenario -de unidad a medias como marca registrada del movimiento obrero- el viernes que viene Alberto Fernández irá a la CGT al Plenario de Secretarios Generales: una foto simbólica pero de importancia. “El viernes que viene se le dará el respaldo orgánico al futuro presidente” contó un secretario general del sector de los Gordos a Mundo Gremial.

En el medio de este caldero, la CGT solicitó a la Iglesia, a través del cardenal Mario Poli, que inicie el proceso de beatificación de Eva Perón; algo difícil de que prospere. Se sabe que para llegar a esa instancia se le deben validar dos milagros en vida a quien fuera la mujer del General Perón. Curioso: el matrimonio, ni siquiera en esos años de bonanza peronista, pudo hacer el milagro de unir al movimiento obrero durante sus mandatos.

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Con Alberto sí; con Macri, no: el problema de las promesas de campaña

En el Pacto Social que promueve el candidato del kirchnerismo muchos gremialistas están dispuestos a poner en discusión los convenios colectivos; pero si ganara el macrismo: ¿qué pasaría?

Pablo Maradei

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En el gobierno de Cambiemos por ahora todo es cautela; aunque se la matiza con sesgos de esperanza: las plazas del “Sí se puede” han logrado darle oxígeno al oficialismo luego de la sepultura que le propinaron las Primarias el ya lejano 11 de agosto. Si hay vida después de este domingo y el 24 de noviembre llevara al triunfo a Mauricio Macri, ¿los gremialistas estarían tan dispuestos a sentarse para encarar el tema de discutir convenios como se comprometieron con Alberto Fernández? Nadie en el mundo gremial se imagina -o prefiere no hacerlo- con ese escenario en el que habrán quedado en offside. Cuando se los consulta, refutan la suposición con gestos o con silencios. “Esperemos a ver qué dice la gente; aunque sabemos que no se pueden equivocar otra vez”, dicen fijando posición.

En cualquier caso, una fuente híper calificada del mundo laboral del búnker de Juntos por el Cambio comentó a Mundo Gremial en la previa al acto de cierre de este jueves: “Si la ciudadanía nos da otros cuatro años, la propuesta será lo que están habilitando a discutir los propios gremios que es poner a debate los convenios. Si se lo habilitan a Alberto Fernández, el piso será ese”. Pone un reparo ante la incertidumbre de las alianzas que se vayan a tejer en un nuevo mandato de Macri. Completa que “la forma de construcción de acuerdos posibles definirá la acción de política posterior”. Es decir, acuerdos con la oposición no kirchnerista para amalgamar fuerzas en el Congreso y poder avanzar en otras cuestiones.

Hablamos que “si el piso son los convenios” lo que vendrá será un revival de una reforma laboral. Dice la misma fuente: “El sector empresario le viene pidiendo a Fernández definiciones pro empresa por lo que no veo muy descolocado pensar en que tomen nuestro proyecto de reforma laboral que tenía el aval de la CGT para avanzar en algo remozado”. A propósito de reforma laboral: ¿qué rol jugará Miguel Ángel Pichetto que era el garante, cuando encarnaba la oposición peronista a Cambiemos, de “que nada que no tenga el visto bueno de la CGT avanzará en el Senado”? Pero la reforma laboral sería solo una solapa de la avanzada.

Ya sin especular con quien será el próximo presidente apunta este dirigente del PRO: “El que venga, sea Mauricio o Alberto, tiene por delante recomponer el salario real de manera inteligente atado a productividad, y eso no es otra cosa que discutir convenios. Se lo piden a Alberto como se lo piden a este Gobierno”. Analiza: “Los índices de productividad están a la baja y hay que lograr inversión productiva que genere trabajo”. Y por último apunta: “El tema que no se puede eludir más es la discusión del sistema de seguridad social: como está planteado es insostenible. En esto juegan las economías de plataforma que no debería ser lo que es hoy en cuanto a su marco regulatorio pero tampoco podemos mirar para otro lado a un sistema que abre puestos de trabajo. Hay que encontrar un mix que haga esto viable”

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