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ANÁLISIS Y OPINIÓN

Cómo recuperar la confianza en los sindicatos

Por Elina Escudero y Martín Moreno de Quiero Saber ONG*

Mundo Gremial

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En Latinoamérica, la confianza en los sindicatos es un bien escaso. Entre 1995 y 2015, la ONG latinobarómetro realizó una encuesta anual de opinión pública que involucró, cada año, a unas 20,000 entrevistas en 18 países y representó a más de 600 millones de personas. En ellas se miden los niveles de confianza que los latinos depositamos en las instituciones y organizaciones de la democracia. Durante esos 20 años, el porcentaje de argentinos que contestó tener mucha o algo de confianza en los sindicatos fue, en promedio, del 27%; o dicho de otro modo, 7 de cada 10 argentinos no confía en los sindicatos.

Confianza en los Sindicatos 1995-2015

Es curioso analizar algunos datos contundentes. Primero, la confianza en los sindicatos no se mueve con el ciclo económico. Por ejemplo, tanto en 1995 como en 2008, dos momentos económicamente disimiles, los niveles de confianza en los gremios fueron iguales. Segundo, en 1995, las mujeres eran quienes más confiaban en los sindicatos. Año a año se fue perdiendo y los hombres comenzaron a registrar niveles de confianza más altos.

Para colmo de males, la desafección política de la ciudadanía que tuvo su epicentro en 2001, también incorporó a las organizaciones sindicales, contribuyendo a la deslegitimación de su actividad, de sus métodos, y a la construcción de un imaginario de casta (la Clase sindical). Este proceso ha sido “alentado”, no ocasionado, por algunos medios de comunicación que responden a determinados intereses económicos y políticos, contrapuestos a la idea de una representación política organizada de los trabajadores y trabajadoras.

El asunto de la confianza (y sus múltiples consecuencias) parece un misterio a develar. Sin embargo, no lo es. La alternancia en el poder y liderazgos que se perciban más horizontales, alcanzan para lograr un cambio en la situación.

De acuerdo a un estudio realizado por la ONG Asuntos del Sur, donde se exploraron los resultados de estrategias gubernamentales para recuperar la confianza de la ciudadanía, la fuente de donde esta emana no es estática. La era digital posibilitó el surgimiento de nuevos valores y perspectivas que promueven y crean relaciones más horizontales y colaborativas.

Pero, más allá del grado de deslegitimación institucional, el sindicalismo ha demostrado que sigue siendo un actor importante para la consecución y mantenimiento de la justicia social y las políticas redistributivas en beneficio de los sectores más desfavorecidos; un canal de expresión de las demandas sociales y un freno para la implementación de políticas económicas que tiendan a la concentración en beneficio del capital.

En este contexto, desarrollar estrategias que tiendan a generar mecanismos de transparencia institucional, rendición de cuentas y datos abiertos, no solo fortalecería institucionalmente a las organizaciones sindicales, sino que permitiría el apoyo social de una opinión pública favorable, necesaria para los procesos de negociación y tensión con las patronales y el Estado.

Cómo lograrlo o por dónde empezar cuando la tarea parece titánica. La clave podría estar en la creación de alianzas que permitan a las organizaciones “menos creíbles” trabajar en conjunto con aquéllas que han acumulado un mayor capital social. Así lo demuestran las recientes experiencias de innovación política donde la ciudadanía es involucrada a través de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG), en la búsqueda de consensos sobre temas que generan controversia y críticas.

Las medidas de fuerza impulsadas por los gremios ligados a los medios de transporte son, por ejemplo, un tema de alta sensibilidad para el conjunto de personas usuarias de estos servicios.

No desconocemos que cualquiera política implementada que se oriente hacia estos nuevos valores institucionales es un desafío: el carácter centralista de la conducción en algunos sindicatos y federaciones, su imagen negativa, la condena mediática, la desafección política, el ostracismo de algunos gremios y la falta de programas o lineamientos claros de gestión, son algunos de los obstáculos que se deben superar.

Pero el sindicalismo, además de sus tradicionales objetivos como la defensa de los derechos de afiliados y afiliadas y la representación en la negociación colectiva, tiene un horizonte que es aún más lejano: transformar la sociedad en más justa, democrática e inclusiva. Por eso, fomentar una práctica sindical “extra muros” es indispensable, más aún si la ambición es aportar un nuevo sujeto político que supere, de una vez y para siempre, al neoliberalismo en latinoamérica; un sindicalista presidente como Lula Da Silva en Brasil o Evo Morales en Bolivia.

Algunas experiencias muestran que se avanza, dando los primeros pasos y sin estándares claros, hacia prácticas en donde las organizaciones sindicales comienzan a supervisar los propios abusos e ineficiencias; la Unión de Obrera de la Construcción (UOCRA) permite a sus afiliados denunciar a representantes gremiales además de empresarios e inspectores a través de la web; la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) publica desde el 2009, los balances contables del Consejo Directivo donde se detallan sus ingresos y egresos; el Secretario Adjunto de ATE nacional, Rodolfo Aguiar, presenta desde hace 4 años, la Declaración Jurada de sus bienes y la da a conocer a través de la prensa.

Los esfuerzos son valorables pero los sindicatos (y los sindicalistas) aún están muy lejos de reaccionar adecuadamente ante una problemática que es propia del Siglo XXI: los instrumentos tradicionales de rendición de cuentas, que eran las elecciones, asambleas, congresos, etc. son insuficientes para garantizar la participación e involucramiento de los trabajadores y trabajadoras.

Por eso, el paralelismo entre las estrategias de los políticos gobernantes y de los sindicalistas para recuperar los niveles de confianza, es pertinente; resulta evidente que los sindicatos y los políticos son “metidos en la misma bolsa” por el común de la gente. La diferencia radica en que los primeros afrontan el problema, los segundos lo niegan.

* Quiero Saber ONG  www.quierosaberiniciativa.com
Redes Sociales: @quierosaberic

Somos una agencia de noticias sindicales. Nuestra misión es dar un espacio de encuentro e información a todos los sectores de la actividad, sin discriminar su capacidad y potencial

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Estiman una caída de hasta 340.000 empleos en Argentina por el coronavirus

Así lo indica un informe técnico de la Organización Internacional del Trabajo. Se llegaría a esa cifra si la economía cae 3,8% este año.

Mundo Gremial

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El avance del coronavirus impactará fuertemente en el empleo en todo el mundo. Según la última estimación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las consecuencias de la pandemia pondrá en riesgo al 80% de la fuerza laboral.

En Argentina el golpe también será duro. Así lo pronostica un reciente informe técnico difundido por la OIT. Las estimaciones del organismo internacional hablan de una caída de hasta 340.000 empleos en el país.

La cifra surge de los estudios realizados por consultoras privadas respecto al derrumbe del PBI local.

“En el caso de Argentina, la rápida expansión mundial del coronavirus y su efecto contagio en la economía del país, así como las propias consecuencias de la llegada de la crisis sanitaria, hacen augurar una caída significativa del PIB en 2020”, señala el informe al que tuvo acceso Mundo Gremial.

Según fuentes privadas, la caída del PBI podría llegar hasta el 3,8%. En ese marco, se apoyan las estimaciones de la OIT sobre el empleo en Argentina.

“En base a estas proyecciones de crecimiento del PIB, se ha realizado una estimación del impacto en el empleo. Los resultados sitúan una caída del empleo en 180.000 personas ocupadas menos, en el escenario de una caída del PIB del 2 por ciento previsto por la OCDE. Si el PIB argentino llegase a registrar una caída del 3,8 por ciento, la disminución en el número de ocupados podría llegar a superar las 340.000 personas”.

Los números fueron incluidos en la nota técnica “El COVID-19 y el mundo del trabajo en Argentina: impacto y respuestas de política” elaborada por Christoph Ernest y Elva López Mourelo.

OIT: “El COVID-19 y el mundo del trabajo en Argentina: impacto y respuestas de política” by Mundo Gremial on Scribd

Las consecuencias económicas, laborales y sociales de la crisis del COVID-19 serán generalizadas y afectarán a la totalidad de la población. Pero, según el informe, hay cuatro grupos que sufrirán aún más el impacto.

1- Las mujeres: Están sobrerrepresentadas en las ocupaciones a cargo de atender a las víctimas de la pandemia –enfermeras, cuidadoras, etc.–, y tienen también mayor presencia en los sectores más afectados en términos de empleo debido a las restricciones a la movilidad de personas y al aislamiento social –es decir, el comercio, turismo, hostelería, entre otras–.

A su vez, “siguen asumiendo en mayor medida el trabajo no remunerado del cuidado en el hogar, carga que se multiplica debido al cierre de las escuelas y otros centros, teniendo que hacer frente al cuidado no solo de niños sino también de familiares enfermos y adultos mayores, en una situación de particular desgaste físico y emocional”.

2- Los trabajadores informales: tienen una elevada presencia en los sectores más afectados por las medidas de aislamiento, como es el caso del comercio, servicios personales y el trabajo doméstico.

3 – Trabajadores independientes, monotributistas: las restricciones al movimiento de personas y mercancías obligan a gran parte de los proveedores de servicios a parar su actividad. La mayoría de estos proveedores se desempeña como trabajadores por cuenta propia o monotributistas.

Esta condición implica que no están cubiertos por un seguro de desempleo u otras protecciones esenciales, como la cobertura por enfermedad profesional que les otorgaría un ingreso durante el periodo que no pueden trabajar.

Los trabajadores monotributistas también ven limitado el acceso a programas de protección social no contributivos, a los que sí acceden los trabajadores informales.

4- Los trabajadores del cuidado en los hogares: son más de un millón de personas, mayoritariamente mujeres cuyo trabajo, en la mayoría de los casos, es incompatible con las medidas de restricción a la movilidad.

Sus salarios, en general son más bajos que el promedio del país, suelen ser el sustento principal de sus hogares: el 44,2% de las trabajadoras de casas particulares en Argentina son jefas de hogar y el 75 % no están registradas.

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El que manda es el virus, ¿pero hasta cuándo?

Azorados, los gobiernos mundiales viven el día a día en base a los mandatos del COVID-19: en la reunión de la CGT con el Gobierno se estudió como empezar a salir del aislamiento para empezar a darle robustez a una economía que se enflaquece con el correr de las horas.

Pablo Maradei

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Tardó pero llegó. Y llegó en plena cuarentena: hablamos del almuerzo que compartieron en Olivos, de milanesa de pollo con papás al horno y bebidas sin alcohol, una decena de dirigentes de la CGT con el Aleph del poder en la Argentina. De fondo, la televisión transmitía prácticamente en cadena nacional la desmesura que se vivía en los bancos con la afluencia de miles y miles de jubilados y beneficiarios de planes sociales.

“Alberto estaba muy enojado”, resumió uno de los comensales a Mundo Gremial. Y agregó con tinte sindical: “La Bancaria se puso inflexible para que los bancos no trabajen cuando debió haber sido considerada una actividad esencial y se llegó a este cuello de botella; ellos no originaron el problema, pero sí fueron parte de la maquinaria de ese despelote”, se despachó la misma fuente.

Hablando de virus -y acaso como un escudo para repeler la información que emergía como lava corrosiva de la tele- el jefe de Gabinete Santiago Cafiero activó su portátil y en un Power Point le mostró a todos los presentes un mapa híper detallado de dónde vive cada argentino que pueda ser portador del virus y cuál es su grupo familiar. Alcanza a más de 250.000 argentinos y es un trabajo minucioso que elaboró Migraciones. También Alberto Fernández hizo un paralelismo con lo que pasó en España tomando las acciones que se hicieron en ambos países desde el 6 de marzo: “Las diferencias son notables y lo vemos en las realidades con las que conviven ambos países si de muertos y contagiados hablamos”, graficó otra fuente para MG.

Por lo que informaron en la conferencia de prensa post encuentro, la semana próxima empezará a sesionar un Comité de crisis del que participarán los dirigentes sindicales junto a empresarios bajo la tutela del Gobierno. Evaluarán cómo encarar el proceso de salir de la cuarentena para ir reactivando la economía, pero evitando que se descontrole el virus. “Hay que ver qué nichos de actividad pueden ir volviendo a la normalidad a partir del 13 de abril. Por ejemplo: en aquellas fábricas que se trabajaba en un turno ahora se trabajará en dos para evitar el aglomeramiento de personal”, comentó a Mundo Gremial uno de los presentes vinculado al sector industrial. La gran duda es cómo implementar el servicio de transporte. Se entusiasmó el mismo dirigente: “El coronavirus cambió el paradigma, hay riquezas formidables que vieron disminuido su patrimonio un 50% o más; por lo que estamos delante de la reivindicación de los sectores productivos y no del sistema financiero como verdadero motor de la economía”.

A propósito de comités, Héctor Daer y José Luis Lingeri seguirán junto con las autoridades de la Superintendencia de Salud la próxima inyección de fondos a las obras sociales. En los siempre vidriosos números de las prestadoras de salud sindical, a fines de abril el Gobierno debería completar los 7.300 millones de pesos comprometidos, de los cuales “ya recibimos de manera muy desordenada unos 2.400 millones”, explicó una fuente. Pero agregó un dato que hará ruido y contó Mundo Gremial la semana pasada: “Hay muchos sellos de obras sociales que en el fondo son una pantalla para beneficiar a las prepagas porque reclutan personas con ingresos altos y que gozan de buena salud”, introdujo. Siguió: “Lo que se planteó en la mesa con el Presidente es una distribución de los fondos más justa. Por ejemplo, la obra social de los empleados del ACA que es una organización de no más de 5.000 afiliados recibe fondos proporcionales a los 300.000 que tiene inscriptos y esto es inadmisible”. Finaliza la explicación: “Ese cuantioso plus de afiliados lo logran por acuerdos con las prepagas que incluyen mayores prestaciones para captar más personas sabiendo que no van a usar el servicio pero que sí van a cobrar el dinero de la Súper. Bueno eso ahora se terminó; se va distribuir por lo real”. Además de SUTACA, se mencionó, como había hecho este medio, varias obras sociales vinculadas al mundo marítimo. Y también la obra social de los árbitros.

Además del Presidente y Cafiero participaron por el lado del Gobierno: Gustavo Béliz (secretario de Planeamiento Estratégico), el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello; y el jefe de asesores de la Presidencia, Juan Manuel Olmos. En tanto el plantel sindical estuvo encabezado por los cosecretarios de la CGT, Héctor Daer (Sanidad) y Carlos Acuña (Estaciones de servicio) acompañados de José Luis Lingeri (Aguas), Andrés Rodríguez (Estatales), Rodolfo Daer (Alimentación), Gerardo Martínez (Construcción), Antonio Caló (Metalúrgicos), Armando Cavalieri (Comercio), Hugo Benítez (textiles), Víctor Santa María (Porteros) y Carlos Frigerio (cerveceros).

Cada uno de los dirigentes hizo un repaso de cómo está su actividad y qué problemas enfrentan frente a los cuidados a tener en cuenta por la pandemia, pero también indicaron el termómetro económico en el que se encuentra su sector. De paritarias, claro está, ni se habló. Como tampoco del encuentro con Hugo Moyano ocurrido el día miércoles. A propósitos de esa visita, aquel día un dirigente que estuvo ayer en el almuerzo compartió con este cronista: “No tiene explicación la visita del Presidente al Sanatorio Antártida, debería haber ido a la CGT que allí se anidan todos los sectores, esenciales o no”. Ayer esa herida había quedado suturada.

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Juan Manuel Morena: “El mundo del trabajo se enfrenta a la peor crisis en su historia”

El director de Mundo Gremial estará a cargo de los conversatorios de reflexión y debate que comenzarán hoy a través del canal de Youtube del portal.

Mundo Gremial

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Hoy Mundo Gremial da un paso más hacia la innovación de su contenido, con la presentación de los Conversatorios de Mundo Gremial, un producto audiovisual aprovechando las herramientas que permiten las tecnologías y las redes sociales.

La intención es llegar a los hogares argentinos, a la casa de los trabajadores que cumplen con el aislamiento obligatorio establecido por el gobierno nacional por el Covid-19.

“Es una iniciativa que venimos trabajando desde un tiempo y creemos que la cuarentena es el momento ideal para el lanzamiento”, explicó Juan Manuel Morena, director de Mundo Gremial, a cargo de la moderación de los conversatorios.

Y añadió: “Es un momento inédito para el mundo del trabajo, que se se enfrenta a la peor crisis en su historia. Por eso necesitamos un ámbito de debate amplio con personalidades preparadas y capacitadas para abordarlo”.

Las charlas abordarán temáticas relacionadas con el mundo laboral y los nuevos desafíos que propone el renovado ámbito del trabajo en todo el planeta.

En las distintas emisiones habrá participación de sindicalistas, funcionarios y especialistas en la materia a tratar en un espacio destinado a la reflexión y el intercambio de ideas.

“Buscamos generar un ámbito de reflexión y sobre todo de profundización de distintas temáticas que son abordadas de manera muy superficial por los medios tradicionales de información”, destacó Morena.

El director de MG señaló al nuevo producto periodístico como “un paso más en la innovación y generación de material distinto que venimos buscando desde nuestro portal, que ya cumplió 9 años siendo el más visitado del sector sindical”.

En la primera edición de los conversatorios, se tratará “El trabajo en época de pandemia” para indagar los efectos del Covid-19 en la vida laboral de Argentina, el accionar de los gobiernos y la respuesta de gremios y empresarios.

Será desde a las 18 a través del Youtube de Mundo Gremial, con la presencia de los abogados Raúl Ferrara, Gerardo Juara y Matías Cremonte.

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